Uno de los mayores icebergs de la historia está a punto de desgajarse

Vista aérea de la grieta en la barrera de hielo Larsen C, en la Antártida. JOHN SONNTAG (AFP) GETTY-QUALITY

El bloque de hielo, como 10 veces la ciudad de Madrid, pende de un hilo en la Antártida. Un enorme bloque de hielo está a punto de desgajarse de la barrera Larsen C, en la Antártida occidental, al sur del continente americano.

El fragmento resultante, de unos 6.000 kilómetros cuadrados de superficie, como 10 veces la urbe de Madrid o cuatro veces la Ciudad de México, sería “uno de los mayores icebergs jamás registrados”, según la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Será, con seguridad, uno de los 10 mayores icebergs, aunque solo disponemos de unas pocas décadas de observaciones”, explica el glaciólogo Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea, en Reino Unido. El científico lidera el proyecto Midas, una misión británica para investigar los efectos del calentamiento global en Larsen C. En los últimos meses, Luckman ha asistido al imparable avance de la grieta en la barrera de hielo. “Llevo semanas esperando el desgajamiento, pero estos procesos son muy difíciles de predecir. Puede que todavía tarde unos días más”, señala.

“Será, con seguridad, uno de los 10 mayores icebergs conocidos”, explica el glaciólogo Adrian Luckman

La grieta en Larsen C mide ya 200 kilómetros de longitud y su final está a tan solo cinco kilómetros del océano. Si finalmente se desprende, el iceberg, de 190 metros de espesor y 1.155 kilómetros cúbicos de hielo, podría suponer “un peligro para el tráfico marítimo”, según la ESA. En diciembre de 2015, el desplazamiento de un iceberg de un tamaño similar alrededor de la banquisa de Brunt generó alarma en la base científica Halley, del British Antarctic Survey de Reino Unido.

“En cuanto a este iceberg de Larsen C, no estamos seguros de lo que va a ocurrir. De hecho, podrían desprenderse varios bloques o dividirse poco después de desgajarse. Sea entero o en fragmentos, las corrientes oceánicas podrían arrastrarlo hacia el norte, llegando incluso hasta las islas Malvinas. Así que podría poner en riesgo el paso de los barcos por el Pasaje de Drake”, hipotetiza en un comunicado de la ESA la investigadora Anna Hogg, de la Universidad de Leeds.

La agencia europea vigila la barrera con la misión Cryosat, un satélite capaz de detectar cambios de dos milímetros en las capas de hielo antárticas. El artefacto, lanzado en 2010, sobrevuela los polos a 720 kilómetros de altitud. Utiliza un instrumento de radar que detecta cambios ínfimos en el grosor del hielo mediante señales de radio que rebotan en la superficie. Un retraso en el eco significa que el espesor se ha reducido. La ESA estudia los hielos del Ártico y de la Antártida para comprender los verdaderos efectos del cambio climático en los polos. En los últimos años, el nivel del mar ha subido unos tres milímetros al año por el derretimiento de los hielos, según científicos de la Universidad de Harvard (EE UU).

El iceberg podría llegar incluso a las islas Malvinas, según la investigadora Anna Hogg

Sin embargo, el desgajamiento en Larsen C no tiene por qué estar relacionado con el calentamiento global. “No tenemos ninguna prueba que apoye un vínculo con el cambio climático”, reconoce Luckman. “La grieta ya era una característica bien establecida en la barrera de hielo Larsen C en la década de 1980, según los datos de satélite”, subraya.

El desprendimiento de enormes icebergs es normal en los polos, recuerda el geólogo Jerónimo López, expresidente del máximo órgano internacional de la investigación antártica, el SCAR. El récord lo ostenta B-15, un iceberg de más de 11.000 kilómetros cuadrados que en el año 2000 se separó de la barrera de hielo de Ross, también en la Antártida. En el caso de Larsen C, López recuerda que es una plataforma de hielo flotante, pegada al continente. “El desprendimiento debilita el frente de la barrera, su muro de contención. Y se puede acelerar el empuje de los glaciares que están detrás. Ese hielo sí que está sobre el continente y puede aumentar el nivel del mar si se derrite. Ahí está la relevancia de este fenómeno”, alerta López.

Fuente: elpais.com




La Antártida está reverdeciendo

Banco de musgo en una ladera de Green Island, en el extremo de la península antártica. MATT AMESBURY

El cambio climático favorece la expansión de los escasos bancos de musgo y la vida que esconden. Fuera de la exuberante vida marina que bordea sus costas y anida en sus escasas playas en los meses de verano, la Antártida es un páramo. De los 14 millones de Km2 (27 veces el tamaño de España), apenas el 0.3% está cubierto de verde, sobre todo de unas pocas especies de musgo. Un estudio muestra ahora que este manto se está extendiendo y con él, la vida que lo habita. Todo apunta a que la causa de este reverdecer antártico se debe al cambio climático.

Un grupo de investigadores de la British Antarctic Survey ha agujereado cinco bancos de musgo localizados en tres islas cercanas a la península Antártica, en el oeste del continente helado. Por las extremas condiciones de la región, las briofitas se conservan durante milenios aunque sea convertidas en turberas o atrapadas en el permafrost. Eso convierte al musgo en un testigo excepcional de los tiempos pasados.

“Hay pocos registros biológicos en la península Antártica disponibles para estudiar la respuesta ecológica al cambio climático. Algunos estudios han analizado los cambios en la distribución de las dos únicas plantas vasculares que viven allí, pero solo en unas pocas localizaciones”, dice el geógrafo de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y principal autor del estudio, Matthew Amesbury. “Los bancos de musgo crecen a lo largo de toda la península, entre los 60º y los 69º sur, y algunos tienen más de 4.000 años de antigüedad, por lo que ofrecen un registro continuo sobre una amplia zona”, añade.

El musgo se está expandiendo tanto verticalmente como en extensión
Amesbury y sus colegas extrajeron muestras de musgo que se remontan 150 años atrás. Les interesaba, tal como detallan en la revista Current Biology, qué ha pasado en tiempos recientes. Encontraron que, tras un siglo de relativa calma, la vida empezó a agitarse después de 1950. Así, detectaron un repentino crecimiento vertical del banco de musgo, un aumento de la masa vegetal acumulada y la expansión horizontal de la cubierta vegetal.

El fenómeno está siendo generalizado, al menos en la península Antártica. Las distintas muestras se encuentran a lo largo de un corte transversal de más de 600 kilómetros y, aunque la explosión del musgo no ha sido simultánea, sí se ha producido en las cinco zonas estudiadas en un lapso de apenas una década. Más aún, el avance de las briofitas ha favorecido también un aumento de la cantidad y diversidad de otros organismos como protistas (amebas) y bacterias.

