El calentamiento global pone en peligro las cuevas de hielo perpetuo de los Picos de Europa

Interior de la cueva helada de Peña Castil en los Picos de Europa / Ricardo Soto.

Peña Castil, uno de estos neveros perennes en el macizo montañoso, se ha quedado sin nieve este año, alerta un geógrafo tras una visita reciente.


La nieve hace de manto protector para el hielo fósil que se acumula desde al menos hace 500 años: un registro climático exclusivo de alto valor científico
“La temperatura en alta montaña ha subido 1,2º “en un siglo y el balance de hielo “ha sido negativo en los últimos 20 años”, explica el doctor en Geología González Trueba

El 80% de España, en riesgo de convertirse en desierto este siglo por el cambio climático
Las cuevas de hielo de los Picos de Europa se están fundiendo. Las cavidades heladas del macizo montañoso sufren una reducción manifiesta de sus masas de agua sólida y todo apunta a que el cambio climático está detrás de esta pérdida.

El aviso más reciente ha llegado desde Peña Castil, un de los ejemplos de estas cavidades con nieve imperecedera que se abre a 2.444 metros en el Macizo Central de Picos de Europa, muy cerca del Naranjo de Bulnes. Ricardo Soto, geólogo y responsable de la Escuela Asturiana de Piragüismo, se percató en una visita reciente de que no había nieve.

El paraje ha tenido una temperatura sostenida bajo cero lo que permite que se acumule hielo durante todo el año ya que la nieve perpetua ha hecho las veces de manto protector. “El caso es que el agua derretida se arrastra hacia el interior de la cueva y eso afectará al hielo fósil”, analiza Soto para eldiario.es tras su hallazgo.

El doctor en Geografía por la Universidad de Cantabria, Juan José González Trueba, explica sobre Peña Castil que “cabe la posibilidad de que se funda el hielo si sigue el ritmo actual de calentamiento, lo que supondría una pérdida importante de un patrimonio helado sin precedentes”.

El geógrafo evita ser alarmista: “Es necesario tener un registro más amplio en el tiempo para ver la evolución de los cambios”, pero, al mismo tiempo, explica que, en el último siglo, “la temperatura en alta montaña ha subido 1,2º fruto de un cambio global y el balance de masa de hielo estudiado ha sido negativo en los últimos 20 años”. Todo apunta a que es fruto de un calentamiento global y “lo que se funde y se pierde no se va a retroalimentar”.

Riqueza única

El hielo de las cuevas de Picos de Europa no son solo un síntoma del calentamiento planetario. Sus grandes volúmenes helados se acumulan en más de medio centenar de puntos en la cordillera cantábrica. Estos bloques de hielo perenne conforman una riqueza única en el patrimonio de estas montañas y podrían estar en una situación irreversible de peligro.

Las cuevas de hielo son excepcionales a nivel mundial. Constituyen un elemento muy singular porque su estudio científico proporciona información muy valiosa sobre climas pasados. El investigador de la Universidad de Valladolid, Manuel Gómez Lende, halló tras cinco años de exploraciones que en su interior se albergan capas heladas generadas durante la Pequeña Edad de Hielo (1300-1850), o incluso más antiguas. Ese hielo fósil es un indicador ambiental cuya dinámica ayuda a comprender el comportamiento climático pasado, actual y su respuesta ante el calentamiento global.

Gómez Lende dejó escrito en su estudio de 2015 que “la lucha contra el reloj frente a una inminente y definitiva pérdida de tan exclusivos registros climáticos es inevitable”. En algunos estudios el estrato superior del hielo data de hasta 500 años pero se desconoce hasta donde llega en sus partes más profundas.

Cavidades heladas como Peña Castil se han convertido en un atractivo turístico añadido a un espacio natural protegido muy visitado como son los Picos de Europa. Los científicos piden que “sin privar de nada a nadie”, conviene racionalizar el uso recreativo. Y añaden que “Picos de Europa es un medio muy frágil y sensible” y tan importante es preservar y estudiar las cavidades, como ver el impacto que la ingente proliferación de carreras de alta competición o la masiva afluencia de turistas está teniendo en todo el Parque.

Fuente: eldiario.es




Desarrollo sostenible. La lucha del dato contra el impacto ambiental

Distintas iniciativas analizan información geolocalizada y se sirven de representación cartográfica para concienciar sobre polución, pesca ilegal y deforestación

Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los esfuerzos de multitud de organismos e instituciones por concienciar a la población acerca de las amenazas que asolan la tierra tienden a caer en saco roto.

La semana pasada, más de 15.000 científicos advertían en la revista BioScience de que los problemas que asolan al planeta se han incrementado considerablemente en los últimos 25 años. Aunque la capa de ozono se haya estabilizado y la tasa de deforestación se haya ralentizado, se ha reducido un 29% el número de mamíferos, reptiles anfibios, aves y peces, la población mundial ha aumentado un 35% y contamos con un 75% más de zonas muertas en los océanos.

Algunas compañías han optado por afrontar la cuestión desde un enfoque diferente y han decidido utilizar la analítica de datos geolocalizados para combatir algunos de estos males. Desde EL PAÍS RETINA recopilamos algunas de las más interesantes:

Mapas contra la pesca ilegal

El proyecto Global Fishing Watch tiene la ambiciosa pretensión de acabar con la pesca ilegal en los océanos. Para ello, utilizan datos que recogen vía satélite para identificar una serie de patrones de comportamiento en las embarcaciones tales como su dirección y velocidad. Basándose en la información recogida de cerca de 24.000 millones de muestras a más de 60.000 barcos, su herramienta determina en tiempo real si un navío concreto está pescando.

Actividad pesquera mundial en 2017

El potencial de esta plataforma reside en su carácter colaborativo: Global Fishing Watch está abierta a quien quiera utilizarla y cualquier internauta puede navegar por el mapa y denunciar una actividad pesquera que considere delictiva.

Proyecto de Skytruth que recoge la huella de la extracción de carbón en las montañas

“Gran parte de lo que ocurre en altamar es invisible, lo que ha sido una gran barrera para comprender y mostrar al mundo lo que hay en juego en el océano”, explicaba durante la presentación del proyecto John Amos, presidente de SkyTruth, una de las oenegés impulsoras del mismo. “El análisis de la información que recogemos permite que la interacción humana con el océano sea más transparente que nunca”.

La compañía que dirige Amos se dedica a recoger datos por satélite para identificar las amenazas a los recursos naturales del planeta —han trabajado en proyectos relacionados con la expansión urbana descontrolada, el fracking, la quema de gas natural o la huella de la extracción de carbón en las montañas— y motivar a las personas a proteger el medio ambiente.

Mapas contra la polución

Después de cuatro años recogiendo información sobre la calidad del aire en las ciudades gracias a los coches de Street View, Google publicó el pasado junio los resultados de un proyecto piloto en Oakland junto a la ONG Environmental Defense Fund (EDF) que consiste en un mapa de polución en la ciudad estadounidense.

Captura del mapa de polución en Oakland impulsado por Google y EDF

Los datos reflejan la variación de los niveles de contaminantes como el óxido nítrico y el dióxido de nitrógeno en distintos puntos de la ciudad y ponen de manifiesto la mala calidad del aire existente cerca de zonas residenciales y colegios.

