El río de hierro fundido que se descubrió en el núcleo de la Tierra

Imaginad un río de hierro fundido que se desplaza muy lentamente, aunque su velocidad media sea unas 35.000 veces mayor que la de la hierba al crecer.

Este “río”, que avanza unos 50 kilómetros al año, se encontró hace poco en la núcleo de nuestro planeta.

El movimiento más rápido del núcleo

Si bien la temperatura media de la superficie de la Tierra oscila alrededor de los 14 ºC, la del núcleo de nuestro planeta es de unos 6.000 ºC. Esto permite que exista lo que se halló el 19 de diciembre de 2016 por parte de científicos del DTU Space Instintute (Dinamarca) y la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Analizaron los datos de los tres satélites Swarm de la ESA, que estudian el campo magnético de la Tierra, y descubrieron esta masa de hierro fundido a unos 3.000 kilómetros de profundidad.

La masa mide casi 420 kilómetros de ancho y cubre casi la mitad del planeta. Su comportamiento es crítico para la generación y mantenimiento del campo magnético global.

Fuente: xatakaciencia.com




El vídeo que nos muestra en cámara lenta cómo se dibuja la majestuosa belleza de un rayo en el cielo

Los rayos y las tormentas eléctricas son de los pocos fenómenos naturales que podemos disfrutar la mayoría de los habitantes de este planeta sin importar la región en la que nos encontremos.

Esto ha provocado que hoy día existan una gran cantidad de fotografías y vídeos desde todos los ángulos posibles, pero no muchos en cámara lenta y con buena resolución.

Esto no significa que se trate de una tarea sencilla, al contrario, fotografiar o sacar un vídeo de un rayo con buena calidad requiere paciencia, mucha paciencia, ya que es una suerte de azar lograr encontrar el sitio donde caerá uno, y además, tener el enfoque correcto. Hoy veremos uno de esos trabajos asombrosos que aparecen de vez en cuando, el cual nos muestra impresionantes tormentas eléctricas a 1000 cuadros por segundo y en calidad 4K para nuestro deleite.

Abre bien los ojos

La aparición de un rayo es algo brevísimo, un instante que nos deslumbra y nos deja una imagen mental que dura unos segundos. Mientras nuestra mente trata de descifrar lo que acabamos de ver, la tormenta continúa mostrando rayos en todas direcciones creando una especie de ramificaciones en el cielo, algo que nuestros ojos no son capaces de capturar a detalle.

El fotógrafo y cineasta Dustin Farrell nos presenta ‘Transient’, un homenaje a esos rayos que existen brevemente y que muchas veces no podemos ver. Se trata de una aventura que representó más de 30 días cazando tormentas para plasmarlas en vídeo.

Ya mencionaba que no se trataba de algo sencillo, y en el caso de Dustin se apoyó en una cámara Phantom Flex4K, con valor de 110.000 dólares, la cual es enorme y es capaz de capturar imágenes a cámara lenta en 1000 cuadros por segundo. Es así como se decidió a recorrer más de 32.000 kilómetros en Arizona para traernos este maravilloso vídeo.

Debido al tamaño de la cámara y al que no sabía donde iba a aparecer un rayo, Dustin se montó en el asiento trasero del automóvil y se puso a grabar durante varias horas para posteriormente regresar a casa y ver que había logrado capturar. Hubo días donde no hubo suerte y sólo se veían manchas blancas o relámpagos fuera de foco, pero hubo días donde se sorprendió con el resultado.

En total capturó más de 10TB de vídeo y usó una gran cantidad de lentes y configuraciones. El resultado es este vídeo de apenas 3 minutos donde podemos ver a detalle y a máxima resolución el nacimiento y muerte de un rayo.

Fuente: magnet.xataka.com




La fascinante historia de la isla que se niega a morir y que tiene sorprendidos a los investigadores de la NASA

A inicios de 2015, un volcán subacuático entró en erupción dentro de la región perteneciente al Reino de Tonga, dentro del Océano Pacífico.

La mezcla de lava y una gran nube de ceniza volcánica dieron vida a una isla que bautizaron como ‘Hunga Tonga-Hunga Ha’apai’, a la cual los investigadores le daban tres o cuatro meses de vida debido a los impactos del océano.

La sorpresa es que a casi tres años de su formación la isla sigue en pie contra todo pronóstico, lo que ha llamado la atención de investigadores de la NASA quienes ahora dicen que podría durar décadas. Lo impresionante de todo esto es que la isla ha ido cambiando su forma en estos años y nadie sabe bien por qué.

La primera isla de este tipo en 50 años

Jim Garvin, científico en jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, dio recientemente una conferencia para la Unión Geofísica Estadounidense, donde mostró impresionantes detalles de este extraño tipo de isla, algo que no ocurría desde 1963.

En 1963 nació Surtsey, una isla ubicada frente a la costa de Islandia que surgió tras la erupción de un volcán y que a día de hoy sigue ahí. En el caso de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai se cree que la mezcla química entre el agua caliente del océano y el material volcánico hicieron que las costas rocosas se endurecieran después de la erupción, creando así una barrera que la protege del impacto de las olas.

