Un enorme volcán, y no un asteroide, pudo acabar con los dinosaurios

Hallan los fragmentos mejor conservados del mundo del asteroide que acabó con los dinosaurios

Dos posturas enfrentadas relacionan las grandes extinciones del Cretácico con fenómenos climáticos extremos de distinto origen

Las Traps del Decán -también llamadas escaleras del Decán-, un lugar de la India en el que hubo una gran actividad volcánica en el pasado, podrían encerrar la clave sobre la extinción de los dinosaurios. Todo depende de cuándo se formaron y de si lo hicieron antes de que el asteroide de Chicxulub, México, impactara contra la Tierra. A él se le atribuye, hasta la fecha, la desaparición masiva de especies del Cretácico. De ser anteriores y tener un efecto devastador en el clima del planeta, todo apuntaría a que la vida terrestre sucumbió antes de lo que se pensaba y por otras razones.

¿Fue por un volcán o por un asteroide? El debate lleva sobre la mesa de los científicos desde hace 15 años. Pero, este jueves, se ha reabierto con la publicación en la revista Science de dos estudios sobre la datación de estas formaciones geológicas del centro oeste de la India. Se trata de la mayor zona volcánica de la Tierra, pues abarca 500.000 kilómetros cuadrados y tiene un espesor de 2.000 metros.

Los resultados de los dos estudios llevan a conclusiones totalmente contrarias, así que la polémica está servida, pues ambas investigaciones son totalmente válidas. La diferencia entre ellas está en el grado de error de cada método empleado. Cuando se trata de eventos que ocurrieron hace tanto tiempo, la inexactitud de las técnicas se mide en miles o millones de años, por lo que la incertidumbre es alta.

Uno de los trabajos lo ha dirigido Blair Schoene, investigador de la Universidad de Princeton, EEUU. Él y su equipo han utilizado el método de datación Uranio-Plomo (U-Pb). Fueron a la zona y recogieron muestras de las capas de lava y de cenizas volcánicas que contenían circonio (un mineral común cuando se enfría el magma). En ellas midieron la desintegración del uranio y su transformación en plomo. Así calcularon la edad a la que se formó el circonio al enfriarse y cristalizar. Es una técnica precisa, pero que se equivoca en ± 40.000 años.

Los resultados del grupo de Schoene indican que en las Traps del Decán hubo cuatro periodos volcánicos de gran magnitud. Duraron unos 100.000 años y ocurrieron decenas de miles de años antes de que se originara el cráter de Chicxulub. Sugieren que la actividad volcánica liberó al medio ambiente enormes cantidades de magma y gases de efecto invernadero capaces de transformar el clima del planeta. Estas emisiones podrían haber provocado extinciones masivas mucho antes del impacto del asteroide.

“Dado que nuestros datos de U-Pb son significativamente más precisos, podemos ubicar con más confianza el registro de la erupción y argumentamos que una de las grandes erupciones comenzó antes del impacto de Chicxulub”, ha afirmado a EL MUNDO Blair Schoene.

El otro estudio lo lideran la geocientífica Courtney Sprain, de la Universidad de Liverpool y el geólogo Paul Renne, director del Centro de Geocronología de la Universidad de California, Berkeley. La técnica de datación que han empleado es la del argón-argón (40Ar / 39Ar). Lo que han medido es el gas que liberan las muestras tras irradiarlas y la proporción que se establece entre el argón radiogénico (40Ar) y el argón producido por flujo de neutrones (39Ar).

Según sus análisis, la erupción de más del 75% de la lava de Decán ocurrió 600.000 años después de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno. Para este grupo de investigación, el magmatismo no tuvo un papel principal en ese acontecimiento.

Los expertos explican las diferencias

La técnica del (40Ar / 39Ar) es menos precisa. Sin embargo no tiene algunas de las limitaciones de la datación U-Pb. “En realidad las dos métodologías son muy fiables. En el caso del Ar/Ar puede haber pérdida de gas, pero el método analítico que se utiliza permite conocer la calidad de la muestra y desechar aquellas que carecen de precisión”, ha comentado a este medio Inés Galindo, geóloga especialista en actividad volcánica. Galindo, que no forma parte de esta investigación, es jefa de la Unidad de Las Palmas de Gran Canaria del Instituto Geológico y Minero de España.

