Desarrollo sostenible. La lucha del dato contra el impacto ambiental

Distintas iniciativas analizan información geolocalizada y se sirven de representación cartográfica para concienciar sobre polución, pesca ilegal y deforestación

Se dice que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Los esfuerzos de multitud de organismos e instituciones por concienciar a la población acerca de las amenazas que asolan la tierra tienden a caer en saco roto.

La semana pasada, más de 15.000 científicos advertían en la revista BioScience de que los problemas que asolan al planeta se han incrementado considerablemente en los últimos 25 años. Aunque la capa de ozono se haya estabilizado y la tasa de deforestación se haya ralentizado, se ha reducido un 29% el número de mamíferos, reptiles anfibios, aves y peces, la población mundial ha aumentado un 35% y contamos con un 75% más de zonas muertas en los océanos.

Algunas compañías han optado por afrontar la cuestión desde un enfoque diferente y han decidido utilizar la analítica de datos geolocalizados para combatir algunos de estos males. Desde EL PAÍS RETINA recopilamos algunas de las más interesantes:

Mapas contra la pesca ilegal

El proyecto Global Fishing Watch tiene la ambiciosa pretensión de acabar con la pesca ilegal en los océanos. Para ello, utilizan datos que recogen vía satélite para identificar una serie de patrones de comportamiento en las embarcaciones tales como su dirección y velocidad. Basándose en la información recogida de cerca de 24.000 millones de muestras a más de 60.000 barcos, su herramienta determina en tiempo real si un navío concreto está pescando.

Actividad pesquera mundial en 2017

El potencial de esta plataforma reside en su carácter colaborativo: Global Fishing Watch está abierta a quien quiera utilizarla y cualquier internauta puede navegar por el mapa y denunciar una actividad pesquera que considere delictiva.

Proyecto de Skytruth que recoge la huella de la extracción de carbón en las montañas

“Gran parte de lo que ocurre en altamar es invisible, lo que ha sido una gran barrera para comprender y mostrar al mundo lo que hay en juego en el océano”, explicaba durante la presentación del proyecto John Amos, presidente de SkyTruth, una de las oenegés impulsoras del mismo. “El análisis de la información que recogemos permite que la interacción humana con el océano sea más transparente que nunca”.

La compañía que dirige Amos se dedica a recoger datos por satélite para identificar las amenazas a los recursos naturales del planeta —han trabajado en proyectos relacionados con la expansión urbana descontrolada, el fracking, la quema de gas natural o la huella de la extracción de carbón en las montañas— y motivar a las personas a proteger el medio ambiente.

Mapas contra la polución

Después de cuatro años recogiendo información sobre la calidad del aire en las ciudades gracias a los coches de Street View, Google publicó el pasado junio los resultados de un proyecto piloto en Oakland junto a la ONG Environmental Defense Fund (EDF) que consiste en un mapa de polución en la ciudad estadounidense.

Captura del mapa de polución en Oakland impulsado por Google y EDF

Los datos reflejan la variación de los niveles de contaminantes como el óxido nítrico y el dióxido de nitrógeno en distintos puntos de la ciudad y ponen de manifiesto la mala calidad del aire existente cerca de zonas residenciales y colegios.

“Este método permite a los responsables políticos identificar las fuentes de contaminación perjudicial para que puedan tomar medidas para mejorar la seguridad y la salud”, afirmaba Steven Hamburgo, científico al cargo de la investigación.

No es la primera vez que Google trabaja con EDF. Desde el año pasado, ambas compañías han publicado distintos mapas con las fugas de metano en las líneas de gas natural en determinadas ciudades de EE UU. Una de las principales proveedoras de este recurso en el país, la compañía PSE&G, utilizó los datos que reflejaba este proyecto para priorizar el reemplazo de sus redes de gas. La empresa energética redujo las emisiones de metano en un 83% y asegura que, si no hubieran contado con esta información, hubieran utilizado un 35% más de kilómetros de tuberías.

Mapas contra la deforestación

Si un árbol cae en el bosque y nadie lo oye, ¿hace algún sonido? Global Forest Watch quiere terminar con este dilema asegurándose de que siempre haya alguien que lo oiga. Se trata de una herramienta que monitoriza la actividad forestal casi en tiempo real. Su intención: acercar a las autoridades y gobiernos de todo el planeta una herramienta que les permita comprobar si se están talando bosques en áreas protegidas.

Avance de la deforestación en el mundo desde el 2000 de acuerdo a Global Forest Watch

Este proyecto surge de juntar en la misma habitación la capacidad de procesamiento de Google, satélites de la NASA, datos del Instituto de Recursos Mundiales y tecnología de Carto. La plataforma es de libre acceso y permite a los usuarios introducir los parámetros que considere para realizar sus propios análisis.

Fuente: retina.elpais.com




Solo nos quedan tres años para salvar el planeta

Según una carta abierta escrita por la ex jefa de la ONU para el cambio climático y otros cinco destacados científicos y diplomáticos.

Lo comunica el Fórum Económico Mundial, también llamado Foro de Davos, un organismo independiente con sede en Ginebra del que forman parte los principales líderes empresariales, políticos e intelectuales, a los que nadie tildaría jamás de ecologistas extremos.

Se trata de una carta publicada recientemente en la revista Nature que suscriben seis destacados científicos y diplomáticos, entre los que destaca Christiana Figueres, antropóloga y economista costarricense que ejerce como secretaria de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. En ella se alerta de forma contundente acerca del corto plazo de tiempo que nos queda si realmente queremos revertir los nefastos efectos del cambio climático: concretamente, tres años.

El requisito indispensable para detener sus peores efectos es el ya largamente apuntado por la comunidad científica internacional, y consensuado por (casi) todos en la cumbre de París de 2015: es necesario reducir drásticamente las emisiones de CO2 para el 2020 para lograr que el aumento de la temperatura media del planeta no exceda de los 1,5ºC, máximo 2ºC, en comparación con la que había en la era preindustrial, antes de iniciarse el siglo XX.

La cuestión requiere premura, pues este año las temperaturas han alcanzado cotas jamás registradas en numerosos puntos del planeta: es el tercer año consecutivo en el que se alcanzan patrones que no se registraban desde hace 115.000 años, cuando imperaba una era interglacial y el mar estaba a niveles de entre 6 y 9 metros superiores a los de la actualidad.