Como ya había mencionado, su transformación es increíble y lo podemos ver en el siguiente vídeo:

Si todas estas suposiciones resultan ser correctas, estaríamos ante el nacimiento de una nueva ‘Surtsey’, lo que significa que esta nueva isla podría durar décadas e incluso tener las condiciones para albergar vida.

Esto ha provocado que los científicos hayan empezado a monitorizar la isla a través de imágenes satelitales mensuales para conocer los cambios, así como con embarcaciones que se dedican a mapear el lecho marino y saber cómo reacciona la fauna del lugar.

En un inicio, Hunga Tonga-Hunga Ha’apai tenía un forma ovalada y se elevaba más allá de los 122 metros desde sus costas hasta un cono de piedra ubicado en el centro. Con el paso del tiempo ha ido cambiando su forma hacia un aspecto más delgado y alargado.

En abril 2015 la isla presentó su primer cambio importante, ya que los acantilados del borde sur del cráter se habían derrumbado, y días más tarde los remanentes terminaron por caer para así abrir un lago central. Ante esto, muchos pensaron que las olas impactarían en el interior del cráter y acelerarían el colapso, pero no, unas semanas más tarde se formó un banco de arena que protege el lago.

Como el mismo Garvin lo ha mencionado: “esta isla está luchando por su vida”, ya que los estudios han mostrado que el volumen total de la isla se ha mantenido e incluso se ha incrementado a medida a que el material del cono se erosiona y se acumula a lo largo de las costas.

Hoy día las predicciones le dan una vida de entre seis años y tres décadas, pero viendo todo lo que ha ocurrido, cualquier sorpresa puede ser posible, ya que todo dependerá de que tan rápido se desestabilice el cono central.

Según la NASA, este tipo de formaciones nos ayudará a entender más acerca de la historia de nuestros continentes, incluso puede servir para tratar de comprender qué fue lo que ocurrió en Marte, ya que presenta varias superficies que parecen pequeños volcanes muy similares al de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, la mala noticia es que se desconoce el contexto en el que se formaron.

Fuente: xataka.com




El ataque de las bacterias escondidas bajo el hielo

El hielo perpetuo del norte del planeta es una tumba llena de muertos vivientes. Escondidos en el permafrost, el hielo perenne bajo el césped de la tundra, microorganismos latentes aguardan a ser liberados para infectar.

A su alrededor yacen congelados cadáveres de animales y enterramientos humanos. El cambio climático está fundiendo estos hielos que llevan miles de años incólumes. Están aflorando los muertos y sus asesinos.

“No sabemos lo que puede haber ahí”, advierte a El Independiente Susana Serrano, microbióloga de la Universidad Complutense de Madrid. En el permafrost podría haber bacterias antiguas y otros agentes infecciosos contra los que no estamos inmunizados. “Las bacterias pueden permanecer latentes en forma de endoesporas. No están metabólicamente activas, pero resucitan cuando las condiciones ambientales son idóneas”, explica. “Cerca de un 10% de estos microorganismos son viables después de medio siglo. Si quedan atrapados en ámbar o en hielo, pueden despertar pasados miles de años”, describe.

El permafrost supone un cuarto del terreno del hemisferio norte. Cubre Siberia, Alaska y Canadá. Se está derritiendo en latitudes y a profundidades sin precedentes. La temperatura de la superficie de las estepas ha aumentado como mínimo 3 grados desde principios del siglo pasado. “Como consecuencia podrían volver los vectores de algunas epidemias mortíferas de los siglos XVIII y XIX, sobre todo cerca de los cementerios donde se enterró a las víctimas”, aseguraban en 2011 científicos de la Academia Rusa de Ciencias.

Pocos años después, la predicción de estos expertos se cumplió. Una ola de calor azotó Siberia y provocó temperaturas de 35 grados centígrados, 25 más de lo habitual. La carcasa de un reno muerto hacía 75 años en la península de Yamal afloró y liberó esporas de Bacillus anthracis que revivieron. Ese verano de 2015 el carbunco se extendió por la tundra, mató a un niño, infectó a casi un centenar de personas y acabó con la vida de más de 2300 renos.

Vista aérea del permafrost derretido The Permafrost Institute

A principios del siglo XX los brotes en la región era habituales y llegaron a morir 1,5 millones de estos ungulados. Se estima que hay unas 7000 fosas con renos rebosantes de ántrax en el hielo del norte de Rusia. Las bacterias se refugian en el suelo, si los animales comen pasto o beben agua contaminada con las esporas, los microbios despiertan y enferman al huésped. También hay cepas que entran en el cuerpo a través de heridas abiertas o la respiración.

Las viejas y mortíferas conocidas no son las únicas que pueden resurgir de las tierras heladas. Hace 30 siglos, a finales del Pleistoceno, un extraño virus gigante quedó sepultado y conservado por el hielo. Un equipo de científicos franceses lo halló en 2000, a 30 metros de profundidad en la región de Kolymá, al noreste de Rusia. Es un mastodonte del tamaño de una célula.

Dos años después los mismos científicos que habían logrado resucitar una planta, también congelada en el permafrost hace 30.000 años, se lanzaron a revivir el virus. Lo mimaron colocando parte de las muestras en un caldo de cultivo junto a amebas. Pasado un tiempo el virus las atacó y mató. El renacido estaba en plena forma.

Afortunadamente, el virus rescatado de las profundidades no infecta células humanas. Algo que no descarta la posibilidad de que aparezcan otros que sí lo hagan. “El hecho de que podamos contraer una infección viral de un neandertal que llevan mucho tiempo extinguidos es una buena demostración de que los virus no pueden ser erradicados del planeta y decir lo contrario nos da una falsa sensación de seguridad”, explica Chantal Abergel, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y coautora del trabajo.

Policías de Seattle durante la epidemia de gripe española National Archives at College Park

No son neandertales, pero sí cadáveres humanos plagados de uno de los virus más temidos de la historia los que descubrió un grupo de arqueólogos durante una expedición por la siberiana República de Sajá en 2004. Hallaron una fosa con cinco momias congeladas. Una de ellas era una mujer que había muerto por viruela hace 300 años. Lo saben porque hallaron fragmentos del virus variólico en su interior. No tenían capacidad infectiva. Pero esta momia es solo una de las muchísimas que puede haber conservadas en hielo. La viruela fue responsable de más de 300 millones de muertes solo en el siglo XX. Es la única enfermedad erradicada, gracias a constantes campañas de vacunación durante dos siglos. Solo se conservan muestras vivas en laboratorios rusos y estadounidenses. El deshielo podría liberarla de nuevo en la naturaleza.

Otros cadáveres congelados desataron la polémica un año después. Tras rastrear el mundo en busca del virus de la gripe española en cadáveres durante 50 años, un equipo de investigadores estadounidenses resucitó a este microbio que mató a 40 millones de personas entre 1918 y 1920. Lo hallaron en muestras de soldados del Instituto de Patología de la Fuerzas Armadas, en Washington DC, y de una mujer obesa del cementerio de Brevig Mission, situado en Alaska. El frío y la grasa de su cuerpo habían conservado sus pulmones infectados. Gracias a ella habían conseguido las piezas que les faltaban para reconstruir el virus.

Mientras la comunidad científica aplaudía a los virólogos, la ciudadanía se echaba las manos a la cabeza. “El virus resucitado es muy virulento, causa la muerte en los ratones de laboratorio y en los embriones de pollo mucho más rápidamente que cualquier otro virus de la gripe humano conocido, y crece muy rápidamente en células humanas”, explica a este medio Ignacio López-Goñi, profesor de microbiología y virología en la Universidad de Navarra. Por fortuna, si se escapara de los tubos de ensayo, esta gripe no arrasaría. “Los antivirales actuales son efectivos contra este virus de 1918 resucitado”, apostilla el experto.

Científicos examinan una cría de mamut hallada en el permafrost The Mammuthus Program

Con el deshielo del permafrost también salen a la luz cuerpos completos de mamíferos extinguidos, que habitaron el Pleistoceno. Mamuts y rinocerontes lanudos emergen de los hielos con carne y melena. Son tesoros biológicos que los científicos buscan con tanto ahínco como los cazadores de colmillos. Recorren la tundra de Yakutia en busca del marfil de estos seres del pasado, que se vende por unos 45.000 euros.

Siberia se está derritiendo tan rápido como un helado en un día ventoso. La tierra helada se está convertiendo en un terreno salpicado de lagos. Esta descongelación esta acelerando más si cabe el calentamiento global porque está liberando metano, un gas de efecto invernadero. Las bacterias, animadas por el calor, descomponen la materia orgánica y como residuo generan el metano y dióxido de carbono, que se acumula formando bolsas de gas bajo el terreno. Pisarlo es como andar sobre un colchón de agua. Por el momento se han contabilizado unas 7000 en las península de Yamal y Guida y en la isla de Bely se han detectado niveles de metano mil veces superior al normal y de 25 veces el de dióxido de carbono.

Este fenómeno podría explicar los gigantescos cráteres que han aparecido en algunas zonas, apodados como ‘agujeros del fin del mundo’. Los especialistas estiman que para 2100 la inmensa mayoría del permafrost del hemisferio norte habrá desaparecido. Para entonces todos los truenos de esta helada caja de Pandora se habrán liberado.

Fuente: elindependiente.com




¿Por qué el agujero en la capa de ozono está más pequeño que nunca?

Desde 1988, el agujero en la capa de ozono es una preocupación tanto para la comunidad científica como para la población en general. Es decir, los millennials no conocen un mundo sin este problema. Desde pequeños nos enseñaron que existe un hoyo ahí en alguna parte del cielo, incluso aunque no lo comprendiéramos del todo.

