Ciencia sobre un río de hielo Ártico

Una corriente de agua, conocida como NEGIS, es el punto de fuga de gran parte del hielo derretido que termina en el mar.

La pérdida de hielo durante los últimos años en Groenlandia, como en todo el Ártico, es algo claramente observable desde la Tierra y desde el espacio. Algunos, como el explorador polar Ramón Larramendi, lo han visto año a año con sus propios ojos. Los datos científicos estiman que han desaparecido unas 272 gigatoneladas de masa helada (una gigatonelada son 1.000 millones de toneladas) cada año entre 2004 y 2015, debido fundamentalmente al calentamiento global. Lo que no es tan conocido es que una gran cantidad de ese hielo ‘escapa’ por una corriente que parte del mismo corazón de la isla ártica.

Es el NEGIS (siglas en inglés de Northeast Greenland Ice Strem), como la llaman informalmente los científicos, a falta de un nombre oficial. De hecho, las corrientes de hielo que descargan icebergs en el océano representan la mitad de la pérdida de masa de hielo de la capa Groenlandia y se sabe que muchos de los ríos de hielo han duplicado sus velocidades en la última década.

Muchos de los ríos de hielo han duplicado sus velocidades en la última década.

Justamente sobre el NEGIS, la mayor y más rápida de ellas, es donde se encuentran los expedicionarios del eco-vehículo polar Trineo De Viento que, comandados por Larramendi, llevan ya una semana recorriendo su ‘cauce’. En total, el NEGIS tiene unos 600 kilómetros de largo, hasta la desembocadura en el océano Ártico, y unos 50 de ancho, y ellos se encuentran en su parte superior. Pero los cinco miembros de la expedición Río de Hielo Groenlandia 2017, no lo ven, ni lo sienten, aunque recorren su superficie haciendo perforaciones que ayudarán a entender el fenómeno y cómo puede evolucionar en el futuro. Se trata, ni más ni menos, que de evaluar su impacto sobre el aumento de nivel de los océanos.

Ajustando el trineo de viento.

Corriente misteriosa
Y es que el NEGIS es aún una corriente misteriosa. De hecho, era desconocida para la ciencia hasta 1991, año en el que se conocieron los primeros datos sobre su existencia. Aún pasarían más de 15 años, en 2007, hasta que dos satélites de la NASA, Terra y Aqua, gracias a un radar consiguieron una imagen del NEGIS que dio idea a los científicos de sus dimensiones reales, así como saber en qué punto concreto se iniciaba y dónde estaban sus ‘orillas’. Fue el primer paso necesario para averiguar la velocidad a la que fluía el hielo de Groenlandia hacia el mar. Los satélites también detectaron que en la parte final de su recorrido, el cauce se divide en tres grandes corrientes, que son tres grandes glaciares (bautizados como Nioghalvfjerds, Zachariae y Storstrømmen).

Pero una cuestión es saber que está y otra comprender su comportamiento y sus dinámicas, que son cuestiones pendientes. Por tanto, falta información en los modelos con los que los científicos tratan de predecir cómo evoluciona la capa de hielo ártica, datos con los que poder ofrecer estimaciones más fiables de cuánto puede aumentar el nivel del mar.

Si se sabe que la situación estable del NEGIS que se observó en el pasado está cambiando rápidamente: uno de los tres glaciares de salida, el Zachariae, se ha retirado bastante, perdiendo mucho volumen. También se ha observado que entre 2003 y 2006 hubo un rápido ‘adelgazamiento’ en algunos puntos de la corriente, debido al aumento de las temperaturas y la disminución de la banquisa, y que esa pérdida de volumen se está propagando a las áreas superiores de la corriente, más en el interior de la capa de hielo.

Las capas inferiores de hielo son de hace unos 52.000 años

La hipótesis que se mantiene en diversos artículos científicos es que las capas inferiores de este NEGIS se está produciendo una fusión del hielo tendría que ver con una fuente de calor geotérmica, y que es lo que arrastra al hielo superior. Esas capas inferiores de hielo son de hace unos 52.000 años, cuando aún habitaban los neandertales en la Tierra.

También se ha averiguado, que la velocidad de la corriente NEGIS en la superficie es de 65 metros al año en el punto donde se encuentra la base científica EastGRIP, pero que en la zona superior, a 500 kilómetros de la costa, que es donde está el Trineo de Viento, esa velocidad puede alcanzar los 100 metros al año, aunque falta confirmarlo.

Para conseguir datos, a los trabajos que se realizan en la base EastGRIP, se suman los sondeos que en los últimos años se han hecho sobre la corriente, imprescindibles para conocer unos procesos que no son visibles en la superficie ni tampoco con los satélites. Por ello hay que volver cada cierto tiempo al lugar exacto de anteriores muestreos y comprobar ‘in situ’ las modificaciones del flujo de hielo. Esta es una de las tareas que realizan estos días los miembros de la expedición española Rio de Hielo 2017, con el científico Ross Edwards como responsable de abordo. Es información que luego analizarán en el proyecto Ice2Ice, del que forma parte otro colaborador de la travesía, Paul Travis Vallelonga, del Centro de Hielo y Clima de la Universidad de Copenhague. En su caso, sin participación física.

Cuando el día 25 de junio acaben su recorrido, habrán realizado en total unas 17 perforaciones. El objetivo último es que España participe en este proyecto Ice2Ice a través de este vehículo eco-polar, el Trineo de Viento, financiando oficialmente sus expediciones, una vez comprobado que el sistema es fiable, sostenible y mucho más económico que el desplazamiento en otros medios de transporte contaminantes.

Fuente: elindependiente.com

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