“Los dos modelos se caracterizan por una cantidad de incertidumbre que se cuantifica con un signo más / y un signo menos. Dentro de esta incertidumbre hay espacio para diferencias sutiles en la interpretación. Ambos estudios llegan a conclusiones razonables basadas en sus conjuntos de datos”, ha explicado a este periódico Seth Burguess, geofísico del Centro de Ciencias de Volcanes del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés), quien ha publicado este jueves, también en la revista Science, una revisión de los dos trabajos. “El hecho de que estas interpretaciones difieran indica que necesitamos fechas más exactas y precisas”, ha añadido. “Estos dos estudios nos enseñan algo más sobre la extinción y lo que podría haberla desencadenado, pero también nos muestran que aún queda mucho por aprender”.

Teorías para la extinción de los dinosaurios

En lo que todos los científicos del mundo coinciden es que al final del periodo geológico conocido como Cretácico, hace 66 millones de años, se produjo la desaparición de una gran cantidad de especies y fue el final para los animales que en aquel entonces dominaban la Tierra, los dinosaurios no avianos. A este acontecimiento se le conoce como la extinción masiva del K/Pg, por las siglas en alemán del límite entre el Cretácico (último periodo de la era secundaria) y el Paleógeno (primer periodo de la era terciaria).

Varias hipótesis explican los hechos. La más conocida es la formulada por los estadounidenses de origen español Luis Álvarez y su hijo Walter Álvarez. Tras observar la cantidad inusual de iridio de ciertas rocas, ambos formularon en 1981 la teoría que explica que el impacto de un gran asteroide provocó la extinción de los dinosaurios. El cráter de 180 kilómetros de diámetro de Chicxulub, México favorece a esta teoría ya que tuvo que ser producido por un asteroide de al menos diez kilómetros de diámetro. Si uno, o varios objetos (como dicen otros estudiosos) de tales dimensiones hubieran golpeado la Tierra, las consecuencias climáticas podrían haber sido desencadenantes de la catástrofe.

Los científicos no descartan, en todo caso, que no sea el único factor. Al posible cambio climático de finales del Cretácico contribuirían fenómenos volcánicos como los de las Traps del Decán en India, ahora respaldados por los dos nuevos estudios. Quedaría por ver cuál se acerca más a la realidad y despeja la duda de qué ocurrió antes.

“Definitivamente no hay necesidad de excluir el impacto de Chicxulub o las Traps del Decán. Ambos ocurrieron y ambos probablemente jugaron algún papel en el evento de extinción“, ha señalado Schoene.

Fuente: elmundo.es




¿A dónde se está yendo el agua de los océanos?

¿A dónde se está yendo el agua de los océanos?

Según el estudio, la cantidad es unas tres veces más de lo que pensábamos.

¿A dónde va el agua?

El manto de la tierra consiste en un rompecabezas de placas tectónicas entrelazadas. Cuando esas placas chocan y una se desliza debajo de la otra, el agua se introduce en la zona de subducción. A través de una combinación de calor y presión, el agua se transforma en un mineral hidratado que se bloquea dentro de la placa y se adentra en la corteza terrestre.

Hasta ahora, se ha podido comprobar que estas «rocas húmedas» que guardan en su interior átomos de hidrógeno que podrían convertirse en agua a las temperaturas y presiones adecuadas se encuentran entre 4,8 y 6,4 kilómetros de profundidad, pero el estudio ha encontrado evidencias de que estas piedras llegarían a sustratos de casi 32 kilómetros.

Douglas Wiens, profesor de Tierra y Ciencias Planetarias en la Universidad de Washington en St. Louis, quería averiguar cuánta agua se absorbe de esta manera. Empezó analizando la Fosa de las Marianas, la formación natural más profunda del planeta, descubriendo que el manto contiene cuatro veces más agua de lo que se pensaba anteriormente.