“Este método permite a los responsables políticos identificar las fuentes de contaminación perjudicial para que puedan tomar medidas para mejorar la seguridad y la salud”, afirmaba Steven Hamburgo, científico al cargo de la investigación.

No es la primera vez que Google trabaja con EDF. Desde el año pasado, ambas compañías han publicado distintos mapas con las fugas de metano en las líneas de gas natural en determinadas ciudades de EE UU. Una de las principales proveedoras de este recurso en el país, la compañía PSE&G, utilizó los datos que reflejaba este proyecto para priorizar el reemplazo de sus redes de gas. La empresa energética redujo las emisiones de metano en un 83% y asegura que, si no hubieran contado con esta información, hubieran utilizado un 35% más de kilómetros de tuberías.

Mapas contra la deforestación

Si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye, ¿hace algún sonido? Global Forest Watch quiere terminar con este dilema asegurándose de que siempre haya alguien que lo oiga. Se trata de una herramienta que monitoriza la actividad forestal casi en tiempo real. Su intención: acercar a las autoridades y gobiernos de todo el planeta una herramienta que les permita comprobar si se están talando bosques en áreas protegidas.

Avance de la deforestación en el mundo desde el 2000 de acuerdo a Global Forest Watch

Este proyecto surge de juntar en la misma habitación la capacidad de procesamiento de Google, satélites de la NASA, datos del Instituto de Recursos Mundiales y tecnología de Carto. La plataforma es de libre acceso y permite a los usuarios introducir los parámetros que considere para realizar sus propios análisis.

Fuente: retina.elpais.com




Solo nos quedan tres años para salvar el planeta

Según una carta abierta escrita por la ex jefa de la ONU para el cambio climático y otros cinco destacados científicos y diplomáticos.

Lo comunica el Fórum Económico Mundial, también llamado Foro de Davos, un organismo independiente con sede en Ginebra del que forman parte los principales líderes empresariales, políticos e intelectuales, a los que nadie tildaría jamás de ecologistas extremos.

Se trata de una carta publicada recientemente en la revista Nature que suscriben seis destacados científicos y diplomáticos, entre los que destaca Christiana Figueres, antropóloga y economista costarricense que ejerce como secretaria de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En ella se alerta de forma contundente acerca del corto plazo de tiempo que nos queda si realmente queremos revertir los nefastos efectos del cambio climático: concretamente, tres años.

El requisito indispensable para detener sus peores efectos es el ya largamente apuntado por la comunidad científica internacional, y consensuado por (casi) todos en la cumbre de París de 2015: es necesario reducir drásticamente las emisiones de CO2 para el 2020 para lograr que el aumento de la temperatura media del planeta no exceda de los 1,5ºC, máximo 2ºC, en comparación con la que había en la era preindustrial, antes de iniciarse el siglo XX.

La cuestión requiere premura, pues este año las temperaturas han alcanzado cotas jamás registradas en numerosos puntos del planeta: es el tercer año consecutivo en el que se alcanzan patrones que no se registraban desde hace 115.000 años, cuando imperaba una era interglacial y el mar estaba a niveles de entre 6 y 9 metros superiores a los de la actualidad.

Aunque la gravedad de la situación es incuestionable, las reacciones de los gobiernos no están a la altura de las circunstancias y el posicionamiento del común de los ciudadanos, tampoco. Y eso que la cuestión atañe a toda la sociedad humana: aunque en algunos lugares los efectos se estén dejando notar de forma mucho más evidente que en otros, en el planeta Tierra los sistemas naturales están interconectados de forma mucho más sutil de lo que imaginamos, tal y como ya resumió el meteorólogo y padre de la teoría del caos, Edward Lorenz, en la década de los sesenta: “el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas”. ¿Se imaginan lo que puede incidir el aumento de varios grados centígrados de temperatura en el clima global? Un desbarajuste de dimensiones impredecibles.
Más calor, menos vida

Hoy, los efectos constatados del cambio climático son muchísimos: cambian los patrones climáticos, se funden los polos, los ecosistemas terrestres y marinos sufren estrés, determinadas enfermedades expanden su área de influencia, los eventos extremos aumentan (ciclones, huracanes, fuegos, sequías, inundaciones…), se incrementa el nivel del mar… y, por el camino, millones de personas y especies de todo tipo ven extraordinariamente limitadas sus oportunidades de sobrevivir.

Hans Otto-Poertner, investigador del instituto alemán Alfred-Wagener de Investigación Marina y Polar y miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), explica que ese calentamiento global, además de detonar o potenciar catástrofes ambientales, cambia los límites térmicos de los organismos, también los del ser humano:

“El aumento de la temperatura media limita la capacidad de trabajar al aire libre. A partir de los 40ºC la fatiga afecta al cuerpo en su totalidad. En muchos lugares ese aumento redunda en la salud de la población y tiene impactos muy negativos en la productividad de los trabajadores”, afirma. Muchas comunidades vegetales no resisten ese incremento de la temperatura, como tampoco la ganadería.

“Si no detenemos el aumento de la temperatura media del planeta, algunas áreas de la Tierra se volverán inhabitables, tanto para los humanos como para la mayor parte de mamíferos”, señala este ecofisiólogo.
Ciencia, economía y buen humor

Si no se toman las medidas necesarias, afirman los autores de la misiva, las oportunidades para que la humanidad prospere se verán gravemente reducidas. Para ellos, son tres las vías que pueden facilitar que nuestros gestores y también cada uno de nosotros nos pongamos de una vez manos a la obra.

La primera, tomar decisiones en base al conocimiento científico, promover la divulgación ambiental en todos los campos, y exigir que nuestros políticos defiendan la ciencia. La número dos, dejar claro que la economía libre de fósiles ya es un negocio rentable.Y la tercera, fomentar el optimismo: en este tema no hay retos imposibles, todo es cuestión de actitud. Es crucial que las historias de éxito sean compartidas: eso anima a la comunidad a ponerse al tajo. Y aunque ya lo sabemos no nos cansaremos de repetirlo: no hay nada más poderoso que un colectivo tomando la misma acción individual.

Seis objetivos clave según los investigadores

1. Energía

Conseguir que en 2050 al menos el 30% del consumo de electricidad provenga de energía renovable, frente al 23,7% contabilizado en el año 2015. No hay plantas de energía a carbón aprobadas más allá de 2020, y todas las existentes están siendo retiradas.

2. Infraestructura

Desarrollar los planes orientados a descarbonizar totalmente los edificios e infraestructuras para 2050, lo que requiere una financiación de 300.000 millones de dólares anuales. Cada año, de media, las ciudades avanzan un 3% anual en ese sentido.

3. Transporte

Asegurarse de que el 15% de todos los vehículos nuevos sean eléctricos, aumentar en un 20% la eficiencia de los combustibles vehículos pesados y disminuir en otro 20% las emisiones por km en el sector de la aviación

4. Uso de la tierra

Reducir la deforestación y sus emisiones asociadas, hoy el 12% del total mundial, a cero en la próxima década. Convertir la masa forestal en un sumidero de carbono activo en 2030.