La causa de este reverdecer de la Antártida parece ser el cambio climático. A diferencia de lo que sucede en el Ártico, donde el deshielo es generalizado, en el polo sur, el impacto está siendo desigual. Mientras en el interior del continente aún no se perciben grandes cambios, los científicos no se ponen de acuerdo con la retirada del hielo en la parte oriental. En lo que sí coinciden es que en la región occidental el deshielo se está acelerando.

La investigadora Jessica Royles, con una sección del musgo congelado. DAN CHARMAN

“En la segunda mitad del siglo XX, la península Antártica fue una de las regiones del planeta donde se aceleró más el calentamiento, con aumentos de la temperatura de cerca de 0,5º por década”, recuerda Amesbury. “En ese mismo periodo de tiempo, nuestros resultados muestran grandes cambios, como un aumento entre cuatro y cinco veces del ritmo de crecimiento del musgo y el incremento de las poblaciones microbianas”, añade.

No parece probable que este reverdecer se extienda a la parte oriental del continente, donde su elevación media de 2.000 metros hará que los cambios allí vayan más despacio. Pero Dan Charman, colega de Amesbury en Exeter y coautor del estudio, sostiene que si la temperatura sigue subiendo y con la superficie libre de hielo en aumento por la retirada de los glaciares, “la península Antártica será un lugar mucho más verde en el futuro”.

Fuente: elpais.com




Una enorme grieta en el hielo obliga a clausurar una base británica en la Antártida

La estación británica, en una foto de archivo. BAS

La estación ‘ciempiés’ Halley VI será movida 23 kilómetros para evitar que quede a la deriva. La estación británica, en una voto de archivo.

Una enorme grieta en el hielo de avance imprevisible ha llevado al Servicio Antártico Británico (BAS, en sus siglas inglesas) a clausurar temporalmente y trasladar a un sitio seguro la estación de investigación Halley VI, ubicada en la banquisa (plataforma de hielo flotante) Brunt, en la Antártida. El laboratorio será cerrado por razones de seguridad entre marzo y noviembre de este año. “Los cambios en el hielo y el crecimiento de la nueva grieta hace imposible predecir qué ocurrirá durante el invierno Antártico”, motivo por el que el BAS cierra y recoloca su base ante el riesgo cierto de que pueda quedarse flotando a la deriva en un gigantesco iceberg de decenas de kilómetros cuadrados. La hendidura ha sido bautizada en la prensa anglosajona como la “grieta Halloween”.

La decisión ha sido tomada después de que los glaciólogos de la estación hayan sido incapaces, tras profundos estudios, de predecir cuál puede ser el comportamiento de la grieta. “Los estudios muestran que los recientes cambios en la placa Brunt no habían sido visto nunca antes”, asegura el BAS en un comunicado, que añade: “La conclusión es que es imposible predecir con certeza qué pasará con la plataforma de hielo durante el próximo invierno antártico y más allá”.

El BAS insiste en que no hay peligro inmediato ni para el destacamento de la Halley ni para la propia estación, pero que tanta incertidumbre les obliga a tomar medidas, ya que no quieren correr riesgos. “En verano podríamos evacuar rápidamente al personal si se produjera una fractura en la plataforma de hielo”, asegura. “Pero en invierno el acceso a Halley por barco o avión es extremadamente difícil”, por el tremendo frío y la oscuridad permanente.

En la actualidad hay 88 personas en la estación, de las que solo 16 iban a pasar el invierno en la estación, donde las temperaturas descienden más allá de los 50 grados bajo cero. “Llevarnos a nuestra gente a caso en invierno es una medida prudente. Vamos a dejar lista la estación para reocuparla tan pronto como sea posible en cuanto pase el invierno”, ha dicho el responsable de operaciones de la base, capitán Tim Stockings. La estación se moverá hasta una nueva ubicación, situada a 23 kilómetros de la anterior. Siete de los ocho módulos de la Halley ya casi han llegado a su nuevo emplazamiento.

La Halley VI, con un aspecto de ciempiés multicolor, es obra de ingeniería avanzada del estudio Hugh Broughton y costó 30 millones de euros. Los módulos, elevados hidráulicamente, pueden ser remolcados y reubicada tierra adentro para evitar que se queden sobre el hielo a la deriva. Precisamente el riesgo que se corre ahora.

El avance de la grieta, la nueva ubicación y la nueva grieta el norte.El avance de la grieta, la nueva ubicación y la nueva grieta el norte. BAS

Fuente: elpais.com




5 lugares donde podemos ver que el cambio climático ya está ocurriendo

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En lo que al calentamiento global se refiere, la mayoría de las personas suele pensar que se trata de un largo proceso que ocurrirá dentro de 40 o 50 años. De este modo, tiende a imaginarse que las sequías y el aumento de las temperaturas será cosa del futuro… que ya habrá alguien para solucionarlo.

Lamentablemente, la realidad es muy diferente. En nuestro planeta existen varios lugares donde el cambio climático ya está manifestándose, trayendo consecuencias severas para sus habitantes. En este recorrid vamos a dejarte 5 buenos ejemplos.

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5. Los Alpes
¡Ah, los Alpes! Esa maravillosa cadena montañosa europea donde tantas personas han esquiado a lo largo del tiempo. Temo decirte que los científicos han comenzado a alertar sobre el cambio climático en esta región.

Desde el siglo XIX a los inicios del XXI, las temperaturas anuales han subido de 9.6 a 10.8° C, lo cual es considerablemente elevado en términos meteorológicos. Esta zona es la fuente primaria de agua de gran parte del continente, un cambio en el ciclo hidráulico puede ser afectar su biodiversidad, incluyendo el ser humano.

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4. Newtok en Alaska
En la costa oriental de Alaska hay un pueblo llamado Newtok. Su rasgo más peculiar ha sido que está construido sobre suelo congelado. Sin embargo, las temperaturas del mar han comenzado a aumentar y la tierra se derrite, poniendo en peligro la existencia de este asentamiento humano.

Se cree que, para dentro de una década, el lugar estará completamente sumergido bajo el nivel del mar. Trasladar a estas personas cuanto antes es una prioridad gubernamental, pero al parecer el costo en dólares es muy elevado.

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3. La Gran Barrera Coralina
Desde hace 25 años la temperatura de la Gran barrera de coral, que todos sabemos es una de nuestras más ricas reservas ecológicas, ha aumentado en unos 0.2° C, con lo cual se ha reducido la extensión del lecho marino rico en corales y otros grupos vitales de la zona.

Tristemente, los estudios realizados confirman que, en los últimos 27 años, tanto el calentamiento global, como las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera nos han llevado a perder la mitad de este necesario ecosistema.

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2. Provincia china de Gansu
La región de la provincia china de Gansu siempre estuvo poblada de granjas, pero he aquí que en las últimas décadas todo se ha ido secando cada vez más y actualmente se trata del lugar más árido del país asiático, lo que ha aumentado considerablemente la pobreza.

La causa principal es la afectación que están teniendo los glaciares del Himalaya y el centro del continente. Desde 1990 a la fecha, en China han desaparecido alrededor de 28.000 afluentes, algo verdaderamente alarmante en términos geográficos.

