Cuando el pantano mata el valle: las presas vaciaron un centenar de pueblos

Embalse de Mediano (Huesca), el pasado 9 de septiembre. La torre de Mediano, icono de la muerte de pueblos anegados por pantanos en Aragón. A. B. J. L.

Los embalses provocaron éxodos masivos que vaciaron valles y estrangularon el desarrollo de comarcas enteras en la segunda mitad del siglo pasado.

Las obras beneficiaron a regantes de Aragón, Navarra y Catalunya mientras compañías eléctricas con sede en Bilbao, Barcelona y Madrid hacían negocio turbinando el agua

Jánovas naufragó junto a una presa que nunca existió, el “maldito pantano” al que le canta La Ronda de Boltaña; el viejo Nelson del ‘Cami de Sirga’ de Jesús Moncada se descubrió “navegante sin barco, exiliado sin esperanza de retorno”, unas horas antes de que el cierre de las compuertas de fondo de Ribarroja le obligaran a mudarse al nuevo Mequinensa, y el Viance que protagoniza el ‘Imán’ de Ramón J. Sénder nunca pudo regresar a su pueblo porque, cuando volvió al Somontano tras su epopeya africana, se lo había tragado un embalse que, por fecha y ubicación, podría a ser Barasona.

Ninguna de esas obras literarias dulcifica una de las crudas realidades del mundo rural aragonés: la construcción de pantanos provocó en la segunda mitad del siglo pasado desplazamientos masivos de personas en la comunidad, vació prósperos valles (por completo en algunos casos) y estranguló el desarrollo de comarcas enteras para beneficiar a otros territorios del propio Aragón y de autonomías vecinas como Navarra y Catalunya.

El desarrollismo franquista, y la despiadada ejecución de su vertiente hidráulica, se encuentran entre las causas principales del vaciado demográfico de varios valles de la montaña oscense, entre otras zonas, en la segunda mitad del año pasado. “Sobrabas país, solo querían agua, montañas y electricidad”, reza ‘País Perdido’, himno oficioso del Sobrarbe, una de las comarcas más afectadas por esos procesos.

Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), de Coagret (Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases) y de estudios como los recopilados por la Asociación Río Ara a principios de la década pasada, la ejecución de las doce principales presas de las provincias de Huesca y Zaragoza, excluida La Sotonera e incluido el fallido proyecto de Jánovas, obligaron el siglo pasado a más de 12.500 personas a abandonar casi un centenar de pueblos en Aragón.

Exportar agua de riego y kilovatios

Ese sufrimiento ha tenido beneficiarios. Los principales han sido, durante décadas, los pueblos de Huesca, Zaragoza, Lleida y Navarra por los que se extienden casi 350.000 hectáreas de cultivos de regadío y las compañías eléctricas, con sede en Bilbao, Barcelona y Madrid, principalmente, que han venido explotando las centrales situadas a pie de la mayoría de esas presas.

Esas infraestructuras también han permitido minimizar daños ambientales al laminar avenidas en épocas de crecida y garantizar los caudales mínimos de dilución en los periodos de estiaje, aunque siguen pendientes grandes planes de desarrollo territorial vinculados a ellas, y su propia optimización energética.

La construcción de Escales, Canelles y Santa Anna en el Noguera Ribagorzana provocó el desplazamiento de 1.500 habitantes de ocho pueblos de la Litera Alta y la Baja Ribagorza, mientras la ejecución de Barasona, en el Ésera, obligó a emigrar a 435 vecinos de otros dos núcleos de esa última comarca.

Entre los cuatro, los tres primeros promovidos por la extinta empresa hidroeléctrica estatal Enher (hoy engullida por Endesa a través de Fecsa) y el último de titularidad estatal, abastecen a los canales de Aragón y Catalunya (104.000 hectáreas de regadío en Huesca y Lleida) y de Piñana y Algerri-Balaguer (11.000 y 12.000 en esa última provincia).

Los 70 pueblos vacíos del Cinca y el Gállego

En el centro de Huesca, la construcción de los pantanos desde los que se abastece el sistema de Riegos del Alto Aragón (135.000 hectáreas en la mitad sur de Huesca) obligó a emigrar a más de 1.600 habitantes de 21 localidades: 1.200 de 15 en el caso de Mediano y El Grado, en el Cinca, y 430 de seis en el Gállego, donde se levantaron las presas de Lanuza, Búbal y La Peña, distribuidas entre el Somontano, el Sobrarbe, La Hoya y el Alto Gállego.

A estas cifras hay que añadirles los efectos demográficos del disparatado proyecto de construir una presa en Jánovas, en el cauce del río Ara, uno de los últimos cauces vírgenes del país, para producir electricidad. Las violentas prácticas expropiatorias de Iberduero en pleno franquismo, que incluyeron la voladura de casas expropiadas con independencia de que las colindantes siguieran habitadas o el asalto a la escuela de ese pueblo, provocaron el desplazamiento de casi 2.000 personas de medio centenar de pueblos y condenaron a la agonía al valle de La Solana.

Y lo hicieron para nada: el proyecto fue desestimado en 2001 por su elevado impacto ambiental, lo que ha permitido que los últimos vecinos vivos y los descendientes de sus pobladores inicien la recuperación del pueblo que iba a dar nombre al pantano.

El gran éxodo del valle del Ebro

Al oeste, la ejecución del embalse de Yesa en el cauce del río Aragón para regar 80.000 hectáreas de cultivos en las Cinco Villas y Navarra obligó a 1.850 personas a abandonar diez pueblos de La Jacetania y el noroeste de Zaragoza, mientras la instalación de presas como la de Santolea, en el Guadalope, desplazaba a 150 vecinos en Teruel.

El principal éxodo de la cuenca y de la comunidad tendría lugar en la provincia de Zaragoza hace ahora 50 años: el cierre a finales de 1957 de las compuertas del pantano de Ribarroja, construido también por la estatal Enher, obligaba a abandonar sus casas, en su mayoría para instalarse en los nuevos núcleos ubicados fuera de la zona inundable, a 1.620 vecinos de Fayón y a más de 3.500 de Mequinenza.

Fuente: eldiario.es




El mundo compra un millón de botellas de plástico por minuto que acaban en vertederos o en el mar

Entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico se filtran cada año en los océanos del mundo y son ingeridos por aves marinas, peces y otros organismos. EFE

El consumo anual de botellas de plástico alcanzará medio billón en 2021, superando ampliamente los esfuerzos de reciclado.


Las principales marcas de bebidas producen el mayor número de botellas de plástico: Coca Cola hace más de 100.000 botellas al año; 3.400 por segundo.

Cada minuto se compra un millón de botellas de plástico en todo el mundo, y la cifra se disparará otro 20% para 2021, creando una crisis medioambiental que algunos activistas comparan en gravedad con el cambio climático.

Nuevos datos obtenidos por the Guardian revelan un aumento en el uso de botellas de plástico, más de medio billón de las cuales se venderán anualmente a finales de esta década.

La demanda, equivalente a la compra de 20.000 botellas por segundo, está impulsada por un deseo de agua embotellada aparentemente insaciable y por la llegada de la cultura de consumo occidental a China y a la región de Asia Pacífico.

En 2016 se vendieron más de 480.000 millones de botellas de plástico de bebidas en todo el mundo, frente a los 300.000 millones de hace una década. Puestas en fila, se quedarían a mitad de camino hacia el Sol. En 2021, esta cifra aumentará hasta los 583.300 millones, de acuerdo con las estimaciones más actualizadas del informe global de tendencias de envases de Euromonitor International.

La mayoría de las botellas de plástico utilizadas para bebidas sin alcohol y agua están hechas de tereftalato de polietileno, que es altamente reciclable. Pero mientras su uso aumenta en todo el mundo, los esfuerzos de recoger y reciclar las botellas para evitar que contaminen los océanos no logran seguirle el ritmo al consumo.

De las botellas compradas en 2016, menos de la mitad se recogió para su reciclado y solo el 7% de aquellas recogidas se convirtió en nuevas botellas. En su lugar, la mayoría de las botellas de plástico producidas acaba en vertederos o en océanos.

El plástico, parte de nuestra cadena alimenticia

Entre 5 y 13 millones de toneladas de plástico se filtran cada año en los océanos del mundo y son ingeridos por aves marinas, peces y otros organismos. Para 2050, el plástico de los océanos pesará más que los peces que haya en ellos, de acuerdo con una investigación de la Fundación Ellen MacArthur. Los expertos advierten que parte de estos residuos ya están entrando en la cadena alimenticia humana.