5. Industria

Poner en marcha un plan para reducir a la mitad las emisiones antes de 2050. Las industrias intensivas en carbono, como las basadas en el hierro y el acero, en el cemento, en productos químicos y en petróleo y gas, emiten actualmente más de una quinta parte del CO2 del mundo.

6. Finanzas

El sector financiero está reconsiderando la forma en que despliega su capital y está movilizando ya un billón de dólares anuales para combatir el cambio climático. Los gobiernos, los bancos privados y organismos como el Banco Mundial deberán emitir muchos más “bonos verdes” para financiar y alentar los esfuerzos de mitigación del cambio climático.
El poder de cada decisión individual

El investigador Seth Wynes de la Universidad de Lund, en Suecia, y la estadounidense Kimberly A. Nicholas de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, han realizado un estudio conjunto que pone en evidencia que las medidas que más impacto tienen para combatir el cambio climático no son las que pregonan la mayoría de gobiernos.

Según sus resultados, las acciones más efectivas para evitar el indeseado aumento de las temperaturas medias más allá de los 2ºC son las que conllevan que cada uno de nosotros consiga una reducción de emisiones de CO2 que nos mantenga por debajo de las 2.1 toneladas equivalentes de CO2 anuales.

Eso sin duda representa una reducción muy considerable: cabe resaltar que, a día de hoy, un ciudadano europeo produce de media unas 6.7 toneladas de CO2 cada año, frente a las 16.4 un estadounidense o 13.5 de un canadiense.

Los investigadores han identificado una docena de acciones. Las anuales han sido ordenadas de acuerdo a su impacto real en la mitigación del calentamiento global. ¿Las más relevantes? En este orden: tener menos de un hijo, consumir energía renovable, vivir sin coche, evitar viajar en avión y tener una dieta basada en vegetales.

Fuente: elpais.com




Solidaridad primate: bonobos y chimpancés que se ponen en la piel del otro

Un bonobo de República Democrática del Congo LOLA YA BONOBO SANCTUARY

Dos nuevos estudios confirman que los grandes simios muestran empatía como los humanos.

Pese a que son los gamberros de los grandes simios, los primatólogos que los observan han descubierto que los chimpancés son generosos y tienen lo que podríamos llamar sentido de la justicia. Ahora, un nuevo estudio ha confirmado que nuestros parientes vivos más cercanos -compartimos un 96% de los genes- también se comportan de forma parecida a nosotros cuando detectan un peligro y se esfuerzan en alertar a sus compañeros.

Así lo demuestra una serie de experimentos realizados con chimpancés salvajes de Uganda. Un equipo científico liderado por Catherine Crockford escondió en la selva de Budongo una serpiente de mentira y observaron su reacción cuando se percataban de su presencia. Según relatan esta semana en la revista Science Advances, estos grandes simios fueron capaces de evaluar el peligro y alertar a otros miembros de su grupo, esforzándose más cuando creían que sus colegas ignoraban esa amenaza.

En una de las pruebas comprobaron que el chimpancé usaba su cuerpo y el contacto visual para avisar a sus compañeros de que había una serpiente alrededor y mostrarles dónde. Un segundo experimento empleó grabaciones de voces de otros chimpancés que indicaban a los animales que habían visto la serpiente si estos estaban o no al corriente del peligro. Cuando les ponían la grabación que sugería que un miembro del grupo no estaba al tanto del riesgo, ponían mayor énfasis en dar alertas, combinando sonidos con gestos.

“Las señales de alarma, en realidad, se han visto en muchas especies de primates y otros animales. Pero lo más sorprendente del estudio es que los chimpancés son conscientes de si los compañeros saben o no del peligro que les amenaza. Es decir, se ponen en su lugar y son capaces de imaginarse lo que otros no ven y piensan actuando según las condiciones”, explica a EL MUNDO el primatólogo Pablo Herreros, sin vinculación con esta investigación.

Ponerse en la piel

Y si los agresivos y territoriales chimpancés muestran esta capacidad para ponerse en la piel del otro y ayudarle, no iban a ser menos los bonobos, los simios más amables. Poco amigos de la violencia, suelen recurrir al sexo para resolver cualquier conflicto. Y según muestra otra investigación publicada recientemente en Scientific Reports, estos primates prestan su ayuda a otros bonobos sin que se la pidan. En este caso, los sujetos de estudio fueron los bonobos salvajes que viven en el santuario Lola ya Bonobo de República Democrática del Congo.

Jingzhi Tan, antropólogo de la Universidad de Duke, en Reino Unido, observó en una investigación anterior que los bonobos comparten su comida con extraños y ahora quería profundizar más en este comportamiento altruista. En uno de los experimentos comprobaron que en la mayoría de las ocasiones, estos animales ayudaban a bonobos desconocidos en situaciones en las que ellos no iban a obtener ninguna recompensa o beneficio.

En el experimento participaron 16 ejemplares, cuyo comportamiento se analizaba individualmente. Habilitaron un recinto, que constaba de dos habitaciones separadas por una verja. En una de ellas colgaron una manzana con una cuerda. Un único bonobo era introducido en la otra habitación y aunque podía ver la manzana, no podía alcanzarla y comérsela. Sí era capaz, sin embargo, de subirse a la verja y tirar de la cuerda para liberar la manzana, que caería a la otra sala. En algunas ocasiones, esa segunda sala estaba vacía y en otras, metían a otro individuo. Los científicos comprobaron que cuando había un bonobo en la habitación contigua, se subían a la verja para soltar la pieza de fruta y que la disfrutara su compañero cuatro veces más que cuando estaba vacía.

Los científicos cambiaron el tamaño de la malla que rodeaba la sala adyacente en la que estaba el bonobo desconocido, de modo que en algunos test eran capaces de meter sus brazos y pedir ayuda y en otros no, pero comprobaron que los bonobos ayudaban al desconocido tanto si hacía gestos para expresar su deseo de conseguir la manzana como si no. Además, los primatólogos destacan que el bonobo cooperador ayudaban al bonobo desconocido de forma voluntaria, antes de que el otro se lo pidiera. Y esto ocurría tanto con ejemplares jóvenes como mayores.

Empatía animal

Este tipo de muestras de empatía se consideraron durante mucho tiempo exclusivamente humanas, hasta que los estudios en la naturaleza y en el laboratorio lo desmintió. La capacidad para adaptar la forma en la que se comunica en función de la información que tienen otros individuos era una de las que se pensaba que era única de las personas, pero investigaciones recientes sugerían que otros primates también la tenían. Determinar si era o no cierto fue el origen de los experimentos con la serpiente falsa en Uganda.

Una hembra bonobo abraza a un bonobo que acababa de llegar al grupo LOLA YA BONOBO SANCTUARY

“Algunas especies de primates tienen un sonido para cada tipo de depredador y los chimpancés usan uno en concreto para avisar de la presencia de humanos. Según esta investigación y mi conocimiento de esta especie, lo interesante es comprobar una vez más que los chimpancés son casi tan flexibles como nosotros, siendo capaces de adaptar sus comunicación y comportamiento dependiendo del contexto”, dice Pablo Herreros. “Otros animales también ajustan su comportamiento, como por ejemplo primates que no avisan del peligro si no hay otros compañeros presentes, ya que delata su posición o gasta energías innecesarias. Cuando depende de si existen otros miembros que les pueden escuchar o no, lo denominamos ‘efecto audiencia'”.