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1. Bombay, en la India
Una de las mayores amenazas que el cambio climático representa para la vida humana reside en las inundaciones costeras que pueden acabar con pueblos enteros. En la zona urbana de Bombay, India, existe un riesgo muy alto de que se produzcan estos devastadores fenómenos.

Las defensas actuales están configuradas para los niveles del mar anteriores, pero se prevén próximas subidas del agua que no pueden contenerse fácilmente. Eso sin contar que algunas de estas protecciones pueden, incluso, aumentar la vulnerabilidad de las ciudades.

Como vemos aquí, el calentamiento global no constituye más una predicción futura, sino un proceso actual que está afectando a muchos elementos de la vida en la Tierra. Desafortunadamente, estos 5 lugares, donde ya comenzó el cambio climático, son fiel prueba de ello.

Fuente: vix.com




Lo que las personas ignoramos sobre cómo el cambio climático nos afecta

El cambio climático es una realidad que afecta a nuestro planeta y que además de los cambios que ya ha generado seguirá generando más con el paso del tiempo, sobre todo si seguimos sin tomar las acciones necesarias para cambiar dicha realidad.

Lo que es más preocupante del cambio climático es que muchas personas —entre las que se encuentra Donald Trump— no creen que el cambio climático sea algo serio y real.

Por otra parte, muchas personas, aunque consideran que el cambio climático es real, no pueden ver la forma en la que actualmente les afecta.

Las personas no saben cómo el cambio climático les afecta

 EPA VÍA BBC

Mientras 7 de cada 10 personas creen que el calentamiento global es verdadero, solamente 6 creen que está afectando el clima de Estados Unidos mientras solo 1 de cada 3 señala haber sentido los efectos.

Esta situación es preocupante, en la opinión de Heidi Cullen —una de las autoridades más importantes de la organización sin fines de lucro Central Climática—, debido a que las personas «nunca van a pensar que el problema es urgente si no pueden reconocer que están siendo afectadas».

Por otra parte, Cullen, quien ha dedicado mucho tiempo a abrirle los ojos a las personas sobre los efectos del cambio climático, está acostumbrada a lidiar con el escepticismo y nos brinda un mensaje de esperanza frente a la gestión de Donald Trump, al señalar que, en perspectiva y con una visión a largo plazo, «4 años no son tanto tiempo».

Los efectos del calentamiento en nuestros recursos naturales

NEWSY/YOUTUBE

Los cambios en la temperatura del planeta han afectado de muchas formas al estilo de vida de las personas y sin dudas la agricultura es una de las facetas que más lo sufre.

Los pollos de las granjas empiezan a morir mucho más que antes debido al calor y quienes se dedican a la agricultura han tenido que cambiar aquello que cultivan, como ha señalado un informe de la Unión Nacional de Agricultores de Estados Unidos en donde queda claro que en la última década se ha plantado mucho más maíz y girasol que en las anteriores.

También han habido múltiples cambios en lo que refiere a la pescadería. Debido a los cambios en el clima se han detectado muchos cambios en el comportamiento de los peces y esto afecta de muchas formas a la práctica de la pesca. Frente a los cambios generados por el calentamiento, muchos pescadores han tenido que aprender a capturar peces distintos a los que capturaban antes debido a los cambios en la temperatura del agua.

Entre los distintos cambios existe uno que es ejemplar, que es el caso de la muerte de las langostas en mano de los peces ballestas que han migrado debido a los cambios de temperatura. Frente a este dilema muchas langostas han pasado a tener que ser criadas en cautiverio para ser liberadas en el mar cuando el mar crece, teniendo de esta forma más oportunidades para sobrevivir.

«Un río entero se desvaneció en tan solo 4 días»
La forma en que puede afectar a nuestra salud

OCSKAY BENCE VIA SHUTTERSTOCK

Por otra parte se han registrado grandes aumentos alrededor del mundo respecto a la muerte de personas en el invierno producto de las olas de frío y en el verano producto de las olas de calor.

También se ha encontrado un aumento en la cantidad de diagnósticos de cáncer de piel, presuntamente producto de la mayor exposición a los rayos dañinos del Sol.

Por otro lado y desde un punto de vista más práctico, es una realidad que el calentamiento promueve la existencia de muchas amenazas para los seres humanos, como puede ser el mosquito del dengue, diferentes virus y la contaminación microbiana.

«Según los expertos, el cambio climático facilita la aparición de epidemias»
También afecta a nuestras creaciones y estructuras

YONGXIN ZHANG/ISTOCK/THINKSTOCK

Los cimientos de los edificios se han visto tan afectados por el cambio climático que incluso algunos organismos de los Estados Unidos planean reforzar la normativa respecto a su edificación, debido a que probablemente están siendo afectados por la sequedad de los suelos haciendo su estructura más endeble.

Este tipo de situación no solo se reduce a las construcciones edilicias, sino que también pueden afectar a otras estructuras como pueden ser los puentes, los grandes monumentos o las autopistas elevadas.

Además, la mayor presencia de catástrofes naturales nos exige que nuestras construcciones sean mucho más resistentes, si no queremos que un tornado se lleve todo, de la noche a la mañana.

El cambio climático y muchas más catástrofes naturales

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El cambio climático también produce inundaciones debido al derretimiento de los polos que aumentan el nivel de las aguas en el mundo. Los estragos causados por estos efectos son notorios y en América Latina los hemos sufrido en grandes cantidades.

Por otro lado la sequía sigue siendo una gran amenaza a medida que las décadas van pasando. Las personas que viven de plantaciones o crías de animales sufren estos efectos cada vez con más frecuencia perdiendo cosecha y sufriendo la muerte de los animales.

También, a medida que el cambio climático sigue su rumbo, las tormentas, tornados e incluso tsunamis, no solo se hacen más fuertes sino que comienzan a aparecer en zonas en donde antes no lo hacían, en donde por lo tanto las personas se encuentran menos preparadas.

¿Has notado tú algún efecto del cambio climático en tu vida? ¿Crees que es real o como Trump crees que es un invento de China?

Fuente: vix.com




El mundo se queda sin abejorros

Un abejorro común se encarama a una flor en Nottingham

Los insectos, vitales para cultivos como el tomate, desaparecen por el cambio climáticoExpertos proponen una insólita gran migración asistida por el ser humano para salvarlos.

JEREMY KERR“Un mundo sin abejorros sería silencioso, triste y más pobre”, lamenta el biólogo Jeremy Kerr. “Muchas especies de plantas entrarían en declive, y los jardines y la agricultura de Norteamérica y Europa sufrirían pérdidas económicas. No creo que nadie sea capaz de imaginar cuántos daños habría”, continúa. “Los tomates, por ejemplo, dependen de los abejorros”.