Balas de envases, tras pasar por la planta de selección de residuos. / Foto: Ecoembes

Científicos de la Universidad de Ghent en Bélgica han calculado recientemente que la gente que come marisco ingiere al menos 11.000 pequeñas piezas de plástico al año. El pasado agosto, los resultados de un estudio de la Universidad de Plymouth encontraron plástico en un tercio de los peces pescados en Reino Unido, incluidos el bacalao, la merluza, la caballa y los crustáceos. El año pasado, la Autoridad Europea para la Seguridad Alimenticia solicitó un estudio urgente, citando la preocupación creciente por la salud humana y la seguridad alimenticia “dado el potencial de la contaminación de microplásticos en tejidos comestibles de pescado comercial”.

La exmarinera Ellen MacArthur ahora hace campaña para promover la economía circular en la que las botellas de plástico sean reutilizadas, rellenadas y recicladas en lugar de utilizarlas una sola vez y tirarlas. “Movernos hacia una economía realmente circular para los plásticos es una gran oportunidad de cerrar el círculo, ahorrar miles de millones de dólares y separar la producción de plásticos del consumo de combustibles fósiles”, señala.

Huga Tagholm, del grupo de activismo y conservación marina Surfers Against Sewage, afirma que los datos son aterradores. “La contaminación de plástico rivaliza con la amenaza del cambio climático, dado que contamina todos los sistemas naturales y un creciente número de organismos en la tierra”. “La ciencia actual muestra que los plásticos no se pueden asimilar en la cadena alimenticia. Si se ingieren, tienen toxinas. La producción de plástico se va a doblar en los próximos 20 años y se cuadruplicará para 2050. El momento de actuar es ahora”, añade.

China, un cuarto del consumo mundial

La preocupación por el impacto de la contaminación de los plásticos en los océanos del mundo ha aumentado. El mes pasado, los científicos encontraron cerca de 18 toneladas de plástico en una de las islas más remotas del mundo, un atolón sin habitar al sur del Pacífico.

Camión de reciclaje. / Foto: Ecoembes

La mayoría de las botellas de plástico utilizadas en todo el mundo son para beber agua, de acuerdo con Rosemary Downey, directora del envases en Euromonitor y una de las mayores expertas en la producción de botellas de plástico.

China es responsable de la mayoría del aumento de la demanda. El consumo público chino de agua embotellada representa cerca de un cuarto de la demanda mundial. En 2015, los consumidores en China compraron 68.400 millones de botellas de agua y en 2016 esta cifra alcanzó los 73.800 millones de botellas: 5.400 millones más.

“Este incremento está causado por la creciente urbanización”, explica Downery. “Existe un deseo por un vida saludable y preocupaciones sobre la contaminación del agua subterránea y la calidad del agua del grifo. Todo ello contribuye al incremento del uso de botellas de agua”. India e Indonesia también están viviendo un fuerte crecimiento.

Coca-Cola y sus 3.400 botellas por segundo

Las principales marcas de bebidas producen el mayor número de botellas de plástico. Coca-Cola produce más de 100.000 botellas de usar y tirar al año —o 3.400 por segundo—, de acuerdo con un análisis realizado por Greenpeace después de que la compañía se negase públicamente a revelar su consumo de plástico. Las seis principales empresas de bebidas del mundo usan tan solo una media de 6,6% de tereftalato de polietileno (altamente reciclable) en sus productos, de acuerdo con Greenpeace. Un tercio no tiene objetivos establecidos para incrementar el uso de plástico reciclado y ninguno pretende llegar al 100% de tereftalato de polietileno.

Las bebidas en botellas de plástico podrían estar compuestas de un plástico 100% reciclable, pero las empresas se muestran reticentes a utilizar este tipo de plástico por razones cosméticas, ya que quieren que sus productos estén en un plástico brillante y transparente, señala Steve Morgan, de Recoup en Reino Unido.

En una declaración ante la Cámara de los Comunes británica, la Federación de Plásticos de Reino Unido afirmó que hacer botellas con un plástico 100% reciclable requiere un 75% menos de energía que crear nuevas botellas de plástico vírgenes.

Coca-Cola ha afirmado que sigue considerando las solicitudes de Greenpeace para publicar su uso global de plásticos. Una portavoz de la empresa afirma: “A nivel mundial, seguimos incrementando el uso de plástico reciclado en los países donde es factible y está permitido. Seguimos incrementando el uso del plástico reciclado en los países donde está aprobado para un uso alimenticio, 44 países de los más de 200 donde operamos”.

“Si vamos a aumentar todavía más la cantidad de plástico reciclado en nuestras botellas, se necesita una nueva aproximación para crear una economía circular para las botellas de plástico”, señala la portavoz.

Fuente: eldiario.com




El big data ayuda a preservar el último lugar salvaje del planeta

Steve Boyes. Biólogo de National Geographic

Cuatro meses de expedición a lo largo del río Okavango, desde las tierras altas al sur de Angola hasta el desierto del Kalahari en el corazón de África dentro del territorio de Botswana, dan para mucho. Dan, por ejemplo, para enfrentarse a mosquitos portadores de enfermedades, hormigas carnívoras, abejas, escarabajos venenosos, arañas, un frío terrible y un sol abrasador.

También al tifus, el cólera, la malaria, huesos rotos, cortes, quemaduras, deshidratación y unas extrañas bacterias que devoran la carne de las heridas. Es el precio que tiene encontrarse en uno de los últimos espacios inexplorados de nuestro planeta. Un lugar que ha permanecido prácticamente igual durante miles de años y donde pueden hallarse colonias salvajes de elefantes, hipopótamos, búfalos, leones o leopardos, entre otras especies. Cuatro meses de recorrido dan también, como en el caso de Steve Boyes, para enamorarse profundamente de este lugar tan especial y de los Bayei, los habitantes del delta del río, gentes capaces de sobrevivir en unas condiciones durísimas alejadas de lo que los occidentales consideramos civilización.

Boyes es un biólogo y explorador del National Geographic que, a su manera, sigue la tradición de los grandes expedicionarios africanos del siglo XIX. Algo así como una versión moderna de un Richard Burton o un David Livingston. Al igual que a ellos le guía un deseo febril de conocer lugares nunca antes descubiertos y la profunda convicción de que es necesario respetarlos y preservarlos para que no desaparezcan. En el caso de Boyes, su trabajo ha ayudado para que el delta del río Okavango haya sido declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y sus viajes han permitido conocer mejor este extraño río que no desemboca en el mar, puesto que sus aguas desaparecen evaporadas por el calor del desierto del Kalahari, constituyendo por este motivo un ecosistema único en el mundo.

El proyecto Okavango Wilderness, liderado por Boyes, tiene el objetivo de proteger de forma eficaz la riqueza de un lugar inigualable. Para ello es importante conocer en profundidad sus cuencas hidrográficas y la diversidad de su ecosistema. Desde el 2011 se realizan expediciones anuales que recopilan datos sobre insectos, peces, aves, reptiles y mamíferos de la zona, además de realizar evaluaciones periódicas de la calidad del agua y los cambios que se producen en el paisaje. Esta fabulosa base de datos se comparte a través de la web Into the Okavango, donde también se pudo seguir en directo una expedición de 18 días y 345 kilómetros, en la que científicos y exploradores auspiciados por el National Geographic publicaron imágenes y audios, recogieron información de los movimientos de los animales y midieron variables como la temperatura del lugar, el caudal o los niveles de PH del agua. Todos los datos están puestos, además, a disposición de cualquiera que desee estudiar el Okavango y sacar conclusiones de la información aportada por los expedicionarios.

La forma en que Steve Boyes entiende la conservación de las zonas salvajes va más allá del puro interés científico. La suya es una mirada humanista, que busca mejorar el planeta en que vivimos a través del respeto al medio ambiente y el aprendizaje mutuo que se propicia gracias al contacto con otros seres humanos: “la gente que vive allí es la más hermosa que jamás me he encontrado. Viven en un entorno salvaje, sin vacunas ni cuidados médicos. Así que tienen que decidir cómo sobrevivir y la forma que tienen de hacerlo es la de ser pacíficos, trabajar en comunidad y amar a sus vecinos. Saben que si mi cosecha fracasa, no hay supermercados, entonces es mi vecino quien tiene que cuidar de mí. Por eso tenemos que ser los mejores amigos. Y eso fue lo que nos transmitieron. Cuando llegamos allí se abrieron, nunca pidieron nada, sólo tenían cosas que ofrecer porque querían que fuéramos amigos. No se trata de temor, se trata de amor”.

Fuente: one.elpais.com




Incendio en Doñana

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

El fuego obliga a soltar trece linces del centro de cría de Doñana

El plan de evacuación de El Acebuche ha reubicado a las parejas reproductoras y las cinco crías en otros centros

Trece de los 27 linces (los enfermos, viejos y sin capacidad reproductora) han sido liberados dejando abiertas las puertas del recinto

Los responsables han abierto sus jaulas para que “en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, los animales puedan salir por sí mismos”

Uno de los adultos, la hembra Homer, ha muerto “debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte”

El fuego no había llegado aún pero el humo comenzaba a ser asfixiante en el centro de cría de lince ibérico de El Acebuche (Almonte, Huelva). La veintena de animales comenzaban este domingo por la tarde a sentir que la amenaza del fuego que comenzó en Moguer se cernía sobre ellos.

Cuando la situación se volvió insostenible, los responsables del centro de Doñana pusieron en marcha el plan de evacuación de personas, animales y vehículos. Según fuentes del Gobierno central, sólo tuvieron 15 minutos para rescatar el máximo número de ejemplares. Las parejas reproductoras y las crías de este animal en peligro de extinción (los cinco cachorros y nueve adultos) comenzaron a reubicarse en otros centros cercanos. En total, 14 de 27 animales, según fuentes oficiales.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, uno de los adultos rescatados, la hembra Homer, ha fallecido durante la operación ” debido al estrés sufrido durante la captura y el transporte del ejemplar”. El resto (13), criados en jaulas en un estado de semilibertad, los linces enfermos, viejos y sin capacidad reproductora, han corrido una suerte incierta: sus cuidadores se han visto obligados a abrir las puertas del recinto y dejarlos en libertad.

Según el comunicado emitido a medianoche por el Centro de Cría de El Acebuche, en la tarde de este domingo “se ha procedido a cumplir con el protocolo de evacuación establecido en caso de incendio”, después de que se recibiera la orden de desalojar las instalaciones.

Tras capturar a los 14 ejemplares, “se h an abierto las puertas de los recintos en los que se encuentran los animales, para que en el caso que el incendio afecte a las instalaciones, ya sea debido al fuego directo o por el humo generado, los (otros 13) animales puedan salir por sí mismos”. Fuentes cercanas al centro consideran que, a no ser que se vean en peligro por el fuego o el humo, estos linces criados en cautividad no huirán de las instalaciones. En cualquier caso, cuando el personal pueda acceder de nuevo al centro, establecerán “una estrategia de captura” para aquellos felinos que hayan huido.

El lince ibérico es una especie en peligro de extinción, que en la actualidad cuenta con 483 ejemplares repartidos por Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura y Portugal, según el último censo. La mayoría de ellos, casi 400 individuos, campan por las tierras andaluzas de Sierra Morena y Doñana. El lince ibérico, el felino más amenazado del planeta, se encontraba al borde de la extinción hace apenas 15 años, pero su población se ha quintuplicado, gracias a los programas de recuperación financiados con fondos europeos Life.

El centro más antiguo

Ese éxito se debe, en gran medida a los centros de cría en cautividad gestionados por la Junta de Andalucía, Portugal y, como en este caso, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA). El Centro de Cría de El Acebuche ha sido un centro pionero, donde sus veterinarios, cuidadores y videovigilantes han sido capaces de traer al mundo 128 linces, de los cuales 33 han podido liberarse al medio natural.

La primera camada de linces ibéricos criados en cautividad tuvo lugar el 28 de marzo de 2005. Saliega se llamaba la hembra que protagonizó ” uno de los hitos más relevantes en el ámbito de la conservación natural de los últimos tiempos: dar a luz a la primera camada de lince ibérico del programa de cría en cautividad de esta especie críticamente amenazada”. Tuvieron que pasar seis años para que se liberaran los dos primeros ejemplares criados en cautividad: Grazalema y Granadilla, dos hembras nacidas el año anterior en el centro de cría de La Olivilla (Jaén).

Desde entonces, a El Acebuche se han unido los centros de la Granadilla (Cáceres), La Olivilla (Jaén), el Centro Nacional de Reproduçao de Lince Ibérico (Portugal) y el Zoo de Jerez. Todos ellos conforman el programa de conservación Ex-situ del Lince Ibérico, que han liberado hasta la fecha cerca de 200 ejemplares. Para 2017, estaba previsto que se liberaran 40 ejemplares, pero el desastre de Doñana obligará a revisar dicha cifra.


El incendio de Doñana afecta a una de las poblaciones que salvaron al lince de la extinción

En la zona del fuego se contabilizan seis núcleos de reproducción, según los controles del proyecto de recuperación Iberlince

“Aún es pronto para evaluar el daño”, explica el responsable de WWF en este plan que acumula una inversión pública de más de 60 millones de euros desde 2002

Las llamas han quemado áreas de Doñana calificadas oficialmente como de “características naturales sobresalientes” y de “indudables valores ecológicos”

El incendio forestal declarado en Moguer (Huelva) el fin de semana ha quemado muchas hectáreas de alto valor ambiental de Doñana. Tanto es así que en la zona afectada se cuentan varios núcleos de una de las poblaciones silvestres de lince ibérico donde la especie sobrevivió al borde de la extinción antes de ponerse en marcha el proyecto de recuperación del felino. Un plan que en su fase más reciente recibe 34 millones de euros de financiación pública para el periodo 2011-2017.

Aunque las llamas no traspasen la frontera administrativa del parque nacional, el fuego ha carbonizado una amplia extensión del parque natural circundante que abarca “áreas de indudables valores ecológicos, científicos, culturales y paisajísticos”, según las describe el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del parque (PORN).

Una de las imágenes del incendio en Doñana ha sido la evacuación del centro de recuperación El Acebuche y sus valiosos linces. Sin embargo, en los pinares por donde han pasado las llamas medraban otros ejemplares: “Aún es pronto para evaluar el daño, pero en toda esa zona había hasta seis núcleos de reproducción”, explica Ramón Pérez de Ayala responsable de la organización WWF para el proyecto Iberlince. Eso significa, al menos, seis hembras, más los cachorros del año y los machos que se solapan en su territorio.


Labores de extinción del incendio en Doñana.

La población autóctona de esta zona oeste de parque natural ha sido objeto “de mucha vigilancia” por parte del proyecto Iberlince, explica este ingeniero técnico forestal. Es bastante vulnerable. “Había mucha mortandad de trampas, veneno, atropellos…”, recuerda Pérez de Ayala.

Los grupos necesitaron incluso que se trasladara allí un individuo desde Andújar porque se habían detectado problemas de consanguineidad. “Presentaban patologías en los riñones o hígado por la endogamia”, relata. Ese es su delicado equilibrio.

El esfuerzo público para que el lince no se extinguiera primero, se recuperara en Andalucía después y, de ahí, pudiera reintroducirse en su hábitat histórico ha sido enorme. La fase actual del proyecto suma esos 34 millones de euros para seis años. La anterior (entre 2006 y 2011) captó 25,9 millones. La previa otros 9,2 millones de presupuestos. Algo más de un tercio proviene de fondos europeos.

La destrucción del incendio no se limita a que pueda haber alcanzado a algún ejemplar concreto. Las últimas conclusiones sobre estrategias de reintroducción de Iberlince consideraban “imprescindible” para alcanzar el crecimiento de las poblaciones “autóctonas o reintroducidas” la “conexión natural o asistida de las distintas subpoblaciones”. Es decir, que existan corredores para que se intercambien individuos.

El responsable de WWF resume que “el fuego ha sido uno de mis grandes miedos desde que trabajo con el lince. Un incendio como este hace solo 10 años podría haber arrasado con la población de Doñana”.

En dirección a la marisma

El fuego que ha llegado a Doñana se originó, según informó la Junta de Andalucía, en el término municipal de Moguer y el viento lo fue empujando en tres frentes hacía el sureste. En dirección a la marisma que básicamente conforma el parque nacional. En su camino se interponían los densos pinares del sector oeste del parque natural: El Abalario.

El monte que ha estado ardiendo, rodeando el parador de Mazagón, está calificado oficialmente en su mayoría como zona B1 –altos valores ecológicos– y está punteada por múltiples áreas catalogadas como zonas de reserva A, muchas asociadas a lagunas o humedales, según se observa en la cartografía oficial: “Espacios con características naturales sobresalientes de gran importancia para el sostenimiento de las poblaciones de flora y fauna”, según el PORN que les asigna una función de “conservación, investigación, regeneración ecológica y educación ambiental”. Ambos tipos de terreno no caen en el mapa del Parque Nacional de Doñana, pero este es su rango ambiental.

“Se trata de un desastre como es un incendio forestal de miles de hectáreas en Doñana”, lo define el responsable de la Sociedad Española de Ornitología (SEO-Birdlife) Carlos Dávila.

Dávila asegura que no hay que ocultar la gravedad del daño “y poner en valor que se ha actuado con rapidez”, pero explica que en todo ese sector oeste que arde “hay un montón de comunidades vegetales declaradas de importancia”. SEO-Birdlife recuerda que la parte occidental del espacio natural de Doñana incluye hitos naturales como El Abalario, el médano del Asperillo o la Cuesta Maneli.

Además de los pinares, “también hay zonas dunares, camarinas y sabinares”, recuenta su coordinador en Doñana. Y la gran cantidad de “especies de aves forestales que viven allí: desde pájaros a rapaces como el águila calzada o el milano”.


Las otras víctimas del incendio de Doñana

35 especies amenazadas y 303 especies relevantes de animales campean en el Espacio Natural de Doñana, donde sus investigadores tendrán ahora que valorar las pérdidas

Mamíferos como el lince ibérico, reptiles como el camaleón común o aves como el águila imperial han visto cómo su hábitat se veía arrasado por las llamas

El fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”

El fuego había llegado hasta la mismísima playa. Ángel llevaba toda la noche del domingo trabajando con sus compañeros del Infoca en la Vereda de los Playeros y del Villar, el pico occidental del Parque Natural de Doñana. Su misión era mantener a raya el fuego en el perímetro de un pinar. Les preocupaban los tocones, llenos de resina, y los pinos situados en el límite de ese perímetro. Atento a cualquier escape de fuego, al retén le terminó amaneciendo.

Con las primeras luces, a Ángel le sorprendió la cantidad de animales que habían perecido bajo las llamas y el humo. Había culebras y escorpiones, animales relativamente lentos ante el verteginoso avance de un fuego avivado por fuertes rachas de viento. Fue entonces cuando un compañero se acercó a él con el animal muerto que ilustra este reportaje. Era un camaleón común.

“Me llamó la atención, porque le faltaba una pata y el fuego le había calcinado la espina dorsal. Se había intoxicado con el humo, desmayándose y cayendo al fuego, de manera que una parte de su cuerpo quedó enterrada en ceniza y se preservó mejor. Le hice la foto para que la gente viera lo que se pierde en un incendio”, subraya.

La foto, compartida por redes sociales miles y miles de veces, surtió efecto al instante: los trece linces ibéricos liberados, con las puertas abiertas, en el centro de cría de El Acebuche no eran los únicos que se habían tenido que enfrentar a las incertidumbres del fuego.

Según el Plan de Ordenación de Recursos Naturales (PORN) del Espacio Natural de Doñana, “un total de 35 especies de fauna amenazada, la mayor parte de ellas aves (22), utilizan en Espacio Natural de Doñana como hábitat de reproducción, invernada, refugio o área de paso”. A esos 35 animales vulnerables o en peligro de extinción hay que añadir 303 especies relevantes que, por diversos motivos, “se consideran de importancia para la gestión del Espacio Natural”.

Explica Miguel Ángel Simón, máximo responsable del programa de recuperación del lince ibérico, que la mayoría de estas especies se encuentran en las zonas incendiadas del Parque Natural de Doñana, aunque en una densidad menor. “Las culebras, como la bastarda o la de escalera, así como el galápago son posiblemente los animales que más se han podido ver perjudicados por el incendio, ya que no les da tiempo a salir del fuego. Otros animales, cuando ven humo, salen corriendo y no creo que hayan tenido problema”.

Territorio lincero quemado

En la zona quemada, hay al menos tres hembras territoriales de lince ibérico en peligro de extinción. “Dentro del perímetro del incendio, teníamos dos territorios de lince ibérico, según el censo de 2016. Hay dos hembras territoriales en la zona y una tercera cuya zona de campeo se encuentra, en un 20%, dentro del perímetro del fuego. También hay un macho que suele andar por la zona”. En este territorio se encuentra también el principal alimento del lince ibérico, el conejo, pero, según Simón, “las densidades no son las mejores, ya que hay aproximadamente un conejo por hectárea”.

Desde WWF, Juan José Carmona señala que “el problema no es sólo perder territorios linceros, sino de conejo. Tal y como estaba el parque, donde apenas hay conejo, es una tragedia para el lince y las especies que dependen de él. Los investigadores que trabajan en Doñana nos tienen que dar ahora datos sobre las pérdidas y decir cuántos nidos de especies protegidas había. Además, seguramente se han perdido reptiles, anfibios y pequeños mamíferos, pero eso va a ser imposible de determinar”.

Aves de Doñana, la otra joya de la corona

Junto a la joya de la corona, el lince ibérico, las aves son la principal riqueza faunística de la zona. En Doñana habitan aves acuáticas, marinas, rapaces y paseriformes. Desde el buite negro al aguilucho cenizo, pasando por el águila imperial, el milano negro, el alimoche o la gaviota de Audouin, en Doñana anidan más de una veintena de aves amenazadas, así como cinco tipos de murciélagos.

Los ungulados, jabalíes, ciervos y gamos, son propios de la zona incendiada, así como otros mamíferos no amenazados como la jineta o el meloncillo. Todos ellos son animales lo suficientemente rápidos para haber podido escapar del fuego, pero que han visto su hábitat arrasado. Juan Romero, de Ecologistas en Acción, cree, sin embargo, que el fuego llegó a coger tal velocidad que “muchos animales no han podido escapar”.

“Lo que había detrás era un fardo de dinamita”

Tanto bomberos forestales consultados por este diario, como ecologistas creen que es el momento de mejorar el hábitat para que no arda tan rápido. “El problema es que el fuego no ha encontrado ninguna barrera, sólo ha hallado combustible a su paso. Cuando ha estallado el incendio, lo que había detrás era un fardo de dinamita. Los bomberos estamos luchando contra el fuego al límite, tanto económico como personal”.

En este sentido, la organización ecologista SEO-Birdlife cree que es importante “crear un paisaje diverso, lleno de opciones para mejorar las condiciones de hábitat para la fauna amenazada. Por el contrario, las repoblaciones de pinos que se llevaron a cabo en la década de 1950 pretendían crear un valor meramente forestal plantando 10 millones de eucaliptos y 45 millones de pinos, con el fin de desecar las marismas y dar un valor económico a los terrenos improductivos para los parámetros de la época”. Para la asociación verde resulta fundamental que se planten especies de árboles que, al contrario que el pino, no ardan con tanta facilidad y darle así una oportunidad a la fauna que allí habita “desde conejos, roedores o diversos reptiles, hasta sus depredadores, en particular el águila imperial y el lince ibérico”.

Fuente: eldiario.es




Documentos confidenciales del tratado de comercio entre Japón y la UE disparan las alarmas ecologistas

Los borradores muestran que los artículos referidos al desarrollo sostenible implican compromisos voluntarios más que obligaciones para las partes.

Los términos de la negociación que ha obtenido Greenpeace Holanda “muestran que los estados siguen manteniendo conversaciones secretas”, dice la ONG.

El New York Times cree que esto podría aislar a Estados Unidos mientras Donald Trump forja el proteccionismo estadounidense.

La falta de control de importación de madera ilegal o la ausencia de mención a la caza de ballenas japonesa, destacan entre los aspectos oscuros del JEFTA

El reglamento europeo contra la madera ilegal entró en vigor en 2013.

La negociación está a punto de llegar a su vigésima ronda. Ahora, una batería de documentos internos obtenidos por Greenpeace Holanda que ha podido revisar eldiario.es arroja sombras, especialmente medioambientales, sobre el texto que se prepara.

Las conversaciones entre Japón y la UE también están marcadas por el secreto (una de las principales críticas que se le hizo al finalmente abortado TTIP con EEUU). Los documentos obtenidos por la ONG, que abarcan versiones desde inicios de 2016 a inicios de 2017, revelan que, a la hora de concretar la protección del medioambiente y el desarrollo sostenible, el articulado utiliza un lenguaje suave. Más firme son los artículos que regulan la evaporación de barreras comerciales, las inversiones empresariales y los tribunales de arbitraje entre países y corporaciones.

Así, los borradores hablan de que “las partes acentúan la importancia de conseguir la potenciación mutua entre comercio y medioambiente” pero aclarando que en ningún caso el JEFTA pretende “armonizar los estándares laborales o medioambientales de las partes”.

En ese sentido, durante todo el capítulo de desarrollo sostenible (los artículos que afectan al medioambiente), los documentos confidenciales repiten que Japón y la UE “reafirman su compromiso” con el Acuerdo de París contra el cambio climático o que ambos “se esforzarán” por facilitar el comercio de bienes y servicios que ayuden a mitigar los efectos del calentamiento global o aquellos “que promuevan los derechos sociales y las prácticas ambientalmente respetuosas”.