En el caso del experimento en el que los bonobos ayudaban a otros a comerse la manzana, los científicos creen que el impulso de agradar a los extraños probablemente evolucionó en especies en las que los beneficios de crear vínculos superan a los costes o al esfuerzo. Según argumenta el equipo de Tan quizás los bonobos, como los humanos, quieren ofrecer una buena primera impresión.

Fuente: elmundo.es




No podemos seguir comiendo carne como hasta ahora

Una vaca bajo la niebla contaminada de Nueva Delhi (India). R S Lyer AP

Pese al coste ecológico de su producción, el consumo de proteínas animales va en aumento, lo que obliga a buscar formas de hacerlo de modo sostenible para el planeta y beneficioso para quienes viven de ello.

Documentales como Cowspiracy (juego de palabras entre “vacas” y “conspiración”) se preguntaban, entre sospechas, por qué la producción de alimentos de origen animal no aparecía entre los grandes frentes de lucha contra el cambio climático. El dato, desde luego, es llamativo: el 14,5% de los gases de efecto invernadero —aquellos que causan el calentamiento global— emitidos por la acción humana vienen del sector de la ganadería, según datos de la FAO (agencia de Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura). Es decir, la digestión de las vacas y otros animales en forma de ventosidades y excrementos, junto con el uso de la tierra que requiere su crianza y alimentación, liberan más gases que todo el sector mundial de transportes.

A raíz de datos como este, organizaciones que defienden dietas basadas en plantas, como ProVeg, pretenden incluir el cambio de los patrones alimentarios entre las prioridades de la batalla climática. Y llevar una petición en este sentido a la Cumbre del Clima (COP23) que se celebra estos días en Bonn (Alemania). Un estudio del Oxford Martin School de la Universidad de Oxford (Reino Unido) publicado el año pasado señalaba que si todo el mundo se volviera vegetariano las emisiones de la industria alimentaria en general se reducirían casi dos tercios. “El objetivo a largo plazo es reducir el consumo de productos de origen animal en un 50% para 2040”, apunta Cristina Rodrigo, portavoz de la organización.
Emisiones del ganado

La ganadería emite un 14,5% del total de los gases de efecto invernadero. De esos 7,1 millones de gigatoneladas de CO2 equivalente anuales, la mayor parte —el 44%— corresponde a la fermentación entérica. Esto es, el proceso de digestión en el que —sobre todos los rumiantes, y sobre todo los grandes, como las vacas— acaban liberando gas metano a la atmósfera. El metano dura menos en la atmósfera que el CO2, pero contribuye al calentamiento de forma más intensa.

Otro 41% de las emisiones del sector viene de la producción de alimentos para los animales, un 10% del tratamiento de sus excrementos y el 5% restante de las necesidades de energía de la industria, según datos de la FAO.

Pero ese objetivo, al hablar de “animales”, mete en el mismo saco a vacas, pollos y cerdos, por ejemplo (también a atunes, gambas y almejas). Y no todos contribuyen de la misma forma al calentamiento global. Pesca aparte, conseguir un kilo de proteínas comiendo carne de vacuno libera casi el doble de gases de efecto invernadero que al recurrir a pequeños rumiantes como ovejas o cabras, según la propia FAO. Y el triple que llevar al mercado un kilo de proteínas en forma de leche de vaca o carne de pollo o cerdo.

Grandes consumidores como China ya han presentado planes para recortar la ingesta de carnes en general, y los estadounidenses (los segundos que más la comen por persona y año, después de Australia) toman hoy unos nueve kilos menos que hace 10 años. Pero la tendencia general es opuesta. El crecimiento económico en los países en desarrollo y otros fenómenos desembocan en que cada vez comemos más animales. Y, por otro lado, cada vez somos más. Por lo que, si no hay grandes cambios, las emisiones achacables a la industria alimentaria seguirán creciendo.

Las vías para reducirlas son dos (aunque una no excluye a la otra): una es recortar el consumo de los alimentos más contaminantes. Esto pasa por fomentar un cambio en las dietas que se traslade a los productores. “Nosotros siempre respondemos al mercado”, aclara Pekka Pesonen, secretario general de Copa-Cogeca, la principal agrupación de agricultores y ganaderos europeos. “Y, ¿hasta qué punto debemos guiar a los consumidores en sus elecciones, sea a través de impuestos, de promoción…?”, se pregunta.

Vacas en una explotación ganadera. Kai Schreiber

Pesonen se muestra pesimista sobre la efectividad de este enfoque, y pone el ejemplo del tabaco: “Sabemos que puede ser perjudicial y, a pesar de toda la información disponible, se sigue consumiendo”, indica. Pero Rodrigo, de ProVeg, mantiene que la demanda de los ciudadanos no es tanto de productos concretos, como de proteínas “con un sabor y textura que les resulte familiar y agradable”. Y por eso presenta como alternativa algunas iniciativas ya en marcha, como la producción de salchichas o jamón a base de vegetales, e insiste en la necesidad de concienciación.

Una de las principales contraindicaciones de ese camino, el de la reducción del consumo, es el efecto sobre la economía de quienes se dedican a ello. De nuevo según la FAO, unos dos tercios de las familias rurales más pobres crían ganado, y dependen de su carne o su leche para el sustento. En el mundo hay, además, unos 500 millones de pastores. “Cuando hablamos de carne o leche, no hablamos solo de comida, sino del modo de vida de millones de personas en áreas marginales”, destaca Henning Steinfeld, experto de la agencia.

Steinfeld señala otra dificultad añadida: en muchos países en desarrollo es muy difícil encontrar proteínas que no sean de origen animal. “¿Quién soy yo, europeo, para decirles que no deberían consumir carne que podría mejorar sus dietas?”, coincide Pesonen. Desde ProVeg aducen que el problema no reside en la agricultura de subsistencia o el pastoreo en estos lugares, sino en “el consumo excesivo, la agricultura industrial y los desechos de alimentos en los países desarrollados”.

Un pastor Fulani con su ganado en Tillaberi, al sur de Níger. STRINGER REUTERS

Pero las emisiones de la actividad ganadera en África subsahariana y el sur de Asia (India, Bangladés, Pakistán, Afganistán…) superan en un 43% a la suma de las de Europa occidental, Norteamérica y Oceanía, pese a que los primeros producen la mitad de proteínas. Esto se debe, en gran parte, a la mayor productividad de los ejemplares de estos últimos países.

Por eso, la otra forma de hacer carnes y lácteos más verdes es reducir la intensidad de sus emisiones. Es decir, disminuir la cantidad de gases de efecto invernadero que se liberan por cada kilo de proteínas. Steinfeld recurre a un ejemplo: mejoras en la cría, el tratamiento veterinario o la alimentación de los animales permitieron triplicar la producción lechera en varios lugares de India. La FAO defiende que extender estas prácticas mejoradas en la cría del ganado —según la agencia, fácilmente disponibles— puede reducir las emisiones globales del sector entre un 20% y un 30%.

“Al referirnos a la producción de alimentos a partir de animales no podemos pensar solo en el cambio climático: no sería justo”, sostiene Steinfeld. “Hay que medir más factores, porque para mucha gente el ganado es mucho más que sus emisiones de gases”, abunda. Cuestión aparte es la dietética.

