Los ojos artificiales que rastrean el mapa de la meteorología global

Sputnik, el primer satélite artificial de la historia.

El lanzamiento del satélite soviético Sputnik el 4 de octubre de 1957 cambió de forma radical la forma en que los meteorólogos observan la atmósfera.


Las dos claves en física son observar un fenómeno y luego encontrar un modelo teórico que lo reproduzca. A los meteorólogos nos encanta observar el cielo. Contrariamente a los astrónomos, nosotros no miramos de puertas para fuera con grandes telescopios, a nosotros nos gusta que nos miren de lejos. Con el comienzo de la Carrera Espacial los meteorólogos encontramos un filón en cuanto a la búsqueda de un método de observación de la atmósfera: los satélites.

En la imagen, el Meteosat de Segunda Generación, tres veces más pesado que su predecesor. EUMETSAT

 

El 4 de octubre de 1957, el lanzamiento del satélite Sputnik por parte de la Unión Soviética marcó el inicio de los satélites artificiales. El “camarada viajero”, con su forma esférica de 56 centímetros de diámetro, sus cuatro antenas y un peso de 83 kilos se convirtió en una imagen icónica de la Guerra Fría. El Sputnik era capaz de dar una vuelta a la Tierra cada 98 minutos y de actuar como radiobaliza comunicándose varios puntos en la superficie terrestre.

Poco después, el 1 de abril de 1960, el TIROS-1 (del inglés Television Infrared Observation Satellite Program) fue lanzado desde Cabo Cañaveral. Orbitó la Tierra únicamente durante 78 días, pero demostró la utilidad de la toma de imágenes para fines meteorológicos y fue el primer paso hacia el sistema global de información meteorológica.

Algunos de los satélites de uso meteorológico. WMO

 

Tal vez, el más conocido por nosotros de estos satélites, sea el Meteosat. En realidad no se trata de un único satélite sino de una familia de tres de ellos de la que es propietaria EUMETSAT, la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos. El primer Meteosat fue lanzado en 1977 y las imágenes que habitualmente vemos son del Meteosat-10, miembro de la segunda generación de estos satélites.

El Meteosat-10 está situado 36.000 kilómetros de nuestras cabezas sobre el Golfo de Guinea en el Ecuador, a 0º de longitud. Se trata de un satélite de órbita geoestacionaria debido a que su velocidad coincide con la de la rotación de la Tierra, lo que le permite tomar siempre instantáneas de la parte del globo donde está situada España, con una frecuencia de 15 minutos. Estas imágenes, no solo están en el rango visible, sino que el satélite dispone de 12 canales diferentes además de otra instrumentación de carácter científico.

En la actualidad, el sistema global de información meteorológica cuenta operativamente con 13 satélites geoestacionarios, 11 en órbita helio-síncrona y en torno a 60 en órbitas bajas. Como vemos hay muchos ojos mirando nuestra atmósfera, lo que ayuda a los meteorólogos a conocerla con mayor detalle y hacer mejores predicciones del tiempo.

Fuente: elpais.com

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