Por el otro lado, los textos a los que tuvo acceso la organización desgranan obligaciones concretas de los firmantes en cuanto a la apertura de mercados: ahí sí se especifica qué se tiene que cumplir sí o sí: “Ninguna parte podrá expropiar” inversiones de la otra (salvo con requisitos muy concretos), o que “cada parte reducirá o eliminará las barreras comerciales sobre los productos producidos por la otra parte”.

” Los documentos filtrados muestran que los gobiernos de la UE y de Europa siguen manteniendo conversaciones secretas que ponen en riesgo los avances en materia de medio ambiente ha asegurado el portavoz de Greenpeace, Kees Kodde. La organización teme que, más allá de los aspectos técnicos del tratado, la falta de transparencia conlleve que se conviertan en “barreras comerciales el conjunto de derechos, salvaguardas ambientales, etiquetado para la seguridad alimentaria o criterios de contratación que definen el bien común”.

Protección de los bosques

Uno de los aspectos concretos en los que la Unión Europea había expresado preocupación previa era el comercio de madera. Uno de los principales impactos ambientales del JEFTA será la expansión de la actividad económica en general que conllevará una mayor demanda e importaciones de ese material

La evaluación previa sobre sostenibilidad del tratado en ciernes con Japón redactada por la UE expresaba que el peligro estaba en “los estados desde los que se importa la madera”. Varios de los estados de origen están calificados como “de alto riesgo” en cuanto a “productos ilegales e insostenibles” por su pobre regulación. Y señalaba a China, Malasia, Indonesia, Filipinas o Vietnam.

La cuestión es que Japón es el mayor importador mundial (no toca sus masas forestales) pero tiene poco control interno sobre importación. La evaluación establecía que “la incapacidad de Japón para controlar efectivamente sus importaciones de madera ilegal ha tenido efecto en las negociaciones de la Union Europa con Malasia para un Acuerdo Voluntario entre partes”.

A pesar de esto, el artículo del JEFTA dedicado a los bosques no le impone grandes dificultades al país nipón: se dice que reconoce la importancia de asegurar la conservación y uso sostenible de los bosques y que promocionará la conservación y contribuirá a atajar la explotación forestal ilegal.

Caza de cetáceos para investigación

Otro ejemplo sobre cómo solo se rozan las implicaciones ecológicas de multiplicar el comercio y la actividad económica atañe al impacto sobre la biodiversidad del planeta. El JEFTA se encamina, según los documentos de trabajo revisados, hacia realizar una declaración amplia de principios: “Cada parte promocionará el uso de productos que sean obtenidos mediante un uso sostenible de los recursos naturales y que contribuyan a la conservación de la biodiversidad”, puede leerse en las últimas versiones.

Contrasta con la campaña anual de caza de ballenas que realiza la flota japonesa en aguas del Antártico. El pasado 31 de marzo terminó su temporada con más de 300 cetáceos abatidos. A pesar de reconocer la Unión que es uno de los puntos más conflictivos, la caza de ballenas ni siquiera se ha discutido.

El acuerdo hace referencia a que se “implementarán medidas efectivas para combatir el comercio de especies silvestres en peligro”. Las recogidas en la convención CITES. Esa convención descansa en los criterios de la Comisión Ballenera Internacional (IWC) para el caso de los cetáceos.

Pero si la IWC tiene establecido la prohibición de la caza comercial de ballenas desde hace décadas (solo Islandia y Noruega no la reconocen), Japón mata en cada temporada unos tres centenares de ballenas. Su Agencia de Pesca justifica que se hace con un “propósito investigador para estudiar el sistema ecológico en el océano Antártico”.

Fuente: eldiario.es




España gasta 10 millones al año en rellenar playas con una arena destinada a perderse

Aporte de arena en playas de Tarifa (Cádiz) / Mapama.

La costa padece un ciclo ruinoso: embalses y urbanismo impiden que lleguen sedimentos y la erosión se lleva gran parte del material usado para el relleno.

Cada año se realizan decenas de aportes de arena en puntos del litoral financiados por diferentes planes gubernamentales
“Es tirar el dinero al mar si no se acometen las causas” explica la catedrática de Geografía, Eulalia Sanjaume

El Gobierno se gastó 10 millones de euros en 2016 en echar arena en las playas españolas. Las infraestructuras, el urbanismo en la costa y la ocupación de cursos fluviales han hecho que los sedimentos que nutren las playas simplemente no lleguen. 2016 no fue una excepción, cada año se repone arena en muchas partes de la costa. Buena parte de esa arena que se paga es arrastrada y desaparece, alimentando un ciclo ruinoso exacerbado por los efectos del cambio climático.

El Ejecutivo ha tenido que recopilar cuánto se ha gastado en arena el año pasado para contestar una pregunta del diputado socialista Miguel Ángel Heredia, ya que las partidas se distribuyen en diversos programas como el Plan Litoral o el de Adaptación al Cambio Climático.

Sin embargo, la reposición de arena es una práctica habitual con decenas de actuaciones cada curso. Unas más caras como las de Tarifa (Cádiz), cuyo proyecto se llevó 226.000 euros en 2014, o el de la playa del Puertito en Tenerife, con 150.000. Y otras más modestas como la de Blaybeach o el Postiguet en Alicante o La Magdalena en Santander, de entre 36.000 y 85.000 euros en 2015.

Con todo, la catedrática de Geografía de la Universidad de Valencia Eulalia Sanjaume explica que hay que asumir que eso “es tirar el dinero al mar”, ya que no atajan las causas del deterioro de las playas: “La acción humana en el litoral”, sentencia. La multiplicación de embalses en los ríos, la urbanización de la costa y la ocupación de los cauces.

Para Sanjaume, el vertido de arena es “una medida paliativa que, además, no se hace bien”. Según su criterio, solo se atiende a la playa que se ve. “Se pone la arena encima y las olas y el viento se la llevan”. Pero no se aborda la playa sumergida que se extiende hasta donde el oleaje ya no afecta al fondo. El aumento de la erosión hace que la pendiente de la playa crezca con lo que las olas rompen más cerca de la orilla, lo que provoca, a su vez, todavía mayor erosión. “Una pescadilla que se muerde la cola”, dice la catedrática.

Inyección artificial

La cuestión es que al mar no le llega el material del que se componen las playas. Los sedimentos son arrastrados por los ríos que los depositan al desembocar. Luego, ese material en suspensión viaja en la superficie del agua hasta otras zonas. En el caso de la costa levantina, la unidad principal de sedimentos es el río Ebro. Sin embargo, el 98% del material queda atrapado en los embalses, especialmente el de Mequinenza.

“La mayoría de lo que llega por el delta del Ebro va hacia el sur. Al menos hasta el cabo de Cullera”, explica Sanjaume. “Un grano de arena que se desprende es sustituido por otro grano de arena que viene del norte”. Si es que llega, porque esos granos no están llegando.

La situación es tan palpable que actualmente se desarrolla un programa piloto para realizar inyecciones artificiales de sedimentos aguas abajo de las presas que retienen arena en el río Ebro. Un proyecto LIFE cofinanciado por la Unión Europea – se lleva más de dos millones de euros– que pretende determinar la cantidad de sedimento que puede transportar el Ebro y la viabilidad de instaurar un sistema de traspaso desde los embalses “para minimizar la erosión de la costa y mantener la elevación del Delta”, explica el propio programa.

La fórmula de alteración humana tierra adentro que deriva en la destrucción del litoral se repite en más regiones. En el sur de Murcia, por ejemplo, la multiplicación de la agricultura industrial a partir de los años ochenta del siglo XX ha terminado por comerse entre el 30 y el 80% de la superficie de las playas.

Un estudio de la Universidad de Murcia llevado a cabo por Francisco Bellón calculó que la “ocupación de piedemontes y cauces de ramblas vertientes” por la “intensificación de la actividad agrícola” ha provocado un “desequilibrio sedimentario” y el consecuente “retroceso de la línea de costa”. Traducido: la media de la anchura de las playas ha pasado de 60 a 20 metros.

El cambio climático empeora la situación

La causa principal de la desaparición de playas (que se maquilla a base de multimillonarios vertidos de arena) está en esa falta de aporte de sedimentos. Pero los agentes que roen la costa, además, se están viendo exacerbados por las consecuencias del cambio climático.

En su documento sobre Impactos en la Costa Española de 2014, el Ministerio de Medio Ambiente aceptaba que uno de los “impactos costeros observados en el último siglo han sido [entre otros]: el retroceso de los arenales”. La Estrategia para la Adaptación al Cambio Climático recoge que “las playas, dunas y acantilados, actualmente en erosión, continuarán erosionándose debido al ascenso del nivel del mar y, en menor medida, por aumento en la intensidad del oleaje”.

La conclusión a la que llegaban los investigadores es que, al ritmo actual de calentamiento del agua del mar, para 2040 “las playas de la cornisa cantábrico-atlántica y norte de las Canarias experimentarán retrocesos medios cercanos a los 3 metros, 2 metros en el Golfo de Cádiz y valores medios entre 1 y 2 m en el resto de las fachadas”.

Ante esta situación, Eulalia Sanjaume analiza que la única manera de paliar el daño es “compensarlo de manera artificial”. Pero con una acción más estudiada. Y pone el ejemplo del tipo de arena utilizado en estas reposiciones: “Es demasiado fino y se va fácilmente”. Aboga por que, si los granos en el levante son de 2 milímetros, se pusiera, por ejemplo, arena de un centímetro. Casi grava. “Pero no es muy popular, claro”, concede. Aunque conseguiría “la disminución de la inversión pública”, advierte.

Fuente: eldiario.es




Cinco cosas que pronto harás por el medio ambiente

Reciclar es genial, pero se pueden hacer más cosas: ‘Preciclar’, ahorrar energía o conducir un vehículo eficiente.

Reciclar, reciclar, reciclar. Es un mantra que, por suerte, cada vez tenemos más interiorizado. De hecho, según un reciente estudio en España el 75% de los hogares separan los residuos que generan para depositarlos después en su contenedor adecuado. Es una buena noticia porque demuestra que nos preocupamos por el entorno… Pero ojo: no debemos relajarnos, porque aún podemos hacer mucho más.

Echemos un vistazo al norte de Europa, donde están los referentes absolutos en la cosa ecológica. Hay datos que lo demuestran: algunas ciudades de Suecia y Noruega, por ejemplo, reciclan más del 100% de sus residuos. ¿Cómo es posible? Sus plantas de gestión de desechos aplican el sistema WTE, que los convierte en energía utilizable. Por eso, importan basura de otras poblaciones que no tienen su capacidad de reciclaje. La clave es que los ciudadanos escandinavos complementan esto con hábitos diarios que ayudan a reducir aún más su impacto en el medio ambiente. Te damos cinco ejemplos para que tomes nota: dentro de poco, tú estarás haciendo lo mismo.

1 ‘Preciclarás’

El preciclaje (precycling) es un término que acuñó en 1989 el Ayuntamiento de Berkeley, California, cuando impulsó una campaña para que los ciudadanos compraran alimentos envueltos en materiales biodegradables o reciclables. Hoy el término se ha extendido, y abarca todo aquello que tú puedes hacer para evitar que un residuo llegue al contenedor. Suecia es un ejemplo claro de preciclaje: un estudio reciente de la Unión Europea concluyó que casi la mitad de sus habitantes compra, como poco, un producto ecológico al mes (lo que incluye empaquetados biodegradables). El país escandinavo aplica otras soluciones creativas para preciclar, muchas veces impulsadas por el sector privado. Una famosa cadena de comida rápida recogió latas el pasado verano: si le llevabas 10, te daban una hamburguesa con queso; por 40, tenías su hamburguesa estrella. Otra conocida marca de ropa de ese país recoge bolsas de ropa usada para producir con ella prendas ecológicas. Y la red de farmacias más importante de Suecia recibe gratis los envases de los medicamentos vendidos, para que sean incinerados en plantas generadoras de energía. Y todo, sin pasar por el contenedor. Los suecos también aplican la inventiva a la hora de reciclar, claro: en la ciudad de Helsingborg, los basureros públicos tienen altavoces con música para hacer más placentero el proceso de separar los residuos.

De momento no han llegado estas iniciativas a nuestro país, pero elegir los productos con menos envasado y, a ser posible, biodegradable, puede ser un buen comienzo.

2 No derrocharás energía

Como ya hemos dicho, los países escandinavos son un referente en convertir basura en energía. En España aún no está tan extendida esta práctica pero, por el momento, hay algunas soluciones creativas, y sencillas, para no consumir de más en tu día a día doméstico. Por ejemplo, en calefacción. No olvides que es la responsable, en todo el mundo, de la emisión más de mil millones de toneladas de CO2, principal responsable del efecto invernadero. En el libro Cómo ahorrar en casa (Editorial Martínez Roca) encontramos algunos consejos. Por ejemplo, colocar un reflector detrás de los radiadores, que puedes comprar o fabricarte tú mismo con papel aluminio. Así aprovechas el calor que se suele perder por la pared. Si pones el aire acondicionado en verano, un truco es colocar un ventilador al lado. Distribuye el frescor por la estancia y te permite rebajar la potencia. El balance de electricidad consumida siempre será menor. En cuanto al agua, existen ya muchos dispositivos para ahorrar: como las cabezas de ducha de flujo reducido, que aumentan a su vez la presión para que tú ni lo notes.

3 Conducirás un vehículo eficiente

Suecia es líder en el uso de vehículos movidos con tecnologías alternativas. En España no estamos mal en este ranking: somos el cuarto país de Europa en la compra de coches híbridos, según datos de ANFAC, Asociación de Fabricantes de Automóviles. Estos coches usan un sistema que combina un motor de gasolina y otro eléctrico, con lo que reducen al mínimo el consumo y las emisiones, pero mantienen la potencia de vehículo coche movido solo por combustible. Básicamente, puedes disfrutar al 100%, de la conducción y ser, al mismo tiempo, respetuoso con el medio ambiente. Un ejemplo es el nuevo Kia Niro, un ‘crossover’ compacto por fuera y espacioso por dentro, con tecnología avanzada como el control de crucero inteligente, que mantiene la velocidad elegida y la distancia de seguridad con el coche precedente, o la asistencia de mantenimiento de carril, que te avisa si te desvías de tu trayectoria. Además, es divertido al volante. Conducir un híbrido no solo no supone un esfuerzo a la hora de cuidar el medio ambiente: al contrario, es un disfrute.

4 Buscarás tóxicos en tu propia casa

Los hay, aunque tú no los veas. Te ponemos un ejemplo: en los países nórdicos están muy extendidos los textiles elaborados con algodón orgánico. En nuestro país no tanto. Recela de las ropas y sábanas que no requieran planchado. Suelen estar tratadas con resina de formaldehído. Emiten vapores tóxicos al lavarse. El libro Guía de los aditivos usados en alimentación, escrito por la editorial Mandala, te dará algunas pistas sobre qué comida comprar. Te sorprenderás de la cantidad de sustancias nocivas con el medio ambiente que acompañan a muchos productos, como conservantes, pesticidas y colorantes. Otro elemento aparente inofensivo al que deberás prestar atención: los rotuladores de tinta permanente. Llevan disolventes nocivos como xileno y etanol. Mejor usar los de tinta disuelta en agua.

Son solo algunos ejemplos de todo lo que te puedes encontrar en casa con la etiqueta de “tóxico”. Haz una revisión a fondo para vivir en un hogar saludable contigo, y con tu entorno.

5 Te pagarán por tu conciencia verde

Aún no está generalizado en nuestro país. Son pocas todavía las localidades que han puesto en marcha modelos en los que sólo pagamos por los residuos que no separamos en origen para su reciclaje. Es decir, cuanto más reciclo, menos impuestos pago. Bélgica, país líder en esta materia, ya recicla bajo este modelo y Francia e Italia están dando grandes pasos en esta dirección. Es un sistema más justo y que motiva a la ciudadanía para mejorar los niveles de reducción y reciclaje.

Fuente: elpais.com




Descubren una oruga ‘comeplástico’ que puede ayudar (y mucho) al medioambiente

Una de las científicas, apicultora aficionada, descubrió por casualidad que estas orugas comen plástico. Así que las llevó al laboratorio.

Científicos han descubierto que una oruga criada comercialmente para cebo de pesca tiene la capacidad de biodegradar el polietileno, uno de los plásticos más duros y más utilizados que se encuentra con frecuencia obstruyendo los vertederos en forma de bolsas de plástico.

El gusano de cera, la larva del insecto común ‘Galleria mellonella’ o polilla mayor de la cera, es un flagelo de colmenas en toda Europa. En la naturaleza, los gusanos viven como parásitos en las colonias de abejas. Las polillas ponen sus huevos dentro de colmenas y gusanos crecen en la cera de abeja (de ahí el nombre).