Pero en el contexto general de la batalla climática, Pesonen añade que, a diferencia de otros sectores como el del transporte (14% del total de emisiones), el de la ganadería tiene incluso la capacidad, aun por explotar, de mitigar el calentamiento. “La mayoría de los pastizales están degradados porque no se cuidan adecuadamente pero, si se gestiona bien el pastoreo, hay un gran potencial para recuperar esos suelos, que son un enorme almacén de carbono”, sostiene Steinfeld. En cambio, otro estudio de Oxford sostiene que ese secuestro de carbono por parte del ganado pastoril solo se da bajo condiciones ideales.

Fuente: elpais.com




Así se infiltran en las negociaciones climáticas las empresas de los combustibles fósiles para proteger sus intereses

La gobernadora de Oregón, en un acto durante la Cumbre del Clima (COP23) de Bonn EFE

La patronal del carbón, empresas petroleras y energéticas o sus antiguos ejecutivos se colocan en los foros de decisión donde se moldean las políticas para luchar contra el cambio climático.

Esto hace que “la mayoría de fondos para energías limpias van a empresas o que se adopten las visiones de grandes corporaciones a la hora de regular los cortes de emisiones”, según Corporate Accountability

Viejas disputas frenan las negociaciones de cambio climático en Bonn

Las cumbres del clima, como la que se cierra este viernes en Bonn, son un momento de ebullición en la creación de políticas y compromisos para luchar contra el cambio climático. Las negociaciones a innumerables bandas y la multitud de foros y comités de decisión son un campo abonado para influir en las tomas de decisiones. Una reciente revisión sobre cómo se infiltran las empresas con intereses en los combustibles fósiles en las negociaciones que desarrollan el Acuerdo de París ilustra la acción de lobby que funciona a pleno rendimiento: la patronal mundial del carbón incrustada en comités técnicos, negociadores de países con vinculaciones directas con empresas petrolíferas o grandes corporaciones moldeando las políticas, según el informe elaborado por Corporate Accountability.

Entre las infiltraciones de los que algunos llaman “grandes contaminadores”, esta ONG destaca, por ejemplo, cómo uno de los miembros del foro que debe desarrollar y favorecer que las tecnologías limpias vayan desde los países desarrollados a los empobrecidos –llamado Climate Technology Network (CTN)– es la Organización Mundial de Carbón cuyo cometido reconocido es “demostrar y ganar aceptación sobre el papel que juega el carbón para conseguir un futuro sostenible bajo en carbono”. Pero es que la ONU considera que el 80% de las reservas mundiales de este mineral deben quedar enterradas si se pretende limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5ºC.

Corporate Accountability subraya que en el consejo del CTN han participado ejecutivos de empresas como Shell o EDF “incrustándose en los procesos oficiales sobre tecnología de la Convención de la Naciones Unidas para el Cambio Climático”.

“Hay que estar siempre atento”, explica el eurodiputado de Equo, Florent Marcellesi, desde la ciudad alemana. Marcellesi, que forma parte de la delegación de Los Verdes, no duda de que “hay una presión enorme para que las grandes empresas tengan más poder”.
Propuestas deslizadas

Sin ir más lejos, este grupo de diputados ha salido al corte ante una propuesta de Ucrania para dar más peso a la “colaboración público-privada” a la hora de buscar soluciones tecnológicas. No es preciso que sean grandes declaraciones. Basta con deslizar una frase como “mejorar la participación pública y privada en la implementación de los NCD” [compromisos de reducción de emisiones] como fue la proposición ucraniana, según el documento presentado que ha visto eldiario.es para producir el cambio.

“Fuimos a ver a la negociadora jefa de la Unión Europea para hacer presión tras la alerta de las ONG en ese sentido”, relata Marcellesi. Parece que, en esta ocasión, funcionó ya que, según la responsable de Energía y Cambio Climático de Greenpeace, Tatiana Nuño, “cuando se han recogido las propuestas finales para desarrollar los artículos esta ya no estaba allí”, dice desde Bonn.

Para ilustrar las múltiples vías en las que se intenta moldear las políticas climáticas, el informe ha rastreado el caso de un negociador enviado por Panamá a Alemania en su delegación oficial “que tiene lazos estrechos con la Asociación Internacional de Comercio de Emisiones (IETA)”. IETA es una organización comercial creada por BP, Río Tinto o Mitsubishi tras el protocolo de Kioto con la idea de promover soluciones de mercado orientadas a “conseguir los objetivos climáticos con un mínimo daño económico”, según su propia definición. De esta manera, representando a una delegación estatal, este negociador “tiene acceso a las negociaciones entre gobiernos a puerta cerrada” donde se toman las decisiones definitivas, explica el documento.

Los patrocinios

En la famosa cumbre de París en 2015, fue muy criticado que, entre los principales patrocinadores, estuviera la empresa pública energética gala EDF. Para el encuentro en Alemania, el malestar de los grupos ambientalistas no ha disminuido.

Javier Andaluz, responsable de Cambio Climático en Ecologistas en Acción y veterano de varias COP, señala que “el patrocinio de una energética como Iberdrola supone un enorme problema para la lucha climática porque hace que muchos consumidores concienciados entiendan que es una empresa cuya electricidad es mayoritariamente verde”. Para Corporate Accountability es peor: “Abre las puertas para que los grandes contaminadores extiendan su influencia en la política climática”.
el calentamiento global se escapa ya del control humano, según un estudio

el calentamiento global se escapa ya del control humano, según un estudio EFE

Y luego están los países cuya postura dentro de la convención no es especialmente beligerante a la hora de romper la dependencia de los combustibles fósiles (y sus emisiones de gases de efecto invernadero). Basta con que el color de un gobierno vire. Así, EEUU ha aprovechado la cumbre de Bonn para organizar un foro público en el que los intervinientes han sido ejecutivos de Peabody (la mayor empresa de carbón del mundo) y NuScale Power (una empresa dedicada a desarrollar reactores nucleares).

“Sólo el hecho de que se haya presentado una iniciativa como la ucraniana demuestra que las empresas de los combustibles fósiles, no solo participan sino que influyen en la agenda, los contenidos y las negociaciones”, dicen a eldiario.es la delegación de eurodiputado de Podemos en la COP23. “Yo mismo he visto como la red de distribuidoras de gas ENTSO-G presentaba enmiendas y se les daba voz en reuniones para negociar las directivas de seguridad de suministro”, asegura el diputado Xavier Benito.

Influencia que se traduce luego en acciones concretas como que “la mayoría de fondos para desarrollar energías limpias en los países del Sur acaben en empresas privadas, que países como EEUU o Canadá haya adoptado la visión de las corporaciones agrícolas para que no se regule contra las emisiones de CO2 de su sector y que las soluciones basadas en los mecanismos de mercado se hayan convertido en un dogma en la Convención para el Cambio Climático”, especifica el informe de Corporate Accountability.

