La década de 1430 fue quizá la más fría del milenio

Recolección de sedimentos del lago Oeschinen en Suiza para estudiar el clima del pasado. (Foto: Benjamin Amann, Universität Bern)

Mientras buscaba datos en los archivos históricos que la ayudasen a averiguar más cosas sobre el clima del siglo XV en lo que ahora es Bélgica, el norte de Francia, Luxemburgo y los Países Bajos, Chantal Camenisch, historiadora de la Universidad de Berna en Suiza, se dio cuenta de algo muy extraño relacionado con el clima durante la década de 1430.

En comparación con otras décadas del último milenio, muchos de los inviernos de la citada década y algunas de las primaveras resultaron ser extremadamente fríos en los Países Bajos, así como en otras partes de Europa. En el invierno de 1432-33, la población de Escocia tuvo que usar fuego para fundir el vino congelado en las botellas antes de consumirlo. En Europa central, muchos ríos y lagos se congelaron también. En las regiones normalmente templadas del sur de Francia, y del norte y del centro de Italia, algunos inviernos duraron hasta abril, a menudo con heladas tardías. Esto perjudicó mucho a la producción de alimentos y encareció estos en muchas partes de Europa. Para la gente, significó pasar hambre, enfermar y, en muchos casos, morir.

Camenisch, junto con Kathrin Keller del Centro Oeschger para la Investigación del Cambio Climático en Berna, y otros investigadores, se propusieron averiguar más cosas sobre el clima de la década de 1430 y sobre cómo impactó en las sociedades de la Europa central y noroccidental. Sus resultados se han publicado en la revista académica Climate of the Past, editada por la EGU (European Geosciences Union, o Unión Europea de Geociencias).

El equipo de investigación examinó archivos climáticos, documentos históricos, así como datos tomados de anillos de crecimiento anual de árboles y de sedimentos de lagos, para reconstruir el clima de aquella época. Las reconstrucciones muestran que las condiciones climáticas durante dicha década fueron muy especiales, con inviernos muy fríos y veranos de normales a cálidos. Las reconstrucciones, sin embargo, no bastan para determinar el origen de la anomalía. La gran pregunta que se plantea es: ¿fue este clima exótico el resultado de vulcanismo o cambios en la actividad solar, o fue simplemente el resultado aleatorio de la variabilidad natural inherente al sistema climático?

Las simulaciones climáticas efectuadas por el equipo de Keller y Camenisch han acabado por indicar que, si bien hubo algunas erupciones volcánicas y cambios en la actividad solar en torno a esa época, estos factores no pueden explicar el patrón climático de la década de 1430. Los modelos climáticos apuntan a que estas condiciones se debieron a variaciones naturales en el sistema climático, una combinación de factores naturales que sucedieron por casualidad y que implicaron que Europa tuviera inviernos muy fríos y veranos de normales a cálidos.

Fuente: noticiasdelalciencia.com

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