La mitad de todas las especies de anfibios se encuentran en peligro de extinción

Un nuevo estudio determina que es probable que más de mil especies de anfibios poco conocidas para la ciencia se enfrenten a la extinción, sumándose a las 4.200 especies amenazadas identificadas por la ONU.

Las pruebas de que los anfibios del planeta corren peligro van acumulándose.

En marzo, un estudio publicado en la revista Science determinó que 501 especies de ranas y salamandras habían sido empujadas a la extinción por un hongo asesino conocido como quítrido. Es más del doble que la estimación anterior.

A principios de esta semana, el comité sobre la biodiversidad de Naciones Unidas anunció que los impactos humanos amenazan la existencia de casi un millón de especies, entre ellas el 40 por ciento de todas las especies de anfibios conocidas para la ciencia, o unas 3.200 especies.

Y ahora, un nuevo estudio, publicado el 6 de mayo en la revista Current Biology, ha empleado análisis estadísticos para predecir que deberían añadirse a la lista otras 1.100 especies de anfibios clasificadas actualmente como «con datos insuficientes» por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que establece el estado de conservación global de plantas y animales.

Si los hallazgos del equipo son correctos, significaría que 4.300 especies —o más de la mitad de las ranas, salamandras y cecilias del planeta— están en peligro de extinción.

Pero queda un rayo de esperanza.

«[En] los neotrópicos, las especies que sabemos que están amenazadas tienen distribuciones geográficas muy similares en comparación con las especies con datos insuficientes que, según se prevé, estarían amenazadas», afirma Pamela González del Pliego, ecóloga de la Universidad de Yale y autora principal del estudio. «Por lo tanto, si intentamos conservar las zonas donde se encuentran especies amenazadas, protegeremos también a las especies con datos insuficientes».

Falta de información

Jonathan Kolby, explorador de National Geographic y director del grupo de especialistas en anfibios de Honduras de la UICN, dice que no le sorprenden las nuevas estadísticas. Sin embargo, afirma que quizá haya algo aún más importante que las cifras. Esto es, una mejor comprensión de lo que significa ser clasificado como especie con «datos insuficientes».

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN clasifica los animales en las categorías de preocupación menor, casi amenazada, vulnerable, en peligro de extinción, en peligro crítico de extinción, extinta en estado silvestre y extinta. También tiene una clasificación para especies «con datos insuficientes». En términos simples, cuando una especie se clasifica como «con datos insuficientes», significa que los científicos no tienen información suficiente como para evaluar su riesgo de extinción. Existen muchos factores que llevan a esta clasificación.

Por ejemplo, Kolby explica que las nuevas especies suelen clasificarse como con datos insuficientes porque se tiene muy poca información sobre ellas. Asimismo, cuesta más estudiar a algunos animales que a otros. Esto se aplica en especies que son pequeñas y misteriosas, o aquellas que viven en hábitats remotos, como es el caso de muchos anfibios. Finalmente, determinadas ramas del árbol de la vida reciben mucha más atención científica que otras, sobre todo los mamíferos carismáticos, lo que provoca vacíos de información.

Sea cual sea el caso, Kolby afirma que al UICN ha combatido durante años  la percepción de que las especies con datos insuficientes están seguras.

Los resultados de una reciente investigación de anfibios a nivel global demuestran que el hongo quítrido ha amenazado al doble de especies de lo que se creía.

«Mucha gente cree que la clasificación de datos insuficientes es una prioridad menor que las que están en peligro de extinción o en peligro crítico de extinción», afirma Kolby, que no participó en el estudio. «Y por eso las especies con datos insuficientes no obtienen muchos fondos de conservación».

El nuevo estudio demuestra que las especies con datos insuficientes suelen ser tan vulnerables como otras más conocidas.

González del Pliego sostiene que el equipo llegó a esta conclusión analizando qué rasgos coinciden con el riesgo de extinción en las especies ya clasificadas, aspectos como el tamaño corporal, el tamaño del área de distribución y la ubicación geográfica. A continuación, analizaron la lista de anfibios con datos insuficientes de la UICN en busca de especies que mostrasen esos rasgos. Con esto, dedujeron que hay todo un nuevo conjunto de criaturas al límite.

Llenando vacíos

Otro hallazgo importante del estudio fue que determinados lugares, como África Central y el Sudeste Asiático, son desiertos de conservación de la protección de anfibios. En estas áreas, científicos y gobiernos deben crear nuevos planes de conservación destinados a anfibios con datos insuficientes que probablemente no se salvarán bajo el paraguas de especies más conocidas.

«Por suerte, con nuestro estudio podemos saber a dónde deberían destinarse los recursos y qué especies y regiones deben protegerse primero», afirma González del Pliego.

Según Jodi Rowley, bióloga de anfibios en el Museo Australiano y exploradora de National Geographic que no participó en el estudio, los anfibios son unos de los animales menos conocidos y más amenazados del planeta. Pero ella también ve motivos para conservar la esperanza.

«Nos encontramos en un momento de la historia emocionante y fundamental. Participamos en una carrera para descubrir la biodiversidad que tenemos en este asombroso planeta», afirma Rowley. «No es demasiado tarde para generar los cambios necesarios para garantizar que no perdamos para siempre la mayoría de estas especies».

Un nuevo estudio determina que muchas especies de anfibios cuyas poblaciones se clasifican «con datos insuficientes» probablemente estén en peligro de extinción.

Fuente: nationalgeographic.es




La sexta gran extinción de especies amenaza también la economía global

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Venta de atún rojo en la lonja de Tokio (Japón). En vídeo, una de cada ocho especias animales y vegetales podría desparecer en 20 años.
 FOTO: REUTERS | VÍDEO: ATLAS

El organismo internacional insta a los países a revertir la reducción de la biodiversidad y advierte de que la naturaleza aporta 125 billones de euros a la economía mundial
 

La alarmante pérdida de biodiversidad por la acción del hombre no solo pone en riesgo a un millón de especies animales y vegetales en el mundo, según alertó el lunes el IPBES, el panel de expertos internacionales vinculado a la ONU. También supone una multimillonaria amenaza para la economía global. En un informe monográfico, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advierte sobre las consecuencias de la conocida como “sexta extinción masiva” e insta a los países a actuar ante la pérdida de biodiversidad, “uno de los grandes riesgos del siglo XXI”.