Por eso la noticia reportada por la NASA, de que este 2017 el agujero en la capa de ozono presentó el menor tamaño registrado desde el 88, nos cayó de sorpresa. Pero ojo, esto no quiere decir que ya podemos recostarnos en nuestros laureles. Al contrario, todavía hay un importante camino por recorrer.

La capa de ozono se encuentra entre 15 y 30 kilómetros sobre la Tierra y nos protege de los rayos ultravioleta B (UVB) que vienen del Sol. Es como el protector solar de la humanidad. En la década de los 80 se descubrió que la concentración del ozono en la estratosfera disminuía durante la primavera y verano, como explicó National Geographic. Esta pérdida de ozono llegaba hasta a un 65 % sobre la Antártida.

La NASA monitorea el decremento en el ozono todos los años durante septiembre. De acuerdo con la información recolectada, en 2017 el agujero se observó más pequeño que nunca. La razón: las altas temperaturas en la estratosfera. Un vórtice más cálido de lo usual en la Antártida redujo la cantidad de nubes estratosféricas, las cuales fomentan las reacciones destructivas del cloro y el bromo en contra del ozono.

Una cantidad insuficiente de ozono sobre nuestras cabezas afecta a todos los seres vivos. En humanos, pueden generar cataratas y cáncer de piel. En plantas y animales, llega a afectar incluso sus ciclos reproductivos.

¿Viste la película o el musical de Hairspray? Si así fue, tal vez recuerdas cómo todos se echaban 15 latas de spray para el cabello para sostener sus altos peinados. Esta fiebre por los aerosoles (de cualquier tipo, no sólo de belleza) es el principal culpable del agujero en el capa de ozono.

Estos productos contienen químicos derivados del cloro y el bromo, como los clorofluorocarbonos, los cuales destruyen al ozono. (Dato de trivia: el mexicano Mario Molina fue uno de los investigadores clave en descubrir el daño que causan estos compuestos).

Aunque desde hace 30 años existe un protocolo que regula el uso de clorofluorocarbonos en diferentes productos, los especialistas de la NASA afirman que esta reducción en el tamaño del agujero se debe a un fenómeno natural y no es una señal de una rápida restauración.

Incluso con esa disminución, la zona afectada conserva una extensión equiparable a dos veces y media el tamaño de Estados Unidos. Se espera que con las medidas adecuadas, los niveles de ozono en la Antártida se recuperen en el año 2070.

Fuente: vix.com




‘Planeta Azul II’: Carta de amor a los océanos

La ambiciosa serie documental muestra como nunca antes la vida en los océanos y arroja nueva luz sobre las amenazas que los acechan.


Cuando en 2001 se emitió por primera vez Planeta Azul, nunca nadie había llegado tan lejos a la hora de explorar y mostrar la vida submarina. Una generación después, los adelantos tecnológicos (tanto para alcanzar mayores profundidades durante más tiempo como para rodar hasta en condiciones de oscuridad total), los últimos descubrimientos científicos y, sobre todo, las amenazas a las que están sometidos los océanos y las criaturas que los pueblan debido a la acción del ser humano convencieron a los responsables de BBC Earth de que era el momento de volver a zambullirse para contar nuevas historias.

Durante cuatro años el equipo se embarcó en 125 expediciones en 39 países; en total, pasaron 1.500 días en el mar y más de 6.000 horas grabando bajo el agua en todos los océanos del planeta. Y accedieron a lugares jamás filmados, captaron comportamientos sorprendentes e incluso descubrieron nuevas especies. El resultado de ese colosal esfuerzo es Planeta Azul II, una superproducción de más de 13 millones de libras de presupuesto (unos 14,6 millones de euros) que consta de siete capítulos de 50 minutos de duración más un especial ‘Así se hizo’ (#0, 21.00 y bajo demanda en Movistar). “Teníamos el suficiente dinero para ser enormemente ambiciosos, pero no lo bastante como para ser irresponsables”, comenta Mark Brownlow, productor de la serie, en conversación con EL PAÍS durante su presentación mundial en Londres.

Con música del compositor ganador del Oscar Hans Zimmer (que ha colaborado en uno de los temas con la banda Radiohead), Planeta Azul II está narrada en su versión original por Sir David Attenborough, toda una leyenda de la televisión británica que también es conocido por su activismo en la defensa del medio ambiente. El equipo fue testigo de varios efectos del cambio climático en los océanos (que ocupan el 70% de la superficie de la Tierra y generan la mitad del oxígeno del planeta). El famoso naturalista señala dos amenazas que le preocupan de forma especial: “La primera son las consecuencias del aumento de la temperatura del mar, y una de las que documentamos es el blanqueamiento del coral, en cuyos arrecifes la mayoría de los peces protegen a sus crías hasta que crecen. La segunda es la contaminación provocada por los plásticos; tiramos miles de toneladas de plástico al mar al día, y éste se rompe en pequeños fragmentos que absorben químicos y envenenan a los peces”.

Planeta Azul II muestra habitantes marinos mucho más evolucionados y más parecidos al ser humano de lo que cabría suponer. “Lo que más me ha sorprendido es descubrir lo inteligentes que son algunos peces”, apunta el productor ejecutivo James Honeyborne. “Dimos con muchas criaturas que muestran un comportamiento inteligente: desde un pez brosmio que utiliza una roca como herramienta para abrir una almeja hasta un pulpo que se crea una armadura con trozos de conchas para protegerse de los tiburones”, añade Mark Brownlow.

Durante el rodaje también hubo alguna situación comprometida, como la que experimentó Orla Doherty, productora de dos episodios, en un sumergible en aguas de la Antártida. “A 450 metros de profundidad vimos que estaba entrando agua. No a borbotones, porque en ese caso estaríamos muertos, pero había un charco en el suelo de la cabina. Pero como el equipo era absolutamente increíble y teníamos plena confianza en ellos, nunca llegué a entrar en pánico, aunque admito que el corazón me latió un poco más deprisa”. Pese a todo, ella volvería al fondo del mar mañana mismo: “Si hubiera una manera de vivir ahí abajo, lo haría”.
Más que una serie con mensaje

Hechos respaldados por la ciencia y presentados con imágenes cautivadoras; es la fórmula con la que los productores de Planeta Azul II esperan que el mensaje de la serie resuene en los espectadores. Aunque Sir David Attenborough prefiere evitar ese término: “El cineasta americano Samuel Goldwyn siempre decía que si quisiera mandar un mensaje usaría Western Union. Por supuesto, se deja claro que los mares son muy vulnerables y esenciales para nuestro futuro, pero no esperamos que la gente sintonice porque estamos al tanto de los últimos datos alarmantes, sino porque este es un film complejo, extraordinario, importante e increíble de ver. Y con todas las preocupaciones que nos rodean, del Brexit a Trump, poder asomarse a un mundo donde el ser humano no es el protagonista, y donde hay belleza, maravillas, asombro, historia, biología y, sobre todo, verdad, no es algo muy habitual en la televisión actual”.

Fuente: elpais.com




¿Qué son y cómo se forma los fósiles?

A muchos de nosotros nos gusta hablar sobre los dinosaurios en general y muchos de otros animales pre-históricos, pero todo lo que queda de ellos está debajo de la tierra o en museos de todo el mundo.

Los fósiles son la materia prima del estudio paleontológico, o sea, sin fósil no existe prueba y sin prueba no hay animal. Oímos mucho acerca de fósiles, pero, ¿qué son? ¿Cómo se forman? Tengo la intención de responder de la forma más clara posible estas dos cuestiones, con buenas ilustraciones y un texto muy completo, vamos.

¿Qué son los fósiles?
Los fósiles son los restos o marcas de animales extintos, que después de muertos sus cuerpos o marcas de su actividad se han conservado de alguna manera. Los fósiles más comunes se encuentran en las rocas, pero también pueden ser encontrados en el hielo o en el ámbar, savia de los árboles que corría por el tronco y después de un tiempo se endurecía preservando animales o vegetales en su interior. Este material conservado puede ser formado de cualquier tipo de organismo, sin embargo los más comunes son animales vertebrados o que tienen alguna parte dura, generalmente ósea en el cuerpo y que logran superar la descomposición.

También hay fósiles de bacterias, invertebrados como insectos y plantas, pudiendo ser encontrados enteros o fragmentados. Pero los fósiles pueden ser constituidos de huellas o marcas dejadas, no sólo partes del propio animal, a veces aparecen en forma de huellas, marcas de cola, huevos, nidos, excrementos, etc, son considerados Icnofosiles.

Muchos investigadores consideran que el resto de un ser vivo debe tener más de 11.000 años para ser considerado fósil, si se encuentra organismos preservados que sean más recientes son considerados sub-fósiles. Sin embargo otros consideran que cualquier vestigio de cualquier período geológico del pasado de la tierra puede ser considerado fósil. Hasta hoy, la paleontología, ciencia que estudia los fósiles, describe y clasifica los fósiles en 2 tipos principales que puedes ver a continuación.

SomatoFósiles. Son los fósiles que más llaman la atención, ya que están compuestos de partes del cuerpo de un ser vivo extinto, como dientes, caparazones, conchas, huesos, hojas, troncos de árboles o partes blandas de los animales, que rara vez se preservan.
Icnofósiles. Compuestos por indicios de que un ser vivo estuvo o vivió en un lugar determinado, como huellas, cáscaras de huevos, excrementos o heces conservadas por la mineralización o desecación, refugios o cuevas donde vivieron animales etc.

¿Cómo se forman los fósiles?
Los fósiles, somatofósiles, icnofósiles, se forman después de que los restos del cuerpo es enterrado. Son tres las formas de preservación, mineralización, fundición y moldeo y carbonización que conservan los restos durante millones de años.

1.- Mineralización

Son procesos en los que los huesos y los icnofósiles se forman. Los restos del cuerpo reciben una adición de minerales o una alteración de los minerales originales existentes en el hueso, que acaban convirtiendo los restos prácticamente en roca, con el que se conoce por la petrificación. Son buenos ejemplos los troncos de los árboles, grandes huesos y caparazones.