Aunque la gravedad de la situación es incuestionable, las reacciones de los gobiernos no están a la altura de las circunstancias y el posicionamiento del común de los ciudadanos, tampoco. Y eso que la cuestión atañe a toda la sociedad humana: aunque en algunos lugares los efectos se estén dejando notar de forma mucho más evidente que en otros, en el planeta Tierra los sistemas naturales están interconectados de forma mucho más sutil de lo que imaginamos, tal y como ya resumió el meteorólogo y padre de la teoría del caos, Edward Lorenz, en la década de los sesenta: “el aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas”. ¿Se imaginan lo que puede incidir el aumento de varios grados centígrados de temperatura en el clima global? Un desbarajuste de dimensiones impredecibles.
Más calor, menos vida

Hoy, los efectos constatados del cambio climático son muchísimos: cambian los patrones climáticos, se funden los polos, los ecosistemas terrestres y marinos sufren estrés, determinadas enfermedades expanden su área de influencia, los eventos extremos aumentan (ciclones, huracanes, fuegos, sequías, inundaciones…), se incrementa el nivel del mar… y, por el camino, millones de personas y especies de todo tipo ven extraordinariamente limitadas sus oportunidades de sobrevivir.

Hans Otto-Poertner, investigador del instituto alemán Alfred-Wagener de Investigación Marina y Polar y miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), explica que ese calentamiento global, además de detonar o potenciar catástrofes ambientales, cambia los límites térmicos de los organismos, también los del ser humano:

“El aumento de la temperatura media limita la capacidad de trabajar al aire libre. A partir de los 40ºC la fatiga afecta al cuerpo en su totalidad. En muchos lugares ese aumento redunda en la salud de la población y tiene impactos muy negativos en la productividad de los trabajadores”, afirma. Muchas comunidades vegetales no resisten ese incremento de la temperatura, como tampoco la ganadería.

“Si no detenemos el aumento de la temperatura media del planeta, algunas áreas de la Tierra se volverán inhabitables, tanto para los humanos como para la mayor parte de mamíferos”, señala este ecofisiólogo.
Ciencia, economía y buen humor

Si no se toman las medidas necesarias, afirman los autores de la misiva, las oportunidades para que la humanidad prospere se verán gravemente reducidas. Para ellos, son tres las vías que pueden facilitar que nuestros gestores y también cada uno de nosotros nos pongamos de una vez manos a la obra.

La primera, tomar decisiones en base al conocimiento científico, promover la divulgación ambiental en todos los campos, y exigir que nuestros políticos defiendan la ciencia. La número dos, dejar claro que la economía libre de fósiles ya es un negocio rentable.Y la tercera, fomentar el optimismo: en este tema no hay retos imposibles, todo es cuestión de actitud. Es crucial que las historias de éxito sean compartidas: eso anima a la comunidad a ponerse al tajo. Y aunque ya lo sabemos no nos cansaremos de repetirlo: no hay nada más poderoso que un colectivo tomando la misma acción individual.

Seis objetivos clave según los investigadores

1. Energía

Conseguir que en 2050 al menos el 30% del consumo de electricidad provenga de energía renovable, frente al 23,7% contabilizado en el año 2015. No hay plantas de energía a carbón aprobadas más allá de 2020, y todas las existentes están siendo retiradas.

2. Infraestructura

Desarrollar los planes orientados a descarbonizar totalmente los edificios e infraestructuras para 2050, lo que requiere una financiación de 300.000 millones de dólares anuales. Cada año, de media, las ciudades avanzan un 3% anual en ese sentido.

3. Transporte

Asegurarse de que el 15% de todos los vehículos nuevos sean eléctricos, aumentar en un 20% la eficiencia de los combustibles vehículos pesados y disminuir en otro 20% las emisiones por km en el sector de la aviación

4. Uso de la tierra

Reducir la deforestación y sus emisiones asociadas, hoy el 12% del total mundial, a cero en la próxima década. Convertir la masa forestal en un sumidero de carbono activo en 2030.

5. Industria

Poner en marcha un plan para reducir a la mitad las emisiones antes de 2050. Las industrias intensivas en carbono, como las basadas en el hierro y el acero, en el cemento, en productos químicos y en petróleo y gas, emiten actualmente más de una quinta parte del CO2 del mundo.

6. Finanzas

El sector financiero está reconsiderando la forma en que despliega su capital y está movilizando ya un billón de dólares anuales para combatir el cambio climático. Los gobiernos, los bancos privados y organismos como el Banco Mundial deberán emitir muchos más “bonos verdes” para financiar y alentar los esfuerzos de mitigación del cambio climático.
El poder de cada decisión individual

El investigador Seth Wynes de la Universidad de Lund, en Suecia, y la estadounidense Kimberly A. Nicholas de la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, han realizado un estudio conjunto que pone en evidencia que las medidas que más impacto tienen para combatir el cambio climático no son las que pregonan la mayoría de gobiernos.

Según sus resultados, las acciones más efectivas para evitar el indeseado aumento de las temperaturas medias más allá de los 2ºC son las que conllevan que cada uno de nosotros consiga una reducción de emisiones de CO2 que nos mantenga por debajo de las 2.1 toneladas equivalentes de CO2 anuales.

Eso sin duda representa una reducción muy considerable: cabe resaltar que, a día de hoy, un ciudadano europeo produce de media unas 6.7 toneladas de CO2 cada año, frente a las 16.4 un estadounidense o 13.5 de un canadiense.

Los investigadores han identificado una docena de acciones. Las anuales han sido ordenadas de acuerdo a su impacto real en la mitigación del calentamiento global. ¿Las más relevantes? En este orden: tener menos de un hijo, consumir energía renovable, vivir sin coche, evitar viajar en avión y tener una dieta basada en vegetales.

Fuente: elpais.com




Las emisiones mundiales de CO2 vuelven a crecer tras tres años estancadas

Las proyecciones para 2017 indican un aumento de producción de gases de efecto invernadero, causa del cambio climático.

Lejos de contener la creación de CO2 lanzado a la atmósfera para conseguir detener la temperatura global, este año va camino de incrementarse un 2%

Los autores de la revisión de datos apuntan al crecimiento económico en China como principal causa del repunte

Las emisiones mundiales de CO2 van a crecer en 2017 por primera vez desde 2014. Lejos de recortarse para conseguir frenar el calentamiento global que conduce al cambio climático, la previsión para este año es que se lancen más gases de efecto invernadero a la atmósfera, según una revisión de datos globales que aparece este lunes en la revista Earth System Science Data.

El Acuerdo de París de 2015 alcanzado en la conferencia de partes COP21 refrendó el compromiso de frenar el calentamiento de la Tierra en 1,5 ºC. Dos años después, la misma conferencia (COP23) se celebra en Bonn (Alemania) con este panorama: las emisiones de CO2, principal gas de efecto invernadero, subirán un 2% hasta las 41 gigatoneladas, 41 millones de toneladas. “Es muy decepcionante” ha dicho el investigador principal del trabajo, Corinne Le Queré a Europa Press.

El presupuesto de carbono, una herramienta que contabiliza la producción de estos gases debido a la acción humana y su distribución en la atmósfera, los océanos y la superficie terrestre, muestra que la tregua vivida durante los tres últimos años ha acabado.

Las emisiones causadas por la utilización de combustibles fósiles (petróleo, gas o carbón) están detrás de este crecimiento, indican en el trabajo. Las métricas muestran un crecimiento acelerado de las emisiones de China ligadas a su impulso económico.

Contener el calentamiento del planeta para evitar un mayor cambio climático precisa la renuncia a gran parte de los combustibles fósiles. Según explicó el University College de Londres, cumplir con París obliga a dejar un tercio de las reservas de petróleo bajo tierra, dejar sin explotar la mitad del gas todavía virgen al tiempo que se abandona en el subsuelo el 80% del carbón todavía enterrado.

Fuente: eldiario.es




Cuando ya no basta con que se estanquen las emisiones de CO2

Activistas se manifiestan durante la jornada inaugural de la COP23 en Bonn. Philipp Guelland (EFE)

La Cumbre del Clima arranca en Bonn marcada por las catástrofes naturales y con la certeza de que no es suficiente con contener los gases de efecto invernadero.


La Cumbre del Clima (COP23), que anualmente se celebra bajo el paraguas de la ONU, ha arrancado este lunes en Bonn (Alemania). Durante dos semanas, hasta el 17 de noviembre, los representantes de casi 200 países negociaran la letra pequeña para desarrollar el Acuerdo de París, que se firmó en 2015 en la ciudad francesa y que se empezará a aplicar a partir de 2020.

Los eventos climáticos extremos —esos huracanes, inundaciones y olas de calor que los estudios científicos relacionan en parte con el cambio climático— han estado muy presentes en la jornada inaugural de la COP23. “Con el incremento del número de eventos climáticos extremos, ahora tenemos una increíble sensación de urgencia para hacer frente al cambio climático”, ha resaltado la secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, Patricia Espinosa. El comisario europeo de Acción por el Clima, Miguel Arias Cañete, también se ha referido a través de un comunicado a esa “urgencia” por actuar ante unos “eventos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes e intensos”.

El Acuerdo de París, básicamente, busca que todos los firmantes recorten sus emisiones de gases de efecto invernadero para lograr que al final de siglo el incremento medio de la temperatura se quede por debajo de los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales. Y a ser posible dejarlo en 1,5.

Pero la Organización Meteorológica Mundial ha alertado este lunes del incremento sostenido de las temperaturas. Cuando finalice 2017 estará, según esta organización, entre los tres años más calurosos jamás observados desde que existen registros fiables. Los otros dos son 2015 y 2016. Y la media del quinquenio comprendido entre 2013 y 2017 es ya aproximadamente un grado más cálida que la de los niveles preindustriales.

Las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales dan señales de haber tocado techo. En 2016, por tercer año consecutivo, el CO2 —el principal de estos gases— que la economía mundial expulsó permaneció estancado. Un reciente informe del Centro Común de Investigación (JRC, sus siglas en inglés) de la Comisión Europea cifraba en 35,8 gigatoneladas las emisiones de CO2 generadas por el hombre en 2016. Supone respecto a 2015 un 0,3% más, que JRC achaca a que el año pasado fue bisiesto, con lo que contó con un día extra.

Ese estancamiento de las emisiones de CO2 se puede entender como una buena noticia, ya que nunca antes en las últimas décadas se había producido en un periodo que no fuera de crisis. Pero ya no basta con estancar, sino que se tienen que producir recortes importantes. La misma Organización Meteorológica Mundial alertaba hace unos días de que nunca habían registrado un nivel tan alto de CO2 acumulado en la atmósfera —que retiene el calor del planeta— como el de 2016. Y, previsiblemente, el de este año será un dato aún mayor.

Más recortes y EE UU

Todos países incluidos en el Acuerdo de París —168 Estados ya lo han ratificado— han presentado planes de recortes de emisiones. Pero el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente volvió a advertir la semana pasada de que no son suficientes y que llevarán a un aumento a final de siglo de tres grados.

El Acuerdo de París contiene mecanismos de revisión al alza de las reducciones de las emisiones cada cinco años. Pero, antes de llegar a ese punto —la primera revisión está prevista en 2023— los negociadores tienen que ponerse de acuerdo sobre los reglamentos que ayuden a desarrollar el Acuerdo de París, que tendrán que estar listos en 2018.

Sobre esos reglamentos se discutirá en Bonn. Y se hará con la duda sobre el papel que va a jugar EE UU. Su presidente, Donald Trump, ha anunciado la retirada del acuerdo, una decisión que ha dejado a su país aislado. Pero la salida no se hará efectiva hasta 2020 —como establece el propio pacto— y eso implica que EE UU participe en la cumbre. El temor es que la Administración de Trump pueda entorpecer unas negociaciones que desde hace dos décadas avanzan a paso de tortuga.

Fuente: elpais.com




El CO2 en la atmósfera alcanza un nuevo récord

Emisiones en una central térmica. PIXBAY

Las emisiones de CO2 humano de fuentes como el carbón, el petróleo, el cemento y la deforestación alcanzaron un récord en 2016.

La acumulación de CO2 en la atmósfera creció en 2016 a un nivel que no se había visto en millones de años, lo que podría elevar 20 metros los niveles del mar y agregar 3 grados a las temperaturas. Las concentraciones atmosféricas de dióxido de carbono (CO2), el principal gas invernadero generado por el hombre, alcanzó 403,3 partes por millón (ppm), frente a 400,0 en 2015, dijo la Organización Meteorológica Mundial de la ONU en su Boletín anual de gases de efecto invernadero.

Los científicos conocen los niveles prehistóricos por las diminutas burbujas de aire que se encuentran en los antiguos núcleos de hielo de la Antártida, y pueden obtener datos aún más antiguos de fósiles y sustancias químicas atrapadas en los sedimentos. La última vez que los niveles de dióxido de carbono alcanzaron 400 ppm fue hace 3-5 millones de años, en la era del Plioceno medio.

“Durante ese período, las temperaturas superficiales medias mundiales fueron 2-3 grados Celsius más cálidas que hoy, las capas de hielo en Groenlandia y la Antártida occidental se derritieron e incluso partes del hielo de la Antártida oriental retrocedieron, provocando que el nivel del mar aumentara 10-20 metros más que hoy “, asegura la OMM.

Esa tasa de crecimiento fue 50% más rápida que el promedio en la última década, impulsando los niveles de CO2 45 por ciento por encima de los niveles preindustriales y más allá del rango de 180-280 ppm observado en ciclos recientes de edades de hielo y períodos más cálidos.

Las emisiones de CO2 humano de fuentes como el carbón, el petróleo, el cemento y la deforestación alcanzaron un récord en 2016

“La concentración actual de CO2 en torno a 400 ppm excede la variabilidad natural observada durante cientos de miles de años”, dijo el boletín de la OMM.

Las emisiones de CO2 humano de fuentes como el carbón, el petróleo, el cemento y la deforestación alcanzaron un récord en 2016, y el patrón climático de El Niño dio un nuevo impulso a los niveles de CO2, dijo la OMM.

Por lo que los científicos saben, el mundo nunca ha experimentado un aumento en el dióxido de carbono como el de las últimas décadas, que ha sucedido 100 veces más rápido que cuando el mundo estaba emergiendo de la última edad de hielo.

Desde 1990, el efecto de calentamiento global del CO2 y otros gases de efecto invernadero de larga duración ha aumentado en un 40 por ciento. Los otros dos gases principales, el metano y el óxido nitroso, también crecieron a concentraciones récord el año pasado, aunque a un ritmo de aumento más lento que el dióxido de carbono.

Fuente: elindependiente.com




El cambio climático ya perjudica la salud de todos los países del mundo

El primer análisis anual completo sobre el progreso del cambio climático revela que este provoca problemas de salud para millones de personas en todo el mundo. El informe, titulado The Lancet Countdown on Health and Climate Change, tiene en cuenta 40 indicadores clave.

“Es un desafío, pero aún tenemos la oportunidad de convertir lo que hoy es una emergencia médica en los mayores avances para la salud pública de este siglo”, declara el profesor Anthony Costello, copresidente de The Lancet Countdown y director de salud materna, neonatal, infantil y adolescente de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El proyecto está liderado por la revista The Lancet, en colaboración con 24 instituciones académicas y organizaciones intergubernamentales, incluidas la OMS y la Organización Meteorológica Mundial.

“Esperamos un cambio radical de los gobiernos para hacer frente a los impactos del cambio climático”, continúa Costello. “Los beneficios económicos y para la salud serían enormes. El costo de la inacción se contabilizará en pérdidas de vidas que se pueden prevenir”.

Hay pruebas de que en algunas áreas se están poniendo en marcha estrategias tempranas de adaptación y mitigación; sin embargo, los autores advierten que es necesario avanzar más rápidamente.

Entre 2000 y 2016, 125 millones de adultos mayores de 65 años estuvieron expuestos a olas de calor, con impactos en la salud que van desde el estrés o la insolación, hasta episodios de insuficiencia cardíaca o riesgo de lesión renal por deshidratación.

Un aumento de 1ºC en las temperatura global se asocia a una disminución del 6% en rendimientos mundiales de trigo y de un 10% en el rendimiento de granos de arroz. (Foto: Gonzalo Hóhr Zamora)

El aumento de las temperaturas también ha dado como resultado una reducción de un 5,3% en la productividad laboral en personas que realizan trabajos manuales al aire libre en áreas rurales, ​​lo que incide a su vez en los medios de vida de estos individuos, sus familias y sus comunidades.

El valor total de las pérdidas económicas –vinculadas a activos físicos, más que a problemas de salud– como resultado de eventos climáticos extremos se estimó en 129 mil millones de dólares en 2016. Las pérdidas representan una proporción mucho más alta del PIB en los países con bajos ingresos, en comparación con los ricos: el 99% de las pérdidas en países empobrecidos no están aseguradas.

La tasa de transmisión de algunas enfermedades infecciosas transmitidas por mosquitos también ha aumentado. Un ejemplo es la capacidad para la transmisión del dengue del mosquito Aedes aegypti, que ha aumentado en un 9,4% desde 1950. El número de casos de esta enfermedad casi se ha duplicado cada década.

Por otro lado, el número de personas desnutridas en 30 países de Asia y África ha aumentado de 398 a 422 millones desde 1990. Se espera que el cambio climático tenga un impacto en la producción de cultivos: un aumento de 1 ºC en las temperatura global se asocia a una disminución del 6% en rendimientos mundiales de trigo y de un 10% en el rendimiento de granos de arroz.

Entre 2007 y 2016, hubo un promedio de 306 desastres relacionados con el clima por año, lo que representa un incremento del 46% desde 2000. Estos eventos afectan a los sistemas santitarios. Por ejemplo, las tormentas y las inundaciones merman la capacidad de proporcionar atención médica al interrumpir el suministro de electricidad, el transporte o las comunicaciones.

Los gastos en adaptación para los sistemas de salud representan el 4,6% del total. Los autores del informe piden que se amplíe la financiación para que sea resistente ante un clima cambiante, ya que cuando los fenómenos empeoren, las medidas actuales de adaptación se volverán insuficientes.

“Cada vez más países y ciudades están desarrollando planes de preparación para mitigar el impacto del cambio climático. En 2016, 449 ciudades de todo el mundo realizaron una evaluación de riesgos. Sin embargo, la mayoría se encontraban en países de altos ingresos, con un 83% de ciudades europeas encuestadas, en comparación con el 28% de las ciudades africanas”, explica el estudio.

Hugh Montgomery, también copresidente de The Lancet Countdown y director del Instituto para la Salud Humana del University College de Londres añade: “No podemos adaptarnos solo para salir de esto, sino que debemos tratar tanto la causa como los síntomas del cambio climático. Hay muchas maneras de hacer las dos cosas, que suponen un mejor uso de los presupuestos de la atención médica”.

El transporte en las ciudades de las economías emergentes sigue estando dominado por la gasolina y el diésel, mientras que los combustibles no convencionales –biocombustibles y gas natural– y los vehículos eléctricos están ganando adeptos, sobre todo en Europa y EE UU.

En 2016 el empleo en el sector de las energías renovables llegó a 9,8 millones de personas, 1 millón más que en el sector de extracción de combustibles fósiles. Sin embargo, la exposición mundial a la contaminación del aire ha aumentado en un 11,2% desde 1990, y alrededor del 71% de 2.971 ciudades monitoreadas por la OMS exceden los niveles recomendados.

Christiana Figueres, presidenta de la Junta Asesora de Alto Nivel de The Lancet Countdown y ex Secretaria Ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, recalca: “El informe expone el impacto que el cambio climático está teniendo en nuestra salud. También, que abordar el cambio climático mejora la salud mundial directa, inequívoca e inmediatamente. Es tan simple como eso. Cuando un médico nos dice que necesitamos cuidarnos, prestamos atención. Es importante que los gobiernos hagan lo mismo”. (Fuente: SINC)

Fuente: noticiasdelaciencia.com




Las tecnologías que pueden salvar el medio ambiente

Vivimos en una época crítica, tanto para la humanidad como para el conjunto del planeta. La necesidad de cuidar el medio ambiente, y buscar fórmulas más sostenibles para interaccionar con el entorno, se puso de manifiesto en la conferencia COP21 sobre cambio climático.