El informe de la OCDE recuerda a los Estados que es necesario “revertir” la tendencia de pérdida de biodiversidad si se quiere “garantizar la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y un desarrollo más inclusivo y equitativo”. Y lamenta que los países dediquen muchos más fondos a subvencionar actividades dañinas para el medio ambiente que a su protección.

Este organismo internacional recuerda además que el coste de no actuar contra este problema es alto. Actividades como la polinización de los cultivos, la purificación del agua, la protección frente a las inundaciones y la captura y secuestro del dióxido de carbono —“vitales para el bienestar humano” y ligadas a la biodiversidad— se están viendo ya afectadas. Y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos advierte de que están en riesgo esos “servicios”, que aportan anualmente entre 125 y 140 billones de dólares —entre 112 y 125 billones de euros— a la economía planetaria.

Pero no es solo un problema para el futuro. El informe de IPBES advierte de que la degradación de los suelos ha reducido ya un 23% la productividad de la superficie terrestre mundial. Y la OCDE añade que están en riesgo cultivos por valor de 235.000 a 577.000 millones de dólares anuales si se pierden las especies que, por ejemplo, se encargan de la polinización.

Agricultura

“Los efectos calculados indican que el sector primario de la agricultura y la pesca serán de los más afectados”, apunta María Loureiro, profesora de Economía Ambiental de la Universidad de Santiago de Compostela. “Y existen muchos trabajos científicos que relacionan una mejor biodiversidad con una mayor producción agraria sostenible”, añade esta especialista.

Ignacio Pérez Domínguez, economista e investigador especializado en agricultura del Joint Research Centre (JRC) —órgano científico que asesora a la Comisión Europea—, sostiene que la última reforma de la Política Agraria Común (PAC) de la UE se ha diseñado sobre la base del mantenimiento de la biodiversidad. “Por ejemplo, implantando la rotación obligatoria de cultivos para evitar los monocultivos”, apunta este especialista. “No se trata solo de limitar los pesticidas”, sostiene. “El sector agrícola deja de verse ya como un actor económico tradicional”, explica Pérez Domínguez. Se convierte así en un aliado en la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático, según la filosofía de la nueva PAC.

Pese a que se están dando algunos pasos, como ese rediseño de la política agraria de la UE —que durante muchos años, sin embargo, solo premiaba la producción—, los Gobiernos del mundo no se están moviendo en la dirección correcta. Un ejemplo son los subsidios y ayudas públicas que los Estados dan a los combustibles fósiles y a las prácticas agrícolas “potencialmente perjudiciales para el medio ambiente”. El informe de la OCDE cifra estas ayudas públicas en 500.000 millones de dólares al año (447.000 millones de euros). Y lamenta que para conservar la biodiversidad y las prácticas sostenibles se movilizan —tanto desde los sectores públicos como desde los privados— solo una décima parte de que esas subvenciones dañinas, es decir, 50.000 millones de dólares.

El informe de la OCDE no es solo una llamada de atención para los responsables políticos de los países del mundo, que el próximo año se reunirán en China para acordar un nuevo marco de medidas dentro de la Convención de Diversidad Biológica de la ONU. También advierte de los impactos para las empresas. Porque esa pérdida de biodiversidad se traduce también en “riesgos ecológicos para las operaciones”, responsabilidades legales, “riesgos regulatorios” y reputacionales y “riesgos financieros”. E insta a analizar y reconocer esos riesgos que para las empresas tendrá la pérdida de biodiversidad.

La OCDE aplaude que Francia esté intentando que la próxima reunión del G7, que se celebrará en Biarritz en agosto, aborde la pérdida de biodiversidad. Pero advierte también de que “aunque la pérdida de biodiversidad es un reto tan grande como el cambio climático, ha recibido considerablemente menos atención en la agenda política”. “Quizás, el debate haya puesto más importancia en los efectos derivados del cambio climático”, admite también Loureiro. “Pero bien es cierto que cambio climático y pérdida de biodiversidad están muy relacionados”, añade. Y, en muchos aspectos, la lucha contra el calentamiento y la defensa de la biodiversidad van de la mano.

 

ESPAÑA Y SIETE PAÍSES LLAMAN A LA UE A ACTUAR

ÁLVARO SÁNCHEZ

Un grupo de ocho países de la Unión Europea han unido fuerzas para que la lucha contra el calentamiento global pase a ocupar una posición prioritaria en la acción política futura. España, Francia, Bélgica, Dinamarca, Luxemburgo, Holanda, Portugal y Suecia han firmado una declaración conjunta, publicada ayer, en la que llaman a no perder más tiempo y a actuar “ahora”.

El documento recoge la preocupación de la comunidad científica y las movilizaciones de los jóvenes en las calles de toda Europa, e insiste en el año 2050 como el plazo máximo para alcanzar el objetivo de que no se emitan más gases de efecto invernadero de los que se pueden absorber, lo que se conoce como neutralidad climática.

La propuesta, impulsada por Francia, llega en un momento de reflexión sobre hacia dónde debe caminar el proyecto comunitario. Mañana, los líderes de los Veintisiete se reúnen en Sibiu (Rumania), para preparar la hoja de ruta que debe seguir el continente, y el clima será uno de los puntos clave a tratar.

Fuente: elpais.com




La mayor tortuga de agua dulce se acerca a la extinción, pero los científicos no se han rendido

La muerte de la última hembra cautiva de tortuga de caparazón blando del Yangtsé ha puesto en marcha una búsqueda de especímenes salvajes en China y Vietnam.

Esta tortuga de caparazón blando del Yangtsé hembra (en el zoo de Suzhou, China) falleció cuando se recuperaba de la anestesia el 12 de abril de 2019.