Dentro de la mineralización destacamos dos modos de fosilización que puedes ver a continuación.

1.1 Recristalización: El organismo original no se conserva en su material original, el hueso, por ejemplo, que es reemplazado en su mayor parte por algún otro mineral y la estructura o forma del fósil es modificada parcialmente.

1.2 Epigenización: Este proceso se divide en dos tipos.

El primero, la permineralización, se produce cuando el material original del organismo sufre una adición de minerales que penetran en el hueso, por ejemplo, dejando este petrificado y más pesado, ya que además del material original se suma el peso de los minerales añadidos por el tiempo.
El otro proceso es conocido como pseudomorfosis, donde la forma original del organismo se mantiene pero su material es totalmente reemplazado por otro mineral.

2.- Carbonización

Se produce cuando hay una pérdida de sustancias volátiles (oxígeno, hidrógeno y nitrógeno principalmente), dejando una película de carbono. Es más frecuente en estructuras formadas de lignina, quitina, celulosa o queratina. Esta ocurre cuando restos de plantas o de animales son aplastados debajo de una roca.

3.- Fundición y Moldes:

Son impresiones en negativo (no representa el organismo como realmente es, sólo un molde invertido) o positivo (representa el organismo como realmente es, o sea, una copia), de partes de los organismos o de sus icnofósiles. Se forman los moldes en 3 tipos.

3.1 Exterior: forma una impresión del organismo en negativo, como la piel de un animal o la superficie de una concha. El organismo está cubierto en su parte exterior por un tipo de material, como el barro, por ejemplo, y su cuerpo con el tiempo se queda el formato del organismo en el barro que se convierte en roca, sin embargo para que esto ocurra es necesario que los restos tengan alguna superficie con hendiduras, agujeros, textura irregular y que sea un tanto resistente, para que el material que formará la impresión pueda penetrar allí y se solidifique. Ver el molde exterior de una concha de abajo.

3.2 Interior: forma una impresión interna del organismo, comúnmente ocurre en conchas. El molde es negativo y se forma cuando el barro o cualquier otro material penetran en el interior de los orificios y dentro del resto del animal y este acaba cuajando. El cadáver se descompone y queda un molde de la parte de adentro de la concha o del organismo en cuestión. En el ejemplo vemos un molde interno de la concha de la misma especie que se muestra arriba, en un molde exterior.

3.3 Contra de molde: forma una COPIA del organismo original, pero es más difícil de producirse naturalmente, pues para que el contra molde sea hecho es necesario que primero un “primer molde” interno o externo del sea hecho. Este molde se rellena con algún material y formaría una copia del organismo que formó el “primer molde”.

Generalmente este proceso es utilizado para hacer artificialmente la copia de algo, como por ejemplo, de una huella. La huella de carbono es un molde externo, que al ser llenado con un material que le da la forma del “pie” de este material. Para probar esto, usted puede hacer una experiencia en casa. Coge algún objeto, puede ser un muñeco de dinosaurio, por ejemplo, que tenga el pie bien definido, como un terópodo, y use un poco de arena para hacer una superficie plana. En la arena fuerza el pie del muñeco hasta formar una huella y retire lentamente para que ella quede entera. Verás que queda un agujero con la forma del pie, a continuación, utilizar alguna sustancia que pueda secarse después, como yeso en polvo diluido con agua para formar una masa que se debe utilizar para rellenar esta huella, muy despacio. Dejar secar y retirar la arena y verá que una copia del pie del dinosaurio se formó en yeso.

Otro proceso de fosilización es la momificación, que preserva el organismo casi como en la vida. Este proceso es muy raro de que se produzca porque se conserva gran parte del animal, que por lo general se descompone en su mayor parte, pero cuando se produce, es necesario que el cadáver quede atrapado dentro de un material impermeable y resistente a la descomposición. Los materiales que surten un mejor resultado es el hielo, que conserva los tejidos blandos con la baja temperatura y el ámbar, resina de los árboles que se seca muy resistente e impermeable, ambos proporcionando una momificación total del animal.

También puede suceder la momificación en la roca, pero esta generalmente es parcial. Recordando que cuando un cadáver se encuentra atrapado en el hielo y no permanece en él por mucho tiempo, como los Mamuts y otros animales de la Era del Hielo, no se fosiliza realmente y esto sucede porque cuando se forma un fósil, los restos se sustituyen o son impregnados con minerales convirtiéndolo en roca, pero los animales encontrados en el hielo, congelados debido al hábitat frío en que vivieron son momificados en el hielo y no llegaron a fosilizarse, o sea, cambiar sus moléculas orgánicas por las moléculas de la roca.

Aún me queda hacer un comentario sobre el icnofósil, que en realidad son registros o marcas de actividad biológica en un lugar determinado. Huellas, nidos, cáscaras de huevos, rastros de cola, heces entre otras marcas de la actividad biológica, estos son considerados icnofósiles porque no formaban parte del cuerpo del animal, sino porque fueron abandonados por él.

