La punta de lanza de la sostenibilidad empieza en tu ayuntamiento

Municipios como Vitoria o Pontevedra se han convertido en ejemplos mundiales de gestión ecológica.

En noviembre de 2017, un informe de la ONG Ecologistas en Acción advertía de que 18 ciudades españolas superaban los límites de dióxido de nitrógeno y de concentración de partículas PM10 permitidos por la Unión Europea. Los preocupantes datos indicaron lo que ya se temía desde hace tiempo: la contaminación todavía es una materia pendiente para la mayoría de los grandes ayuntamientos españoles.

La otra cara de la moneda la ponen los municipios sostenibles, todas aquellas poblaciones que, con sus políticas energéticas y medioambientales, consiguen colocarse a la cabeza de los ránkings de sostenibilidad. Ayuntamientos de los que ciudades como Madrid o Barcelona tienen mucho que aprender en materia de contaminación.

Los municipios más sostenibles de España

Las iniciativas responsables con el medio ambiente han aflorado en los ayuntamientos europeos en los últimos años. “Casi todos los municipios tienen programas de sostenibilidad” afirma Alicia Torrego, gerente de la Fundación Conama, especializada en el intercambio de conocimiento sobre desarrollo ecológico. Desde ciudades que se han convertido en ejemplos para la comunidad internacional, como Vitoria o Pontevedra, hasta pequeños pueblos comprometidos con el medio ambiente, como El Bolao, en Madrid, o Monleras, en Salamanca, la sostenibilidad ha pasado a ocupar un lugar privilegiado en las prioridades de las administraciones públicas.

Un ejemplo internacional en materia de políticas sostenibles es Vitoria. La ciudad recibió en el año 2012 el premio European Green Capital, y se coronó como la metrópoli más comprometida con el medio ambiente de la UE. La Comisión Europea premió así el sólido historial de la capital vasca de cumplimiento de los requisitos medioambientales internacionales. Con iniciativas como la plantación de más de 200.000 árboles, el descenso del 6% en su consumo de agua, la creación de nuevas vías ciclistas o el desarrollo de programas que fomentan el reciclaje, Vitoria sigue figurando a día de hoy como una ciudad modelo en materia de sostenibilidad.

Otro de los municipios españoles de más renombre en los foros europeos de medio ambiente es Rubí, en Barcelona. La ciudad catalana se ha convertido en un referente internacional gracias a su programa 50/50, que se comenzó a implantar en 2012. El proyecto está dirigido a fomentar el ahorro energético en las escuelas. Demuestra que, con un pequeño cambio en los hábitos energéticos del personal de los colegios y los alumnos, el centro logra ahorrar una gran cantidad de dinero. Esta cantidad se redistribuye en beneficio de la propia escuela y del medioambiente: El 50% de lo ahorrado se reinvierte en la mejora de las instalaciones escolares, mientras que el otro 50% se pone a disposición del ayuntamiento para que se elaboren otras políticas de sostenibilidad y ahorro de energía. El programa, financiado por la Unión Europea, ha sido imitado en multitud de municipios diferentes. Móstoles, en la Comunidad de Madrid, ha sido el último en adoptarlo. Rubí decidió en el año 2014 aplicar la metodología 50/50 a sus centros deportivos, después del éxito cosechado en las escuelas públicas de la localidad.

En el problema de la reducción del tráfico, uno de los grandes retos medioambientales para las ciudades españolas, el Ayuntamiento de Pontevedra ha destacado por su eficaz gestión. Gracias a su “movilidad responsable”, la ciudad gallega ha logrado que el 70% de los trayectos realizados en la ciudad se hagan apie o en bicicleta. Así, se ha conseguido que el tiempo perdido en atascos se reduzca en un 78% durante los últimos 20 años. También lleva 10 años sin registrar ninguna víctima por accidentes de tráfico.

