Europa vigila la salud del planeta a través de los ojos de Copérnico

Copernicus posee seis áreas temáticas de actividad: marina, terrestre, atmosférica, actividades de emergencia, seguridad y cambio climático. (Foto: IsmaelGH (CiD/AECC))

Anteriormente conocido como GMES por sus siglas en inglés (Global Monitoring for Environment and Security), el programa Copernicus tiene por objeto vigilar el estado del medio ambiente, el mar y la atmósfera terrestre.

Esta iniciativa gestionada por la Comisión Europea en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA) es, en la práctica, un complejo conjunto de sistemas que recoge datos de múltiples fuentes, como satélites de observación dotados de sensores, que procesan y proporcionan miles de datos a los usuarios. El español Juan Garcés, director del Departamento de Servicios de Copernicus en el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) lo define como “el proyecto más ambicioso que se ha creado nunca sobre la observación de la Tierra”.

Copernicus posee seis áreas temáticas de actividad: marina, terrestre, atmosférica, actividades de emergencia, seguridad y cambio climático. Estas se desarrollan aportando directamente contribuciones en la evaluación del cambio climático y en las políticas de mitigación y adaptación. Una serie de servicios recogen datos y ofrecen cientos de gigas de información, para cuya captación se utilizan satélites y sensores terrestres que permiten observar el medio ambiente y los fenómenos naturales que se producen en el planeta.

La calidad del aire es uno de los mayores problemas que recientemente han tenido que enfrentar la mayoría de grandes ciudades alrededor del mundo. La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) reveló en su último informe que, aunque la calidad del aire está mejorando lentamente, la contaminación atmosférica sigue siendo el mayor riesgo medioambiental para la salud en Europa. En palabras de Vincent-Henri Peuch, responsable del Servicio de Monitorización de la Atmósfera, “cada día, de media, comemos 1,5 kilogramos de comida, bebemos la cantidad correspondiente a 2 kilogramos de agua y respiramos unos 14 kilos de componentes, por lo que llevar un registro y mediciones de la calidad del aire es realmente importante”.

El programa Copérnico, coordinado y gestionado por la Comisión Europea, pretende mejorar la seguridad contribuyendo a una mejor gestión de las catástrofes naturales, implementando una intervención más temprana y, en consecuencia, contribuyendo a evitar la pérdida de vidas humanas y daños materiales. Los datos aportados por el proyecto están disponibles de forma gratuita y abierta a todos los ciudadanos, así como a las administraciones públicas y privadas. A partir de ellos, se pueden llevar a cabo políticas ambientales para tomar decisiones clave en situaciones de emergencia, tales como desastres naturales o crisis humanitarias.

Pero Copernicus no solo es una herramienta para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos europeos, sino que además puede contribuir enormemente a la estrategia europea para el crecimiento y el empleo. Sobre los beneficios económicos de los datos y servicios generados por el proyecto, Josef Aschbacher, Director de Observación de la Tierra de la Agencia Espacial Europea, asegura que “cada euro destinado por los contribuyentes europeos en Copernicus, se espera que aporte como resultado un rendimiento público multiplicado por diez”.

Los datos y servicios generados abren grandes posibilidades para el desarrollo de las tecnologías de observación de la Tierra, para ayudar a los países a responder al problema del cambio climático y a la elaboración de medidas en áreas clave como la energía, la salud, la seguridad y la ordenación del territorio.

La Agencia Espacial Europea está desarrollando cinco familias de misiones ‘Sentinel’ para atender a las necesidades del programa Copernicus. Los satélites Sentinel proporcionan un conjunto único de observaciones y son capaces de observar la superficie de la Tierra en cualquier condición meteorológica, de día o de noche. Además el programa posee estaciones de medición adicionales sobre el terreno, en el mar y en el aire, con indicadores en barcos que verifican la exactitud de las mediciones de la temperatura superficial del mar hechas por satélites.

En definitiva, el programa Copernicus ayudará a orientar el futuro de nuestro planeta y contribuye a complementar las capacidades europeas existentes para satisfacer las necesidades de sus habitantes, garantizando la sostenibilidad y aportando información fiable para el seguimiento y la predicción del cambio climático. (Fuente: Ismael García-Herrero/DICYT)

Fuente: noticiasdelaciencia.com

image_pdfimage_print

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *