Satélites capaces de explorar metro a metro todo el planeta

Hubo un tiempo en el que los geógrafos tenían más de aventureros que de científicos. Durante el siglo XIX, explorar un territorio era sinónimo de jugarse el tipo en regiones desconocidas, pasar frío o calor, intentar sobrevivir a enfermedades terribles como el paludimo o el cólera, y tratar de negociar a vida o muerte con otros seres humanos a los que, lógicamente, no les gustaba nada que un grupo de europeos se metieran en sus tierras con intenciones desconocidas.

Los ingleses fueron especialmente proclives a este tipo de correrías. Las legendarias expediciones de Richard Burton y John Hanning Speke al África para buscar las fuentes del Nilo, o la dramática muerte de Robert Falcon Scott en el Polo Sur tras peder su carrera por alcanzar la Antártida con Roald Amundsen, han servido como material de ficción y han inflamado la emoción de todo aquel que, en algún momento de su vida, soñó con ser un explorador.

Hoy, en cambio, para explorar cualquier territorio, lo único que hay que hacer es elevar el punto de vista lo suficiente. Las caravanas y las canoas fueron sustituidas, primero, por los aviones y ahora por las imágenes que proporcionan los satélites. El resultado es menos heróico pero mucho más certero, tanto que su nivel de exactitud sobre lo que se puede observar desde el espacio, asusta. Pavel Machalek, cofundador de SpaceKnow, compañía fundada en 2013 dedicada al análisis de este tipo de imágenes, ilustra el nivel de detalle que se puede alcanzar con un ejemplo: “Si tu quieres, por ejemplo, saber todas y cada una de las plazas de aparcamiento que se han construido en España en el último año, no existe una herramienta que pueda responder a esa pregunta”. Pero, aclara, “si tienes fotografías tomadas por satélite en alta resolución de esa parte del mundo, puedes analizar esta información”. Resultará tan sencillo como diseñar una aplicación que pueda extraer los datos. Y quien dice aparcamientos dice ciudades, tiendas de campaña en campos de refugiados, fábricas, coches, containers, cultivos o cualquier otro objeto con una precisión extrema.

Como ha ocurrido siempre, la información significa dinero. Mucho dinero. Tanto como para llamar la atención de The Economist, quien dedicó un artículo a esta actividad en el que la calificaba como “un gran negocio” e incidía en la importancia que tiene para la economía global. Hasta hace poco años, poner en órbita un satélite solo estaba al alcance de algunos gobiernos, pero en la actualidad la flota ha crecido muchísimo: las cifras exactas son difíciles de calcular, pero la Space Surveillance Network cifra en más de 8.000 los objetos que orbitan sobre nuestro planeta, aunque muchos de ellos ya no están activos. La mayoría de estos satélites son privados y de uso comercial; entre ellos están los que fotografían la superficie terrestre, que son con los que SpaceKnow realiza sus análisis. En pocas horas se pueden tener subidas a la nube y a disposición del cliente imágenes en alta resolución de extensas áreas del mundo. “Nuestra visión para los próximos diez años, concluye Machalek, es ser capaces de entender lo que hacen los seres humanos cotidianamente en los 220 países del mundo. Las imágenes a través de satélite tienen el potencial de cambiar nuestra sociedad tanto como lo hizo Internet”.

Fuente: one.elpais.com

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