Tras la muerte de la última tortuga de caparazón blando del Yangtsé hembra conocida en el zoo de Suzhou, China, la especie está más cerca que nunca de la extinción, ya que solo queda un macho cautivo y unos pocos especímenes en la naturaleza.

Pero ¿se van a rendir los conservacionistas? Aún no.

«Conservamos la esperanza mientras intentamos encontrar otra hembra», afirma Aimin Wang, director de la división china de la Wildlife Conservation Society. Wang, que también es explorador de National Geographic, ha recorrido los ríos de la provincia china de Yunnan en busca de la tortuga de agua dulce más grande del mundo, que ha descendido debido a la contaminación hídrica, la pérdida de hábitat y el tráfico de fauna silvestre.

Aunque aún no ha visto ningún ejemplar de estos reptiles de 90 kilos en peligro crítico de extinción, quizá haya más pistas. Los pescadores locales han informado de avistamientos de grandes tortugas en el río Rojo, según Wang, aunque señala que fue hace años.

La gente también ha avistado dos tortugas en lagos vietnamitas, pero nadie sabe si los animales son macho o hembra.

«Si se confirman ejemplares de sexos diferentes, se espera que los junten para propagar [la especie]», afirma.

«Este año fue diferente»

Quizá la parte más trágica de la muerte de la hembra del zoo sea que, tras años de intentos fallidos de criar a los animales en cautividad, lograrlo parecía estar al alcance de la mano.

Es probable que tuviera más de cien años, que aún es edad reproductiva para esta longeva especie, según Rick Hudson, presidente de la Turtle Survival Alliance con sede en Carolina del Sur, que facilitó la adquisición del animal por parte del zoo de Suzhou.

«Su pene había quedado destrozado», afirma Hudson. «El 75 por ciento había desaparecido».

El equipo persistió y aprendió a inseminar artificialmente a una especie a la que nadie había inseminado artificialmente hasta ahora. Con todo, tras cuatro o cinco intentos, no salieron huevos viables.

«Pero este año fue diferente», explica Hudson. «Obtuvimos la mejor muestra de semen que habíamos conseguido hasta ahora. Introdujimos el semen en el oviducto adecuado. Y todo fue como la seda».

«Simplemente tuvo dificultades para recuperarse de la anestesia», cuenta.

Ahora o nunca

Como Wang, Hudson dice que aún existen motivos para creer que pueden encontrar y criar nuevos especímenes de tortuga de caparazón blando del Yangtsé.

Esta es la tortuga de Cantor. Es una especie muy rara en Camboya que puede alcanzar el tamaño de un sofá pequeño y vivir más de un siglo. El dueño de un restaurante se la compró a unos pescadores y trajo a la tortuga al Centro de Conservación de Tortugas del Mekong. La comunidad se ha reunido para liberar a la tortuga en la naturaleza.

En 2012, una fotografía borrosa sacada en Vietnam sugería que podía haber una tortuga gigante en el la Xuan Khanh. Otra foto sacada en 2017 sugería lo mismo. De forma que los científicos empezaron a tomar muestras del agua del lago en busca de restos de ADN que demostraran la presencia de al menos una tortuga. Y en 2018 obtuvieron una coincidencia, según la página web de noticias Mongabay.

Este verano, Hudson dice que los científicos intentarán capturar a la tortuga (o tortugas) del lago Xuan Khanh y colocarle un radiotransmisor. Los científicos también extraerán sangre para averiguar si es macho o hembra.

Si logran hacerlo, el equipo intentará el mismo procedimiento en el lago Dong Mo, también en Vietnam, donde se ha confirmado la presencia de al menos una tortuga y donde se rumorea que existe al menos otra tortuga.

«El problema con estos lagos es que la pesca es muy intensiva, de forma que el riesgo de que atrapen a uno de estos animales en una red o lo maten como comida es muy real», afirma Hudson.

Por ejemplo: hace unos años, en China, el equipo había tratado de capturar un espécimen cuando se enteraron de que ya lo habían atrapado y consumido.

Por eso la tortuga del Yangtsé es un gran ejemplo de lo que ocurre cuando esperas demasiado para salvar una especie.

«Espero que nunca tengamos que pasar por esto otra vez», cuenta Hudson. «No sienta bien tener que estar alerta constantemente».

Fuente: nationalgeographic.es




Más de un millón de especies podrían extinguirse en un corto espacio de tiempo

Más de un millón de especies podrían extinguirse en un corto espacio de tiempo

Un nuevo informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), el más completo jamás completado en su género, y que se basa en la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de 2005, sugiere que un millón de especies de animales y plantas están ahora en peligro de extinción, muchas en el plazo de décadas.

El informe ha sido recopilado por 145 autores expertos de 50 países en los últimos tres años, con aportes de otros 310 autores contribuyentes.

IPBES

Según datos del informe, más del 40% de las especies de anfibios, casi el 33% de los corales re-formadores y más de un tercio de todos los mamíferos marinos están amenazados, amén de una estimación de alrededor del 10% de todos los insectos.

Los culpables, según el informe, son los siguientes, en orden descendente:

  1. Cambios en el uso de la tierra y el mar.
  2. Explotación directa de organismos.
  3. Cambio climático.
  4. Contaminación.
  5. Especies exóticas invasoras.

Tres cuartas partes del medio ambiente terrestre y alrededor del 66% del medio ambiente marino han sido alterados significativamente por las acciones humanas.Y más de un tercio de la superficie terrestre del mundo y casi el 75% de los recursos de agua dulce se dedican ahora a la producción agrícola o ganadera.

Las tendencias negativas en la naturaleza continuarán hasta 2050 y más allá en todos los escenarios de políticas explorados en el Informe.

Fuente: xatakaciencia.com




Cinco especies que podrían desaparecer muy pronto del Mediterráneo

Foca monje del Mediterráneo (Monachus monachus).
La situación de especies como la foca monje, el atún rojo o la nacra se encuentran muy cerca de rebasar el punto de no retorno si no invertimos la grave situación del mar Mediterráneo. 

El problema del plástico en los océanos nos afecta a todos. #PlanetaOplástico es una iniciativa plurianual que tiene el objetivo de concienciar sobre la crisis global de contaminación por plástico. Ayúdanos a evitar que mil millones de objetos de plástico de un solo uso lleguen al mar para finales de 2020. Elige al planeta. Comprométete en www.planetaoplastico.es.

Más de 110 especies del mar Mediterráneo se encuentran sobreexplotadas, según alertaba hace escasas semanas la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en el diario El Confidencial.

Tan solo desde 1950, en menos de 70 años, el Mediterráneo ha perdido un 41% de sus mamíferos y un 34% de sus peces, según informaba en 2018 un estudio publicado en Scientific Reports. Los autores declaraban al mar Mediterráneo “‘bajo asedio’ debido a las intensas presiones de múltiples actividades humanas”.

La sobrepesca, la contaminación de sus aguas y la plaga de plásticos han expuesto a estas aguas a un vertiginoso declive de su biodiversidad. Tanto su flora como su fauna sufren desde hace años las consecuencias de la acción humana mientras los científicos tratan de concretar los efectos que tendrán estas acciones.

“La sobrepesca es una de las mayores amenazas a las que se enfrentan los mares europeos, junto con otros graves problemas como la contaminación por plásticos, la acidificación y el calentamiento global”, señala Javier López, responsable de pesca de la ONG Oceana, en un comunicado de la organización. “Las soluciones están disponibles y simplemente se trata de tener voluntad política”.

Aún a falta de más estudios que concreten las dimensiones a las que podría llegar esta catástrofe medioambiental, la conclusión es unánime: estamos al borde del abismo. El punto de no retorno se acerca a pasos agigantados, quizá mucho más rápido de lo que creemos. “Tenemos que reaccionar ya”, alerta el biólogo y explorador de National Geographic Manu San Félix en el documental Salvemos nuestro Mediterráneo. “Es ahora o nunca”.

El documental, que nace de la pasión del biólogo por visibilizar y luchar contra estas amenazas, se estrenará el próximo lunes 3 de junio a las 22:00 horas en la programación Especial Océanos de National Geographic.  

La foca monje

El declive de especies como la foca monje, que hace años poblaba las costas de nuestra península, el Mar Negro, la costa atlántica y el mar Mediterráneo, es vertiginoso. Manu San Félix ha dedicado su vida ha tratar de reintroducir esta especie de nuevo en el Mediterráneo.

Catalogada como en peligro crítico de extinción en la Lista Roja de la Unión Internacional por la Conservación de la Naturaleza, esta especie ha cambiado su distribución y actualmente solo se encuentra en tres zonas fragmentadas.

Sus principales amenazas pasan principalmente por el deterioro de su hábitat, ya sea por sobreexplotación pesquera, contaminación de las aguas, ocupación humana, aumento del turismo o de la industria costera.

Las llamadas mareas rojas, provocadas por algas tóxicas, son también una importante amenaza para estos animales en el Mediterráneo, así como el aumento de las especies invasoras que llegan a nuestras aguas a través del Canal de Suez.

La gran nacra

En las profundidades del Mediterráneo, la gran nacra agoniza. Este molusco, endémico del Mediterráneo y uno de los más grandes de este mar, se encuentra en situación crítica a pesar de estar protegido por la legislación europea.Las nacras actúan como pequeños filtros del agua marina, por lo que tienen un papel imprescindible en el ecosistema marino.

Además de la acción humana, un parásito del género Haplosporidium descubierto en 2016 es el responsable de su rápida desaparición. Diversos científicos se muestran preocupados debido a que otras especies pueden verse afectadas por el aumento de parásitos y virus que se encuentran en el mar y que crecen de forma masiva debido al rápido calentamiento de las aguas.

Catalogada como “en peligro crítico”, la UICN alertaba ya el pasado año de la situación de emergencia en la que se encuentra esta especie, cuya mortalidad masiva comenzó en el sudeste de la península ibérica y Baleares a finales de 2016, y se extendió rápidamente llegando incluso a Francia e Italia.

La posidonia oceánica

La posidonia oceánica del Mediterráneo es otra de las protagonistas del equilibrio de la gran biodiversidad del Mediterráneo y, como la nacra, se encuentra gravemente amenazada. La piedra angular en la lucha contra la contaminación de nuestros océanos ha descendido hasta un 40% en algunos lugares, alerta Manu San Félix en Salvemos nuestro Mediterráneo.

Posidonia en el Cabo de Palos.

Esta gran pradera que cubre el fondo marino es el pulmón del Mediterráneo: un metro cuadrado de las hojas de esta planta proporciona unos 10 litros de oxígeno al día bajo las aguas. Además, esta planta no solo mantiene en equilibrio el hábitat de más de 400 especies de plantas marinas y 1.000 especies de animales, también protege nuestras costas de la erosión de las olas.

Las amenazas de este recurso natural único son principalmente los vertidos químicos, las agresiones al fondo marino con las redes de pesca o las anclas de las embarcaciones, así como la contaminación por plástico.  

Atún rojo

El estilo de vida y la actividad económica del Mediterráneo ha girado durante cientos de años alrededor de especies como el atún rojo. Sin embargo, la pesca insostenible para la exportación de este atún ha colocado a esta especie en una frágil situación.

El mar Mediterráneo, una de las dos únicas zonas de cría de esta especie, es imprescindible para su supervivencia. Cada año, el atún rojo se acerca a las aguas templadas del Mediterráneo para desovar en los alrededores de las Islas Baleares.

Sin embargo, la sobrepesca y una cría en cautividad mal gestionada suman los dos principales motivos por los que el desarrollo de esta especie está tan gravemente amenazada. Para asegurar un futuro viable, es imprescindible una buena gestión pesquera y que la expansión de la cría en cautividad se detenga hasta su recuperación.

Mero o chernia marrón

Catalogado como amenazado, el mero del Mediterráneo es otro de los afectados por la pesca excesiva. Además de excesiva, la mala práctica pesquera, que a menudo aglutina cientos de capturas en la época de cría, debido a que es el momento en el que la captura es más fácil, ha arrasado con toda posibilidad de desarrollo sostenible de la especie.

Un mayor control de la cuota pesquera, del tamaño mínimo y de los ciclos vitales es un imperativo para que se respete la viabilidad de la especie por encima de su valor comercial.

Además de estos animales, otros como la cigarra de mar o el coral rojo también forman parte de las decenas de especies que están amenazadas por la sobrepesca, la contaminación, la destrucción de hábitats o la actividad humana, en definitiva.

El documental Salvemos nuestro Mediterráneo, de estreno el próximo 3 de junio a las 22:00 horas en National Geographic, realiza un recorrido por algunos de los puntos más frágiles de nuestras aguas para visibilizar aquellos puntos clave en los que debemos actuar de forma urgente para conservar este paraíso de la biodiversidad.

Fuente: nationalgeographic.es




La reproducción del pingüino emperador se tambalea en la Antártida

La reproducción del pingüino emperador se tambalea en la Antártida

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ESTHER SÁNCHEZ
La colonia que vive en la bahía de Halley, la segunda más importante del mundo, lleva tres años sin procrear por la falta de hielo

La colonia de pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) de la bahía de Halley (Antártida), la segunda del mundo (entre unas 14.000 y unas 23.000 parejas) y la mayor del mar de Weddell, no ha conseguido sacar adelante a sus crías en los últimos tres años, asegura un estudio publicado en la revista científica Antarctic Science. El problema se debe a que el hielo de la plataforma donde crían se rompe antes de tiempo y los pollos mueren al no contar con las plumas adecuadas para poder nadar. Los autores del estudio, Peter T. Fretwell y Philip N. Trathan, del British Antarctic Survey, califican lo sucedido de «catastrófico». Aunque el éxito reproductor de la especie presenta una gran variabilidad en la zona, nunca se había enfrentado a un problema semejante, añaden.

La especie no puede sobrevivir sin hielo. No solo depende de él para sacar adelante a sus pollos, sino para alimentarse e incluso para la muda de las plumas. Normalmente, las bahías protegidas retienen el hielo hasta diciembre. A menudo, es una cantidad suficiente para que aguante todo el verano. Esas condiciones permiten a los emperadores cuidar a sus pollos. Al estar situada en latitudes altas, la colonia de Halley representa un importante refugio frente al cambio climático.

Los científicos sitúan el origen de las dificultades actuales en septiembre de 2015, un periodo especialmente tormentoso asociado al fenómeno meteorológico El Niño, el más intenso registrado en 60 años, con viento fuerte y una bajada del hielo marino local que batió récords. Al año siguiente, en 2016, el hielo marino se rompió en octubre, mucho antes de que hubieran podido sacar adelante a los pollos, que empiezan a cambiar el plumón por otras plumas protectoras a partir de noviembre. En 2017 y 2018 se reprodujo el mismo problema, de tal forma que el enclave no ha conseguido recuperar en los años siguientes las condiciones previas.

Al mismo tiempo, la colonia de pingüino emperador de Dawson-Lambton, a 55 kilómetros al sur de la de Halley, se ha multiplicado por 10. Los autores asocian el espectacular incremento con la llegada al lugar de aves que antes se reproducían en la bahía de Halley. La investigación de los dos enclaves dará información valiosa del comportamiento de la especie en escenarios futuros de cambio climático, incide el estudio realizado con observaciones desde satélite.

Un estudio de 2014 alertaba ya del incierto futuro al que se enfrenta esta especie de pingüino. Esta investigación, dirigida por la Institución Oceanográfica de Woods Hole (WHOI, en sus siglas en inglés) y publicada en la revista Nature Climate Change, planteaba que la población de pingüinos emperador se vería dramáticamente mermada a finales de este siglo por culpa del cambio climático.

Fuente: elpais.com




Los humanos aceleraron la extinción de los grandes mamíferos de Sudamérica

Messineo y Politis sostienen con esfuerzo el fémur del megaterio hallado en un campo de la región pampeana argentina.

Messineo y Politis sostienen con esfuerzo el fémur del megaterio hallado en un campo de la región pampeana argentina. MARÍA VICTORIA ENNIS
Una investigación refuerza la teoría de que no sólo el clima acabó para siempre con la megafauna de América del Sur

Los fósiles de una escena primitiva, hallados con la precisión de una fotografía, demuestran que los seres humanos se comieron a los últimos grandes mamíferos que quedaban en América después de la última glaciación. La evidencia, que figura en un trabajo publicado por Science Advances, fue analizada por un equipo de arqueólogos argentinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires (UNICEN) junto a investigadores estadounidenses.

El clima contra la depredación humana es (ahora se sabe) una falsa controversia científica respecto a la extinción de los megamamíferos en Sudamérica y en el Mundo. Las sucesivas evidencias han enfatizado una causa sobre la otra, pero en conjunto reflejan que ambas fueron determinantes en la desaparición de los grandes animales del Pleistoceno.

El clima contra la depredación humana es una falsa controversia científica

Se trata de un proceso que en América se inició en el deshielo y que el apetito humano probablemente sólo aceleró. “El clima jugó un rol también. Se extinguieron grandes animales en el mundo, no solamente acá aunque se extinguieron más en Sudamérica, también lo hicieron en Norteamérica y Europa. Entonces la discusión es: el clima y algo más. Este algo más creemos que son los seres humanos”, aclara el director de la investigación Gustavo Politis, sentado en su oficina del área de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA), a pocos kilómetros del sitio del hallazgo. Sin embargo, agrega una advertencia para quienes cargan las culpas sobre los seres humanos. “En Sudamérica hay al menos 30 especies de megamamíferos que se han extinguido. Las que han sido cazadas son 5, 6 no más. No se puede explicar toda la extinción por la acción del hombre”. La caza no es el único daño que podríamos haber hecho en el pasado. “También puede haber pasado que los seres humanos hayan hecho disrupciones en el ambiente como la introducción de nuevos parásitos o quemazones en los campos. Si el fuego produjo quemazón en poblaciones de animales con bajas tasas de reproducción, había un clima desfavorable y encima aparecieron seres humanos que los depredaron, los extinguieron” concluye Politis.

