Incendio en Doñana

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

El fuego obliga a soltar trece linces del centro de cría de Doñana

El plan de evacuación de El Acebuche ha reubicado a las parejas reproductoras y las cinco crías en otros centros

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

Los responsables han abierto sus jaulas para que “en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, los animales puedan salir por sí mismos”

Uno de los adultos, la hembra Homer, ha muerto “debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte”

El fuego no había llegado aún pero el humo comenzaba a ser asfixiante en el centro de cría de lince ibérico de El Acebuche (Almonte, Huelva). La veintena de animales comenzaban este domingo por la tarde a sentir que la amenaza del fuego que comenzó en Moguer se cernía sobre ellos.

Cuando la situación se volvió insostenible, los responsables del centro de Doñana pusieron en marcha el plan de evacuación de personas, animales y vehículos. Según fuentes del Gobierno central, sólo tuvieron 15 minutos para rescatar el máximo número de ejemplares. Las parejas reproductoras y las crías de este animal en peligro de extinción (los cinco cachorros y nueve adultos) comenzaron a reubicarse en otros centros cercanos. En total, 14 de 27 animales, según fuentes oficiales.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, uno de los adultos rescatados, la hembra Homer, ha fallecido durante la operación ” debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte del ejemplar”. El resto (13), criados en jaulas en un estado de semilibertad, los linces enfermos, viejos y sin capacidad reproductora, han corrido una suerte incierta: sus cuidadores se han visto obligados a abrir las puertas del recinto y dejarlos en libertad.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, en la tarde de este domingo “se ha procedido a cumplir con el protocolo de evacuación establecido en caso de incendio”, después de que se recibiera la orden de desalojar las instalaciones.

Tras capturar a los 14 ejemplares, “se h an abierto las puertas de los recintos en los que se encuentran los animales, para que en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, ya sea debido al fuego directo o por el humo generado, los (otros 13) animales puedan salir por sí mismos”. Fuentes cercanas al centro consideran que, a no ser que se vean en peligro por el fuego o el humo, estos linces criados en cautividad no huirán de las instalaciones. En cualquier caso, cuando el personal pueda acceder de nuevo al centro, establecerán “una estrategia de captura” para aquellos felinos que hayan huido.

El lince ibérico es una especie en peligro de extinción, que en la actualidad cuenta con 483 ejemplares repartidos por Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura y Portugal, según el último censo. La mayoría de ellos, casi 400 individuos, campan por las tierras andaluzas de Sierra Morena y Doñana. El lince ibérico, el felino más amenazado del planeta, se encontraba al borde de la extinción hace apenas 15 años, pero su población se ha quintuplicado, gracias a los programas de recuperación financiados con fondos europeos Life.

El centro más antiguo

Ese éxito se debe, en gran medida a los centros de cría en cautividad gestionados por la Junta de Andalucía, Portugal y, como en este caso, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). El Centro de Cría de El Acebuche ha sido un centro pionero, donde sus veterinarios, cuidadores y videovigilantes han sido capaces de traer al mundo 128 linces, de los cuales 33 han podido liberarse al medio natural.

La primera camada de linces ibéricos criados en cautividad tuvo lugar el 28 de marzo de 2005. Saliega se llamaba la hembra que protagonizó ” uno de los hitos más relevantes en el ámbito de la conservación natural de los últimos tiempos: dar a luz a la primera camada de lince ibérico del programa de cría en cautividad de esta especie críticamente amenazada”. Tuvieron que pasar seis años para que se liberaran los dos primeros ejemplares criados en cautividad: Grazalema y Granadilla, dos hembras nacidas el año anterior en el centro de cría de La Olivilla (Jaén).

Desde entonces, a El Acebuche se han unido los centros de la Granadilla (Cáceres), La Olivilla (Jaén), el Centro Nacional de Reproduçao de Lince Ibérico (Portugal) y el Zoo de Jerez. Todos ellos conforman el programa de conservación Ex-situ del Lince Ibérico, que han liberado hasta la fecha cerca de 200 ejemplares. Para 2017, estaba previsto que se liberaran 40 ejemplares, pero el desastre de Doñana obligará a revisar dicha cifra.


El incendio de Doñana afecta a una de las poblaciones que salvaron al lince de la extinción

En la zona del fuego se contabilizan seis núcleos de reproducción, según los controles del proyecto de recuperación Iberlince

“Aún es pronto para evaluar el daño”, explica el responsable de WWF en este plan que acumula una inversión pública de más de 60 millones de euros desde 2002

Las llamas han quemado áreas de Doñana calificadas oficialmente como de “características naturales sobresalientes” y de “indudables valores ecológicos”

El incendio forestal declarado en Moguer (Huelva) el fin de semana ha quemado muchas hectáreas de alto valor ambiental de Doñana. Tanto es así que en la zona afectada se cuentan varios núcleos de una de las poblaciones silvestres de lince ibérico donde la especie sobrevivió al borde de la extinción antes de ponerse en marcha el proyecto de recuperación del felino. Un plan que en su fase más reciente recibe 34 millones de euros de financiación pública para el periodo 2011-2017.