Kerr, de la Universidad de Ottawa (Canadá), no está preparando un libro de ciencia ficción. Su equipo acaba de constatar que el planeta se queda poco a poco sin abejorros, esos insectos polinizadores que pululan por el campo en busca de néctar y en su periplo intercambian polen entre las partes femeninas de una flor y sus partes masculinas. Sin esta polinización, y la llevada a cabo por las abejas y otros animales, no habría reproducción vegetal. No habría frutos ni semillas. El 35% de la producción mundial de alimentos procede de cultivos que dependen de los polinizadores.

El biólogo y sus colegas han investigado 423.000 observaciones de abejorros pertenecientes a 67 especies de Europa y Norteamérica, tomadas por diferentes expertos e instituciones durante más de un siglo. Su estudio revela que el calentamiento global está expulsando a los abejorros de muchas de sus zonas históricas. Los insectos se esfuman del sur de su antiguo rango de distribución, pero no se mudan hacia el norte, como sí ocurre con otros animales afectados por el cambio climático, como las mariposas. El hábitat de los abejorros, simplemente, mengua.

El biólogo Jeremy Kerr. U. OTTAWA

“Las regiones en las que estos efectos son peores, con pérdidas en el rango de distribución de hasta 300 kilómetros, están en el sur de Europa y de Norteamérica. Lugares como España, Italia y el sur de Francia”, alerta Kerr. Su estudio se publica hoy en la revista Science.

Los abejorros han desaparecido en las tres últimas décadas de la franja sur que ocupaban entre 1901 y 1974, cuando el clima era menos cálido. “Tan solo en los últimos 35 años, las áreas que hemos estudiado se han calentado entre dos y tres grados”, incide el biólogo. “Nuestros resultados sugieren que especies como los abejorros simplemente no son capaces de adaptarse a estos cambios. Están desapareciendo”, advierte.

“Estos efectos son independientes de los cambios de uso de la tierra y los pesticidas”, subrayan los autores en Science. La desaparición se ha detectado también en zonas sin agricultura ni polémicos insecticidas como los neonicotinoides. Donde han podido, explican los científicos, los abejorros han escalado a zonas más altas, unos 300 metros de media.

España es uno de los países más afectados, con pérdidas del rango de distribución de 300 km por el sur
En España, el equipo de Kerr ha empleado datos de Leopoldo Castro, un profesor de inglés de un instituto de Teruel que, en sus “ratos libres”, se ha convertido en uno de los principales estudiosos de los abejorros en la península Ibérica. Tiene unos 2.000 en su casa, pertenecientes a las 40 especies presentes en la península. Castro, además, es coautor del libro Riesgo climático y atlas de distribución de los abejorros europeos, un volumen recién publicado que también alerta de la amenaza sobre estos polinizadores.

“Un bicho que solo se encuentra a partir de los 2.000 metros de altitud en área mediterránea tiene muy poco margen de supervivencia. Si sube por el calor, se queda sin territorio”, apunta Castro.

Kerr hace una propuesta osada para salvar a los abejorros, más allá de reducir las emisiones de CO2 para detener el calentamiento global. El profesor canadiense propone “una migración asistida”, extraer las colonias amenazadas de su hábitat natural y llevarlas a regiones menos cálidas en el norte. “Esto nunca se ha intentado a escala continental ni para un grupo grande como este, pero hemos llegado al punto en el que es necesario discutirlo”.

El caso de los abejorros, no obstante, es difícilmente extrapolable a otros insectos, según José Ramón Obeso, catedrático de Ecología de la Universidad de Oviedo. “Los abejorros son muy particulares, son polinizadores característicos de climas fríos. Hacia los trópicos, son más diversas las abejas, pero la mayor diversidad de abejorros aparece en el Himalaya”, explica Obeso, ajeno al nuevo estudio. Las abejas, señala, solo pueden volar con temperaturas por encima de los 13 grados. Los abejorros, en cambio, pueden emprender el vuelo a partir de los dos grados.

Los abejorros prefieren climas más fríos, hacia los trópicos abundan más las abejas
El ecólogo, director de la Unidad Mixta de Investigación en Biodiversidad en Mieres (Asturias), ya mostró en 2013 que el rango de distribución de los abejorros de la cordillera Cantábrica se estaba elevando, en respuesta a un calentamiento regional de 0,8 grados en las últimas dos décadas. Dos especies, Bombus cullumanus y Bombus laesus, se extinguieron localmente. El nuevo estudio de Science “es muy valioso para establecer pautas a escala global de lo que ya sabíamos para determinados lugares de Europa y Norteamérica”, según Obeso.

El trabajo de Kerr, sin embargo, deja una laguna, a juicio del investigador español: ¿por qué los abejorros huyen del sur y no colonizan nuevos lugares más al norte? “Hay una hipótesis muy clara. Para colonizar tienen que encontrar sus fuentes de alimento, las plantas a las que polinizan, pero los vegetales no se desplazan a la misma velocidad”, conjetura. Esta hipótesis obligaría a planificar muy bien la migración asistida que plantea Kerr.

El enemigo de los abejorros quizá no sea exactamente el calor, sino los parásitos, aventura el ecólogo español. “Los abejorros en lugares de mayores temperaturas presentan más parasitosis, aunque esto de momento es solo una hipótesis”, reconoce.

Fuente: elpais.com




Cuantificando los efectos del cambio climático

Incremento del dióxido de carbono. (Foto: IUP, Univ. Bremen/SRON/Univ. Leicester/ESA/DLR/JAXA/NIES)

El año pasado fue el más cálido de los registrados, el hielo del Ártico está desapareciendo y el nivel de los mares continúa aumentando. En este contexto, los satélites nos proporcionan una visión objetiva de cómo el clima cambia y cuáles son su efectos en el planeta.

Las estimaciones muestran que, a nivel mundial, el nivel del mar está subiendo unos 3 mm al año. Esta es una de las mayores amenazas del calentamiento global, especialmente para las zonas costeras a baja altitud.

En climatología, identificar qué elementos contribuyen en mayor medida a este aumento del nivel del mar es un reto complejo. Los satélites de observación de la Tierra cartografían los cambios en el nivel del mar, que pueden variar a lo largo del planeta. Además, sus datos pueden emplearse para cuantificar la cantidad de agua procedente de distintas fuentes, como la fusión de glaciares y mantos de hielo, o la expansión térmica del agua oceánica debido al aumento de las temperaturas.

Pero el papel del espacio en la vigilancia de nuestro planeta no acaba ahí: desde las emisiones de gas de efecto invernadero hasta el ozono, el hielo marino, la humedad del suelo, etc., los instrumentos espaciales nos muestran los hechos científicos e independientes que prueban que nuestro clima está cambiando.

“La climatología y las ciencias de los sistemas terrestres son clave para colocar a los países en la vanguardia de la revolución verde”, explica Josef Aschbacher, director de Programas de Observación de la Tierra de la ESA.