El descubrimiento se produjo de manera casual cuando un miembro del equipo científico, Federica Bertocchini, una apicultora aficionada del Instituto de Biomedicina y Biotecnología de Cantabria (CSIC), estaba removiendo las plagas parasitarias de los paneles en sus colmenas. Los gusanos se mantuvieron temporalmente en una bolsa de plástico que en poco tiempo quedó agujereada.

En colaboración con Paolo Bombelli y Christopher Howe, de la Universidad de Departamento de Bioquímica de Cambridge, llevaron a cabo un experimento cronometrado. Un centenar de gusanos de cera fueron expuestos en una bolsa de plástico de un supermercado del Reino Unido. Los agujeros comenzaron a aparecer después de 40 minutos, y tras 12 horas se produjo una reducción de la masa de plástico de 92 mg de la bolsa.

Según los científicos, la tasa de degradación es muy rápida en comparación con otros descubrimientos recientes, como las bacterias reportadas el año pasado que biodegradaban algunos plásticos a una velocidad de tan sólo 0,13 mg por día.

¿FIN DE LOS RESIDUOS DE PLÁSTICO?

“Si una sola enzima es responsable de este proceso químico, su reproducción a gran escala utilizando métodos biotecnológicos debe ser alcanzable”, comenta Paolo Bombelli, primer autor del estudio publicado en la revista Current Biology. “Este descubrimiento podría ser una herramienta importante para ayudar a deshacerse de los residuos de plástico de polietileno acumulado en vertederos y los océanos”, añade.

El polietileno se utiliza en gran medida en los envases, y representa el 40% de la demanda total de productos de plástico en Europa -donde hasta el 38% de plástico se desecha en vertederos-, y, en términos generales, el plástico es muy resistente a la descomposición.

La naturaleza puede dar una respuesta a este problema. La cera de abejas sobre la que crecen los gusanos de cera se compone de una mezcla muy diversa de compuestos lipídicos: moléculas de bloques de construcción de las células vivas, incluyendo grasas, aceites y algunas hormonas.

Si bien el detalle molecular de biodegradación cera requiere una mayor investigación, los investigadores dicen que es probable que la digestión de la cera de abejas y polietileno implica romper tipos similares de enlaces químicos.

“La cera es un polímero, una especie de ‘plástico natural,’ y tiene una estructura química no muy diferente al polietileno”, dice Bertocchini, autora principal del estudio.

Los investigadores realizaron un análisis espectroscópico para mostrar cómo los enlaces químicos en el plástico se rompían. El análisis reveló que los gusanos transformaban el polietileno en etilenglicol, lo que representa moléculas ‘monoméricas’ no enlazadas.

Para confirmar que no era sólo el mecanismo de masticación de las orugas las que degradaban el plástico, el equipo aplastó algunos de los gusanos y los untó en bolsas de polietileno, con resultados similares. “Las orugas no sólo se comen el plástico sin modificar su composición química. Demostramos que las cadenas de polímero de plástico de polietileno en realidad están rotas por los gusanos de cera”, señala Bombelli.

“La oruga produce algo que rompe el enlace químico, tal vez en sus glándulas salivales o una bacteria simbiótica en su intestino. Los pasos a seguir para nosotros será tratar de identificar los procesos moleculares en esta reacción y ver si podemos aislar la enzima responsable”, añade.

Este descubrimiento podría ser utilizado para idear una solución biotecnológica a escala industrial para la gestión de desechos de polietileno, según los investigadores. “Estamos pensando en poner en práctica este hallazgo de forma viable para deshacer los residuos plásticos, trabajando hacia una solución para salvar nuestros océanos, ríos, y todo el medio ambiente frente a las consecuencias inevitables de la acumulación de plástico”, concluye Bertocchini.

Fuente: huffingtonpost.es/




El cambio climático que calienta el agua del mar causa mortandades masivas de especies en el litoral español

Fondo marino en las Islas Columbretes / D.Kersting-F.Biodiversidad.

Un estudio publicado por la Oficina de Cambio Climático constata el empobrecimiento tanto del Atlántico como el Mediterráneo. Se suceden episodios de muertes a gran escala “sin precedentes” en hábitats prioritarios como corales, bosques y praderas de algas y colonias del fondo marino

La pérdida de ecosistemas se lleva también variedades de interés comercial y afectan a actividades como el turismo submarino

El cambio climático eleva la temperatura del agua de los océanos. Una idea más o menos asentada, pero, en ocasiones, asociada a latitudes polares. Cosas del Ártico o el Antártico. Sin embargo, el mar más caliente está multiplicando los episodios de mortandades masivas de especies en las costas españolas. El mar de España es hoy más pobre debido al calentamiento global, según ha quedado detallado en un informe publicado por la Oficina Española de Cambio Climático.

España es un país con mucha costa y mucho mar: 7.905 kilómetros de litoral y más de 118.000 km2 de aguas territoriales –si se cuentan las zonas ampliadas pesqueras y de exclusividad económica, el Estado tiene jurisdicción sobre 1,1 millones de km2 de mar–. Lo que el cambio climático le está haciendo a esas aguas dispara una serie de efectos nocivos en cadena: se pierden hábitats, mueren ejemplares por millares, desaparecen especies cruciales, se arruinan sectores económicos.

Solo las colonias de fauna del fondo mediterráneo han vivido varios picos de muertes masivas “sin precedentes”. A lo largo de cientos de kilómetros más de 30 especies vieron diezmadas sus poblaciones. Y es un fenómeno que va extendiéndose: en 2015 se detectó un nuevo fenómeno de muertes nunca antes observado en algas calcáreas.

Temperatura, acidez, subida de nivel…

¿Qué le pasa físicamente al mar español por el calentamiento global? El informe constata que sube la temperatura entre 0,2 y 0,7 grados por década. El agua se ha hecho más ácida “a niveles sin precedentes en los últimos 20 millones de años”. El nivel sigue subiendo cada año: 1-2 milímetros en el Atlántico y 4-8 mm en el Mediterráneo desde 1990.

En ese caldo de cultivo los investigadores alertan sobre los ecosistemas españoles que más padecen y que afrontan más peligro. Porque el problema de base es que la alteración del agua marina destruye biotopos donde medran luego las especies. Sin hábitat no hay vida. En la lista negra destacan los arrecifes de coral mediterráneos. Un hábitat de gran rareza “afectado por mortandades masivas”.

Otra víctima son los fondos marinos mediterráneos donde crecen las gorgonias. Tanto su variedad roja como blanca vienen sufriendo muertes a gran escala. Las gorgonias parecen arbustos que tapizan el fondo marino pero son colonias de animales. Son el hábitat de muchas variedades de fauna y flora: “Las comunidades animales y vegetales que viven alrededor de las gorgonias son de las más diversas del Mediterráneo”, explican en el Ministerio de Medio Ambiente. Crecen muy lentamente y precisan de aguas frías, que desaparecen con el calentamiento global.

Fondo de gorgonia roja.

La base de la cadena trófica, en cualquier medio, son las plantas. En el mar ocurre lo mismo. Pero las praderas submarinas no se adaptan a un agua más cálida. “El aumento de la temperatura del agua ha disparado las tasas de mortalidad de Posidonia oceanica en algunas zonas insulares del Mediterráneo”, sentencia el documento. Estas hierbas marinas son lugares de refugio, alimentación y reproducción de muchas especies.

Igual le pasa al alga zostera que no puede seguir el ritmo de aumento de temperatura del agua. Ahora mismo crece en el límite y el calentamiento va camino de extinguirlas porque no podrán desplazarse a tiempo a latitudes más al norte donde el agua todavía tiene la temperatura adecuada.

En el Atlántico, los bosques de macroalgas tienen un “preocupante declive”. De hecho, se las considera extinguidas en muchos enclaves. Estas plantas pardas desarrollan una “función estructural muy importante en el ecosistema”. Los científicos alertan de que su desaparición está provocando “importantes cambios en la comunidad”. En el norte de España, estos “importantes cambios” afectan “a la abundancia de especies clave cuando no su completa desaparición”. Especies que estructuran el ecosistema. Sin ellas, peligra toda la cadena biológica.

Pérdida económica

Aunque la biodiversidad en sí misma constituye una riqueza, la pérdida de variedades tiene una derivada final en sectores económicos. El análisis elaborado para la Oficina da cuenta de ellos. Así, se calcula que en la costa asturiana se han perdido unas 1.400 hectáreas de algas y con ellas “se ha constatado una disminución en las capturas de decápodos comerciales”. Estos son los cangrejos, centollos, langostas, gambas…

También se ha comprobado el declive de dos especies objetivo principal de la pesca como la sardina y la anchoa. En las rías gallegas se han registrado mortandades masivas de bivalvos de interés comercial “causadas por un descenso brusco de la salinidad provocado por lluvias torrenciales”.