La reunión celebrada en diciembre de 2015 en París constató la importancia de luchar contra el calentamiento global, un esfuerzo en el que la tecnología y la denominada economía circular jugarán un papel clave.

Glaciar de Balmaceda, en Chile, en retroceso por el aumento de la temperatura terrestre.. Fuente: Wikimedia

Además de mejorar la eficiencia de los procesos de producción lineales, la economía circular debería servirnos para reutilizar aquellos elementos que se han considerado tradicionalmente desechos. Esta estrategia de desarrollo sostenible pretende producir bienes y servicios al mismo tiempo que se reduce el consumo y el desperdicio de materias primas, agua o energía. Una de sus vertientes es la bioeconomía, en la que se emplean organismos vivos o partes de los mismos para ayudar al medio ambiente, y que puede contribuir a nuestro crecimiento. Según cálculos de la Unión Europea, cada euro invertido en I+D+i en bioeconomía financiada a nivel comunitario generará diez euros de valor añadido en 2025. Datos que avalan el apoyo a estrategias científicas y técnicas que no solo mejorarán las cifras de empleo, sino que también pueden ayudarnos a salvar el medio ambiente.

Agricultura, biocombustibles y energía

La tecnología aplicada en agricultura es el primer gran ejemplo. El desarrollo de cultivos mejorados, impulsados en las últimas décadas con suficiente evidencia científica como para respaldar su utilidad y seguridad, muestra cómo la biotecnología puede proporcionar cosechas resistentes al cambio climático. Junto con iniciativas como la del arroz dorado enriquecido en vitamina A, los científicos han logrado obtener otras variedades de arroz resistente a las inundaciones. No es la única alternativa que nos puede permitir adaptarnos a las cambiantes condiciones del clima que provocará el calentamiento global. Recientemente, la Unión Europea también señaló que apoyaría una investigación para desarrollar cereales tolerantes a la sequía, que será dirigida por el equipo de la Dra. Ana Caño Delgado, del CRAG-CSIC de Barcelona. Las inundaciones, la sequía y otros riesgos como los incendios forestales son algunos de los problemas que agravarán el cambio climático, especialmente en las regiones más pobres.

El futuro no solo vendrá marcado por nuestra capacidad para evolucionar y adaptarnos al cambio. Y es que, entre las tecnologías para salvar el medio ambiente, cobran un especial protagonismo los coches eléctricos y los biocombustibles. Los también denominados “coches verdes” no se restringen únicamente a los de tipo eléctrico, sino que abarcan los automóviles que consumen menos para recorrer la misma distancia, o los vehículos híbridos, entre otros. Avanzar hacia una nueva cultura en esta industria resulta imprescindible, ya que, por ejemplo, solo en Estados Unidos, los viajes realizados en coches, autobuses, motocicletas y camiones cubren una distancia anual equivalente a ir y volver del Sol 13.440 veces, según la agencia de protección del medio ambiente del país norteamericano.

Los desechos de cultivos de caña de azúcar se emplean para generar biocombustibles. Fuente: Wikimedia

Y mientras se siguen buscando alternativas a los vehículos convencionales, con el fin de reducir el consumo de petróleo y de combustibles fósiles, las energías renovables aparecen en el horizonte como un pilar clave de nuestro desarrollo. Dentro de ellas también están los biocombustibles, una alternativa a los combustibles tradicionales que se genera a partir de la biomasa de organismos vivos o de sus desechos metabólicos. Las investigaciones trabajan en la actualidad para aprovechar precisamente los desechos de cultivos como la caña de azúcar o el maíz, con el objetivo de potenciar la economía circular.

Biotecnología

Producir biocombustibles es una solución más que facilita la biotecnología al medio ambiente. Pero no es la única. Desastres medioambientales como el hundimiento del Exxon-Valdez o el Prestige sirvieron a los científicos para implementar tecnologías pioneras con las que limpiar los ambientes contaminados por el petróleo. El uso de microorganismos para estas tareas se denomina biorremediación, y se une a la utilización de bacterias u hongos para descontaminar las aguas residuales de nuestras ciudades. Alternativas que muestran que la tecnología “viva” será fundamental para promover un desarrollo sostenible.

El Prestige encalló en noviembre de 2002 contaminando más de 2.000 km de costas españolas. Imagen: Stéphane M. Grueso (Wikimedia)

Y con el fin de garantizar la sostenibilidad, no podemos olvidarnos de mencionar la innovación en nuevos materiales. Algunos, como los biomateriales empleados para “almacenar” dióxido de carbono, pueden servir para reducir el efecto invernadero y el calentamiento global. Otros, como las láminas de plátano fabricadas en México para la construcción, dan la posibilidad de eliminar compuestos tóxicos como el amianto, relacionado con un incremento en la incidencia del cáncer.

La investigación y la innovación científica y técnica serán fundamentales para salvar el medio ambiente, reduciendo el impacto del calentamiento global, ayudando en la adaptación frente al cambio climático, limpiando zonas contaminadas o cuidando de nuestra propia salud. Los ejemplos anteriores muestran que con ciencia y tecnología estaremos más preparados para afrontar los desafíos del futuro. Además, la superación de estos retos también nos permitirá apostar por una economía diferente, que genere empleo cualificado y que sea más respetuosa con nuestro planeta.

Fuente: bbvaopenmind.com




Desastres naturales que están arrasando el planeta

Desastres naturales que están arrasando el planeta, volcanes y terremotos, deforestación, aumento de la temperatura, cráteres y grietas, tornados, lluvias, tsunamis e inundaciones.

Hace unos años que la tierra está alarmando a los habitantes sobre el estado actual de “salud” en el que ella se encuentra. Para que te hagas una idea, además del potente terremoto que ocurrió en Japón (11/03/2011), matando a más de 15 mil personas y dejando unos 5.000 desaparecidos, otras catástrofes recientes, como el terremoto de magnitud 7,8 en la escala de Richter que horrorizó y provocó la muerte de miles de residentes en Nepal, India, Bangladesh, Pakistán y China, han asustado a muchos investigadores de guardia en todo el mundo.

Las sospechas son que el planeta está sufriendo muchos cambios drásticos recientes en diversos aspectos, tanto debido a los problemas causados por el calentamiento global (por culpa de los humanos o no) como por el ciclo de vida natural del planeta — que pocos pueden entender y explicar de forma compleja y definitiva.