“La observación de la Tierra desde el espacio tiene un papel cada vez más importante, dado que los mismos instrumentos de vigilancia consiguen un alcance global a bordo de satélites. Europa tiene el compromiso de contribuir a comprender mejor el planeta Tierra y de preservarlo”.

La cobertura global y uniforme que ofrecen los datos satelitales es ideal para el tipo de investigación que llevan a cabo los climatólogos. No obstante, necesitan series de datos a largo plazo, de 30 años o más, que superan con mucho la vida útil de las misiones con satélites.

Comparar los datos adquiridos por satélites diferentes es complicado, ya que la tecnología mejora constantemente y a menudo se producen vacíos de datos entre misiones satelitales. Para resolver este problema, la ESA creó la Iniciativa sobre el Cambio Climático (CCI), que integra conjuntos de datos de distintas misiones de observación de la Tierra para producir los registros globales y a largo plazo más completos posibles con relación a los principales factores que influyen en la Tierra: las llamadas variables climáticas esenciales.

Estos conjuntos de datos muestran pruebas claras de cambios en nuestro clima. (Fuente: ESA)

Fuente: noticiasdelaciencia.com




En busca de los secretos de la nieve del Ártico

Desde finales de mayo, un vehículo eólico de 12 metros de largo por tres de ancho, creado en España, navega por el interior de Groenlandia para descubrirnos qué está pasando con la nieve y el hielo allá donde nadie habita, ni las bacterias.

Se trata del Trineo de Viento, diseñado por el explorador polar Ramón Larramendi, que capitanea una expedición científica internacional bautizada como Río de Hielo 2017. Su misión: recoger datos ‘in situ’ de los secretos que oculta la nieve del Ártico sobre los impactos del cambio climático.

En ese objetivo principal se incluye la realización de cerca de una veintena de perforaciones en la nieve de unos 2 metros o 2,5 metros de profundidad para dos proyectos internacionales, el llamado Dark Snow (que estudia el impacto de la contaminación industrial y por incendios en la nieve ártica) y el Ice2Ice, que estudia el deshielo ártico y su impacto sobre el aumento de nivel en los océanos, algo que preocupa, o debiera, en países con zona en baja altitud, como ocurre en España con la costa de Levante.

La importancia de las muestras

Cada 200 kilómetros la expedición del Trineo de Viento toma muestras de hielo.

Hoy, gran parte del trabajo científico polar se basa en modelos climáticos y en los datos proporcionados por los satélites. Los investigadores del Ártico han comprobado que desde 2005 la contribución de Groenlandia al aumento del nivel del mar se ha acelerado debido al aumento de la velocidad de los glaciares que fluyen hacia el océano y a una disminución del balance de masa superficial. Se sabe que, si bien las nevadas han aumentado, lo ha hecho aún más la tasa de fusión, por lo que el resultado final de ese balance es en negativo. Pero, dado que los incluso los modelos climáticos regionales de más alta precisión tienen desviaciones, según el modelo que se utilice, ¿cómo conocer la realidad de la situación a la que os enfrentamos? Está claro que hay si se quieren tener datos fiables de cómo el hielo de Groenlandia contribuirá al aumento de nivel de los océanos, hay que validar los datos sobre la capa de hielo.

De ahí el gran interés científico en recorrer la mayor extensión de terreno posible, algo que suele ser muy costoso para cualquier programa científico porque estamos hablando de más de dos millones de kilómetros cuadrados deshabitados, inhóspitos, tan sólo salpicados por algunas estaciones científicas… Organizar expediciones a este lugar es costoso y complejo.

Por ello, para los responsables de Dark Snow y Ice2Ice, ambos ligados al Centro de Hielo y Clima de Copenhague, una de las instituciones más importantes del mundo en el estudio del cambio climático en esta zona del planeta, el Trineo de Viento es una gran herramienta, que han querido aprovechar. No sólo es mucho menos costosa, sino que además permite recorrer las mayores distancias sin contaminar. El científico australiano Ross Edwards, que trabaja en Dark Snow, no dudó en apuntarse como responsable del trabajo científico a desarrollar.

Una perforación cada 200 kilómetros

Desde que la expedición inició la travesía cerca de Kangerlussuaq, al suroeste, el pasado 27 de mayo, ya ha realizado cuatro perforaciones, una cada 200 kilómetros. Para ello, Edwards se coloca un traje blanco, esterilizado, mascarilla y protectores en el calzado porque, además de medir la densidad de la nieve, su temperatura, la humedad , etcétera, recoge muestras que empaqueta y conserva adecuadamente y que serán analizadas para detectar sus contaminantes en los laboratorios de la base East GRIP, destino último de la expedición Río de Hielo 2017. En el fondo, los ‘ice core’ son como los yacimientos: contienen polvo arrastrado por el viento, polen, contaminación, burbujas de gas atmosférico y hasta sustancias radiactivas que nos hablan de lo que ha ocurrido en el pasado y lo que ocurre en el presente. Por ejemplo, cómo la contaminación de las industrias y los grandes incendios están convirtiendo el blanco manto inmaculado del Ártico en una capa de nieve negra, que por tanto absorbe mucho mas la luz solar y acelera el deshielo.

Más adelante, precisamente sobre la corriente de hielo que da nombre a la travesía, y a la que se dirigen, se realizarán la mayoría de estas perforaciones, al menos 13, una cada 20 metros, según el plan de trabajo que llevan a bordo. Y es que bajo una superficie que parece congelada, grandes masas de hielo se mueven hacia el océano justamente en esa zona, al noroeste de Groenlandia, descargando millones de toneladas de agua.

Un siglo buscando en el hielo
Los primeros científicos en taladrar la nieve fueron Johan Peter Koch y Alfred Wegener a comienzos del siglo XX en una cabaña que construyeron en el hielo en el noreste de Groenlandia. En el interior perforaron a una profundidad de 25 metros con una barrena similar a un sacacorchos de gran tamaño. Hoy, el Trineo de Viento también lleva a bordo un georradar, adaptado por el equipo del glaciólogo Francisco Navarro (Universidad Politécnica de Madrid) que es capaz captar información de la nieve a esa profundidad mientras el eco-vehículo polar está en movimiento. Su información servirá para complementar la que Ross consigue con su arduo trabajo, mientras sus compañeros de expedición, el ‘capitán’ Ramón Larramendi, Hilo Moreno, Nacho García y el groenlandés J.J. mantienen el vehículo en buen estado y se ocupan de la logística.

A poca distancia, otro grupo de siete investigadores norteamericanos se encuentran embarcados en otra expedición ártica, la “Greenland Traverse for Accumulation and Climate Studies” (Green Tracs), pero en su caso viajan con motos de nieve y han tenido que preparar previamente depósitos de combustible en varios puntos del camino, con el coste que ello supone. El Trineo de Larramendi no lo necesita. Su fuerza es el viento, el rastro de CO2 que deja en su camino es ‘cero’ y un ‘pinchazo’ no entra en sus previsiones. Además, si se rompe una cometa, siempre hay aguja para coserla.