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Es decir, que bajo tierra habría tanta agua como todos los océanos de la Tierra combinados.

Se cree que la mayor parte del agua consumida en las zonas de subducción se expulsa como vapor de agua durante las erupciones volcánicas y otros eventos. Sin embargo, estas estimaciones recientes del estudio de la Universidad de Washington revelan un gran desequilibrio en la ingesta y el flujo de salida. Es decir, que teóricamente la Tierra se estaría tragando el agua. No obstante, durante los últimos 550 millones de años, los océanos no han cambiado significativamente sus niveles.

Estamos, pues, ante un misterio para lo que se requiere más investigación a fin de comprender cómo funciona con más exactitud el ciclo del agua de la Tierra.

Fuente: xatakaciencia.com




Día de la Tierra: el futuro del planeta está en nuestras manos

La conservación y protección de la biodiversidad marcan esta fecha en la que numerosos países realizan actividades para hacer un uso responsable de los recursos naturales.

El Día de la Tierra intenta concienciar al mundo, cada 22 de abril, de la necesidad de proteger el medio ambiente y de la conservación de la biodiversidad. Todos los días deberían ser el Día de la Tierra, pero por desgracia, la vorágine consumista que nos envuelve nos hace olvidar con demasiada facilidad problemas que comienzan a ser graves para el planeta como la superpoblación, la contaminación y el uso responsable de los recursos naturales.

Estamos a tiempo de que un cambio de mentalidad y de hábitos facilite y mejore la situación para las generaciones venideras. Cientos de ejemplos que conocemos, y que no siempre ponemos en práctica, contribuyen a hacer más sostenible y habitable el planeta. De hecho, la mejor herencia que podemos dejar a los jóvenes es un planeta habitable, porque la Tierra no pertenece a los humanos, sino que son estos los que pertenecen a la Tierra.

Naciones Unidas decidió designar el 22 de abril como el Día de la Tierra para reconocer que el planeta que habitamos, con sus ecosistemas, es el hogar de la humanidad y que, para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de los habitantes del planeta y las futuras generaciones, es necesario promover la armonía con la naturaleza y la Tierra.

El Día de la Tierra es una jornada festiva celebrada en muchos países. Su promotor, el senador estadounidense Gaylord Nelson, instauró este día para crear una conciencia común a los problemas de la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra. El origen de esta conmemoración se sitúa en 1970, año en el que se inició un movimiento medioambiental en Estados Unidos que sacó a la calle a 20 millones de personas para luchar por un entorno más saludable.

Tras esta manifestación se logró concienciar a los políticos sobre la importancia de la naturaleza y el cuidado del medio ambiente, y se creó la Agencia de Protección al Medio Ambiente de Estados Unidos. Esta asociación se encarga de las leyes para conseguir aire limpio, agua potable y conservar especies en peligro de extinción.

El lema de Naciones Unidas para el Día de la Tierra de este año es “Terminar con la contaminación de los plásticos”. La ONU invita a todos los Estados miembros, organizaciones internacionales, regionales y subregionales, a la sociedad civil y a las ONG a crear conciencia sobre este día. Para ello son numerosas las actividades de información y sensibilización que tienen lugar alrededor de esta fecha en todo el mundo.

Desde hace casi 50 años, los organismos internacionales y los países intentan crear una conciencia medioambiental para preservar el planeta. Fue la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano de 1972 celebrada en Estocolmo la que sentó las bases de la toma de conciencia mundial sobre la relación de interdependencia entre los seres humanos, otros seres vivos y nuestro planeta. Asimismo, el 5 de junio se estableció como el Día Mundial del Medio Ambiente y se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), la agencia de la ONU encargada de establecer la agenda ambiental a nivel global.

En 1992, más de 178 países firmaron la Agenda 21, la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, y la Declaración de Principios para la Gestión Sostenible de los Bosques en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo UNCED.