La imagen que este reciente descubrimiento permite evocar ocurre hace 12.600 años a la vera de un pantano (hoy convertido en arroyo) en la llanura pampeana argentina. Quedan pocos gigantes para cazar. Hace un poco más de frío, hay menos humedad que en la actualidad y el mar está más lejos. Sobre los pastizales se erige quejoso un perezoso de cuatro metros de alto (como la estatura del oso y el madroño) y unas tres toneladas (el equivalente a cinco toros de lidia). Un grupo de cazadores armados con lanzas y proyectiles de piedra lo ataca. El grotesco animal, cuyo nombre científico es Megaterio, no logra ganar la batalla y acaba convertido en cena, abrigo y herramientas. Para saber esto, los investigadores desenterraron y examinaron fósiles durante 18 años en un campo de hacienda al que llegaron gracias a la suerte de un agricultor que, operado de la cadera, tuvo que dejar un tiempo el caballo y recorrer el campo andando. La caminata lenta y larga lo sorprendió con un fémur inmenso y ennegrecido asomando de la tierra.

Los seres humanos y los grandes mamíferos coexistieron durante unos 1.500 años

Esa oscuridad se convertiría en la clave para desentramar la prehistórica escena. “Es un ambiente con mucha materia orgánica porque era un antiguo pantano”, describe Politis. En esas condiciones, explica, es muy probable que se produzca la reacción de Maillard’sobre el fósil; cuando las moléculas de colágeno -que permiten conocer la antigüedad de un hueso- se juntan con las de los ácidos húmicos y fúlvicos -esos que forman el humus, la tierra negra fértil que aman los jardineros. “Para separar eso hay que hacer un tratamiento especial porque si no, se datan las dos cosas juntas”, advierte Politis, licenciado en Antropología y doctor en Ciencias Naturales. “Digamos que te rejuvenece la edad del fósil”, agrega en la misma oficina, y con iguales títulos académicos, el segundo autor del trabajo Pablo Messineo. “El problema que teníamos siempre era que la datación nos daba entre 7.500 y 8.000 años atrás. Es una edad muy reciente para lo que es la extinción de los megamamíferos en Sudamérica, estimada en 12.000 años”. Hasta que llegaron a Thomas Stafford y su laboratorio. Este investigador desarrolló a principios de los ’80 un método único que permite separar el colágeno del resto de la materia orgánica. “Al separar el colágeno y datarlo te asegurás de que esa contaminación no exista más. Lo que hicimos ahora fue separarlos y datar ambos. Entonces, el colágeno nos dio 12.600 años y lo demás, 9.000. Así confirmamos que los ácidos estaban contaminando la muestra”, explica Messineo.

El paso del tiempo, el clima, la erosión, pueden tergiversar la historia. “Si hay varios eventos a lo largo del tiempo, se pueden mezclar y es difícil separarlos. Acá hay uno solo; no pasó nada antes ni después. Tenemos una foto arqueológica de ese momento. Hay pocas cosas pero muy coherentes entre sí”, asegura el director del equipo de investigación. “Una de las más interesantes es un artefacto que es una especie de cuchillo de piedra que se les rompió y tenemos los dos pedazos. Uno lo encontramos en 2003 y otro ahora. Estaban a 3 metros. Cuando los juntamos nos dimos cuenta de que uno lo habían tirado cuando se les rompió y al otro lo siguieron reactivando, tiene el filo más usado”, destaca Messineo.

Los huesos del Megaterio fueron desenterrados con sumo cuidado por un equipo de arqueólogos.
Los huesos del Megaterio fueron desenterrados con sumo cuidado por un equipo de arqueólogos.

“Es una conducta esperable; gente que está carneando, cuando el filo se les agota lo reactivan, cuando lo reactivan se puede romper y con el pedazo que les conviene más, siguen cortando. Es como llegar a una escena ni bien ha ocurrido. Están los huesos, las herramientas, solo falta la gente”, detalla con fascinación Politis, dinstinguido por su trayectoria por el Estado argentino. La evidencia de que los humanos se comieron al perezoso gigante es contundente. “Encontramos marcas de corte en una costilla, eso indica que sin dudas que los grupos humanos lo carnearon. Después encontramos dos instrumentos hechos con las costillas del megaterio. Es otro indicio de que no es solamente la asociación de los artefactos de piedra con los huesos sino que los tipos estuvieron ahí procesando al animal. Eso hoy es indiscutible”, afirma.

Las dataciones de este estudio, en el que también trabajó Emily Lindsey, investigadora del Museo Rancho La Brea de Los Ángeles, Estados Unidos, permiten saber que los seres humanos y los grandes mamíferos coexistieron durante unos 1.500 años y arrojan sospechas sobre otras investigaciones. “Hay que re-datar otros hallazgos también. Ahora sospechamos de las dataciones de los otros sitios porque estaban hechos con métodos más convencionales”, advierte Politis. Si el presupuesto (por el momento suspendido) lo permite, esas nuevas dataciones podrán descontaminarse en laboratorios propios ya que la UNICEN y el CONICET están trabajando en el desarrollo local de esa tecnología disponible, por ahora, en muy pocos laboratorios de Estados Unidos y Europa.

Fuente: elpais.com




Ya no hay abejas, solo verano

Apicultores en Leona Vicario, en el estado mexicano de Quintana Roo.