La revista Nature analizaba un poco antes de comenzar la COP23 que, en un momento como este, “que nada vaya mal” se consideraría “un éxito”. Sin embargo, Javier Andaluz entiende que esa visión no sirve: “Hay una falta de acuerdo en lo concreto que está dilatando la acción climática y pone en riesgo el aumento de ambición que debería producirse antes de 2020”. Un aumento de ambición en cuanto a recortes de emisiones que es obligatorio si, de verdad, se pretende limitar el calentamiento y el cambio climático, según ha advertido hace poco el propio programa de la ONU para el Medio Ambiente.

Mariano Rajoy se olvida de la cumbre del clima

Estuvo el presidente francés, Emmanuel Macron. Y la cancillera alemana, Angela Merkel. No el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy que con una agenda oficial sin mayores compromisos solo fue visto en la sesión de control parlamentario. Macron y Merkel aparecieron este miércoles al inicio de las jornadas políticas de alto nivel en la cumbre sobre el cambio climático organizada por Fiyi aunque con sede en la ciudad germana de Bonn. Ambos se han erigido en las figuras políticas más relevantes después de que la adminitración estadounidense cambiara su rumbo del liderazgo de Barack Obama al ninguneo de Donald Trump.

La máxima autoridad de la delegación española en esta ocasión ha sido la ministra de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina. Mariano Rajoy sí acudió a la cumbre de París y se pasó por Marrakech en 2016. La cumbre desarrollada por el pequeño estado isleño de Fiyi (en peligro de muerte ante la subida del nivel del mar asociado al cambio climático) no ha congregado tanto interés: han acudido 25 jefes de Estado y Gobierno, según la ONU. Rajoy no ha entendido que fuera una oportunidad para colocarse al frente de este compromiso planetario, cosa que parece que sí han apreciado sus colegas francés y alemana.

Fuente: eldiario.es




El verano que nos creímos el calentamiento global

El huracán mas fuerte jamás registrado en el Atlántico arrasa el Caribe seguido por dos huracanes más. Africa y el sur de Asia se debaten entre las lluvias torrenciales y una monstruosa sequía.

La ola de huracanes, incendios, sequías y devastación de las últimas tres semanas es un desastre humanitario y ecológico del que estábamos muy advertidos, pero no nos quisimos creer del todo.

A mediados del pasado agosto, la principal agencia de información sobre ciencias atmosféricas, oceánicas e hidrológicas en los EEUU publicó su informe anual sobre el Estado del Clima. Estaba firmado por más de medio millón de científicos de instituciones de todo el planeta. Se podría resumir en una frase: ha sido el año más caliente jamás registrado, con una incidencia inusual de ciclones tropicales (93), sequías cada vez más largas y un descenso del hielo antártico y cada año que le siga será peor.

Si la intención de la Sociedad Meteorológica Americana era convencer al presidente de que no cumpliera su amenaza de sacar a EEUU del Acuerdo de París, podemos decir que Dios ha bajado a ayudarles. En las dos semanas que han pasado desde su publicación, EEUU ha sufrido una ola bíblica de huracanes, tormentas tropicales, inundaciones, sequías e incendios sin precedentes.

Les queda lo peor. Irma ya es uno de los huracanes más fuertes jamás registrados y trae dos más en la cola: Jose y Katia. No, no es normal.

“La escala de huracanes no tiene categoría 6”, decía un analista en la NBS el pasado jueves: “Pero, si la tuviera, la usaríamos ahora”. Redujo a escombros las islas de Barbuda y San Martín, en las Antillas menores y sacudió Puerto Rico, República Dominicana y Haití con vientos de 298kmh. El viernes, bajó a categoría 4 antes de llegar a Cuba. El sábado descendió a 3, aunque los expertos señalan que puede recuperar la fuerza perdida. Ahora entra por el sur de Florida donde pronostican que será ser “realmente devastador”.

Port Arthur, Texas después del Huracán Harvey (1 de septiembre de 2017) | Foto: LM Otero GTRES

Harvey: agua pasada, agua estancada

El Huracán Harvey que atravesó Houston el fin de semana anterior parece hoy poca cosa, pero era el primer ciclón de categoría 4 que visitaba Estados Unidos en 12 años. El recuento supera los 70 muertos pero serán muchos más. Hay cientos de heridos y muchos desaparecidos. Los mensajes de miles de personas pidiendo ayuda para las personas incapacitadas durante los primeros días son demoledores. Doce hospitales fueron evacuados, exponiendo enfermos en situación crítica. El rescate de ancianos de las residencias anegadas protagonizaron algunas de las imágenes más impactantes. Aunque Irma le haya robado protagonismo, la catástrofe no ha hecho más que empezar.

El golfo de Texas es uno de los centros neurálgicos de la industria petroquímica. Sus plantas químicas, refinerías y otras instalaciones industriales han escupido más de medio millón de toneladas de materiales tóxicos durante la inundación. El agua que cubre la ciudad es un caldo de lluvia con productos químicos, pesticidas, disolventes, residuos fecales, animales muertos y objetos cortantes como metales, piedras y cristales rotos. Su exposición provoca infecciones respiratorias, conjuntivitis, vómitos y diarreas. La combinación de altas temperaturas y humedad favorecerá la reproducción de mosquitos, transmisores de virus como el Zika o el Nilo occidental. El índice bacteriano es altísimo, el de toxicidad todavía más.

El huracán ha destruído infraestructuras críticas de comunicación y transporte, reservas y conductos de agua potable y otros canales de suministro energético, además de viviendas, colegios, hospitales y toda la industria local, desde las oficinas a las fábricas pasando por los servicios. El gobernador de Texas, Greg Abbott, calculaba el domingo que devolver la ciudad a un estado habitable le iba a costar al gobierno unos 180.000 millones de dólares, más que Katrina en 2005.

El Servicio Nacional de Meteorología (NWS), cuyo trabajo es “hacer pronósticos climáticos, meteorológicos e hidrológicos, así como alertas para EEUU, sus territorios y las áreas oceánicas adyacentes” para el Ministerio de Comercio, no lo tiene tan claro. Su portavoz lo ha calificado de catástrofe sin precedentes cuyo impacto es todavía incalculable, y muy superior a cualquier cosa que hayan visto antes. Con tres huracanes más en activo, es probable que 2017 se convierta en el peor año de la historia.

Fuego, tormenta y vientos huracanados

Mientras Houston se levanta y Florida se prepara, las llamas arrasan los estados de California, Washington y Oregón. Solo en Los Ángeles ardieron 30.000 km2 el pasado fin de semana, el mayor incendio de la historia de la ciudad. En las últimas dos semanas, las temperaturas en ciudades de la costa este como San Francisco y Berkeley superaron records históricos. En Phoenix eran tan altas que los aviones no podían volar.

Una extraña y repentina tormenta en Santa Mónica que levantó coches y barcos. Una ola de calor fulminante y sin precedentes asola Montana y Dakota del Norte, arruinando cosechas, alimentando incendios y diezmando ganado.