Existen algunas impresiones formadas en las rocas por los minerales o la acción de otros elementos de la naturaleza, estas impresiones son conocidas como pseudofósiles (falsos fósiles), ya que, en apariencia, representan fósiles de plantas, entre otros organismos, pero en realidad no pasan de manchas en las rocas. Algunos fósiles son llamados “fósiles de transición” porque son de organismos extintos que representan la transición de una especie a otra en la historia evolutiva del planeta Tierra.

Un gran error que se produce en los medios de comunicación cuándo se habla de fósiles de transición, ya que por lo general los periódicos o sitios de noticias usan el término “ESLABÓN PERDIDO” para referirse a los fósiles de transición, lo que desde el punto de vista paleontológico, es incorrecto, dar el título a todo el fósil de transición.

El eslabón perdido sería un fósil que ayude a exclarecer toda la línea evolutiva de un determinado grupo animal, pero estos fósiles transitivos en general ayudan a resolver dudas pero en parte, no dando a los investigadores información sobre el linaje. Otro término que implica fósil es uno que genera mucha polémica, en este caso sería el empleo del término “Fósil viviente”, que generalmente se refiere a animales que han sobrevivido durante millones de años sin modificar su apariencia, hábitos o metabolismo. Estos animales no son seres inmortales, o dinosaurios vivos.

El término “fósil vivo” es de mi punto de vista un tanto exagerado, ya que los animales a que se refiere, como el sphenodon por ejemplo, un reptil de Nueva Zelanda, que desde su nacimiento, poco ha cambiado sus características, pero no quiere decir que sea la misma especie que vivió hace millones de años. Son DESCENDIENTES de animales extintos, pero que conservan las características de sus antepasados.

Otro ejemplo de estos animales son los peces Celacantos (Coaelacanthimorpha, Celacantimorfos) que muchos consideraban extintos después de encontrar un fósil de millones de años, pero hace algunos siglos pescadores capturaron ejemplares vivos de este tipo de pescado en la costa de África, siendo que la especie actual es muy similar a la especie extinta.

Fuente: comofuncionatodo.net




Día de la Tierra: más llamada de atención que celebración

Google conmemora en todo el mundo el Día de la Tierra, convirtiéndolo en una toma de conciencia responsable para mejorar, con pequeños actos, todo lo que nos rodea.

El 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra, una expresión tan sencilla como llena de contenido, ya que hace referencia al planeta que habitamos y lo que estamos haciendo con él para las futuras generaciones.

El origen de esta conmemoración se sitúa en 1970, año en el que se inició un movimiento medioambiental en Estados Unidos que sacó a la calle a 20 millones de personas para luchar por un entorno más saludable.

Tras esta manifestación se logró concienciar a los políticos sobre la importancia de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente, y se creó la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos. Esta asociación se encarga de las leyes para conseguir aire limpio, agua potable y conservar especies en peligro de extinción.

Google homenajea el Día de la Tierra para que todos reflexionemos sobre su cuidado, invitándonos a preocuparnos más por la contaminación, los animales, las plantas y el medio ambiente.

El Doodle de hoy sigue la historia de un zorro que sueña con una Tierra que ha sido contaminada y afectada negativamente por el cambio climático. El zorro se despierta con un sobresalto y, con rapidez, comienza a hacer pequeños cambios de estilo de vida para cuidar la Tierra. A lo largo del camino el zorro recluta a amigos (incluyendo a Momo, el gato, y la rana favorita de Google, Weather) para unirse a su búsqueda para proteger y mejorar el medio ambiente.

Para combatir situaciones como el blanqueo de coral y la contaminación, los tres eco-guardianes de Google toman medidas como comer menos carne, compartir y desenchufar dispositivos electrónicos no utilizados…

El blanqueo de corales en la Gran Barrera de Coral de Australia empeora
El planeta que habitamos tiene 4.543 millones de años de edad y continúa siendo el único objeto conocido en el universo capaz de albergar vida. También es el planeta más denso del Sistema Solar, pero en los últimos 35 años se ha perdido un tercio de la vida silvestre… y además de ser muchísimo es difícilmente recuperable.

Naciones Unidas decidió designar el 22 de abril como el Día Internacional de la Madre Tierra al reconocer que nuestro planeta y sus ecosistemas son el hogar de la humanidad y que si queremos conseguir un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras es necesario promover la armonía con la naturaleza.

En esta jornada es cuando de alguna manera todos los países, instituciones y ciudadanos tomamos conciencia de que tenemos que celebrar, pero sobre todo de que debemos cuidar el planeta.

Si nos preocupáramos más por compartir información medioambiental, nos solidarizáramos con el reciclaje de envases, nos comprometiéramos con el ahorro de agua, con la utilización de energías limpias o conociéramos la lista de los animales en peligro de extinción, sin duda contribuiríamos a mejorar lo que nos rodea y lo que dejaremos a las futuras generaciones.