Desastres naturales que están arrasando el planeta

Consecuencias, como las erupciones de volcanes que estaban “durmiendo” durante décadas, los terremotos de grandes magnitudes (por encima de 7,5 en la escala de Richter), el derretimiento de los glaciares en la Antártida, el cambio en la gravedad atmosférica terrestre, la elevación de la temperatura del planeta, agujeros y grietas extrañas en diversos rincones del planeta, la extinción de especies de animales legendarios, la deforestación causada por los seres “no tan humanos” así, la contaminación de los océanos, entre otras, son cada vez más presentes en los días actuales. Esto es muy malo para nosotros, los simples mortales, que tendremos que pagar el precio de ello.

Por desgracia, no siempre se encontrará con las noticias de todos estos acontecimientos que están ocurriendo en varios lugares del globo en tu timeline en Facebook, en la radio o en la Televisión, ya que a los medios de comunicación en general — no le gusta asustar a la gente con informaciones tenebrosas de ese tipo. Así, ellos prefieren retener la atención de la mayoría de las personas con acontecimientos que no se debe dar tanta importancia.

Sin embargo, aquí en Cómo Funciona Todo reunimos para ti, lector, varios hechos espantosos que están sucediendo en el Planeta Azul recientemente. Olvídate de los asteroides, cometas, meteoritos, intervenciones de los Illuminati y otras teorías de la conspiración que están circulando en la web: lo que hicimos fue recoger vídeos, fotos increíbles y de información real acerca del actual estado de “salud” de la Tierra — todo es verídico —, pero sin centrarse mucho en los motivos de las desgracias. Vale la pena echarle un vistazo:

Lluvias, inundaciones y tsunamis

El planeta está lleno sobre todo de agua por todos lados, es obvio que muchas personas terminan sufriendo consecuencias graves debido a las fuertes lluvias, inundaciones y de mortales tsunamis, como ocurrió en la costa noreste de Japón en 2011, donde las olas alcanzaron una altura de 23 metros, provocando olas gigantes incluso en Noruega.

En la actualidad, nuestro planeta se enfrenta a muchos problemas con las lluvias fuertes e implacables, que ha desplazado y ha dejado miles de personas en estado de alerta, para no hablar de los problemas en las plantaciones y cosechas futuras.
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Lluvias torrenciales y vientos fuertes en Nepal

El día 24 de mayo, la ciudad de Oklahoma — capital y también el lugar más poblado del estado estadounidense que lleva el mismo nombre — amaneció con una inundación histórica, dejando muchos muertos y desaparecidos (ver en el vídeo a continuación).

Arauca Colombia

Colombia también ha sido víctima de las inundaciones. Para completar el tema “lluvias, inundaciones y tsunamis”, es bueno saber que en Honduras está lloviendo hasta pescado — sí, es verdad. De acuerdo con algunos expertos, esto es causado por la atracción de las trombas marinas.

Tornados

¿Te acuerdas de la película Twister? fenómenos similares han ocurrido con cierta frecuencia en los últimos meses — en Santa Catarina se enfrentó a un tornado no muy amigable semanas atrás. El día 25 de mayo, al menos 13 personas murieron en México y más de 1500 casas quedaron completamente destruidas con el paso de un tornado que azotó la ciudad de Acuña, vecina a Texas.

Acuña Mexico

En el continente europeo, especialmente en Rusia, tormentas espectaculares se adueñaron de la ciudad de Chelyabinsk en el mes de mayo, interrumpiendo la vida cotidiana de muchas personas. Italia no fue diferente: en la región de Emilia-Romagna (ubicado en el norte del país), por lo menos 260 milímetros de lluvia, tornados y tormentas se ciernen sobre la región durante el mes de mayo (24-27 de mayo).

Chelyabinsk Rusia

Chelyabinsk Rusia

Emilia-Romagna Italia

Cráteres y grietas

El surgimiento de hoyos gigantescos y extraños se está convirtiendo en moda en la Tierra, enormes cráteres (causadas por metano) que surgen sin ninguna explicación plausible.

Tres eventos de tipo fueron identificados en Rusia el año pasado, pero el último agujero misterioso (en Berezniki) ha crecido cuatro veces de tamaño en sólo tres meses, siendo visto por primera vez el 17 de febrero. En total, cinco cráteres del tipo fueron reveladas en el país en la última década.

Berezniki Rusia

Berezniki Rusia

En América del Sur, específicamente en el Perú, las autoridades declararon el estado de emergencia en 19 lugares del distrito de Piscobamba, en la provincia de Mariscal Luzuriaga. La decisión fue tomada debido a un gran número de grietas que aparecieron en el suelo desde 04/05/2015, haciendo que más de mil habitantes sintieran como si estuvieran en una auténtica película de terror.

Socosbamba Peru

En la madrugada del día 22 de mayo de 2015, junto con otros tres agujeros más pequeños, un enorme cráter se abrió cerca de Branson, en el estado de Missouri, en los Estados Unidos. Mira el vídeo:

Aumento de la temperatura

Como se advierte a los interesados de turno, la NASA ha revelado en su ilustre informe Met Office que el planeta Tierra se calentaba casi un grado Celsius desde el año 1900, presentando evidencias posibles de que el constante derretimiento de los glaciares está modificando la gravedad de la Tierra de forma significativa.

La regla es esta: con el derretimiento de los glaciares, el nivel de los océanos se eleva, generando una modificación de la gravedad. Con la palabra, la ESA (Agencia Espacial Europea): “La pérdida de hielo de la Antártida Occidental, entre 2009 y 2012 provocó un chapuzón en el campo gravitatorio en la región de la Antártida”. Tenga en cuenta cómo está la situación actual de la región:

En la India, el número de muertos a causa del intenso calor que se hizo cargo del país supera 1000. Para que os hagáis idea, la temperatura alcanzó los 50 ° C en algunas regiones. De acuerdo con las muertes, la mayoría murieron de insolación o deshidratación extrema y familiares fallecidos ganaron una compensación del gobierno por un monto de U $ S 1.500.

nueva delhi

En la India, el número de muertos por causa del intenso calor que se ha apoderado del país ya supera los 1000. Para que usted tenga idea, la temperatura llegó a 50 ° C en algunas regiones. De acuerdo con las muertes, la mayoría murieron de insolación o deshidratación extrema, y los parientes de los fallecidos recibieron una indemnización gubernamental por el valor de U$S 1.500.

En relación con los animales, el aumento de la temperatura en los océanos y regiones físicas ha causado problemas serios, como la aparición de ballenas muertas sin ningún motivo en las arenas de la playa de Sonoma County, en España. Además, miles de langostas fueron encontradas sin vida en la costa de California.

