El 80% de los linces muertos por atropellos eran ejemplares liberados por el programa de recuperación de la especie

Casi la mitad cayó en vías dependientes del Ministerio de Fomento. El Gobierno ha invertido cinco veces menos de lo prometido para evitar esta causa de muerte, la primera no natural.

Medio Ambiente calcula que en 2018 el programa, que acumula 70 millones de euros, habrá liberado 176 linces: casi 400.000 euros por individuo
La especie ha salido del estado crítico al incrementar la población en 168 linces desde 2012 y superar los 500 felinos

98 linces ibéricos han muerto atropellados en España en los últimos cinco años. El 80% eran ejemplares liberados tras su cría en el programa de recuperación de la especie, según los datos que el Gobierno ha tenido que facilitar al Congreso.

La lista incluye todos los linces que perecieron arrollados en carreteras (y vías férreas) entre 2012 y 2017. Muchos tenían nombre propio: Heleboro, Jarabugo, Greco, Gitana, Morgana, Nepal Kentaro, Khaleesi y así hasta casi ochenta. Muchos fueron protagonistas de fotos oficiales a la hora de su suelta en el medio natural.

“Al estar criados en cautividad no tienen la misma capacidad de reacción, adaptación. No existen estudios específicos, pero es evidente que son animales con un mayor riesgo. No han tenido el mismo periodo de aprendizaje en los primeros meses de vida”, opina Theo Oberhuber de Ecologistas en Acción.

También parece que estos ejemplares presentan un patrón de desplazamiento mayor una vez liberados para buscar un territorio adecuado (las zonas de suelta, aunque escogida por sus características favorables, son limitadas). Así, los rastreos han comprobado cómo ejemplares liberados en Castilla-La Mancha cruzan toda la Comunidad de Madrid o recorren muchos kilómetros al sur. Y cuantas más infraestructuras se cruzan, mayor riesgo.

Cada lince ibérico puesto en el campo ha implicado una inversión pública. El programa de reintroducción ha conseguido unos 70 millones de euros entre la aportación de la Unión Europea y nacional. El Ministerio de Medio Ambiente informaba en 2016 que, hasta ese momento, se habían liberado 145 ejemplares y que se planeaba soltar otros 31 en 2018 lo que dejaría la cifra en 176. Más de 300.000 euros por ejemplar. Un gran esfuerzo como para dejarlo perecer por un atropello.

La especie, con todo, salió de estado crítico a en peligro de extinción. En 2012 el censo oficial se cerró en 311 ejemplares (último descenso) y el de 2017 superará los 500, según el proyecto Iberlince, “un éxito”, dicen sus responsables. Ante los aumentos en los atropellos, la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina contestó en 2015 que ” hay más muertes porque la población ha aumentado”.

Una buena parte de esta mortalidad vial, que no deja de minar el multimillonario plan para sacar al felino de su estado de amenaza, se ha dado en vías bajo la competencia del Ministerio de Fomento: casi la mitad de accidentes fueron en autovías, carreteras nacionales y alguna vía férrea. El resto se distribuye en carreteras autonómicas o locales de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, según la respuesta del Ejecutivo al diputado socialista Miguel Ángel Heredia. Los automóviles son la primera causa de muerte no natural de esta especie protegida.

Precisamente, el Gobierno ha invertido en convertir estas infraestructuras en más seguras (permeables al paso de fauna) cinco veces menos de lo comprometido. 500.000 euros en lugar de los 2,5 millones anunciados. Los ministerios de Medio Ambiente y Fomento han publicitado dos veces este compromiso. Una primera en junio de 2015 y otra segunda vez en noviembre de 2017 (un curso especialmente funesto en las carreteras con 21 linces fulminados). El diputado de Unidos Podemos, Juan López de Uralde ha preguntado al Gobierno sobre las causas para no haber ejecutado estas inversiones prometidas.

Cuestión de seguridad vial

“A veces bastaría con limitar la velocidad en un tramo de carretera de poco más de un kilómetro”, recuerda Oberhuber. Los pasos de fauna, además de caros, se están revelando como una infraestructura lenta. Desde que se plantea hasta que se ejecuta pueden pasar tres años. A ese ritmo, caen muchos linces en esos puntos negros.

La organización WWF argumenta que el atropello de linces debería enfocarse ya desde un punto de vista de seguridad vial “los pasos lo utilizan todo tipo de fauna”, en lo que llaman “permeabilidad” de las vías: que las infraestructuras que atomizan el territorio puedan atravesarse de manera segura.

Cada año se registran entre 12.000 y 14.000 accidentes de tráfico con algún tipo de fauna involucrada, según los datos de la DGT. Las empresas de mantenimiento de carreteras cuentan que retiran 365.000 animales muertos anualmente. Los ecologistas calculan que la factura real debe ser mucho mayor: “Unos diez millones de vertebrados”.

Un estudio de la Universidad Complutense de 2016 quiso cuantificar el volumen económico que supone esta siniestralidad y concluyó que los 74.600 accidentes registrados entre 2006 y 2012 se llevaron más de 100 millones de euros “en gastos de ambulancia, hospitalización, pérdida de productividad, reparaciones, intervenciones de bomberos…”. Quedada fuera, y así se hacía constar, la pérdida de biodiversidad. Podría añadirse también el gasto público que cada ejemplar de lince ibérico criado y liberado se esfuma con cada atropello.

El caso diablo de Tasmania

La muerte de animales en las carreteras no es un problema exclusivo de España. En Europa se han calculado unas 500.000 colisiones por presencia de fauna en las vías. Cosa distinta es la manera de abordarlo.

Sirve de ejemplo cómo en Australia acaba de considerarse un problema de bienestar animal. Cómo argumento, se ha utilizado uno de sus animales emblemático: el diablo de Tasmania. Catalogado como en grave peligro de extinción, este mamífero padece una enfermedad exclusiva (un cáncer facial) que lo diezma a pasos agigantados. En su intento por salvar la especie, el Gobierno aplica un tratamietno específico a razón de 25.000 dólares por ejemplar. Hace unos días, cuatro diablos que habían recibido ese tratamiento murieron a las semenas de ser reintroducidos. ¿La razón? Atropellos de coches. Hasta el mismo lobby automovilista del país el que ha lanzado una campaña nacional para convencer a los conductores de que sean cuidadosos.

Fuente: eldiario.es




El visón europeo y el urogallo, al borde de la extinción

Medio Ambiente declara por primera vez siete especies “en situación crítica” en España.


El visón europeo camina hacia la extinción en España. Se calcula que quedan menos de 500 ejemplares repartidos en pequeñas poblaciones aisladas en cinco comunidades autónomas. Se trata, como recuerda WWF, de uno de los mamíferos más amenazados del continente, en gran parte por culpa de la competencia con el visón americano, una especie invasora. La Mustela lutreola corre un “riesgo inminente de extinción total”, alerta la organización conservacionista en un informe reciente.

La situación de otras seis especies, la jara de Cartagena, el alcaudón chico, la náyade auriculada, la cerceta pardilla, la nacra común y el urogallo cantábrico, también ha llegado al límite. Por eso la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, de la que forman parte el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y las comunidades autónomas, ha acordado este lunes declararlas “en situación crítica”.

Todas estas especies ya figuraban en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como “en peligro de extinción”. La nueva declaración, que aún debe aprobarse mediante orden ministerial, significará que se destinarán más recursos y más esfuerzos a su conservación. “Salvo la nacra, no se trata de que las especies hayan empeorado de repente”, explica un portavoz de Medio Ambiente. “Lo que se pretende es que la nueva situación, derivada de un análisis de la información disponible, potencie la realización de acciones concertadas para su conservación entre todos los actores que tengan competencias”, añade.


Nacra común ULLSTEIN BILD / GETTY IMAGES

La Ley del Patrimonio Natural, de 2007, recoge que, cuando una especie en peligro de extinción entre en situación de “riesgo inminente de extinción”, se la podrá declarar en situación crítica. Una de las consecuencias de esa declaración es que los proyectos de recuperación de esas especies se consideran de interés general y su tramitación tendrá carácter de urgencia. “El ministerio reconoce la gravedad de la situación y la necesidad de actuar con estas especies”, afirma a EL PAÍS Luis Suárez, responsable de Especies de WWF.

Las organizaciones ecologistas esperan ahora que Medio Ambiente destine partidas específicas para acciones concretas, especialmente en el caso del visón europeo, para el que WWF lleva desde principios de año desarrollando la campaña Salva al visón europeo de la extinción. “WWF lamenta que el Gobierno no haya acompañado esta declaración de los recursos económicos necesarios para salvar a esta especie de la extinción”, ha señalado la organización en un comunicado. “El MAPAMA debería aportar al menos un millón de euros al año, lo que permitiría realizar medidas concretas a nivel nacional, como un censo, un centro de cría y acciones de conservación ex situ”, añade.


Urogallo Cantábrico. WIKIMEDIA COMMONS

El urogallo cantábrico, del que según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) solo quedan entre 250 y 300 machos, también se beneficiará de esta declaración. El número de ejemplares de esta especie ha disminuido entre el 25% y el 50 % en los últimos 15 años y su hábitat en la cornisa Cantábrica es fragmentado y disperso, lo que lo sitúa también en peligro de extinción.

“Necesitamos mayor implicación en materia de investigación de estas especies”, ha asegurado a Efe la consejera de Agricultura de la Comunidad Valenciana, Elena Cebrián, quien ha destacado el caso de la nacra, “un molusco que sufre una mortalidad masiva en la costa Mediterránea”, y que ha generado una situación ante la que “preocupa el escaso conocimiento científico acerca de su desaparición”.

El consejero de Desarrollo Rural y Sostenibilidad de Aragón, Joaquín Olona, ha explicado también a Efe la situación de la náyade auriculada, otro molusco esta vez presente en el Canal Imperial y en el Canal del Tauste de la región, que expertos locales “ya están criando en cautividad para asegurar su permanencia”, dado el riesgo en el que se encuentra.

Fuente: elpais.com




El comercio de dientes de hipopótamos en Hong Kong pone en peligro a esta especie amenazada

El consumo y la diferencia en los registros de la ciudad entre las importaciones y exportaciones de dientes de este animal han puesto a las autoridades en el punto de mira.

Caparazones de tortuga, cuernos de rinoceronte o escamas de pangolín. Estos tres artículos son algunos de los variopintos productos que uno se puede encontrar cuando pasea por el barrio de Sheung Wang, en Hong Kong, una ciudad que por ser lugar de tránsito mundial de mercancías y puerta de entrada a China siempre ha jugado un papel esencial en el comercio -legal e ilegal- de especies raras y sus partes. En sus calles, salpicados entre los rascacielos, los comercios exponen unos enseres que son utilizados para decoración, medicina tradicional o gastronomía, pero que ponen en riesgo la biodiversidad en diferentes partes del planeta y la supervivencia de numerosas especies. Ahora, un estudio llevado a cabo por la Universidad de Hong Kong (HKU) ha puesto el acento en los hipopótamos, un gran mamífero que ya fue calificado como vulnerable en el año 2006.

Desde el año 1975, Hong Kong ha recibido el 90% del comercio internacional de dientes de hipopótamos, lo que equivale a unos 700.000 kilos de este producto. Utilizado para hacer pendientes o pulseras, este material no es tan codiciado como el marfil pero se ha hecho más popular en los últimos años. Aquel que quiera hacerse con él, lo puede encontrar tanto en tiendas especializadas como en algunos puestos de los mercadillos más locales de una ciudad en la que también operan organizaciones criminales especializadas en traficar con la vida de muchos animales. En julio de este mismo año las autoridades aduaneras confiscaron el mayor alijo de marfil incautado en la isla en las últimas tres décadas, unas 7,2 toneladas de colmillos de elefante con un valor en el mercado negro equivalente aunos 63 millones de euros.

El comercio de dientes de hipopótamos en Hong Kong pone en peligro a esta especie amenazada 7.000 especies protegidas sufren cada año el tráfico ilegal
Aquella operación puso de manifiesto que, pese a los controles y prohibiciones sobre este tipo de productos, el contrabando continúa activo, aunque para la organización WildAid también hay datos esperanzadores. Uno de ellos es que el mayor mercado de marfil del mundo, China, ha prohibido todas las ventas nacionales de estos productos desde el 1 de enero de 2018, lo que supone “el mayor paso para reducir la caza furtiva de elefantes”. Esta iniciativa ya ha dado sus frutos hasta la fecha y “ha provocado una disminución del 80% en las incautaciones de marfil que ingresan al país, así como una reducción del 65% en los precios del marfil en bruto”, declaró recientemente en un comunicado Peter Knights, director ejecutivo de la organización. Sin embargo, ahora preocupa que los consumidores de este tipo de productos busquen otros de similares características y como declaró Alex Hofford, de WildAid Hong Kong a este diario “otras especies paguen el precio”.

Este podría ser el caso de los hipopótamos cuya supervivencia está en grave riesgo después de años y años de explotación sin que los países de origen hayan rendido cuentas a nadie. Esa es una de las razones que empujaron a la estudiante Alexandra Andersson y su profesor Luke Gibson -ambos de la HKU- a investigar sobre el caso del comercio de dientes de hipopótamos en la ciudad. Ambos encontraron una gran discrepancia entre las cifras de exportaciones e importaciones y a partir de ahí elaboraron el informe. En él, denuncian la situación y rebaten las causas que los organismos oficiales argumentaron para explicar una diferencia que, según concluyeron, deja entrever cómo prima el beneficio económico sobre la conservación de las especies y cómo los controles no llegan a ser del todo efectivos.

“En el estudio se refutan una a una las respuestas que hemos recibido ante la diferencia más grande que hemos encontrado en el comercio de este tipo de productos”, relata al diario EL PAÍS Andersson desde una mesa a las puertas del centro educativo hongkonés. Según recoge el artículo, el 75% de los dientes recibidos proviene de Uganda y Tanzania, países que forman parte de la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas de Fauna y Flora (CITES), una institución que aglutina a más de 183 gobiernos alrededor del mundo y que persigue evitar que el comercio internacional de animales y plantas silvestres amenace su existencia y exceda las cuotas internacionales acordadas.

Sin embargo, los registros muestran que desde que Tanzania se uniera a la CITES en 1980, Hong Kong ha recibido un total de 3.176 kg más de dientes de hipopótamo que los declarados como exportados por el país africano. En el caso de Uganda, en las 19 transacciones comerciales de hipopótamos con la ex colonia británica desde 1991, la metrópoli china ha recibido una cifra menor que la declarada como exportada por Uganda, lo que supone una diferencia de más de 2,700 hipopótamos individuales o el 2% de la población mundial. Un panorama que hizo a la estudiante de investigación de posgrado en la escuela de ciencias biológicas de la HKUcontactar con las autoridades de la ciudad china y con la CITES para buscar una respuesta que nunca obtuvo.

Según relata, el organismo internacional le derivó a su web y el gobierno de Hong Kong tardó tres semanas en contestar para instarle a que contactara con los gobiernos de Uganda y Tanzania, los cuales nunca respondieron. “Si las autoridades no monitorizan más diligentemente el comercio internacional de especies amenazadas, esas especies podrían estar expuestas a niveles de explotación inmanejables, lo que podría conducir a la extinción”, insistió Andersson al tiempo que destacó que Uganda había dejado de exportar este producto desde el año pasado, probablemente por “el descenso tan acusado de la población de hipopótamos que ha experimentado el país en los últimos años”.

Para la ex periodista, el hecho de que los propios países pongan freno a la importación de animales en peligro de extinción es un avance, especialmente con una especie que de seguir disminuyendo al ritmo del 30% cada 30 años, podría llegar a desaparecer en un siglo, tal y como alertó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. No obstante, mientras los gobiernos van dando pequeños pasos, queda concienciar a numerosos consumidores y comerciantes cuyos objetos fetiche van desde colmillos de tigre a coloridos picos de pájaros exóticos. Todos ellos de fácil acceso en la ciudad con el aeropuerto de carga más ajetreado del mundo.

Fuente: elpais.com




Siguiendo los pasos del último ‘gran felino’

Imágenes de leopardos de las nieve salvajes presentes en el documental ‘Spirit of the Mountain’ WWF

Un documental, en el que participa WWF, recrea la forma de vida del leopardo de las nieves, un gran desconocido debido a su naturaleza esquiva.

La temperatura de Mongolia ha subido dos grados centígrados desde 1940. Los científicos es este país sin salida al mar advierten, además, que la zona podría calentarse otros cuatro grados en 2080, a menos que se tomen medidas urgentes.

Por esta razón, el número de leopardos de las nieves, especie propia de las montañas de Asia central y que se encuentra en peligro de extinción (se estima que quedan apenas 5.000 ejemplares) está rápidamente decreciendo en Mongolia a la vez que su hábitat natural, montañas remotas a altitudes de hasta 6.000 metros, está siendo ocupado por otras especies.

Poner collares con GPS a los leopardos de las nieves es uno de los métodos más famosos para dirigir investigaciones de estos animales esquivos. “Debido a su naturaleza extremadamente reservada, los leopardos de las nieves son los grandes felinos menos estudiados del mundo”, indica Khulan Munkh-Erdene, responsable de comunicación de WWF-Mongolia. “Estos collares nos dan información vital sobre los patrones de movimiento que siguen”.

Los collares con GPS dan información sobre los patrones de movimiento de estos felinos. WWF-MONGOLIA

Además de por su importancia científica, los datos son principalmente utilizados para tomar decisiones que mejoren la conservación de estas especies amenazadas, tales como identificar su zona de actividad y mantenerla bajo protección.

Para encontrar algún ejemplar de leopardo de las nieves, los investigadores identifican primero los puntos donde es más probable que aparezcan a través del análisis de huellas, heces, aerosoles y cámaras ocultas automáticas, y se colocan en esos lugares trampas seguras.

“Una vez que el animal es capturado, se le suministra un tranquilizante y se le coloca un collar garantizando el control total de su estado de salud. Entonces se toman medidas del cuerpo, pelo y muestras de sangre durante el proceso, y después son enviadas al laboratorio”, explica Erdene.

Los investigadores señalan, no obstante, que se desconoce cuál es el mejor método para la conservación de este leopardo. “Es muy difícil decir cuál porque los logros se producen por impactos acumulados. Sin embargo, las casi dos décadas de prácticas de conservación para el leopardo de las nieves por parte de WWF-Mongolia muestran que involucrar a las comunidades locales en la conservación de las especies es uno de los métodos más eficaces”, indica Erdene.

El grupo de la expedición y los cineastas WWF-MONGOLIA

En una de las expediciones organizadas por la WWF, los cineastas William Davies y Hereward Holanda se unieron al equipo para elaborar un documental de 45 minutos sobre la vida de estos animales, desarrollado en la región centro-norte de Buthan, en la cordillera del Himalaya.

“Es extremadamente difícil grabarles en libertad y no siempre se tiene éxito. En junio de 2015, presentamos un largometraje de 45 minutos titulado Espíritu de la Montaña (Spirit of the Mountain). En la película se pueden ver cómo se integran las imágenes captadas en el contexto de la película”, destaca Erdene.

Fuente: elpais.com




Un ejemplar nacido hace meses, segundo lince del año que muere atropellado

Un ejemplar nacido hace meses, segundo lince del año que muere atropellado.

Fue hallado el pasado domingo en la carretera que une Castellar de Santiago con Torre de Juan Abad (Ciudad Real). El Gobierno regional avanza que ya se está trabajando en el vallado de carreteras en el entorno del Valle de Alcudia

El cadáver atropellado de un lince ibérico fue hallado en la tarde del pasado 7 de enero en el kilómetro 26,800 de la carretera CM-3200 que une Castellar de Santiago con Torre de Juan Abad (Ciudad Real), según han confirmado este martes los responsables del proyecto Iberlince.

Las mismas fuentes apuntan que el ejemplar, el primero que fallece en estas circunstancias este año en Castilla-La Mancha, nació en 2017, y ha sido trasladado al centro de recuperación El Chaparrillo de Ciudad Real, donde se realizará la necropsia. Se trata además del segundo lince que muere este 2018 en España: justo ayer la Junta de Andalucía confirmó la muerte del primer ejemplar en la A-316, a su paso por Torredelcampo (Jaén).

Al hilo de estos hechos, el consejero de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural del Gobierno de Castilla-La Mancha, Francisco Martínez Arroyo, ha avanzado que desde el Ejecutivo autonómico ya se está trabajando en el vallado de carreteras en el entorno del Valle de Alcudia para reducir el riesgo de atropellos a los linces que viven en libertad, actuación que se ampliará a carreteras de la zona de Montes de Toledo, principales entornos donde son liberados los ejemplares del programa Life Iberlince.

Sobre este asunto, Martínez Arroyo ha dicho que, aunque conseguir el “riesgo cero” es “imposible”, el programa de reinserción de esta especie está siendo “un éxito”, tasando en 49 el número de crías nacidas en estado salvaje desde que Castilla-La Mancha retomó este proyecto.

El proyecto Iberlince de reintroducción del lince ibérico en Castilla-La Mancha desarrolla, entre otras actividades, campañas para concienciar a los conductores sobre la necesidad de tomar precauciones en las zonas de paso de linces y minimizar así sus atropellos.

Fuente: eldiario.es




La larga agonía del rinoceronte de Sumatra

Un ejemplar de rinoceronte de Sumatra. LTSHEARS-CC BY-SA 3.0

Nuestros esfuerzos por mantenerles vivos chocan con esta tendencia a largo plazo, y dificultan la supervivencia de la especie: con una población tan reducida será muy difícil de asegurar a futuro.


Se llamaba Ipuh, vivió 22 de sus 33 años de vida en el zoo de Cincinatti y murió en 2013; era uno de los apenas 100 ejemplares supervivientes estimados del rinoceronte de Sumatra, un pequeño representante de este grupo (600 a 800 kg frente a los 3000 de otras especies) peludo, primitivo y con dos cuernos, como los africanos y a diferencia del cuerno único de otros rinocerontes asiáticos.

Su morfología lo emparenta con especies ya extinguidas como el rinoceronte lanudo del pleistoceno europeo más que con las otras cuatro especies actuales.

Según un análisis genético realizado sobre muestras extraídas de Ipuh tras su muerte, su declive empezó mucho antes de que se encontraran con la Humanidad: hace más de un millón de años que el rinoceronte de Sumatra viene reduciendo su población.

El descenso del número de rinocerontes de Sumatra comenzó entonces, pero empeoró con el cambio climático natural durante el Pleistoceno y se aceleró aún más desde hace unos 12000 años, cuando el fin de las glaciaciones liberó gran cantidad de agua a los océanos y aumentó el nivel del mar. Esto aisló a los rinocerontes y otros seres vivos al desconectar las islas del continente reduciendo su hábitat.

Como resultado hace 9000 años la población efectiva de este animal era ya de alrededor de 700 ejemplares, muy por debajo del máximo de casi 60.000 que llegó a alcanzar hace casi un millón de años según los datos obtenidos del análisis del genoma de Ipuh.

Por supuesto la llegada de los humanos a su isla aumentó la presión sobre poblaciones que ya estaban muy mermadas por el cambio climático y la propia selección natural. Nuestros esfuerzos por mantenerles vivos (Ipuh llegó a tener 3 hijos en cautividad y hasta un nieto) chocan con esta tendencia a largo plazo, y dificultan la supervivencia de la especie. Que con una población tan reducida será muy difícil de asegurar a futuro.

Fuente: eldiario.es




El urogallo se delata y muere: será el próximo icono de la fauna ibérica en extinguirse

Vecinos de Tarna, en Asturias, contemplan a un urogallo macho, año 2008 (Reuters)

Un ambicioso proyecto de siete millones de euros y seis años resultó inútil para alejar de la extinción al urogallo cantábrico: ahora todo el mundo se tira los trastos a la cabeza.

En 2010, un ambicioso proyecto se disponía a revertir el destino del próximo icono de la fauna ibérica en extinguirse en la península: el urogallo cantábrico, esa particular subespecie de gallina gigante —puede alcanzar los 110 centímetros— que, por sus características, nunca debió haber aparecido en los montañosos límites entre Castilla y León, Asturias y Cantabria pero lleva allí desde hace, al menos, dos siglos.

El proyecto LIFE+ Urogallo se extendió hasta finales de 2016 y tuvo una financiación de siete millones de euros. La mitad lo pagó Europa y el resto entre la Fundación Biodiversidad —brazo derecho del Ministerio de Medio Ambiente— y los distintos gobiernos regionales. También empresas como Tragsa e Iberdrola u organizaciones como SEO/Birdlife aportaron recursos económicos y humanos a la salvación del urogallo.

Siete años después, el urogallo ha empeorado su situación, lo que obligó al Gobierno a declarar a la especie en peligro crítico de extinción el pasado mes de julio.

Las críticas hacia el proyecto comenzaron antes incluso de su comienzo, se prolongaron durante su desarrollo pero es ahora, tras constatar la falta de resultados tangibles, cuando las dagas han comenzado a volar sin disimulo. El director del programa LIFE+ Urogallo, Ignacio Torres, da la cara: comparte su decepción por algunos de los resultados, asume que la situación del urogallo es “dramática, más que al inicio del proyecto”, pero niega que los siete años de intervenciones sobre el hábitat del urogallo no hayan servido para nada.


Urogallos cerca del norte de Minsk (Bielorrusia). (Reuters)

“Gracias al proyecto, ahora somos capaces de hacer cosas que en 2010 no éramos capaces”, defiende Torres, biólogo y subdirector de la Fundación Biodiversidad, en conversación con Teknautas. “Hemos sentado las bases de la conservación, hemos generado documentos técnicos en aspectos como mejora de hábitat, competición o depredadores, mejoramiento de población, retirada de puestos del medio silvestre…”

Durante esos seis años, se realizaron en la zona diversas iniciativas como parapetar una central eléctrica para proteger a los urogallos del ruido o señalizar vallados ganaderos para que estas aves no colisionaran contra ellos. También se trabajó en 500 metros cuadrados para aumentar la disponibilidad de arándanos.

Los críticos con el proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico apuntan a que todos los problemas posteriores parten de que estas tesis iniciales, sobre la influencia de los arándanos o el ruido en el declive de la especie, no estaban científicamente validadas.

La crítica principal que hacemos al proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico es que no tiene fundamento científico
El proyecto concluyó el 31 de diciembre de 2016. Cuatro meses después, la revista científica de referencia en el tema, ‘Grouse News’, publicó un artículo de Torres resumiendo los diez principales logros del programa. En el siguiente número de la revista, cinco científicos españoles rebatieron a Torres lamentando el fracaso del proyecto, y denunciando que las estrategias estaban basadas en observaciones anecdóticas o tradiciones, no en evidencias contrastadas.

“La crítica principal que hacemos al proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico es que no tiene fundamento científico”, dice a este periódico Rolando Rodríguez, investigador en la Universidad de Exeter y uno de los autores de la réplica. “Si no hay evidencias de que el problema del urogallo esté en los arándanos o en la densidad del bosque, qué sentido tiene abordarlo si no sabemos ni si es un problema”.

“Del proyecto no salvaría nada, no he visto ningún resultado que haya servido para mejorar la situación del urogallo cantábrico”.

Ambicioso pero irreal
El primer objetivo del proyecto que se envió a Europa en 2009 era contundente: “Resultados esperados: el declive de población del urogallo cántabro será detenido”.

Primer problema. Actualmente no sabemos cuántos urogallos quedan en la Cornisa Cantábrica. Según a quién se pregunte, pueden quedar 300, 400 ó 250. En el fondo, todas las estimaciones se basan en que alrededor de 2005, cuando se realizó el último censo, la cifra estaba en unos 500 ejemplares. Todas las estimaciones actuales vienen de aplicar una tasa de pérdida anual de urogallos, las más conservadoras hablan de una pérdida del 3% y otras, de un declive de más del 9% entre un año y el siguiente.


Un macho de urogallo en celo murió en el municipio pirenaico de Benasque (Huesca) tras ser acosado por grupos de turistas que querían fotografiarlo mientras exhibía su plumaje. (EFE)

“Posiblemente quedan menos de 300 machos en toda la cordillera”, dice Torres. “Se han hecho censos parciales, en los cantaderos, pero uno como el que se va a hacer ahora no se hace desde 2005”.

El director del proyecto se refiere a un censo que se realizará a lo largo de 2018, en el marco del post-LIFE y financiado enteramente por el Ministerio de Medio Ambiente. El programa de recuperación del urogallo se desarrolló sobre la incertidumbre de no saber cuántos urogallos hay. No se realizó censo alguno. “Era una acción que no se pudo hacer dentro del proyecto porque la Comisión Europea no la financia, no permite hacer inventario de especies”, explica Torres.

La afirmación es matizable, dado que la lista de proyectos LIFE+ financiados por la Comisión Europea arroja uno para realizar un inventario de especies marinas en Lituania, financiado con 784.000 euros, y otro para hacer lo propio con ecosistemas marinos en Letonia. Además, en 2014 citaban la importancia del programa para, entre otras cosas, la “mejora de los inventarios” de especies y ecosistemas. Es más, durante el propio proyecto del urogallo cantábrico se realizaron censos parciales (por tanto, no comparables al de 2005, pero censos) en 180 cantaderos de Castilla y León, Asturias y Cantabria.

Desde la Fundación Biodiversidad puntualizan que el programa europeo sólo financia inventarios marinos, y que el gasto total del LIFE+ Urogallo Cantábrico no fue de siete millones, sino de 5,5.

Intereses cruzados
Poco antes del proyecto, la ONG conservacionista SEO/Birdlife había comenzado a preparar materiales sobre el gran gallo de los bosques cantábricos, llegando a recibir financiación de la Fundación Iberdrola. Con la aparición del proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico, decidieron sumarse aportando incluso el dinero recaudado, unos 500.000 euros. SEO (siglas de la Sociedad Española de Ornitología) se encargó de llevar la comunicación y la divulgación.

El proyecto no ha salido como se esperaba, desgraciadamente, pero en ningún caso ha sido un fraude
“El proyecto no ha salido como se esperaba, desgraciadamente, pero en ningún caso ha sido un fraude”, defienden desde la organización ante críticas como las vertidas recientemente hacia ellos por la revista cinegética ‘Jara y Sedal’, que según SEO/Birdlife mantiene contra ellos una histórica animadversión.

Mientras se sentaban a la mesa con representantes autonómicos para salvar al urogallo, planteaban ciclos de recursos contra estas mismas por la construcción de carreteras o granjas eólicas en zonas sensibles para esta especie. Este año, el Tribunal Supremo confirmó la ilegalidad de tres parques eólicos (Valdesamario, La Espina y Peña del Gato) autorizadas en León sin valorar su impacto sobre las poblaciones de urogallo cantábrico.

La relación negativa entre granjas eólicas y urogallos cantábricos está demostrada, por ejemplo, en este trabajo realizado en 2015 y publicado en ‘Bird Conservation International’.

Fuentes de SEO/Birdlife insisten a Teknautas en que el proyecto LIFE+ valió la pena “sólo por haber logrado sacar del cajón la Estrategia para la Conservación del Urogallo Cantábrico en España”, una hoja de ruta aprobada en 2004 por la Comisión Nacional de Protección de la Naturaleza.
Al respecto, Torres señala que “hemos hecho todas las acciones que se podían hacer en el marco de esta estrategia nacional de conservación de la especie”.

Un conflicto científico que viene de largo
Los documentos técnicos publicados tras el proyecto apuntan a una alta incertidumbre sobre el éxito del mismo y a ciertas lagunas en la gestión.

Sobre el impacto de los depredadores, su autor escribe: “No compensa hacer estudios a medias. Los estudios deben ser abordados solo si hay objetivos claros y una dirección científica solvente”.

Otro de los informes, sobre la cría en cautividad: “Por sí sola, puede retrasar la extinción unos años pero no evitarla, a no ser que se liberaran centenares de juveniles al año y que la medida se perpetuara indefinidamente, lo cual no es recomendable y difícilmente justificable desde distintos puntos de vista”, como el económico o el ecológico.


Juveniles urogallos cantábricos nacidos en cautividad en el centro de cría de Sobrescobio dentro del proyecto LIFE. (Fundación Biodiversidad)

Para que la cría en cautividad de urogallos tenga éxito, sería necesario liberar más de 45 polluelos cada año. A lo largo del proyecto LIFE+ Urogallo Cantábrico se consiguió liberar a cinco, de los que cuatro murieron y uno se perdió. Actualmente, el centro de cría de Sobrescobio cuenta con 22 ejemplares.

La intervención que mejores resultados dio fue la de gestionar el hábitat del urogallo (reduciendo la densidad de algunos bosques o priorizando aquellos árboles que le resultan más halagüeños) para facilitar su adaptación al medio. Sin embargo, en las conclusiones se menciona que “en la totalidad de las actuaciones y memoria de obra elaborados no se ha considerado la terminología y normalización planteada en la documentación técnica”, así como que “en la ejecución de las diferentes actuaciones no se ha llevado a cabo una dirección facultativa de obra centralizada por parte del LIFE+”.

El proyecto del urogallo cantábrico contó con un comité científico. De hecho, Manuel Antonio González, uno de los cinco investigadores críticos que firmaron la réplica en ‘Grouse News’ formaba parte del mismo al comienzo. “Yo aprecio la crítica constructiva”, indica el director del proyecto, “y hemos hablado con los críticos, pero en general sólo nos decían las cosas que no había que hacer, no las que ellos consideraban que había que hacer, porque sobre este tema nadie tiene certezas, a la pregunta de qué harías tú en mi lugar, todos respondían: no sabríamos que hacer”, resume Torres.

El papel del comité científico
Desde la dirección del proyecto reiteran que los científicos críticos permanecieron en el comité hasta el final, aportando su visión desde dentro. Algunos de los protagonistas, sin embargo, hablan de un cisma en el que, tras no ser consideradas sus críticas (para ellos, constructivas) se produjo una disolución del comité científico con la salida de la mayoría de los biólogos, “quedando sólo especialistas en manejo forestal sin conocimientos de ecología ni de biología de la conservación”.

¿En qué consistieron estas críticas no aceptadas? Según Torres, en una diferencia de enfoque: “Los gestores no nos podemos permitir no hacer nada, un científico sí se lo puede permitir, o se puede permitir diseñar marcas para vallas A, B y C para probar en cuáles hay menos colisiones”, explica, “pero los gestores no podemos permitirnos una colisión de urogallo en el tipo de valla A para confirmar que las recomendables son B y C. Además, en el marco del proyecto no se podía hacer investigación”.


Dos polluelos de urogallo nacidos en el parque ornitológico de Avifauna, Outeiro de Rei, Lugo. (EFE)

Colocar señalizaciones en las vallas ganaderas pareció dar buen resultado, aunque sólo pudo retirarse un 7% de las vallas en los hábitat de urogallo.
“Ellos han sido críticos desde el principio diciéndonos que nos teníamos que basar en la ciencia, y en ello hemos estado, pero no había una ciencia nueva que nos dijera qué hacer, no teníamos otras opciones”, dice Torres.

Rolando Rodríguez y los otros firmantes proceden de la Universidad de Oviedo, principal núcleo crítico contra el LIFE+ del urogallo. Rodríguez recuerda que se reunieron con Torres alrededor del año 2013. “Vinieron a Asturias y nos pidieron una reunión para comentar qué problemas veíamos con el proyecto, estuvimos bastante rato reunidos y no sirvió de nada, todo siguió exactamente igual”. Lanzaron algunas propuestas que no recibieron argumentos concretos en contra pero tampoco fueron nunca aplicadas.

Nos pidieron una reunión para comentar qué problemas veíamos con el proyecto, nos reunimos y no sirvió de nada
Ese mismo año, los socios del proyecto hicieron un viaje a Escocia para ver cómo se estaba resolviendo allí el declive del urogallo. Poco después, el comité científico destacaba “la importancia de seguir los pasos del exitoso LIFE sobre el urogallo desarrollado en Escocia”.

Para Rodríguez, sin embargo “el éxito de esas acciones no es tan claro como ellos comentan, para empezar en Escocia se está haciendo con pinos, un tipo de bosque que no tiene nada que ver con el bosque caducifolio de la cornisa, además, ningún artículo científico apoya con solidez lo que se ha hecho en esos otros países”.

Ser una subespecie y querer mantener la pureza genética no siempre es fácil. En Polonia, el tipo de urogallo que predomina tiene los mismos genes que otros en el norte de Europa, por lo que la reintroducción se está llevando a cabo con resultados prometedores.

En España eso no es posible, sólo podemos usar el material que ya hay, y cada vez es menor.

La muerte no es el final
En resumen, el urogallo cantábrico lo tiene muy negro: sus poblaciones están fragmentadas y han mermado hasta el punto de que no son sostenibles sin una enorme intervención humana que inyecte docenas de pollitos cada año, elimine a sus depredadores y revierta el cambio climático que está reduciendo su hábitat cada vez más. Además, esa inyección de juveniles tendría que hacerse a partir de un material genético altamente endogámico, con propensión a las malformaciones o a los partos no exitosos.

Una de las pocas certezas que hay sobre el urogallo cantábrico es que, con la tendencia actual, la especie está al borde de la casi-extinción, y que en los próximos 12 años, de aquí a 2030, entrará en una espiral cada vez más acelerada de desaparición hasta quedarse en la mitad de su población actual, último paso antes del colapso.


El urogallo cantábrico está en riesgo de extinción.

Pero Torres sigue viendo una oportunidad para recuperar al urogallo cantábrico, e invita a todo el mundo, críticos incluidos, a sumarse a la coalición: “Ahora que han declarado a la especie en peligro crítico de extinción, hemos incrementado al 85% la cofinanciación de proyectos en la convocatoria de ayudas”, explica, “si la Universidad de Oviedo u otras quieren probar cosas, ahora va a haber suficiente financiación para apoyar cualquier línea de conservación que sea… positiva”.

Un conocido lema en la lucha antifranquista era: “Cuando el urogallo canta, se denuncia y muere, pero el urogallo canta”. Puede que 50 años después de aquello, el urogallo empiece a pensarse mejor eso de cantar.

Fuente: elconfidencial.com




Un atropello en Pegalajar (Jaén) eleva a 18 los linces fallecidos en vías andaluzas en lo que va de año

Un nuevo caso de atropello de lince ibérico registrado en la carretera A-44, a la altura de Pegalajar (Jaén), eleva ya a 18 los animales de esta especie que han perdido la vida en las vías andaluzas en lo que va de año 2017.

Según los datos del proyecto Life+Iberlince, consultados por Europa Press, en este caso el cadáver de una hembra procedente de Ciudad Real apareció este lunes en el kilómetro 51 de esta carretera. El cuerpo se trasladó al Centro de Análisis y Diagnóstico de la Fauna Silvestre de la Junta de Andalucía (CAD), donde se le practicará la necropsia.

El caso anterior se registró en la carretera que une la Dehesa de Abajo y la Venta del Cruce, en el término municipal de La Puebla del Río (Sevilla). Previamente, se dio otro a principios de mes en el municipio de Cardeña, en la provincia de Córdoba, mientras que hubo otro atropello en la provincia de Jaén, en este caso en el punto kilométrico 304,900 de la carretera A-4, dentro del término municipal de Andújar.

Otro se dio también en la provincia de Jaén, en Marmolejo, mientras que anteriormente se encontró otro en el punto kilométrico 30,800 de la carretera A-316, en el término municipal de Mancha Real. Antes, el 9 de octubre, había sido atropellado un cachorro sin radiomarcar cuyo cadáver apareció en el kilómetro 91 de la carretera nacional N-420, a la altura de Azuel, una localidad adscrita a Cardeña (Córdoba).

El caso previo se había conocido a principios de octubre, cuando trascendió que otro cachorro había sido encontrado muerto después de que fuera arrollado por un tren a su paso por el término del municipio jiennense de Vilches. Asimismo, otro lince fue encontrado sin vida en la autovía A-4, en el tramo comprendido entre Andújar y Bailén (Jaén), tratándose de un cachorro hembra sin radiomarcar nacido este año.

Por otras causas, a mediados de octubre, técnicos de la Junta detectaron los cadáveres de una lince hembra radiomarcada y dos cachorros en una balsa de riego en el término municipal de Vilches (Jaén). Una vez practicada la necropsia, según los datos de Iberlince consultados por Europa Press, el resultado fue que las muertes se produjeron por ahogamiento o agotamiento por imposibilidad de salir de la balsa de agua.

Además, en la provincia de Jaén han muerto por disparos de arma de fuego en octubre dos ejemplares más. El último se trataba del cadáver de un cachorro macho sin identificar de lince ibérico, nacido en el presente año 2017 y procedente de la población silvestre de Sierra Morena, del núcleo de Guarrizas, que apareció en la A-301, también en el término municipal de Vilches.

Fuente: eldiario.es




El inquietante ‘efecto mariposa’ del cambio climático

Parnassius apollo (hembra)

La disminución en las últimas décadas de hasta un 70% de de ejemplares de estos insectos en la zona del Mediterráneo está relacionada con la subida de temperaturas.

Asturias impulsa un plan de seguimiento de la población de estas polinizadoras en cinco parques naturales. Los resultados de este nuevo estudio se unirán a una Red de seguimiento europea y a otros trabajos hechos en España

El cambio climático también perjudica a las mariposas. Los investigadores han estudiado durante dos decenios las poblaciones de lepidópteros de Catalunya, Andorra y Menorca. Y los resultados han sido que un 70% de las mariposas mediterráneas están en declive por culpa del cambio climático y las variaciones en los usos del suelo, según estudios del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF-UAB) y del Museo de Ciencias Naturales de Granollers (Barcelona).

Para seguir profundizando en la materia, el Gobierno del Principado de Asturias impulsará el próximo año un grupo de trabajo para hacer un seguimiento en la población de estas polinizadoras por los cinco parques naturales de la región. La asistencia técnica, estará coordinada por el biólogo Hugo Mortera Piorno, quien dará formación a una red de voluntarios, que tratarán de hacer un censo de población y determinarán el número de mariposas por especies, en seis itinerarios que se marcarán en dichos espacios naturales, tres de pradería y tres de montaña. Los itinerarios, con un recorrido de 1,2 kilómetros de longitud, se repetirán unas 10 veces al año y se tendrán que prolongar en el tiempo para un análisis válido de los resultados.

Según este especialista en medio ambiente, la finalidad de este trabajo es ver si las mariposas van a más o menos en la región y determinar posibles cambios en su hábitat fruto del calentamiento global. Según Mortera, uno de los mejores indicadores del cambio climático es la salud de las mariposas. Sus cambios en su abundancia o diversidad reflejan el estado de nuestros espacios naturales, porque como buenas polinizadoras tienen su función en el ciclo biológico natural y aporta mucha información sobre nuestro ecosistema. En este sentido, comentó que en Asturias existen unas 145 especies, de las que cuatro o cinco están bastante amenazadas.

La especie Parnassius Apollo es de las que presuntamente se verán afectadas por el cambio climático, pues en el sur de Europa es una mariposa ligada a montañas. La Phengaris Nausithous está en riesgo de extinción y es muy escasa en Asturias. El estudio valorará si todavía hay algún ejemplar en esta región. Ambas en las imágenes anexas.

Red Europea de estudios

Las conclusiones de este trabajo se unirán a una Red Europea de seguimiento de lepidópteros, que coordina a investigadores, gestores y voluntarios. El estudio de las mariposas no es nada nuevo. En Europa se inició en la década de los 70, en Inglaterra. Y, en la actualidad hay por todo el continente 6.000 itinerarios marcados. En España, los pioneros fueron los catalanes, los primeros estudios los realizaron hace 30 años. Y a partir del 2010 se empezaron a generalizar en todo el territorio nacional.


Phengaris nausithous (macho) HUGO MORTERA

Uno de los trabajos que refuerzo el cambio en los lepidópteros por el aumento en la temperatura es el trabajo desarrollado por investigadores de la Universidad Juan Carlos I de Madrid (2005), en la Sierra del Guadarrama. Los resultados del estudio demuestran que, la temperatura media anual de la Sierra del Guadarrama ha sufrido un aumento de 1,3 grados en los últimos 30 años. Los que ha provocado que los límites altitudinales inferiores de varias especies de mariposas se desplazaron hacia zonas más elevadas, teniendo como consecuencia una reducción en su área de distribución regional.

Como consecuencia, se produjo una disminución de la riqueza de especies en las localidades situadas por debajo de los 1.200 metros de altitud. Por encima de esa cota, se amplían llegando a colonizar zonas más altas. Asimismo, también se revela que, en la actualidad, muchas especies han desaparecido de las zonas bajas. Y según este estudio, el principal factor responsable de los cambios observados es la variación climática y no las modificaciones en los usos del suelo.

No obstante, en Asturias también se tratará de estudiar si el abandono de la zona rural y de la limpieza de los bosques afecta a estas especies. Asimismo, también se ha detectado que el aumento de la temperatura está propiciando la migración de mariposas que antes se veían en el límite de entre Asturias y León hacían el territorio del Principado, por su clima más suave.

Fuente: eldiario.es




Hemos perdido un 75% de los insectos voladores en tres décadas

Un equipo de investigadores ha medido la biomasa de insectos voladores durante 27 años en Alemania. El resultado es muy preocupante.

Si hace unas semanas era la revista Science la que se preguntaba dónde han ido los insectos de nuestra infancia, ahora un nuevo trabajo en PLOS ONE añade motivos de preocupación. El estudio, realizado por Caspar Hallmann y su equipo, se basa en el recuento sistemático del número de insectos voladores en los últimos 27 años en decenas de áreas protegidas de Alemania. El resultado indica que más de un 75 por ciento de la biomasa de estos insectos ha desaparecido.

Una de las trampas usadas para el estudio
Una de las trampas usadas para el estudio Hallmann et al (2017)

“Desde 1989, en 63 reservas de Alemania, la biomasa total de insectos voladores ha descendido mas de un 75 por ciento”, asegura Hallman. “Este descenso se había sospechado durante mucho tiempo, pero ha resultado ser mucho más acusado de lo que pensábamos”. Para constatar esta variación, los autores utilizaron un sistema de trampas basadas en una estructura con redes en la que atrapar a los insectos. En mitad del verano el descenso registrado llegaba hasta un 82 por ciento de los insectos, una cifra estremecedora si tenemos en cuenta que estas criaturas polinizan un 80 por ciento de las plantas silvestres y constituyen el 60 por ciento de la alimentación de los pájaros. Los estudios anteriores habían registrado la tendencia a esta disminución de la abundancia, pero se habían fijado en especies concretas vulnerables, como mariposas, abejas o polillas. El estado de Hallman se ha centrado por primera vez en su biomasa durante un periodo muy prolongado de tiempo.

En mitad del verano el descenso registrado llegaba hasta un 82 por ciento de los insectos

Los autores del trabajo aseguran que este descenso se produce independientemente del tipo de hábitat y no pueden explicarlo solo por los cambios en el clima y el uso de la tierra en ese entorno. En su opinión, la explicación pasa por fenómenos que se están produciendo a gran escala que habría que investigar más a fondo, como los relacionados con el aumento de la temperatura y los cambios en los usos agrícolas. Esto permitiría determinar cuál es su extensión geográfica y los potenciales impactos de la desaparición de insectos voladores en los distintos ecosistemas.

Fuente: vozpopuli.com