Aunque las llamas no traspasen la frontera administrativa del parque nacional, el fuego ha carbonizado una amplia extensión del parque natural circundante que abarca “áreas de indudables valores ecológicos, científicos, culturales y paisajísticos”, según las describe el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del parque (PORN).

Una de las imágenes del incendio en Doñana ha sido la evacuación del centro de recuperación El Acebuche y sus valiosos linces. Sin embargo, en los pinares por donde han pasado las llamas medraban otros ejemplares: “Aún es pronto para evaluar el daño, pero en toda esa zona había hasta seis núcleos de reproducción”, explica Ramón Pérez de Ayala responsable de la organización WWF para el proyecto Iberlince. Eso significa, al menos, seis hembras, más los cachorros del año y los machos que se solapan en su territorio.


Labores de extinción del incendio en Doñana.

La población autóctona de esta zona oeste de parque natural ha sido objeto “de mucha vigilancia” por parte del proyecto Iberlince, explica este ingeniero técnico forestal. Es bastante vulnerable. “Había mucha mortandad de trampas, veneno, atropellos…”, recuerda Pérez de Ayala.

Los grupos necesitaron incluso que se trasladara allí un individuo desde Andújar porque se habían detectado problemas de consanguineidad. “Presentaban patologías en los riñones o hígado por la endogamia”, relata. Ese es su delicado equilibrio.

El esfuerzo público para que el lince no se extinguiera primero, se recuperara en Andalucía después y, de ahí, pudiera reintroducirse en su hábitat histórico ha sido enorme. La fase actual del proyecto suma esos 34 millones de euros para seis años. La anterior (entre 2006 y 2011) captó 25,9 millones. La previa otros 9,2 millones de presupuestos. Algo más de un tercio proviene de fondos europeos.

La destrucción del incendio no se limita a que pueda haber alcanzado a algún ejemplar concreto. Las últimas conclusiones sobre estrategias de reintroducción de Iberlince consideraban “imprescindible” para alcanzar el crecimiento de las poblaciones “autóctonas o reintroducidas” la “conexión natural o asistida de las distintas subpoblaciones”. Es decir, que existan corredores para que se intercambien individuos.

El responsable de WWF resume que “el fuego ha sido uno de mis grandes miedos desde que trabajo con el lince. Un incendio como este hace solo 10 años podría haber arrasado con la población de Doñana”.

En dirección a la marisma

El fuego que ha llegado a Doñana se originó, según informó la Junta de Andalucía, en el término municipal de Moguer y el viento lo fue empujando en tres frentes hacía el sureste. En dirección a la marisma que básicamente conforma el parque nacional. En su camino se interponían los densos pinares del sector oeste del parque natural: El Abalario.

El monte que ha estado ardiendo, rodeando el parador de Mazagón, está calificado oficialmente en su mayoría como zona B1 –altos valores ecológicos– y está punteada por múltiples áreas catalogadas como zonas de reserva A, muchas asociadas a lagunas o humedales, según se observa en la cartografía oficial: “Espacios con características naturales sobresalientes de gran importancia para el sostenimiento de las poblaciones de flora y fauna”, según el PORN que les asigna una función de “conservación, investigación, regeneración ecológica y educación ambiental”. Ambos tipos de terreno no caen en el mapa del Parque Nacional de Doñana, pero este es su rango ambiental.

“Se trata de un desastre como es un incendio forestal de miles de hectáreas en Doñana”, lo define el responsable de la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife) Carlos Dávila.

Dávila asegura que no hay que ocultar la gravedad del daño “y poner en valor que se ha actuado con rapidez”, pero explica que en todo ese sector oeste que arde “hay un montón de comunidades vegetales declaradas de importancia”. SEO-Birdlife recuerda que la parte occidental del espacio natural de Doñana incluye hitos naturales como El Abalario, el médano del Asperillo o la Cuesta Maneli.

Además de los pinares, “también hay zonas dunares, camarinas y sabinares”, recuenta su coordinador en Doñana. Y la gran cantidad de “especies de aves forestales que viven allí: desde pájaros a rapaces como el águila calzada o el milano”.


Las otras víctimas del incendio de Doñana

35 especies amenazadas y 303 especies relevantes de animales campean en el Espacio Natural de Doñana, donde sus investigadores tendrán ahora que valorar las pérdidas

Mamíferos como el lince ibérico, reptiles como el camaleón común o aves como el águila imperial han visto cómo su hábitat se veía arrasado por las llamas

El fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”

El fuego había llegado hasta la mismísima playa. Ángel llevaba toda la noche del domingo trabajando con sus compañeros del Infoca en la Vereda de los Playeros y del Villar, el pico occidental del Parque Natural de Doñana. Su misión era mantener a raya el fuego en el perímetro de un pinar. Les preocupaban los tocones, llenos de resina, y los pinos situados en el límite de ese perímetro. Atento a cualquier escape de fuego, al retén le terminó amaneciendo.