Fuente: elindependiente.com




El cambio climático provocará una explosión de vida en la Antártida

Las colonias de pingüinos adelaida, como la de la imagen, se verán perjudicadas por el deshielo. J. LEE/AUSTRALIAN ANTARCTIC DIVISION | EPV

El deshielo facilitará la expansión de especies, algunas invasoras, a costa de otras endémicas.

El cambio climático provocará el deshielo de amplias zonas de la Antártida. Como ha sucedido en otras regiones y épocas, la tierra liberada asistirá a una explosión de vida. Sin embargo, según un estudio sobre el futuro del continente helado, la biodiversidad podría sufrir con el calentamiento: las especies antárticas son tan únicas y endémicas que sucumbirán al avance de la fauna y la flora invasoras que se adapte mejor a unos tiempos más cálidos.

De los 14 millones de kilómetros cuadrados (27 veces el tamaño de España) de extensión de la Antártida, apenas el 0,5% está libre de hielo. Sin embargo, esta pequeña porción de terreno, casi toda concentrada en la costa, alberga mucha vida. Las zonas sin vegetación son aprovechadas por las aves marinas, pingüinos y mamíferos marinos para formar grandes colonias de cría. Pero también hay áreas donde, como oasis en el desierto helado, medra el verde en forma de musgo, liquen, hongos y algas. Hay hasta dos especies de plantas vasculares. En estas islas de vida habitan muchas especies de microfauna, desde pequeños artrópodos hasta bacterias, pasando por extrañas criaturas como los osos de agua o los rotíferos.

Para finales de siglo, esas islas de vida se verán ampliadas en unos 17.600 kilómetros cuadrados. Ese es el principal dato que arroja un estudio realizado por investigadores de la misión antártica australiana y varias universidades de ese país recién publicado en Nature. Y, como ya se ha visto en otras regiones, como el Ártico o los Alpes, y en tiempos pasados, allí donde se retira el hielo, avanza la vida.

En 2100 habrá 17.000 Km2 más de tierra libre de hielo, la mayoría en la península antártica
“Aunque la Antártida es un continente enorme, la mayor parte (capa de hielo, glaciares, nieve) no es un hábitat apto para plantas y animales”, dice la investigadora de la Universidad de Queensland (Australia) y principal autora del estudio, Jasmine Lee. “Por eso, un incremento de 17.000 Km2 supone un aumento del 25% respecto del total habitable hoy. Eso es mucho más hábitat disponible para las diferentes especies”, añade.
Hasta ahora, casi todos los estudios sobre el impacto del cambio climático en la Antártida se habían centrado en las consecuencias del deshielo para todos, menos para la vida de la Antártida. En particular, el interés estaba en la incidencia del calentamiento global sobre el clima regional, la circulación marina y el aumento del nivel del mar. En esta ocasión, Lee y sus colegas han modelado la evolución del deshielo antártico y su posible consecuencia: la expansión de la vida por las tierras libres de hielo. Para ello, plantearon dos escenarios. En uno, se cumplen los acuerdos de París y se reducen las emisiones globales de CO2, conteniendo el aumento de la temperatura por debajo de los 2º. En el otro, más extremo, siguen las emisiones y la temperatura media global sube por encima del objetivo de París.

En los dos casos habrá deshielo. En el peor escenario, habrá zonas de la Antártida, como la península occidental, donde se triplicarán las áreas libres de hielo. Eso hará que algunas islas de tierra se agranden y otras hoy separadas, se junten. El aumento de la radiación solar y la disponibilidad de agua en estado líquido harán el resto: las especies que ahora se limitan a estrechas franjas costeras podrán avanzar hacia el interior. En principio, esto debería ser bueno para la biodiversidad. Pero en la Antártida la lógica de la vida es otra.

“No se sabe con certeza cuál será el impacto global sobre la biodiversidad aunque, sin duda, habrá ganadores y perdedores”, comenta Lee. Lo observado en otras regiones hace pensar que muchas especies expandirán su rango geográfico. Pero entre los ganadores probablemente estén algunas especies invasoras. “La Antártida está hoy protegida por la dureza de su clima y una climatología extrema que impiden el establecimiento de las especies no nativas”, recuerda la investigadora australiana. “Con el cambio climático, será más fácil para esta especies establecerse”, añade. Además, la conexión creciente entre las islas de tierra les permitirá desplazarse entre ellas. “Muchas especies invasoras son generalistas y es probable que desplacen a las especies nativas”, concluye Lee.

Las dos únicas plantas vasculares se están expandiendo hacia el sur del continente helado
Algunos de estos cambios ya están sucediendo. Por ejemplo, la distribución geográfica de las dos especies de pingüinos antárticos, el emperador y el adelaida se está contrayendo hacia el polo a medida que el hielo se retira. Entre los ganadores parecen estar las dos únicas plantas vasculares que aguantan el clima antártico. Tanto el clavel antártico (Colobanthus quitensis) como el pasto antártico (Deschampsia antarctica) se están expandiendo al sur de la península antártica. Pero también lo está haciendo el pastito de invierno (Poa annua), una hierba de otras latitudes que ha desplazado a especies autóctonas en las islas más cercanas a la Antártida.

Para el británico Matt Amesbury, miembro de la misión British Antarctic Survey, el estudio de Lee y sus colegas muestra la necesidad de extremar la vigilancia para proteger la frágil biodiversidad de la Antártida. Este investigador publicó hace apenas un mes un trabajo en el que destacaba el progresivo reverdecimiento del continente antártico. Para Amesbury, que no ha participado en esta investigación, “debemos adoptar una enfoque muy rigoroso para asegurarnos de que no llegan especies invasoras desde fuera por la acción de los humanos”.

Fuente: elpais.com




Incendio en Doñana

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

El fuego obliga a soltar trece linces del centro de cría de Doñana

El plan de evacuación de El Acebuche ha reubicado a las parejas reproductoras y las cinco crías en otros centros

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

Los responsables han abierto sus jaulas para que “en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, los animales puedan salir por sí mismos”

Uno de los adultos, la hembra Homer, ha muerto “debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte”

El fuego no había llegado aún pero el humo comenzaba a ser asfixiante en el centro de cría de lince ibérico de El Acebuche (Almonte, Huelva). La veintena de animales comenzaban este domingo por la tarde a sentir que la amenaza del fuego que comenzó en Moguer se cernía sobre ellos.