Además del comercio pesquero, depauperar el fondo marino lo despoja de atractivo. Los corales, “uno de los hábitats más impactados por el calentamiento”, son un imán para el turismo de buceo. Lo mismo le pasa a las colonias de gorgonias que mueren a gran ritmo. “La desaparición de especies emblemáticas podría tener un grave impacto sobre esta actividad y la economía que sustenta”, aventuran los técnicos.

El resumen final del estudio es pesimista: “Todo apunta hacia el empobrecimiento y una mayor vulnerabilidad de nuestros mares, junto con la disminución de su capacidad para absorber CO2”.

Fuente: eldiario.es




Del cambio climático a la privatización: los cinco problemas para el agua en España

Este 22 de marzo se celebro el Día Mundial del Agua, un recurso al que nosotros estamos acostumbrados pero que no está libre de problemas en nuestro país.

Abrir el grifo y que salga agua potable para beberla, lavarse, cocinar o lo que sea. En el primer mundo apenas nos llama la atención lo que en la mayor parte del mundo es todo un lujo. Para 663 millones de personas, conseguir agua es la principal ocupación del día: pasan horas caminando o haciendo cola para llegar a ella.

Para llamar la atención sobre este mundo a dos velocidades en lo que al acceso al agua se refiere, la ONU celebra el 22 de marzo el Día Mundial del Agua. Este año, el día estará orientado a denunciar el desperdicio del agua, y en cómo reducir y reutilizar hasta un 80% del agua que malgastamos en las casas, ciudades, industrias y agricultura “y que fluye de vuelta a la naturaleza, contaminando el medio ambiente y perdiendo nutrientes valiosos”.

La mayoría de los españoles tenemos acceso cotidiano y sin complicaciones a agua potable, pero no es un privilegio que podamos dar por sentado. Según un informe del World Resources Institute de verano de 2015, gran parte población española estará expuesta un alto estrés hídrico en 2040.

Estrés hídrico por países

Además, un documento de la UE editado en 2010 avisaba de que España utiliza cada año más del 20% de sus recursos de agua para el largo plazo (la cifra más alta solo por detrás de Chipre y Bulgaria). Si estas predicciones se cumplen, se deberá a una combinación de varias causas, algunas de las cuales pueden ser revertidas, y otras a las que tendremos que adaptarnos para mitigarlas.

1. El cambio climático
Aumento de las temperaturas y cambios en los patrones de precipitaciones son las principales consecuencias que tendrá el cambio climático a nivel global, y también en España. Enric Vázquez, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, perteneciente al CSIC, explica que los estudios científicos en este área ya tienen en cuenta los rangos de cambio en los que el consenso científico es mayoritario: un aumento de las temperaturas de entre 2 y 5 grados y reducción en torno al 20-30% en las precipitaciones.

Datos similares se recogen en el Estudio sobre los impactos del cambio climático en los recursos hídricos y las masas de agua elaborado por el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino en 2012: un aumento de las temperaturas entre 1,5 y 4,8 grados y una reducción de las precipitaciones de entre el 17 y el 28% dependiendo del modelo de cálculo y la década del siglo XXI. Los cambios no serán iguales en toda España: lloverá sensiblemente menos en lugares como Canarias y el suroeste de la península, y se notará menos cambio en Levante. Como consecuencia, también aumentará la evapotranspiración. “Se pronostica una reducción generalizada de recursos hídricos en España, más acentuada conforme avanza el siglo XXI”, concluye el informe.

A causa de los previsibles cambios en el clima, el 80% del territorio español está en riesgo de desertificación, según otro informe del Ministerio de Medio Ambiente y recogido por Eldiario.es. Se considera la desertificación como la degradación de la tierra, que pasa a ser árida, subárida o subhúmeda seca, y según esta información, un 20% del suelo español que hoy está a salvo, dejaría de estarlo en los próximos años.

Las zonas susceptibles se amplían: a las regiones ya secas se añadiría la zona norte de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, el valle del Ebro, zonas de Cataluña y la submeseta norte. Las regiones húmedas, que suponían un 39% del territorio entre 1971 y 2000, se quedarán en un 20% a finales de este siglo.

2. La contaminación y sobreexplotación
Aunque los sistemas de depuración de aguas y gestión de los residuos de nuestro país son muy buenos según las palabras del investigador, no se libra de algunos problemas por contaminación. Según un documento del Instituto Geográfico Nacional, “la contaminación de las aguas subterráneas resulta, principalmente, de los vertidos urbanos, de la industria o de la infiltración de los fertilizantes depositados en el suelo, procedentes de la agricultura intensiva, y por las deyecciones del ganado”. En ambos casos, los niveles de nitratos pueden llegar a consittuir una amenaza para la salud humana. Otro compuesto significativo para evaluar la calidad de agua es el amonio, que llega hasta ella procedente de las redes de saneamiento.

Según ese documento, las zonas con más focos contaminantes son las que rodean a Madrid, Barcelona y las ciudades industriales de la cornisa cantábrica, así como las regiones ganaderas del Ebro, Andalucía y Castilla y León.

Distribución geográfica de los focos contaminantes (Instituto Geográfico Nacional)

Otro factor relacionado es la explotación irracional de masas de aguas subterráneas por encima de los niveles de recarga, lo que produce la salinización de las aguas, empeora su calidad y altera hábitats naturales como los humedales. En España estos casos se dan sobre todo en el tercio sureste de la Península y en ambos archipiélagos, lugares donde las precipitaciones son menores que el agua que se consume y la solución habitual es recurrir a los acuíferos.

3. Una gestión irregular
El 22 de diciembre de 2000 entraba en vigor la Directiva Marco Europea del Agua, un intento por unificar la legislación y actividades de los países miembros en cuanto al a gestión de sus recursos hídricos. “Una de las indicaciones de esa norma era gestionar las aguas superficiales y las subterráneas de forma integrada, y esto en España no está bien resuelto”, explica Vázquez.

Una de las indicaciones de esa norma era gestionar las aguas superficiales y las subterráneas de forma integrada, y esto en España no está bien resuelto
Es una consecuencia del modelo de gestión de los recursos hídricos en nuestro país, dividido en confederaciones hidrográficas correspondientes a las diferentes cuencas. “Cada una tiene sus procedimientos, y el enfoque a esa integración que pide la UE depende de la idiosincrasia de cada una”. Esto dificulta la toma de medidas generales para proteger las masas de agua en superficie y subterráneas, así como establecer unos protocolos comunes a seguir en los próximos decenios, que tengan en cuenta el impacto del cambio climático, la concentración de la población y los nuevos sistemas agrícolas entre otros.

Otro punto que señala el experto es la falta de técnicos en estas administraciones con los conocimientos actualizados para diseñar planes de actuación adecuados. “Hay que ponerse al día en la gestión, algo que se ha ido quedando atrás con la crisis entre otros motivos”.

4. Los regadíos ineficientes
En España, en torno al 80% del agua que se consume está destinada a la agricultura, y dentro de las explotaciones agrícolas española la eficacia en el uso del agua es muy variada. Según datos del Ministerio de Medio Ambiente, de 2002 a 2014 la superficie regada en España aumentó de 3,36 a 3,6 millones de hectáreas y a pesar de ello la cantidad de agua descendió en un periodo similar de tiempo de 17,68 a 15,83 hectómetros cúblicos.

Vázquez explica que en nuestro país conviven explotaciones agrícolas con un uso del agua altamente eficiente con otras que sufren grandes pérdidas de agua, y el elemento diferenciador está, a sus ojos, muy claro: la capacidad de inversión. “En muchos casos depende de la capacidad de inversión del agricultor para instalar un sistema eficiente y sin pérdidas. Instalaciones muy eficientes y otras que no lo son tanto conviven en las mismas comunidades autónomas o zonas agrícolas, no es una cuestión geográfica”.

5. ¿Hace falta privatizar el agua?
Es una cuestión a debate en algunas ciudades españolas, y los defensores de esta opción señalan sus supuestas ventajas en la eficacia de la gestión privada. Vázquez no está de acuerdo en este punto. “Si el argumento es ganar en eficacia, desde luego que no me convence”, zanja el investigador, que explica que solo el 15-20% del agua que se utiliza en nuestro país es para el consumo humano, sobre todo en entornos humanos y su gestión es muy eficiente, con pocas pérdidas y escapes. “Privatizar el agua no cambiaría los patrones de consumo porque estos ya están en general bien ajustados. Los motivos, si los hay, serán otros, pero no mejorar la gestión porque ahí hay ya muy poquito que ganar”.

Fuente: elconfidencial.com