Sonoma County, Portugal

Esta matanza inusitada y sin explicación no para ahí: millones de estrellas marinas en la costa oeste de América del Norte, desde México hasta Canadá, pasando por estados UNIDOS, han sido encontradas en estado de fusión — Los científicos creen de que el problema está siendo causado por el calentamiento de los océanos, la radiación emitida por la central nuclear de Fukushima o a través de las infecciones bacterianas.

Costa Oeste America del Norte

Además, hasta las abejas están desapareciendo. Para que tengas una idea, entre abril de 2014 y mayo de 2015 los apicultores estadounidenses señalaron la reducción de un 40% de sus colmenas. O sea, el planeta no está nada bien.
La deforestación

La Amazonía, considerada como “el corazón de la Tierra”, ya está con sus latidos cardíacos alterados por culpa de la intensa deforestación que se produce en la región. Con esto, no es sólo los países que están cerca de la Amazonia que sufren, sino el planeta entero.

El pensamiento es simple: no hay árboles, no hay oxígeno, entre otras cosas esenciales para la vida. Además, el riesgo de incendios en algunos lugares se incrementa, también. El siguiente vídeo muestra la triste situación de esta región rica en biodiversidad desde los años 70:

Volcanes y terremotos

El volcán y el terremoto prácticamente “andan” juntos — regla de la causalidad. Grandes villanos de la humanidad, este tipo de catástrofes naturales pueden tomar la vida de millones de personas en un corto plazo de tiempo, devastando casas, edificios, monumentos históricos y todo lo que venga por delante — no hay victoria.

Si aún no lo sabes, el Planeta Azul recibe más de 100 terremotos de baja magnitud todos los días, pero ellos no son fuertes, llegando a menos de 4,5 en la escala de Richter. Sin embargo, al alcanzar más de 7,5 en la misma escala, los problemas se vuelven más serios.

Hace dos meses, en Nepal no se encontró sólo un terremoto aniquilador, pero sí al menos a tres (uno mayor y dos menores), que acabaron dejando a más de siete mil muertos y 14 mil heridos. Vea como fue la ferocidad de este terremoto:

Vale la pena recordar, que, en 2013, un terremoto en Pakistán hizo surgir una misteriosa isla cerca de la costa de la región. Recientemente, el volcán chileno Cabulco “despertó” después de casi 100 años, causando muchos problemas en buena parte de América del Sur (Chile, Argentina y sur de Brasil).

Recientemente, el día 25 de mayo, una nueva erupción muy poderosa, entró en actividad en las Islas Galápagos, haciendo que los expertos vuelvan su atención a algunos movimientos sísmicos que están ocurriendo en la costa oeste de la región en las últimas semanas.

Para quienes les gusta el tema, es muy recomendable acceder a la web del EMSC (Centro Sismológico Mediterráneo Europeo), que aporta información en tiempo real sobre los últimos sismos ocurridos en la Tierra (débiles y fuertes). Además, es posible realizar búsquedas muy prácticas sobre eventos pasados, solo introduces el período de tiempo y el nivel de magnitud.

Fuente: comofuncionatodo.net




La NASA difunde los datos mundiales del ciclo del CO2 visto desde el espacio

Infografía que representa los niveles inusualmente altos de liberación de dióxido de carbono desde tres continentes con zonas tropicales durante el fenómeno de El Niño en 2015. / NASA-JPL / Caltech

Los niveles de dióxido de carbono en el hemisferio norte alcanzan su pico máximo en abril, antes de que las plantas se desarrollen en primavera y lo absorban. Este es uno de los datos recogidos por el Observatorio Orbital 2 del Carbono, una misión de la NASA para medir el CO2 atmosférico y que presenta ahora sus resultados, entre los que figura valiosa información para comprender mejor los efectos de El Niño.

Investigadores de la NASA han publicado esta semana en la revista Science cinco estudios con los resultados de la misión Observatorio Orbital 2 del Carbono (OCO-2), una iniciativa para medir desde el espacio el ciclo del dióxido de carbono a escala mundial, sobre la tierra y los océanos.

“OCO-2 tiene la precisión, la resolución y la cobertura necesarias para abordar las preguntas clave relacionadas con el ciclo del carbono en el sistema terrestre”, destaca a Sinc la autora principal del primer trabajo, Annmarie Eldering, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA. “Esta misión fue diseñada para ayudar a localizar e identificar los procesos regionales naturales que sirven como fuentes y sumideros de CO2 atmosférico, y cómo estos varían en el tiempo y el espacio”.

Los niveles de carbono alcanzan un máximo estacional en el hemisferio norte durante el mes de abril

Lanzado en julio de 2014, OCO-2 ha estado recogiendo constantemente datos sobre los patrones del dióxido de carbono de todo el mundo a lo largo de ciclos de 16 días, tomando aproximadamente dos millones de estimaciones de sus niveles cada mes.

“Estas mediciones del dióxido de carbono se pueden combinar con observaciones de la humedad del suelo, precipitaciones, incendios forestales y otros datos ambientales en escalas regionales para ayudarnos a entender por qué la cantidad de CO2 absorbido por los sumideros varía drásticamente de un año para otro mientras aumentan constantemente sus emisiones”, apunta Eldering.

Los datos del orbitador revelan un cambio notable entre las distintas estaciones en el ciclo del carbono en el hemisferio norte, donde se produce una significativa absorción de CO2 por parte de las plantas terrestres en primavera. Durante el invierno, sin embargo, lo retienen mínimamamente, mientras que la descomposición del material vegetal lo emite a la atmósfera.

Como resultado de este ciclo, junto con las emisiones continuas procedentes del uso de combustibles fósiles (en particular desde China, Europa y Estados Unidos), los niveles de carbono alcanzan un máximo estacional en el hemisferio norte durante el mes de abril, justo antes de que las plantas comiencen a absorber más CO2. El sumidero vegetal primaveral empieza a actuar en Europa y se propaga hacia el este, a través de Asia y Norteamérica, durante los meses de mayo y junio.

Cambios estacionales del CO2

Los datos de OCO-2 también han servido para obtener valiosa información sobre El Niño, una fluctuación periódica en la temperatura superficial del mar y en la presión del aire en el océano Pacífico que causa variabilidad climática a lo largo de años e incluso décadas.

El papel de la tierra tropical como amortiguador de las emisiones de combustibles fósiles podría reducirse en el futuro

“Tuvimos la suerte de tener un gran El Niño en 2015-2016, todo un experimento natural, que cambió dramáticamente la lluvia y el calor en los trópicos”, señala Eldering. “Con las mediciones de OCO-2, pudimos ver la respuesta y cuantificar cuánto menos carbono absorbían los bosques tropicales.

De hecho, las emisiones desde las áreas terrestres durante El Niño aumentaron entre 2,5 y 3 gigatoneladas respecto al año de referencia 2011. El 80% de este aumento procedía de las selvas. En los tres bosques tropicales más grandes el aumento tuvo una causa diferente, algo que no conocíamos antes de este trabajo”.