Apicultores en Leona Vicario, en el estado mexicano de Quintana Roo. ALONSO CUPUL EFELa desaparición de los insectos indica que algo muy inquietante está ocurriendo a nuestro alrededor
Todo el mundo recuerda los largos veranos de la infancia, aquellos meses interminables durante los que las jornadas se extendían hasta el infinito, con profundas siestas entre cantos de chicharras y luchas con las moscas. Resulta difícil pensar que aquellos estíos sin fin acabarían por simbolizar la enfermedad que padece nuestro planeta: el calentamiento global, que ha hecho que los veranos en España duren cinco semanas más que hace 40 años. También se trata de uno de los motivos —aunque no el único— de la cada vez más preocupante extinción en masa que están sufriendo los insectos.

Nunca el planeta había sufrido cambios tan rápidos y tan radicales. Después de miles de años de previsibilidad de las estaciones, hemos entrado en una era marcada por el desconcierto. Y la desaparición de numerosas especies de insectos es uno de los indicadores más claros de que algo cada vez más raro e inquietante está ocurriendo a nuestro alrededor.

La muerte de los insectos es difícil de medir, sobre todo porque no tenemos la más leve idea de cuántos hay. Los científicos se empezaron a dar cuenta de que algo raro pasaba por lo que llamaban la «prueba del parabrisas»: en los viajes por carretera en coche, aparecían cada vez menos bichos espachurrados en la luna. En otros casos, simplemente habían dejado de verlos, como ocurre con las luciérnagas. Sin embargo, como explicaba un reportaje publicado en este diario, dado que los insectos son de lejos los seres vivos que cuentan con un mayor número de especies —se han identificado y descrito en torno a un millón, pero hay muchas más—, resulta imposible conocer la magnitud de la hecatombe.

Tampoco se conocen con claridad las causas —cambio climático que afecta a sus hábitats, uso masivo de pesticidas, agricultura intensiva que deja menos campos liberados para la naturaleza salvaje y las flores—, aunque sí los dos lugares más afectados: Europa y América del Norte. El caso de las abejas, uno de los más estudiados, es el que más preocupa a los científicos por su papel esencial en el ciclo de la vida. La única certeza es que la tierra está cambiando y que todos los seres que viven en ella lo están notando de una forma cada vez más drástica, nosotros, los humanos, los primeros

Fuente: elpais.com




Descubren en Perú una ballena de cuatro patas que caminó hasta llegar al Pacífico

Foto: La peculiar ballena encontrada en Perú (Current Biology)

La peculiar ballena encontrada en Perú (Current Biology)

La forma de sus huesos, encontrados en el país andino, sugiere que los ancestros de los actuales cetáceos podían caminar y nadar de manera similar a la de una nutria

Las ballenas y delfines actuales, hábiles nadadores, provienen en realidad de un antepasado común de hace más de 50 millones de años que poseía patas y se sabe que era originario del sur de Asia.

Ahora, los restos de una de estas antiguas ballenas encontrados en Perú revelan novedades sobre la evolución y la dispersión de estos animales.

El análisis de los huesos encontrados en el sedimento marino ha sido llevado a cabo por un equipo internacional de científicos, liderado por el investigador Olivier Lambert del Royal Belgian Institute of Natural Sciences (Bélgica). Su estudio ha sido publicado esta semana en Current Biology.

La morfología de los fósiles sugiere que esta ballena era capaz de caminar a cuatro patas sobre la tierra y que, al mismo tiempo, era una excelente nadadora.

Según Lambert, autor principal del estudio, “este es el primer registro de un esqueleto de ballena con cuatro patas en el océano Pacífico, probablemente sea el más antiguo jamás hallado en las Américas, y es el espécimen más completo descubierto fuera de India y Pakistán”.

Un esqueleto lleno de sorpresas

Hace algunos años, el coautor del estudio, Mario Urbina, del Museo de Historia Natural (UNMSM) en Perú descubrió un área prometedora para la excavación de fósiles en el desierto costero del sur del país, llamada Playa Media Luna.

En 2011, el equipo compuesto por miembros de Perú, Francia, Italia, Holanda y Bélgica organizó una expedición durante la cual desenterraron a una antigua ballena a la que desde entonces han llamado como Peregocetus pacificus o «la ballena viajera que llegó al Pacífico«.

“Al cavar alrededor de los huesos aflorantes, nos dimos cuenta de que se trataba del esqueleto de una ballena con patas delanteras y traseras”, comenta Lambert.

Huesos del Peregocetus pacificus encontrado (Current Biology)
Huesos del Peregocetus pacificus encontrado (Current Biology)

Con la ayuda de microfósiles, las capas de sedimento marino fueron datadas con precisión en el Eoceno Medio, hace 42,6 millones de años.

Los detalles del esqueleto revelaron a los científicos que el animal era capaz de maniobrar su gran cuerpo (de hasta cuatro metros de largo, cola incluida) tanto por tierra como por agua. Las pequeñas pezuñas en la punta de sus dedos y su morfología de cadera, manos y pies indicaban que este era capaz de caminar.

Del mismo modo, los rasgos anatómicos de la cola y las patas, incluyendo apéndices largos, probablemente palmeados, indicaron que el animal también era un buen nadador. «Las características de las vértebras caudales (en la cola) son similares a las de los castores y nutrias, lo que sugiere que el animal empleaba la cola durante la natación», explican los autores.

Los ‘primeros’ en visitar el Nuevo Mundo

La edad geológica de esta nueva ballena y su presencia a lo largo de la costa occidental de Sudamérica apoyan la hipótesis de que los estos animales llegaron a través del Atlántico Sur, desde la costa occidental de África hasta Sudamérica.

Las corrientes superficiales hacia el oeste sumado al hecho de que, en ese momento, la distancia entre los dos continentes era la mitad de lo que es en la actualidad, favoreció su desplazamiento hasta el continente americano.

Los investigadores sugieren que, solo después de haber llegado a Sudamérica, las ballenas anfibias migraron hacia el norte, llegando finalmente a Norteamérica.

Actualmente, el equipo continúa estudiando los restos de otras ballenas y delfines de Perú. “Seguiremos buscando en localidades con capas tan antiguas, e incluso más antiguas, que las de Playa Media Luna, para que en el futuro se puedan descubrir cetáceos anfibios más antiguos”, concluye Lambert.