Cuando la situación se volvió insostenible, los responsables del centro de Doñana pusieron en marcha el plan de evacuación de personas, animales y vehículos. Según fuentes del Gobierno central, sólo tuvieron 15 minutos para rescatar el máximo número de ejemplares. Las parejas reproductoras y las crías de este animal en peligro de extinción (los cinco cachorros y nueve adultos) comenzaron a reubicarse en otros centros cercanos. En total, 14 de 27 animales, según fuentes oficiales.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, uno de los adultos rescatados, la hembra Homer, ha fallecido durante la operación ” debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte del ejemplar”. El resto (13), criados en jaulas en un estado de semilibertad, los linces enfermos, viejos y sin capacidad reproductora, han corrido una suerte incierta: sus cuidadores se han visto obligados a abrir las puertas del recinto y dejarlos en libertad.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, en la tarde de este domingo “se ha procedido a cumplir con el protocolo de evacuación establecido en caso de incendio”, después de que se recibiera la orden de desalojar las instalaciones.

Tras capturar a los 14 ejemplares, “se h an abierto las puertas de los recintos en los que se encuentran los animales, para que en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, ya sea debido al fuego directo o por el humo generado, los (otros 13) animales puedan salir por sí mismos”. Fuentes cercanas al centro consideran que, a no ser que se vean en peligro por el fuego o el humo, estos linces criados en cautividad no huirán de las instalaciones. En cualquier caso, cuando el personal pueda acceder de nuevo al centro, establecerán “una estrategia de captura” para aquellos felinos que hayan huido.

El lince ibérico es una especie en peligro de extinción, que en la actualidad cuenta con 483 ejemplares repartidos por Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura y Portugal, según el último censo. La mayoría de ellos, casi 400 individuos, campan por las tierras andaluzas de Sierra Morena y Doñana. El lince ibérico, el felino más amenazado del planeta, se encontraba al borde de la extinción hace apenas 15 años, pero su población se ha quintuplicado, gracias a los programas de recuperación financiados con fondos europeos Life.

El centro más antiguo

Ese éxito se debe, en gran medida a los centros de cría en cautividad gestionados por la Junta de Andalucía, Portugal y, como en este caso, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). El Centro de Cría de El Acebuche ha sido un centro pionero, donde sus veterinarios, cuidadores y videovigilantes han sido capaces de traer al mundo 128 linces, de los cuales 33 han podido liberarse al medio natural.

La primera camada de linces ibéricos criados en cautividad tuvo lugar el 28 de marzo de 2005. Saliega se llamaba la hembra que protagonizó ” uno de los hitos más relevantes en el ámbito de la conservación natural de los últimos tiempos: dar a luz a la primera camada de lince ibérico del programa de cría en cautividad de esta especie críticamente amenazada”. Tuvieron que pasar seis años para que se liberaran los dos primeros ejemplares criados en cautividad: Grazalema y Granadilla, dos hembras nacidas el año anterior en el centro de cría de La Olivilla (Jaén).

Desde entonces, a El Acebuche se han unido los centros de la Granadilla (Cáceres), La Olivilla (Jaén), el Centro Nacional de Reproduçao de Lince Ibérico (Portugal) y el Zoo de Jerez. Todos ellos conforman el programa de conservación Ex-situ del Lince Ibérico, que han liberado hasta la fecha cerca de 200 ejemplares. Para 2017, estaba previsto que se liberaran 40 ejemplares, pero el desastre de Doñana obligará a revisar dicha cifra.


El incendio de Doñana afecta a una de las poblaciones que salvaron al lince de la extinción

En la zona del fuego se contabilizan seis núcleos de reproducción, según los controles del proyecto de recuperación Iberlince

“Aún es pronto para evaluar el daño”, explica el responsable de WWF en este plan que acumula una inversión pública de más de 60 millones de euros desde 2002

Las llamas han quemado áreas de Doñana calificadas oficialmente como de “características naturales sobresalientes” y de “indudables valores ecológicos”

El incendio forestal declarado en Moguer (Huelva) el fin de semana ha quemado muchas hectáreas de alto valor ambiental de Doñana. Tanto es así que en la zona afectada se cuentan varios núcleos de una de las poblaciones silvestres de lince ibérico donde la especie sobrevivió al borde de la extinción antes de ponerse en marcha el proyecto de recuperación del felino. Un plan que en su fase más reciente recibe 34 millones de euros de financiación pública para el periodo 2011-2017.

Aunque las llamas no traspasen la frontera administrativa del parque nacional, el fuego ha carbonizado una amplia extensión del parque natural circundante que abarca “áreas de indudables valores ecológicos, científicos, culturales y paisajísticos”, según las describe el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del parque (PORN).

Una de las imágenes del incendio en Doñana ha sido la evacuación del centro de recuperación El Acebuche y sus valiosos linces. Sin embargo, en los pinares por donde han pasado las llamas medraban otros ejemplares: “Aún es pronto para evaluar el daño, pero en toda esa zona había hasta seis núcleos de reproducción”, explica Ramón Pérez de Ayala responsable de la organización WWF para el proyecto Iberlince. Eso significa, al menos, seis hembras, más los cachorros del año y los machos que se solapan en su territorio.


Labores de extinción del incendio en Doñana.

La población autóctona de esta zona oeste de parque natural ha sido objeto “de mucha vigilancia” por parte del proyecto Iberlince, explica este ingeniero técnico forestal. Es bastante vulnerable. “Había mucha mortandad de trampas, veneno, atropellos…”, recuerda Pérez de Ayala.

Los grupos necesitaron incluso que se trasladara allí un individuo desde Andújar porque se habían detectado problemas de consanguineidad. “Presentaban patologías en los riñones o hígado por la endogamia”, relata. Ese es su delicado equilibrio.

El esfuerzo público para que el lince no se extinguiera primero, se recuperara en Andalucía después y, de ahí, pudiera reintroducirse en su hábitat histórico ha sido enorme. La fase actual del proyecto suma esos 34 millones de euros para seis años. La anterior (entre 2006 y 2011) captó 25,9 millones. La previa otros 9,2 millones de presupuestos. Algo más de un tercio proviene de fondos europeos.

La destrucción del incendio no se limita a que pueda haber alcanzado a algún ejemplar concreto. Las últimas conclusiones sobre estrategias de reintroducción de Iberlince consideraban “imprescindible” para alcanzar el crecimiento de las poblaciones “autóctonas o reintroducidas” la “conexión natural o asistida de las distintas subpoblaciones”. Es decir, que existan corredores para que se intercambien individuos.

El responsable de WWF resume que “el fuego ha sido uno de mis grandes miedos desde que trabajo con el lince. Un incendio como este hace solo 10 años podría haber arrasado con la población de Doñana”.

En dirección a la marisma

El fuego que ha llegado a Doñana se originó, según informó la Junta de Andalucía, en el término municipal de Moguer y el viento lo fue empujando en tres frentes hacía el sureste. En dirección a la marisma que básicamente conforma el parque nacional. En su camino se interponían los densos pinares del sector oeste del parque natural: El Abalario.