En el año 2005, la Asamblea General declaró 2008 como el Año Internacional del Planeta Tierra para promover la enseñanza de las ciencias de la Tierra y facilitar a la humanidad los instrumentos necesarios para el uso sostenible de los recursos naturales.

En 2012 se celebró la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, también conocida como Río+20. Su resultado fue un documento que contenía medidas y prácticas para un desarrollo sostenible. Además, en Río los Estados Miembros decidieron emprender un proceso para establecer los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se basarían en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y coincidirían con la Agenda para el desarrollo después de 2015

Celebramos el Día de la Tierra para recordar que el planeta y sus ecosistemas nos dan la vida y nos proporcionan las materias primas para subsistir. Con este día asumimos, además, la responsabilidad colectiva, como nos recordaba la Declaración de Río de 1992, de fomentar esta armonía con la naturaleza y la Madre Tierra, porque “Madre Tierra” es una expresión común utilizada para referirse al planeta Tierra en diversos países y regiones, lo que demuestra la interdependencia existente entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos.

Este año, además, se celebra el ‘Octavo Diálogo sobre armonía con la Naturaleza’ en la sede de la ONU de Nueva York. Este diálogo interactivo es una buena plataforma para tratar temas como la producción sostenible y los patrones de consumo en la armonía con la naturaleza. Asimismo, el diálogo quiere fomentar que los ciudadanos y las sociedades se conciencien sobre cómo se relacionan y cómo pueden relacionarse mejor con el mundo natural.

Este Día de la Tierra se centra en reciclar el plástico que llena y contamina nuestros océanos y hábitats matando a miles de animales cada día. Sin embargo, el Día de la Tierra es mucho más que eso, y hay cientos de maneras de involucrarse. La doctora Jane Goodall comparte este año un mensaje para mostrar el camino para hacer crecer un mundo más verde y más azul.

Nacida el 3 de abril de 1934 en Londres, Inglaterra, Jane Goodall siempre soñó con vivir entre animales en África. A los 26 años persiguió con pasión su sueño y viajó a Tanzania, donde comenzó su estudio de referencia de los chimpancés sumergiéndose en su hábitat como si fuera un miembro más de su comunidad en lugar de un observador desde la distancia. Su descubrimiento en 1960 de que los chimpancés fabrican y usan herramientas sacudió el mundo científico y redefinió la relación entre los humanos y el resto del reino animal.

Nombrada Mensajera de la Paz de la ONU, dama del Imperio Británico y Fundadora del Instituto que lleva su nombre, la doctora Goodall recorre el mundo durante casi 300 días al año para hablar sobre las amenazas a las que se enfrentan los chimpancés, las crisis ambientales y sus motivos de esperanza para hacer del mundo un planeta más habitable y sostenible con sencillos consejos que pueden convertirnos, a cada uno de nosotros, en un héroe medioambiental.

Por si aún no te has planteado nunca todo lo que puedes hacer por contribuir al cuidado de la Tierra, aquí van unos simples consejos:

  • Utilizar bombillas de bajo consumo e invertir en LED.
  • Descartar los cubiertos de plástico.
  • Utilizar la bicicleta como transporte.
  • Apostar por las energías renovables.
  • Aportar vida a la naturaleza plantando al menos un árbol.
  • Visitar un parque nacional o zona reserva de la biosfera para admirar y concienciarse de su belleza e interconexión entre todos los elementos.
  • Reciclar y conocer qué es biodegradable y qué no.
  • No utilizar bolsas de plástico y, si se tienen que usar, reciclarlas.
  • Calcular la huella de Carbono. Con la ayuda de un calculador de carbono se puede conocer cuál es la contribución personal al calentamiento global y de este modo poner remedio y reducir la propia contaminación.

Aunque tal vez el consejo más efectivo sea el de concienciarnos que todos los días son el Día de la Tierra para comprometernos con el medio ambiente y el futuro de la humanidad.