Estas son algunas de las “anormalidades” meteorológicas que se han registrado en América durante las últimas dos semanas y de las que advertía el Informe sobre El Estado del Clima. Pero los estragos que auguraban los expertos del clima afectan a todo el planeta. Este verano, más de 21 países han sido sacudidos por huracanes, terremotos, violentas lluvias torrenciales y un catastrófico monzón.
La UE ofrece ayuda a México tras el terremoto en el estado de Chiapas

Terremotos en Mexico, huracanes en China

Al menos 32 personas han perdido la vida este viernes en un terremoto en México de magnitud 8.2, el mayor terremoto registrado en el país. Al evento principal le han seguido más de 61 réplicas, algunas de 6,1, pero se teme una fuerte réplica superior a 7. Unas horas antes, un terremoto de fuerza 7.7 sacudía Guatemala. Duró un minuto 33 segundos y dejó dos heridos y miles de personas sin casa. El pasado mes de marzo, las inundaciones dejaron más de un centenar de muertos al norte de Perú.

El terremoto de Mexico provocó la alerta de tsunami en la zona, que podría llegar a los 3 metros de altura en México, pero que amenaza también a Guatemala, El Salvador y Ecuador y numerosas islas del oeste del Pacífico. En el recuerdo queda el que siguió al terremoto de 8.4 de Chile en septiembre de 2015, con olas de cinco metros. Tuvieron que evacuar a más de un millón de personas por toda la costa del Pacífico.

En China, un terremoto de 6.5 peinó Sichuan a primeros de agosto, dejando al menos 19 muertos, entre ellos seis turistas. Una semana después, el tifón Hato que cruzó el sur del país, dejando otra docena de muertos. Ha sido uno de los muchos que han recibido entre junio y septiembre.

A finales de julio, la isla del sur de Nueva Zelanda declaró el estado de emergencia en Christchurch, Timaru and Otago debido a las fuertes tormentas. Tres meses antes, los kiwis habían recibido la visita de dos huracanes tropicales, Debbie y Cook. Fueron las peores tormentas registrados desde 1968, y provocaron devastadoras inundaciones.
El monzón está generando una nueva crisis humanitaria en el sur de Asia

Inundaciones en Africa y Asia

El monzón se ha cebado este verano con el centro y oeste de África y el sur de Asia, matando a miles de personas. El 29 de agosto, mientras Harvey azotaba EEUU, el equivalente a tres meses de agua caía a plomo sobre Bombay. El desastre humanitario es muy superior; es la ciudad más grande de la India y la novena más habitada del mundo.

No ayudan sus infraestructuras raquíticas y la falta de apoyo logístico institucional. Una catástrofe humanitaria que se ha repetido a lo largo del sur de Asia, con episodios de lluvias extremas en Pakistán, Cambodia, Nepal y Bangladesh.

Según el Guardian, un tercio de Bangladesh está aún sepultado bajo las aguas turbias. En la ciudad portuaria de Karachi, Pakistán, las calles han estado sumergidas durante días. La mayor parte de las las víctimas murieron electrocutadas antes de que K-Electric, el proveedor local, cortara la corriente.

La cifra oficial de muertos en el sur de Asia es de al menos 1.200 personas, con más de 40 millones de desplazados . Estas son cifras oficiales, las reales son mucho mayores. Millones de casas han sido arrasadas, campos de cultivo anegados, millones de animales muertos.

El monzón visitó también el continente africano, dejando Guinea, Ghana y la República Democrática del Congo sepultadas bajo el agua. Una avalancha de lodo mató a mil personas en Freetown, Sierra Leona. Veinte personas han muerto en Nigeria y en Niamey. La cantidad de afectados es incontable.

Justo antes del verano, el ciclón tropical Enawo dejó 38 muertos, 180 heridos y más de 53.000 desplazados en su paso por Madagascar. Unas semanas antes, el ciclón Dineo dejaba siete muertos y más de 50 heridos en el sur de Mozambique.

Oficiales, granjeros y meteorólogos de los dos continentes coinciden en que nunca habían visto nada semejante. Llamativo, cuando son regiones donde las lluvias devastadoras son parte integrante de la cultura local. A diferencia de Houston, son lugares donde las inundaciones vienen acompañadas de cólera, tifus y fiebres amarillas. Su capacidad de reacción es escasa, la de recuperación dependiente de la ayuda internacional.

Sequía: 27 millones en peligro, incontables muertos

La comunidad científica está de acuerdo en que el incremento de las temperaturas aumentan la incidencia de lluvias cada vez más torrenciales. Las crecientes inundaciones son uno de los síntomas del calentamiento global y va a haber cada vez más, y serán cada vez más fuertes. Paradojicamente, el fenómeno tiene dos caras, y la otra es la sequía. El mismo país que se ahoga puede sufrir sequías devastadoras que ya están matando a fuego lento a millones de personas.

Hay 2.000 millones de personas viviendo en zonas semiáridas en todo el mundo. Etiopía sobrevive apenas a una sequía que les golpea por tercer año consecutivo, y es cada vez peor. En su vecina Somalia, la sequía ha desplazado a casi un millón de personas. Según la Organización de las Naciones Unidas, en el este africano hay 27 millones de personas en peligro urgente de morir por la sequía.

Según la Agencia Europea del Medioambiente, Europa se calienta a mayor velocidad que el resto del planeta. Sobre todo en el sur. Al dramático incendio de Portugal en el que murieron 64 personas en junio, le siguió un verano catastrófico: el 78,8 % de Portugal está afectado por sequía grave en el mes de julio. Consecuentemente, el viernes 10 de agosto se registraron 220 fuegos en distintas partes del país, batiendo el récord de incendios concurrentes en un único día.

En Italia, una ola de calor con temperaturas de hasta 47 grados y un descenso vertiginoso de la humedad del suelo abrió un reguero de incendios de norte a sur del país. España tiene ahora mismo los embalses al 42,9%, con cuencas como la del Segura al 17,2% de su capacidad.
Asia sufrirá efectos “devastadores” con el cambio climático, según estudio

José Graziano da Silva, director general de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura, dijo el pasado junio en Roma que “la gente muere porque no está preparada para la sequía y sus medios de vida no son resilientes”. En el mismo evento, el presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola de la ONU, Gilbert Houngbo, agregó que había que “invertir en la resiliencia de los pequeños agricultores para apoyar también a las comunidades”.

“Las advertencias sobre el calentamiento global han sido extremadamente claras durante mucho tiempo -dijo Al Gore. – Ahora entramos en el periodo de las consecuencias”. Solo que lo dijo después de Katrina, hace doce años. Aceptar que el calentamiento global existe no es suficiente para frenar sus efectos sobre el único planeta en el que podemos vivir.

Port Arthur, Texas después del Huracán Harvey (1 de septiembre de 2017) | Foto: LM Otero GTRES

Fuente: eldiario.es




Las emisiones mundiales de CO2 vuelven a crecer tras tres años estancadas

Las proyecciones para 2017 indican un aumento de producción de gases de efecto invernadero, causa del cambio climático.

Lejos de contener la creación de CO2 lanzado a la atmósfera para conseguir detener la temperatura global, este año va camino de incrementarse un 2%

Los autores de la revisión de datos apuntan al crecimiento económico en China como principal causa del repunte

Las emisiones mundiales de CO2 van a crecer en 2017 por primera vez desde 2014. Lejos de recortarse para conseguir frenar el calentamiento global que conduce al cambio climático, la previsión para este año es que se lancen más gases de efecto invernadero a la atmósfera, según una revisión de datos globales que aparece este lunes en la revista Earth System Science Data.