Fuente: elconfidencial.com




La Gran Barrera australiana sufre una reducción de especies sin precedentes

Vista de un arrecife con peces y corales en Townsville, (Queensland, Australia).

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Vista de un arrecife con peces y corales en Townsville, (Queensland, Australia).
 GETTY IMAGES

El número de nuevos corales disminuye en 2018 un 93% por el calentamiento global

La desaparición del mayor arrecife de coral del planeta se está acelerando a una velocidad inaudita. La continua pérdida de corales adultos por el calentamiento global no permite que se desarrollen nuevos corales. El estudio Global warming impairs stock–recruitment dynamics of corals ha revelado que, en comparación con la media de los últimos 20 años, el número de nuevas larvas se ha reducido en un 93% en 2018. En 2017 fue del 89%.

Las cifras son alarmantes. “El reclutamiento, (es decir, cuando las larvas se asientan en un arrecife de corales) varía de un año a otro, pero la disminución de 2018 no tiene precedentes”, asegura Terry Hughes, autor del informe y Director del Centro de Estudios de Arrecifes de Coral en la Universidad James Cook de Queensland, Australia.

La media de nacimientos en cada arrecife ha sufrido un cambio drástico en 20 años pero especialmente tras los blanqueamientos o decoloración de los corales de 2016 y 2017. El calentamiento del agua produce que algunos corales expulsen zooxantelas (las algas que les dan su color), y adquieran un tono blanquecino. Una vez que la pérdida de la tonalidad comienza, tiende a continuar (incluso si se recupera la temperatura). Si la colonia de coral sobrevive al periodo de estrés térmico, las zooxantelas tardan meses o años en recuperarse. En el caso de la Gran Barrera «se necesitarán entre cinco y 10 años para que se produzca una recuperación del reclutamiento. Estamos muy preocupados porque la reparación puede interrumpida o revertida si ocurre otro blanqueamiento masivo”, señala Hughes.

El equipo del Centro de Estudios de Arrecifes de Coral de la Universidad James Cook ha medido la cantidad de corales adultos en los arrecifes antes y después de la decoloración. Calcularon la longitud de los corales e identificaron cada especie. “Medimos el número de corales bebés cada año proporcionándoles una superficie para que se asienten”. El equipo colocó 1.000 paneles que se fijaron a los arrecifes a lo largo de los 2.300 km de la Gran Barrera de Coral, justo antes del desove anual de los corales, y los recogieron después de ocho semanas. De esta manera obtuvieron una estimación del suministro larvario del arrecife.

Blanqueamieto de la Gran Barrera.
Blanqueamieto de la Gran Barrera. XL CATLIN SEAVIEW SURVEY

La gran barrera se encuentra en el mar del Coral, frente a Queensland (nordeste de Australia) y forma una línea paralela a la costa pero discontinua. Está formada por más de 2.000 arrecifes individuales, alrededor de 1.000 islas y puede apreciarse desde el espacio. Comienza cerca de la latitud 9°S, al sur de Papúa Nueva Guinea, y continúa hacia el sureste hasta la latitud 24°S, aunque no se ha delimitado su extensión exacta.

Es imprescindible rebajar de una manera drástica las emisiones, sobre todo de CO2, y la única manera es con un cambio radical en el modelo energético

Los expertos coinciden en que la única manera de salvar esta maravilla natural que agluitina una de las mayores concentraciones de biodiversidad del planeta es frenar el calentamiento global a través de una reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero. “Es imprescindible rebajar de una manera drástica las emisiones, sobre todo de CO2, y la única manera de conseguirlo es haciendo un cambio radical en el modelo energético mediante una rápida transición hacia energías renovables”, afirma Carles Pelejero, investigador de Biología Marina y Oceanografia en el Institut de Ciències del Mar (ICM), en Barcelona. “Cuanto más tardemos en reaccionar, más agravaremos el problema”, añade Pelejero.

Nuevas formas de recuperación

Algunos arrecifes de la gran barrera han desaparecido o están a punto de extinguirse y no es viable intentar recuperarlos. Sin embargo, existen iniciativas para intentar salvar algunos de ellos. El investigador Australiano Ove Hoegh-Guldberg se centra en los arrecifes que tienen unas condiciones de salud más favorables con la iniciativa 50 Reefs. Su intención es proteger algunos arrecifes de los factores de estrés que afectan estos ecosistemas, (además de la temperatura, la contaminación, el exceso de pesca o el desarrollo costero). “Estos arrecifes protegidos podrían servir como guarderías de corales para trasplantarlos después a otros arrecifes y restaurar la cobertura coralina”, explica Pelejero.

Otros investigadores a lo largo del globo están proponiendo opciones biotecnológicas de repoblación como el flujo genético asistido a través del trasplante de variedades de coral adaptadas a condiciones más cálidas. Por ejemplo, el traslado de especies del Golfo Pérsico a los arrecifes de la Gran Barrera de Coral, de manera que se mezclen con los corales nativos transmitiendo sus genes para mejorar la tolerancia a las altas temperaturas.

“No son medidas milagrosas ni conseguirán salvar la Gran Barrera a largo plazo si no frenamos el calentamiento global”, señala Andrew Baird, investigador de arrecifes de coral de la Universidad James Cook de Australia. “Si hay más blanqueamientos, el arrecife cambiará, pero no será completamente destruido durante siglos”, apunta.

Los arrecifes de coral son ecosistemas únicos, riquísimos en biodiversidad. Es decir, sus estructuras albergan gran cantidad de organismos (se estima que el 25% de las especies marinas viven asociadas a arrecifes de coral). A medida que los corales de un arrecife van muriendo, la comunidad de organismos que vive en él, disminuye su diversidad. “Los corales son los ingenieros del ecosistema del arrecife. Sin corales no habría arrecife ni fauna asociada”, concluye Baird.

Fuente: elpais.com