Fuente: elpais.com




En China quieren intentar crear lluvia, y como siempre lo harán a lo bestia

Esa solución la encontramos en China, donde está teniendo lugar un proyecto que quiere “crear lluvia” en un área de 1,6 millones de km^2^, el triple que España. El secreto está en la producción de yoduro de plata, el componente clave del llamado “sembrado de nubes”.

Sembrando nubes

El proceso no es en absoluto revolucionario, y de hecho esa siembra de nubes lleva tiempo investigándose y tratando de ponerse en marcha en distintos escenarios tanto con cámaras/chimeneassimilares a las usadas en el proyecto chino como con aviones que realizan esa siembra.

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En China quieren volver a intentarlo con un proyecto mastodóntico que situará decenas de miles de cámaras de quemado de combustible sólido a lo largo de la gigantesca meseta tibetana para generar ese yoduro de plata.

Esas cámaras se sitían sobre cimas montañosas que además está situadas de frente al húmedo monzón del sur de Asia. A medida que el viento golpea la montaña, produce una corriente de aire ascendente que arrastra las partículas hacia las nubes para inducir la lluvia y la nieve.

Muy pocas certezas

Esa es al menos la teoría de un proyecto que ya se ha puesto en marcha en fase experimental con 500 de estas cámaras. Uno de los investigadores del proyecto comentaba que “los datos que hemos recolectado muestran resultados prometedores”.

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El objetivo de este proyecto desarrollado por la agencia aeroespacial china es la de incrementar las precipitaciones a 10.000 millones de metros cúbicos al año,lo que supondría el 7% del consumo de agua en el país.

La magnitud de este proyecto no hace que se disipen las dudas que la creación de lluvia ha suscitado desde que este tipo de tecnología se viene desarrollando. Los resultados nunca han sido convincentes, pero además está el potencial impacto en el medio ambiente y la salud, aunque por ahora los estudios apuntan a que ese impacto es insignificante.

Fuente: xataka.com




La planta que exuda un mineral prodigioso

‘Saxifraga sempervivum’ la planta alpina por la que se van a pegar las farmacéuticas Paul Aston

Investigadores de la Universidad de Cambridge han descubierto que las hojas de varias plantas alpinas exudan vaterita, una forma de carbonato cálcico con propiedades increíbles para transportar medicamentos dentro del cuerpo o fabricar cementos que se emplean en cirugía ortopédica.

El carbonato cálcico no parece tener nada de extraordinario. Está presente abundantemente en la corteza terrestre, en forma de rocas calizas, es la sustancia que típicamente da dureza al agua y forma parte de la estructura de muchos seres vivos en forma de conchas, cáscaras de huevos o huesos. Sin embargo, el hallazgo de una forma de carbonato cálcico en una familia de plantas alpinas puede tener un gran impacto en la manera en la que se suministran los fármacos contra el cáncer.

Científicos la Universidad de Cambridge (Reino Unido) han descubierto que la vaterita, una forma de carbonato de calcio, es un componente dominante de la corteza protectora de color blanco plateado que se forma en las hojas de varias plantas alpinas del género Saxifraga.

No todo el carbonato cálcico tiene la misma estructura, por eso se dice que es polimorfo. En las condiciones normales de la corteza terrestre está como calcita y, en determinadas circunstancias, se puede encontrar en otras poliformas, como el aragonito o la vaterita. Estas poliformas son metaestables a temperaturas ordinarias, es decir, que si se encuentran en algún lugar, a poco que cambien las condiciones de temperatura o humedad, se convierten en calcita.

Esta es la primera vez que se ha encontrado un mineral tan raro e inestable en una cantidad tan grande

Por esta razón la vaterita de origen natural rara vez se encuentra en la Tierra. Se han encontrado pequeñas cantidades de cristales de vaterita en algunos crustáceos marinos y de agua dulce, en huevos de aves, en los oídos internos del salmón, en meteoritos y en algunas rocas. Esta es la primera vez que se ha encontrado un mineral tan raro e inestable en una cantidad tan grande y también es la primera vez que se encuentra asociado a plantas.