Con las primeras luces, a Ángel le sorprendió la cantidad de animales que habían perecido bajo las llamas y el humo. Había culebras y escorpiones, animales relativamente lentos ante el verteginoso avance de un fuego avivado por fuertes rachas de viento. Fue entonces cuando un compañero se acercó a él con el animal muerto que ilustra este reportaje. Era un camaleón común.

“Me llamó la atención, porque le faltaba una pata y el fuego le había calcinado la espina dorsal. Se había intoxicado con el humo, desmayándose y cayendo al fuego, de manera que una parte de su cuerpo quedó enterrada en ceniza y se preservó mejor. Le hice la foto para que la gente viera lo que se pierde en un incendio”, subraya.

La foto, compartida por redes sociales miles y miles de veces, surtió efecto al instante: los trece linces ibéricos liberados, con las puertas abiertas, en el centro de cría de El Acebuche no eran los únicos que se habían tenido que enfrentar a las incertidumbres del fuego.

Según el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del Espacio Natural de Doñana, “un total de 35 especies de fauna amenazada, la mayor parte de ellas aves (22), utilizan en Espacio Natural de Doñana como hábitat de reproducción, invernada, refugio o área de paso”. A esos 35 animales vulnerables o en peligro de extinción hay que añadir 303 especies relevantes que, por diversos motivos, “se consideran de importancia para la gestión del Espacio Natural”.

Explica Miguel Ángel Simón, máximo responsable del programa de recuperación del lince ibérico, que la mayoría de estas especies se encuentran en las zonas incendiadas del Parque Natural de Doñana, aunque en una densidad menor. “Las culebras, como la bastarda o la de escalera, así como el galápago son posiblemente los animales que más se han podido ver perjudicados por el incendio, ya que no les da tiempo a salir del fuego. Otros animales, cuando ven humo, salen corriendo y no creo que hayan tenido problema”.

Territorio lincero quemado

En la zona quemada, hay al menos tres hembras territoriales de lince ibérico en peligro de extinción. “Dentro del perímetro del incendio, teníamos dos territorios de lince ibérico, según el censo de 2016. Hay dos hembras territoriales en la zona y una tercera cuya zona de campeo se encuentra, en un 20%, dentro del perímetro del fuego. También hay un macho que suele andar por la zona”. En este territorio se encuentra también el principal alimento del lince ibérico, el conejo, pero, según Simón, “las densidades no son las mejores, ya que hay aproximadamente un conejo por hectárea”.

Desde WWF, Juan José Carmona señala que “el problema no es sólo perder territorios linceros, sino de conejo. Tal y como estaba el parque, donde apenas hay conejo, es una tragedia para el lince y las especies que dependen de él. Los investigadores que trabajan en Doñana nos tienen que dar ahora datos sobre las pérdidas y decir cuántos nidos de especies protegidas había. Además, seguramente se han perdido reptiles, anfibios y pequeños mamíferos, pero eso va a ser imposible de determinar”.

Aves de Doñana, la otra joya de la corona

Junto a la joya de la corona, el lince ibérico, las aves son la principal riqueza faunística de la zona. En Doñana habitan aves acuáticas, marinas, rapaces y paseriformes. Desde el buite negro al aguilucho cenizo, pasando por el águila imperial, el milano negro, el alimoche o la gaviota de Audouin, en Doñana anidan más de una veintena de aves amenazadas, así como cinco tipos de murciélagos.

Los ungulados, jabalíes, ciervos y gamos, son propios de la zona incendiada, así como otros mamíferos no amenazados como la jineta o el meloncillo. Todos ellos son animales lo suficientemente rápidos para haber podido escapar del fuego, pero que han visto su hábitat arrasado. Juan Romero, de Ecologistas en Acción, cree, sin embargo, que el fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”.

“Lo que había detrás era un fardo de dinamita”

Tanto bomberos forestales consultados por este diario, como ecologistas creen que es el momento de mejorar el hábitat para que no arda tan rápido. “El problema es que el fuego no ha encontrado ninguna barrera, sólo ha hallado combustible a su paso. Cuando ha estallado el incendio, lo que había detrás era un fardo de dinamita. Los bomberos estamos luchando contra el fuego al límite, tanto económico como personal”.

En este sentido, la organización ecologista SEO-Birdlife cree que es importante “crear un paisaje diverso, lleno de opciones para mejorar las condiciones de hábitat para la fauna amenazada. Por el contrario, las repoblaciones de pinos que se llevaron a cabo en la década de 1950 pretendían crear un valor meramente forestal plantando 10 millones de eucaliptos y 45 millones de pinos, con el fin de desecar las marismas y dar un valor económico a los terrenos improductivos para los parámetros de la época”. Para la asociación verde resulta fundamental que se planten especies de árboles que, al contrario que el pino, no ardan con tanta facilidad y darle así una oportunidad a la fauna que allí habita “desde conejos, roedores o diversos reptiles, hasta sus depredadores, en particular el águila imperial y el lince ibérico”.

Fuente: eldiario.es

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