El monte que ha estado ardiendo, rodeando el parador de Mazagón, está calificado oficialmente en su mayoría como zona B1 –altos valores ecológicos– y está punteada por múltiples áreas catalogadas como zonas de reserva A, muchas asociadas a lagunas o humedales, según se observa en la cartografía oficial: “Espacios con características naturales sobresalientes de gran importancia para el sostenimiento de las poblaciones de flora y fauna”, según el PORN que les asigna una función de “conservación, investigación, regeneración ecológica y educación ambiental”. Ambos tipos de terreno no caen en el mapa del Parque Nacional de Doñana, pero este es su rango ambiental.

“Se trata de un desastre como es un incendio forestal de miles de hectáreas en Doñana”, lo define el responsable de la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife) Carlos Dávila.

Dávila asegura que no hay que ocultar la gravedad del daño “y poner en valor que se ha actuado con rapidez”, pero explica que en todo ese sector oeste que arde “hay un montón de comunidades vegetales declaradas de importancia”. SEO-Birdlife recuerda que la parte occidental del espacio natural de Doñana incluye hitos naturales como El Abalario, el médano del Asperillo o la Cuesta Maneli.

Además de los pinares, “también hay zonas dunares, camarinas y sabinares”, recuenta su coordinador en Doñana. Y la gran cantidad de “especies de aves forestales que viven allí: desde pájaros a rapaces como el águila calzada o el milano”.


Las otras víctimas del incendio de Doñana

35 especies amenazadas y 303 especies relevantes de animales campean en el Espacio Natural de Doñana, donde sus investigadores tendrán ahora que valorar las pérdidas

Mamíferos como el lince ibérico, reptiles como el camaleón común o aves como el águila imperial han visto cómo su hábitat se veía arrasado por las llamas

El fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”

El fuego había llegado hasta la mismísima playa. Ángel llevaba toda la noche del domingo trabajando con sus compañeros del Infoca en la Vereda de los Playeros y del Villar, el pico occidental del Parque Natural de Doñana. Su misión era mantener a raya el fuego en el perímetro de un pinar. Les preocupaban los tocones, llenos de resina, y los pinos situados en el límite de ese perímetro. Atento a cualquier escape de fuego, al retén le terminó amaneciendo.

Con las primeras luces, a Ángel le sorprendió la cantidad de animales que habían perecido bajo las llamas y el humo. Había culebras y escorpiones, animales relativamente lentos ante el verteginoso avance de un fuego avivado por fuertes rachas de viento. Fue entonces cuando un compañero se acercó a él con el animal muerto que ilustra este reportaje. Era un camaleón común.

“Me llamó la atención, porque le faltaba una pata y el fuego le había calcinado la espina dorsal. Se había intoxicado con el humo, desmayándose y cayendo al fuego, de manera que una parte de su cuerpo quedó enterrada en ceniza y se preservó mejor. Le hice la foto para que la gente viera lo que se pierde en un incendio”, subraya.

La foto, compartida por redes sociales miles y miles de veces, surtió efecto al instante: los trece linces ibéricos liberados, con las puertas abiertas, en el centro de cría de El Acebuche no eran los únicos que se habían tenido que enfrentar a las incertidumbres del fuego.

Según el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del Espacio Natural de Doñana, “un total de 35 especies de fauna amenazada, la mayor parte de ellas aves (22), utilizan en Espacio Natural de Doñana como hábitat de reproducción, invernada, refugio o área de paso”. A esos 35 animales vulnerables o en peligro de extinción hay que añadir 303 especies relevantes que, por diversos motivos, “se consideran de importancia para la gestión del Espacio Natural”.

Explica Miguel Ángel Simón, máximo responsable del programa de recuperación del lince ibérico, que la mayoría de estas especies se encuentran en las zonas incendiadas del Parque Natural de Doñana, aunque en una densidad menor. “Las culebras, como la bastarda o la de escalera, así como el galápago son posiblemente los animales que más se han podido ver perjudicados por el incendio, ya que no les da tiempo a salir del fuego. Otros animales, cuando ven humo, salen corriendo y no creo que hayan tenido problema”.

Territorio lincero quemado

En la zona quemada, hay al menos tres hembras territoriales de lince ibérico en peligro de extinción. “Dentro del perímetro del incendio, teníamos dos territorios de lince ibérico, según el censo de 2016. Hay dos hembras territoriales en la zona y una tercera cuya zona de campeo se encuentra, en un 20%, dentro del perímetro del fuego. También hay un macho que suele andar por la zona”. En este territorio se encuentra también el principal alimento del lince ibérico, el conejo, pero, según Simón, “las densidades no son las mejores, ya que hay aproximadamente un conejo por hectárea”.

Desde WWF, Juan José Carmona señala que “el problema no es sólo perder territorios linceros, sino de conejo. Tal y como estaba el parque, donde apenas hay conejo, es una tragedia para el lince y las especies que dependen de él. Los investigadores que trabajan en Doñana nos tienen que dar ahora datos sobre las pérdidas y decir cuántos nidos de especies protegidas había. Además, seguramente se han perdido reptiles, anfibios y pequeños mamíferos, pero eso va a ser imposible de determinar”.

Aves de Doñana, la otra joya de la corona

Junto a la joya de la corona, el lince ibérico, las aves son la principal riqueza faunística de la zona. En Doñana habitan aves acuáticas, marinas, rapaces y paseriformes. Desde el buite negro al aguilucho cenizo, pasando por el águila imperial, el milano negro, el alimoche o la gaviota de Audouin, en Doñana anidan más de una veintena de aves amenazadas, así como cinco tipos de murciélagos.

Los ungulados, jabalíes, ciervos y gamos, son propios de la zona incendiada, así como otros mamíferos no amenazados como la jineta o el meloncillo. Todos ellos son animales lo suficientemente rápidos para haber podido escapar del fuego, pero que han visto su hábitat arrasado. Juan Romero, de Ecologistas en Acción, cree, sin embargo, que el fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”.

“Lo que había detrás era un fardo de dinamita”

Tanto bomberos forestales consultados por este diario, como ecologistas creen que es el momento de mejorar el hábitat para que no arda tan rápido. “El problema es que el fuego no ha encontrado ninguna barrera, sólo ha hallado combustible a su paso. Cuando ha estallado el incendio, lo que había detrás era un fardo de dinamita. Los bomberos estamos luchando contra el fuego al límite, tanto económico como personal”.

En este sentido, la organización ecologista SEO-Birdlife cree que es importante “crear un paisaje diverso, lleno de opciones para mejorar las condiciones de hábitat para la fauna amenazada. Por el contrario, las repoblaciones de pinos que se llevaron a cabo en la década de 1950 pretendían crear un valor meramente forestal plantando 10 millones de eucaliptos y 45 millones de pinos, con el fin de desecar las marismas y dar un valor económico a los terrenos improductivos para los parámetros de la época”. Para la asociación verde resulta fundamental que se planten especies de árboles que, al contrario que el pino, no ardan con tanta facilidad y darle así una oportunidad a la fauna que allí habita “desde conejos, roedores o diversos reptiles, hasta sus depredadores, en particular el águila imperial y el lince ibérico”.

Fuente: eldiario.es