Los propietarios tenían varias opciones para pagar la rehabilitación energética de su piso: abonar la cantidad, solicitar hacerlo a plazos o dejar en la escritura la deuda

Otro de los grandes desafíos en la sostenibilidad de las ciudades es la rehabilitación energética de las edificaciones. Con ella, se busca reforzar el aislamiento de las viviendas para que consuman menos energía. En esta materia, el Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet, en Barcelona, puso en marcha un plan para ayudar a que todos sus vecinos contasen con un buen aislamiento de su vivienda, para que así se redujese el consumo energético. De esta forma, los propietarios tenían varias opciones para pagar la rehabilitación energética de su piso: se podía abonar la cantidad en el momento, solicitar hacerlo a plazos o dejar en la escritura la deuda, que asimilaría el próximo propietario de la vivienda. El proyecto, conocido como ‘Renovem els barris’, fue elogiado por la Generalitat de Cataluña y por el Ayuntamiento de Madrid, y ha sido emulado en otros municipios.

Las medidas de las grandes ciudades

Para los ayuntamientos de ciudades como Madrid o Barcelona, el reto de reducir la contaminación es mucho mayor que para los municipios pequeños. La cantidad de tráfico que tienen que soportar, así como la enorme demografía, dificultan en gran medida las políticas medioambientales que se tratan de implantar.

Sin embargo, las grandes ciudades españolas también cuentan con planes ecológicos para tratar de reducir sus emisiones y cumplir con los objetivos internacionales. En el caso de Barcelona, iniciativas como el Plan de Infraestructura Verde, que plantea aumentar un metro cuadrado de verde por cada habitante antes de 2030, la convierten en un referente en innovación medioambiental. La ciudad condal también inició en el año 2017 su programa de Supermanzanas, que devuelve a sus habitantes espacios peatonales. La Supermanza es un concepto urbanístico revolucionario que busca eliminar el tráfico motorizado en células urbanas de entre 400 y 500 metros cuadrados. Agrupa a nueve manzanas convencionales. Su interior se dedica exclusivamente al uso y disfrute de los peatones. Así, se crea un espacio seguro y libre de contaminación en el corazón de las grandes urbes. Existen proyectos para implementar Supermanzanas aisladas en ciudades como Madrid, Vitoria o A Coruña, pero Barcelona podría convertirse en la primera ciudad española en hacer una metamorfosis completa.

La capital también cuenta con un importante proyecto de sostenibilidad: el conocido ‘Plan A’, que recoge 30 medidas innovadoras para tratar de paliar el problema de la contaminación que tanto afecta a la ciudad de Madrid. Entre ellas, destaca el ‘Área Central Cero Emisiones’, con la que el ayuntamiento eliminará antes de junio de 2018 el tráfico de paso de la zona central de Madrid para así conseguir reducir las emisiones. Otras medidas destacables son el fomento del uso de la bicicleta con la ampliación de BiciMAD, la limitación de la velocidad en los accesos metropolitanos y la M-30 o la reforma de las principales vías de acceso al centro.

Con estas medidas, las ciudades más grandes de España tratarán de hacer frente a un reto común de vital importancia y cumplir con los objetivos marcados por las comunidades internacionales.

La revolución ecológica: las ecoaldeas

Una opción muy popular entre aquellos que desean huir de la contaminación y el estrés de la vida cosmopolita es la ecoaldea. Desde RIE, la Red Ibérica de Ecoaldeas, definen este concepto urbanístico como un “asentamiento a escala humana diseñado conscientemente a través de procesos participativos para asegurar la sostenibilidad a largo plazo”. Sus habitantes llevan una vida en sintonía con la naturaleza, y han conseguido huir de los problemas económicos y los desafíos impuestos por un modelo de vida consumista. Una de las más conocidas es Lakabe, en Navarra, que se ha convertido en un referente internacional del autoabastecimiento, ya que sus habitantes se declaran 100% autosuficientes. Otro ejemplo es El Valle Despierta, otra ecoaldea que trata de mantener un suministro energético independiente. Situada entre las sierras de Guadarrama y Gredos, El Valle tiene una población muy reducida, formada por nueve adultos y un niño. Sus vecinos consiguen energía a través de placas fotovoltaicas y del agua de la lluvia, mediante pozos de superficie y aljibes. Su manera de calentarse en invierno es a través del calor de la leña. Los residuos orgánicos son utilizados para nutrir la tierra.

Fuente: vozpopuli.com

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