Y para que no todo se quede en la teoría, ¿qué puedes hacer tú por la Tierra?

Aquí van unos sencillos consejos para cuidarla con poco esfuerzo y grandes resultados:

Utilizar bombillas de bajo consumo.
Apostar por las energías renovables.
Aportar vida a la naturaleza plantando al menos un árbol.
Reciclar y conocer qué es biodegradable y qué no.
No utilizar bolsas de plástico, y si se tienen que usar, reciclarlas.

Calcular la huella de Carbono. Con la ayuda de un calculador de carbono se puede conocer cuál es la contribución personal al calentamiento global y de este modo poner remedio y reducir la propia contaminación.

Pero quizá el consejo más simple es hacer que todos los días sean el Día de la Tierra, y nada mejor para conseguirlo que comprometernos a diario con nuestro planeta.

Fuente: elpais.com




La NASA nos lleva de paseo por la Estación Espacial en 4K y es espectacular

¿Te has preguntado cómo viven los astronautas de la ISS? No te pierdas este vídeo de la NASA.

Hace tiempo que la NASA se propuso convertir su canal de YouTube en todo un espacio con contenido no comercial y en UltraHD. De recursos no van cortos y además han recurrido en muchas ocasiones a productoras de vídeo externas para montajes que nos dejan con la boca abierta.

El último vídeo subido al canal de YouTube de la NASA ha sido producido por Harmonic y nos lleva literalmente de paseo por todos los rincones de la Estación Espacial Internacional y además en glorioso 4K.

Un tour por la Estación Espacial Internacional

De una punta de la ISS (International Space Station) a la otra, un recorrido completo por la Estación Espacial con todo lujo de detalles, pasando por todos los compartimentos, módulos y estrechos pasillos.

Más interesante todavía es que en un mapa virtual podemos ir viendo por dónde vamos, así como información en banners que indican el nombre de cada sala. Todo el vídeo está producido con contenido 4K, así que los que tengáis un monitor o televisor UHD lo vais a gozar.

Recordemos que la Estación Espacial Internacional es un centro de investigación y cooperación internacional. A bordo se encuentran equipos de astronautas de las cinco agencias espaciales de la Tierra: NASA, FKA (agencia rusa), JAXA (agencia japonesa), CSA (la canadiense) y la ESA (la Agencia Espacial Europea).

El proyecto lleva en marcha desde 1998 y orbita la Tierra a unos 400 kilómetros de distancia (tarda 92 minutos en dar una vuelta a nuestro planeta, viaja a unos 27.000 kilómetros por hora).

Con unas dimensiones aproximadas de 110 × 100 × 30 metros, se espera que esté en funcionamiento hasta el año 2024, al menos como mínimo. Una obra de ingeniería descomunal de la todos los humanos debemos estar orgullosos.

Fuente: omicrono.elespanol.com




Nunca habías visto la aurora boreal así: un espectacular vídeo a vista de dron

Este espectáculo ya lo pudimos ver desde el punto de vista de un avión, con una cámara realmente especial, pero esto no implica que con unos ingredientes más sencillos no se vaya a poder hacer algo realmente bonito, digno de compartir. Nos referimos a la Aurora Polar, a vista de dron.

Este atractivo fenómeno que ocurre en el hemisferio norte, dibuja formas brillantes sobre el cielo nocturno, que merece la pena ver en persona, pero como no todo el mundo puede pasarse por allí, agradecemos que el equipo de OZZO Photography nos regale este momento.

Para confeccionarlo ha hecho falta una maquinaria realmente potente, en primer lugar tenemos el dron más poderoso de DJI, el hexacóptero Matrice 600. Solo en drones tenemos 5.000 dólares, que tiene la capacidad de volar durante 24 minutos. Antes de conocer más detalles sobre la grabación, vamos a ver el vídeo:

Las cámaras actuales permiten meter en un lugar reducido tecnología capaz de grabar vídeo y fotografiar en sensibilidades muy altas sin que el ruido estropee la toma. Esto es un nuevo ejemplo
¿Para qué tanta potencia? Pues para cargar con un equipo de grabación digno de la mejor película: hay una cámara Sony a7S II, especialmente conocida por sus capacidades de grabación en situaciones complicadas de luz. Es la herramienta ideal para captar en vídeo el fenómeno, muchas veces registrado en formato time-lapse, pero claramente más espectacular en tiempo real a lomos de un dron.

Para completar, un objetivo Sigma de 20 milímetros con una apertura máxima f/1,4. Nos cuentan que normalmente usan un objetivo Zeiss Loxia con 21 milímetros y apertura 2,8, pero aquí hacía falta más luz y optaron por una solución más asequible pero más capaz como es la de Sigma.

La sensibilidad recogida en la muestra está en 25.600 ISO, en un momento en el que la luna estaba a 3/4 de estar completa sobre la Peninsula Reykjanes, al sur de Islandia. Este espectacular baile de luces fue capturado por Óli Haukur Myrdal.

Fuente: xataka.com