Aparte del interés puramente científico del hallazgo hay una componente utilitaria muy importante. La vaterita es muy atractiva desde el punto de vista farmacológico. De hecho, los químicos hace ya mucho tiempo que trabajan para intentar fabricar vaterita artificialmente con un método que sea económicamente viable.

La vaterita es un nanotransportador de medicamentos casi ideal y tiene gran interés farmacológico

Por una parte, la vaterita tiene unas propiedades características que la convierten en un nanotransportador de medicamentos casi ideal: la alta capacidad de carga, una alta absorción por parte de las células y su solubilidad le permiten ofrecer una liberación sostenida y específica de fármacos. Por ejemplo, las primeros estudios de nanopartículas de vaterita cargadas con fármacos anticancerosos indican que son capaces de descargar el fármaco lentamente solo en en la zona del cáncer, limitando, por tanto, los efectos secundarios negativos del fármaco. Por otra, la vaterita también parece mejorar los cementos que se emplean en cirugía ortopédica.

Los análisis con técnicas microscópicas pusieron de manifiesto que varias especies de Saxifraga exudan vaterita a través de los hidátodos (lo que en los animales vendrían a ser las glándulas del sudor) que se encuentran en los bordes de las hojas. Varias especies exudan una mezcla de vaterita y calcita; una en concreto, Saxifraga sempervivumexuda vaterita pura. Es un misterio por qué ocurre esto; podría ser que fuese algo común en especies que han evolucionado en climas extremos, como las cumbres alpinas, y que, debido a la metaestabilidad de la vaterita, ésta se convierta rápidamente a calcita en otras especies.

Paradójicamente este descubrimiento llega cuando el cambio climático está amenazando muy seriamente la supervivencia de estas especies de plantas extremas.

Fuente: vozpopuli.com




Seis razones que convierten a la Antártida en un valioso y gigantesco laboratorio (que hemos de cuidar)

 

Pero nada más lejos de la realidad si hablamos del continente más frío del planeta, dado que la Antártida es nuestro laboratorio más grande.

Lo es por su historia, su ubicación y su composición, dado que nos da pistas de cómo ha sido nuestro planeta hace millones de años y es un buen punto de observación para lo que nos rodea. De hecho, como ya recordamos al hablar de la nueva estación española en la Antártida, actualmente hay unas 66 bases en el continente, las cuales son (excepto dos) pequeñas estaciones científicas o estructuras militares.

Saber más sobre nuestro espíritu destructor

La huella del ser humano jamás podrá ser borrada por mucho que el agujero de la capa de ozono se recupere. Especies animales y vegetales han sido afectadas por nuestras acciones, así como la atmósfera, la geosfera y otros conjuntos de elementos terrestres, pero no por eso hemos de dejar de analizar el impacto que tienen nuestras andanzas.

Eso es lo que fueron a estudiar Pablo Tejedo y el resto de componentes de su equipo a la Antártida, al cual tuvimos el lujo de entrevistar. Nos explicaba que su objetivo era estudiar el impacto que el ser humano tiene en el continente, tanto el de los propios investigadores, como el de los turistas o cualquier tipo de visitante a la Antártida.

¿Por qué es tan importante determinar esto? Según nos explicaba ya no se trataba sólo de determinar la huella del ser humano en cuanto a materiales o compuestos, sino el hecho de que se estuviesen encontrando especies exóticas, lo cual es una de las cosas más preocupantes, según establecía. Especies que habían conseguido superar el invierno antártico, aunque por suerte de momento no han logrado aclimatarse (reproducirse).

Descubrir nuestros orígenes gaseosos

Si en la Antártida encontramos algo en abundancia es hielo. Y aunque esto sea una perogrullada nos sirve para dar paso a algo tan único como un trozo de hielo de hace 2,7 millones de años que nos dice cómo era la atmósfera allá por el pleistoceno.

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Hablamos de la que es de momento la pieza de hielo más antigua hasta ahora encontrada realizando excavaciones en la Antártida por sus burbujas, ya que éstas contienen los gases que componían la atmósfera en aquel momento. De hecho, se considera la única muestra de atmósfera primitiva terrestre que se tiene, según comentaba el geoquímico David Shuster.