El Acuerdo de París de 2015 alcanzado en la conferencia de partes COP21 refrendó el compromiso de frenar el calentamiento de la Tierra en 1,5 ºC. Dos años después, la misma conferencia (COP23) se celebra en Bonn (Alemania) con este panorama: las emisiones de CO2, principal gas de efecto invernadero, subirán un 2% hasta las 41 gigatoneladas, 41 millones de toneladas. “Es muy decepcionante” ha dicho el investigador principal del trabajo, Corinne Le Queré a Europa Press.

El presupuesto de carbono, una herramienta que contabiliza la producción de estos gases debido a la acción humana y su distribución en la atmósfera, los océanos y la superficie terrestre, muestra que la tregua vivida durante los tres últimos años ha acabado.

Las emisiones causadas por la utilización de combustibles fósiles (petróleo, gas o carbón) están detrás de este crecimiento, indican en el trabajo. Las métricas muestran un crecimiento acelerado de las emisiones de China ligadas a su impulso económico.

Contener el calentamiento del planeta para evitar un mayor cambio climático precisa la renuncia a gran parte de los combustibles fósiles. Según explicó el University College de Londres, cumplir con París obliga a dejar un tercio de las reservas de petróleo bajo tierra, dejar sin explotar la mitad del gas todavía virgen al tiempo que se abandona en el subsuelo el 80% del carbón todavía enterrado.

Fuente: eldiario.es




La primera Vespa eléctrica llegará en 2018

Con una autonomía de 100 kilómetros, idónea para recorridos urbanos. Tras 1000 ciclos de carga y descarga solo perderá el 20% de su capacidad.


La versión Elettrica X puede extender su autonomía hasta los 200 kilómetros

Piaggio ha anunciado el lanzamiento de la Vespa Elettrica, la primera cero emisiones de la marca italiana.. Supone un paso adelante, la modernización de un icono para seguir conquistando las carreteras de todo el mundo, pero con diferente propulsión.

La Vespa siempre ha sido carne de ciudad. La Elettrica cuenta con una autonomía de hasta 100 kilómetros, más que suficiente para el ámbito urbano en el que se moverá la moto, tiene una potencia y prestaciones equivalentes a una Vespa Primavera de 49 centímetros cúbicos. Su potencia nominal es de 2 kW (2,7 CV), pero puede desarrollar picos en aceleración de hasta 4 kW (5,4 CV), suficientes para mantener un buen ritmo a velocidades urbanas. De hecho, lo más posible es que sea matriculada como ciclomotor en la mayor parte de países europeos, no como motocicleta. Y tiene mucho sentido, por el tipo de desplazamientos y velocidades a los que será sometida.

Piaggio no ha comunicado datos acerca de su batería, pero afirma que tras 1.000 ciclos de carga y descarga solo perderá el 20% de su capacidad. La vida útil de la batería está estimada en una cifra de entre 50.000 km y 70.000 km, o unos 10 años. Es de esperar que el propietario tipo de este ciclomotor eléctrico no llegue nunca a dichas cifras. La batería se carga con un enchufe a una red convencional doméstica, y en unas 4 horas estará completamente cargada. Nada de tomas de recarga rápida ni conectores especiales, esta Vespa Elettrica se carga de la misma manera que lo hace nuestro móvil.
Vespa eléctrica

Esta Vespa posee dos modos de conducción, un modo ECO en el que la aceleración es más baja y la velocidad punta se limita a 30 km/h, y un modo Power en el que la moto da rienda suelta a toda su potencia. Por supuesto, posee un sistema de acelerador by-wire y la capacidad de regenerar energía en frenada, como es común en los vehículos eléctricos. Piaggio también venderá una Vespa Elettrica X, que posee un generador de electricidad a bordo, que quemando gasolina, será capaz de extender la autonomía hasta unos 200 kilómetros.

Con la línea estética característica de Vespa, esta moto aporta tecnologías innovadoras, visibles en su nuevo equipo de infoentretenimiento. En su pantalla TFT de 4,3 pulgadas podremos controlar su autonomía y vigilar la velocidad, así como recibir llamadas o controlar el streaming musical si tenemos un casco con auriculares Bluetooth – si no es así Vespa te proporcionará uno. La mejor función de este sistema de infotainment es que nos permite localizar la moto con solo usar una app de localización en nuestro smartphone.

Fuente: elmundo.es




Los ojos artificiales que rastrean el mapa de la meteorología global

Sputnik, el primer satélite artificial de la historia.

El lanzamiento del satélite soviético Sputnik el 4 de octubre de 1957 cambió de forma radical la forma en que los meteorólogos observan la atmósfera.


Las dos claves en física son observar un fenómeno y luego encontrar un modelo teórico que lo reproduzca. A los meteorólogos nos encanta observar el cielo. Contrariamente a los astrónomos, nosotros no miramos de puertas para fuera con grandes telescopios, a nosotros nos gusta que nos miren de lejos. Con el comienzo de la Carrera Espacial los meteorólogos encontramos un filón en cuanto a la búsqueda de un método de observación de la atmósfera: los satélites.

En la imagen, el Meteosat de Segunda Generación, tres veces más pesado que su predecesor. EUMETSAT

 

El 4 de octubre de 1957, el lanzamiento del satélite Sputnik por parte de la Unión Soviética marcó el inicio de los satélites artificiales. El “camarada viajero”, con su forma esférica de 56 centímetros de diámetro, sus cuatro antenas y un peso de 83 kilos se convirtió en una imagen icónica de la Guerra Fría. El Sputnik era capaz de dar una vuelta a la Tierra cada 98 minutos y de actuar como radiobaliza comunicándose varios puntos en la superficie terrestre.

Poco después, el 1 de abril de 1960, el TIROS-1 (del inglés Television Infrared Observation Satellite Program) fue lanzado desde Cabo Cañaveral. Orbitó la Tierra únicamente durante 78 días, pero demostró la utilidad de la toma de imágenes para fines meteorológicos y fue el primer paso hacia el sistema global de información meteorológica.

Algunos de los satélites de uso meteorológico. WMO

 

Tal vez, el más conocido por nosotros de estos satélites, sea el Meteosat. En realidad no se trata de un único satélite sino de una familia de tres de ellos de la que es propietaria EUMETSAT, la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicos. El primer Meteosat fue lanzado en 1977 y las imágenes que habitualmente vemos son del Meteosat-10, miembro de la segunda generación de estos satélites.

El Meteosat-10 está situado 36.000 kilómetros de nuestras cabezas sobre el Golfo de Guinea en el Ecuador, a 0º de longitud. Se trata de un satélite de órbita geoestacionaria debido a que su velocidad coincide con la de la rotación de la Tierra, lo que le permite tomar siempre instantáneas de la parte del globo donde está situada España, con una frecuencia de 15 minutos. Estas imágenes, no solo están en el rango visible, sino que el satélite dispone de 12 canales diferentes además de otra instrumentación de carácter científico.

En la actualidad, el sistema global de información meteorológica cuenta operativamente con 13 satélites geoestacionarios, 11 en órbita helio-síncrona y en torno a 60 en órbitas bajas. Como vemos hay muchos ojos mirando nuestra atmósfera, lo que ayuda a los meteorólogos a conocerla con mayor detalle y hacer mejores predicciones del tiempo.

Fuente: elpais.com