Así, detectaron que el incremento de la liberación de CO2 por la quema de biomasa en Asia tropical, la menor precipitación en América del Sur y el aumento de la temperatura en África fueron los factores principales, y los dos últimos, además, se espera que sigan sucediendo este siglo debido al cambio climático. De este modo, el papel de las tierras tropicales como amortiguador de las emisiones de combustibles fósiles podría reducirse en el futuro.

El CO2 y los océanos

El equipo también registró la liberación de CO2 en los océanos. Los datos de OCO-2 muestran que en los primeros meses de El Niño 2015-16, la tasa de dióxido de carbono emitido desde el Pacífico tropical a la atmósfera disminuyó entre un 26 y 54 %. Según los autores, esto se traduce en una reducción a corto plazo de 0,4 a 0,5 partes por millón en la concentración atmosférica, o cerca de 0,1 % del CO2 atmosférico total.

La ruta del orbitador pasa sobre Los Ángeles y puede observar la emisión de CO2 de la megaciudad

“Como parte de la circulación global de los océanos, el agua fría, rica en dióxido de carbono, llega hasta la superficie de esta región y el CO2 adicional sale a la atmósfera”, explica la investigadora de la NASA, que añade: “Pero debido a que los eventos de El Niño suprimen esta afloración, los científicos han conjeturado que reduce las emisiones del océano y, por tanto, provoca una desaceleración en la tasa de crecimiento de las concentraciones de dióxido de carbono atmosférico”.

Oteando Los Ángeles

Además los instrumentos a bordo del OCO-2 han servido para delimitar mejor las relaciones entre la fotosíntesis y la producción de biomasa vegetal, estudiar las emanaciones del volcán Yasur (Vanuatu), y observar directamente las emisiones de CO2 de una megacidad: Los Ángeles, por encima de la que pasa regularmente el orbitador. De esta forma han podido registrar variaciones entre las áreas urbanas y suburbanas, así como variaciones estacionales en niveles de CO2 antropogénico.

“Todos estos hallazgos pueden ayudarnos a mejorar los modelos del sistema terrestre, lo que, a su vez, servirá para mejorar las predicciones sobre el cambio climático en el futuro”, dice Eldering, que concluye: “Queremos proporcionar las mejores predicciones e información posibles a los responsables de elaborar las políticas”.

Fuente: agenciasinc.es




Uno de los mayores icebergs de la historia está a punto de desgajarse

Vista aérea de la grieta en la barrera de hielo Larsen C, en la Antártida. JOHN SONNTAG (AFP) GETTY-QUALITY

El bloque de hielo, como 10 veces la ciudad de Madrid, pende de un hilo en la Antártida. Un enorme bloque de hielo está a punto de desgajarse de la barrera Larsen C, en la Antártida occidental, al sur del continente americano.

El fragmento resultante, de unos 6.000 kilómetros cuadrados de superficie, como 10 veces la urbe de Madrid o cuatro veces la Ciudad de México, sería “uno de los mayores icebergs jamás registrados”, según la Agencia Espacial Europea (ESA).

“Será, con seguridad, uno de los 10 mayores icebergs, aunque solo disponemos de unas pocas décadas de observaciones”, explica el glaciólogo Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea, en Reino Unido. El científico lidera el proyecto Midas, una misión británica para investigar los efectos del calentamiento global en Larsen C. En los últimos meses, Luckman ha asistido al imparable avance de la grieta en la barrera de hielo. “Llevo semanas esperando el desgajamiento, pero estos procesos son muy difíciles de predecir. Puede que todavía tarde unos días más”, señala.

“Será, con seguridad, uno de los 10 mayores icebergs conocidos”, explica el glaciólogo Adrian Luckman

La grieta en Larsen C mide ya 200 kilómetros de longitud y su final está a tan solo cinco kilómetros del océano. Si finalmente se desprende, el iceberg, de 190 metros de espesor y 1.155 kilómetros cúbicos de hielo, podría suponer “un peligro para el tráfico marítimo”, según la ESA. En diciembre de 2015, el desplazamiento de un iceberg de un tamaño similar alrededor de la banquisa de Brunt generó alarma en la base científica Halley, del British Antarctic Survey de Reino Unido.

“En cuanto a este iceberg de Larsen C, no estamos seguros de lo que va a ocurrir. De hecho, podrían desprenderse varios bloques o dividirse poco después de desgajarse. Sea entero o en fragmentos, las corrientes oceánicas podrían arrastrarlo hacia el norte, llegando incluso hasta las islas Malvinas. Así que podría poner en riesgo el paso de los barcos por el Pasaje de Drake”, hipotetiza en un comunicado de la ESA la investigadora Anna Hogg, de la Universidad de Leeds.

La agencia europea vigila la barrera con la misión Cryosat, un satélite capaz de detectar cambios de dos milímetros en las capas de hielo antárticas. El artefacto, lanzado en 2010, sobrevuela los polos a 720 kilómetros de altitud. Utiliza un instrumento de radar que detecta cambios ínfimos en el grosor del hielo mediante señales de radio que rebotan en la superficie. Un retraso en el eco significa que el espesor se ha reducido. La ESA estudia los hielos del Ártico y de la Antártida para comprender los verdaderos efectos del cambio climático en los polos. En los últimos años, el nivel del mar ha subido unos tres milímetros al año por el derretimiento de los hielos, según científicos de la Universidad de Harvard (EE UU).

El iceberg podría llegar incluso a las islas Malvinas, según la investigadora Anna Hogg

Sin embargo, el desgajamiento en Larsen C no tiene por qué estar relacionado con el calentamiento global. “No tenemos ninguna prueba que apoye un vínculo con el cambio climático”, reconoce Luckman. “La grieta ya era una característica bien establecida en la barrera de hielo Larsen C en la década de 1980, según los datos de satélite”, subraya.

El desprendimiento de enormes icebergs es normal en los polos, recuerda el geólogo Jerónimo López, expresidente del máximo órgano internacional de la investigación antártica, el SCAR. El récord lo ostenta B-15, un iceberg de más de 11.000 kilómetros cuadrados que en el año 2000 se separó de la barrera de hielo de Ross, también en la Antártida. En el caso de Larsen C, López recuerda que es una plataforma de hielo flotante, pegada al continente. “El desprendimiento debilita el frente de la barrera, su muro de contención. Y se puede acelerar el empuje de los glaciares que están detrás. Ese hielo sí que está sobre el continente y puede aumentar el nivel del mar si se derrite. Ahí está la relevancia de este fenómeno”, alerta López.

Fuente: elpais.com