Conocer mejor las variaciones del clima y sus consecuencias

Hay que mirar dónde se pisa pero también arriba, o mejor dicho a nuestro alrededor. Sobre todo cuando está habiendo un claro proceso de cambio climático que de hecho tiene consecuencias bastante importantes en este singular continente y otras tantas regiones.

Es un punto de estudio de “las conexiones atmosféricas y oceánicas entre Antártida y el resto del planeta”

Así, la Antártida es pues un punto de estudio de la climatología, en concreto de “las conexiones atmosféricas y oceánicas entre Antártida y el resto del planeta”, como explicaba Jerónimo López, ex-presidente del Comité Científico para la Investigación Antártica a Scientific American, hablando de la importancia de la investigación en la Antártida. Una labor que además también desvela aspectos relativos a “la acidificación de los mares antárticos y los cambios del nivel del mar”.

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Un trabajo que sirve para entender mejor las variaciones climáticas así como sus consecuencias, lo cual puede intentar calcularse a partir de modelos predictivos de los cambios que puede haber en un futuro. También recordaba la importancia de las excavaciones en relación a las piezas de hielo antiguo, como hemos comentado antes.

Hacer un mindblowing a los vulcanólogos

Pues no, resulta que bajo el blanco manto de hielo de la Antártida no había medio centenar de volcanes, sino casi 140 según se descubrió en agosto del año pasado y comentamos aquí. 91 volcanes nuevos situados entre los 100 y 3.850 metros que planteaban un gran reto a la vulcanología al tener que empezar a pensar en la Antártida de una forma completamente distinta.

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Esto es debido a que los efectos de la erupción de los volcanes supondrían una desestabilización importante de las placas del hielo del oeste antártico, si bien aún hay que determinar la actividad de esos volcanes. ¿Bomba de relojería? Podría ser, zonas como Alaska o Islandia aumentaron su actividad volcánica tras perder su cobertura de hielo según algunas teorías sismológicas, así que no está todo descubierto en vulcanología ni mucho menos.

Ver el espacio como en ningún otro sitio

Justo hace pocos días en The Conversation hablaban de lo conveniente de esta región para tener las mejores vistas del espacio. En concreto hablaban de un punto denominado “Ridge A”, situado en una elevación de uno de los desiertos polares de la Antártida, y que puede ser el mejor punto de observación espacial desde la Tierra.

Woohoo, amazing science coming from Ridge A, Antarctica – the driest place on Earth – via Michael Ashley!

No sólo lo es por la ausencia de contaminación lumínica, también porque suele tener cielos despejados y porque los vientos que se registran son menores que en otros sitios (en torno a los 93,34 kilómetros/hora como máximo, que tampoco es que sea poco). Además, el aire es más transparente dado que el vapor de agua se esfuma gracias a las extremadamente bajas temperaturas, especialmente para los rayos ultravioleta e infrarrojos.

Vacaciones en el mar (y entre icebergs)

No todo son números, recogidas de muestras o cosas científicas, y si el espacio es un destino turístico la Antártida no iba a ser menos. Ya nos lo contaba también Pablo Tejedo, el biólogo que se desplazó hasta el albo continente para estudiar el impacto humano en él, como hemos comentado antes.

Para ir a la Antártida hay tres opciones: como científico, como militar o, desde hace unos años, como turista. El turismo cada vez tiene más importancia. Sólo el año pasado fueron 38.500 turistas a la Antártida.

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Fuente: xataka.com



El río de hierro fundido que se descubrió en el núcleo de la Tierra

Imaginad un río de hierro fundido que se desplaza muy lentamente, aunque su velocidad media sea unas 35.000 veces mayor que la de la hierba al crecer.

Este “río”, que avanza unos 50 kilómetros al año, se encontró hace poco en la núcleo de nuestro planeta.

