Excusas basura de los que tiran residuos en lugares públicos

Fuente Vaqueros (Granada) / CRISTINA QUICLER/AFP/Getty Images

El ‘littering’ es uno de los más problemas medioambientales más graves.

¿A quién no le ha dado pereza alguna vez salir corriendo a recuperar una bolsa de plástico que se ha llevado el viento? El abandono de residuos en espacios públicos es una acción en la que, de una forma u otra, todos caemos a menudo. Se conoce también con el término en inglés littering y es un grave problema medioambiental. Hay quien, más que un despiste, lo incorpora a su vida como una práctica habitual.

Estas son algunas de las excusas basura que los que respetan la naturaleza y el entorno urbano tienen que escuchar a menudo de boca de aquellos que ensucian y se sienten con derecho a hacerlo.

1. “Pero si todo el mundo lo hace”

No es cierto. Hay quien hace justo lo contrario. El proyecto Libera, en el que participan SEO/BirdLife y Ecoembes, ha impulsado la iniciativa 1m2 por la Naturaleza. Es la primera limpieza colaborativa de basura que se desarrolló el 17 de junio en espacios naturales de más de 35 provincias del territorio nacional.

Mapa de la primera acción contra el littering 1m2 por la Naturaleza

2. “Total, si nadie nos ve”

3. “Si ya estaba sucio, qué mas da…”

No es solo una cuestión de suciedad en calles y zonas naturales, porque también influye en la forma de vida animal y dificulta la supervivencia de algunas especies animales. Por ejemplo, 4,8 millones de toneladas de plástico tiradas en tierra terminan en el mar cada año, explica Marine Litter Solutions. Los animales que ingieren ese material, mueren.

4. “Pues si no hay papeleras cerca, no es mi culpa”

5. “No ves que las papeleras están divididas por colores y no está la que necesito?

Sigue siendo nuestra responsabilidad mantener limpias las zonas naturales. No cuesta nada guardar en una bolsa en la mochila los residuos para dejarlos luego en el lugar correcto. Que no haya una papelera cerca no significa que esos lugares estén inhabilitados para mantenerse limpios. Por ejemplo, en la actualidad los 14 Parques Nacionales de España cuentan con sistemas de recogida selectiva de residuos. Cuando los visitamos, nos avisan con carteles y en las guías del visitante que cada uno debe llevarse sus residuos y depositarlos en los contenedores adecuados para su reciclaje.

6. “Pero si ya pagamos a un barrendero para que lo limpie”

Ser barrendero no es sinónimo de ser esclavo. Además, es un sector que se enfrenta a continuos recortes. Es probable que, en la actualidad, cubran menos zonas de las que creemos. Y no solo nos referimos a lugares remotos, en esta situación también están incluidas las propias ciudades. Mantener el entorno cómún público no es una profesión, es una cuestión de educación y respeto a tu comunidad.

Parque de Madrid. JAVIER SORIANO/AFP/Getty Images

7. “La verdad es que hay cosas más importantes de las que preocuparse”

Todos los años llegan a los mares y océanos cerca de 10 millones de toneladas de basura, cifra que no se logra de golpe, sino con pequeños gestos. Es lo suficientemente importante como para perjudicar gravemente la calidad del agua y la vida en el mar. Por cada kilómetro cuadrado de océano se encuentra un promedio de 13.000 trozos de desechos plásticos. Para 2025 podría llegar a haber 250 millones de toneladas de plástico en los océanos, según Ocean Conservancy.

8. “Es que soy negacionista”

Entonces eres como Donald Trump. El Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) asegura que “es extremadamente probable, en más de un 95 %, que la influencia humana sea la causa principal del calentamiento global que se viene observando desde mediados del siglo XX”. Trump, el hombre que dice que el cambio climático es una invención, también asegura que las vacunas infantiles producen autismo.

9. “Si tiro esto da un poco igual, porque es biodegradable”

No todos los alimentos naturales que dejamos que desaparezcan de forma natural lo hacen tan rápido como creemos. En ocasiones tardan varios meses en hacerlo. Mientras tanto, lo que queda es basura. Tampoco se degradan sin que la naturaleza pague un precio por ello. La presencia de esos restos destruye el equilibrio establecido, tanto en otras especies de la flora como en la fauna.

Si dejas que se lo coman los animales de la zona, estarás variando para siempre sus pautas de comportamiento: comenzarán a depender del ser humano más que de sí mismos, cambiarán sus ciclos migratorios… Por ejemplo, lo de “Por San Blas la cigüeña verás” es cada vez menos cierto.

10. “Me da pereza, estoy borracho”

Estar borracho no ha sido nunca un eximente para nada. Cuando llegaste al lugar probablemente no lo estabas, como probablemente no te dé pereza recoger tu teléfono móvil, tu cartera, o las llaves de tu casa solo poque hayas bebido.

Cuando a alguien se le llega a afear este tipo de comportamiento, a veces responde incluso de forma desafiante. El littering no forma parte de la vida privada de las personas. Todos pagamos sus consecuencias. Reciclar no es una obligación, es tu responsabilidad.

Fuente: verne.elpais.com

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