El movimiento más rápido del núcleo

Si bien la temperatura media de la superficie de la Tierra oscila alrededor de los 14 ºC, la del núcleo de nuestro planeta es de unos 6.000 ºC. Esto permite que exista lo que se halló el 19 de diciembre de 2016 por parte de científicos del DTU Space Instintute (Dinamarca) y la Universidad de Leeds (Reino Unido).

Analizaron los datos de los tres satélites Swarm de la ESA, que estudian el campo magnético de la Tierra, y descubrieron esta masa de hierro fundido a unos 3.000 kilómetros de profundidad.

La masa mide casi 420 kilómetros de ancho y cubre casi la mitad del planeta. Su comportamiento es crítico para la generación y mantenimiento del campo magnético global.

Fuente: xatakaciencia.com




El vídeo que nos muestra en cámara lenta cómo se dibuja la majestuosa belleza de un rayo en el cielo

Los rayos y las tormentas eléctricas son de los pocos fenómenos naturales que podemos disfrutar la mayoría de los habitantes de este planeta sin importar la región en la que nos encontremos.

Esto ha provocado que hoy día existan una gran cantidad de fotografías y vídeos desde todos los ángulos posibles, pero no muchos en cámara lenta y con buena resolución.

Esto no significa que se trate de una tarea sencilla, al contrario, fotografiar o sacar un vídeo de un rayo con buena calidad requiere paciencia, mucha paciencia, ya que es una suerte de azar lograr encontrar el sitio donde caerá uno, y además, tener el enfoque correcto. Hoy veremos uno de esos trabajos asombrosos que aparecen de vez en cuando, el cual nos muestra impresionantes tormentas eléctricas a 1000 cuadros por segundo y en calidad 4K para nuestro deleite.

Abre bien los ojos

La aparición de un rayo es algo brevísimo, un instante que nos deslumbra y nos deja una imagen mental que dura unos segundos. Mientras nuestra mente trata de descifrar lo que acabamos de ver, la tormenta continúa mostrando rayos en todas direcciones creando una especie de ramificaciones en el cielo, algo que nuestros ojos no son capaces de capturar a detalle.

El fotógrafo y cineasta Dustin Farrell nos presenta ‘Transient’, un homenaje a esos rayos que existen brevemente y que muchas veces no podemos ver. Se trata de una aventura que representó más de 30 días cazando tormentas para plasmarlas en vídeo.

Ya mencionaba que no se trataba de algo sencillo, y en el caso de Dustin se apoyó en una cámara Phantom Flex4K, con valor de 110.000 dólares, la cual es enorme y es capaz de capturar imágenes a cámara lenta en 1000 cuadros por segundo. Es así como se decidió a recorrer más de 32.000 kilómetros en Arizona para traernos este maravilloso vídeo.

Debido al tamaño de la cámara y al que no sabía donde iba a aparecer un rayo, Dustin se montó en el asiento trasero del automóvil y se puso a grabar durante varias horas para posteriormente regresar a casa y ver que había logrado capturar. Hubo días donde no hubo suerte y sólo se veían manchas blancas o relámpagos fuera de foco, pero hubo días donde se sorprendió con el resultado.

En total capturó más de 10TB de vídeo y usó una gran cantidad de lentes y configuraciones. El resultado es este vídeo de apenas 3 minutos donde podemos ver a detalle y a máxima resolución el nacimiento y muerte de un rayo.

Fuente: magnet.xataka.com




La fascinante historia de la isla que se niega a morir y que tiene sorprendidos a los investigadores de la NASA

A inicios de 2015, un volcán subacuático entró en erupción dentro de la región perteneciente al Reino de Tonga, dentro del Océano Pacífico.

La mezcla de lava y una gran nube de ceniza volcánica dieron vida a una isla que bautizaron como ‘Hunga Tonga-Hunga Ha’apai’, a la cual los investigadores le daban tres o cuatro meses de vida debido a los impactos del océano.

La sorpresa es que a casi tres años de su formación la isla sigue en pie contra todo pronóstico, lo que ha llamado la atención de investigadores de la NASA quienes ahora dicen que podría durar décadas. Lo impresionante de todo esto es que la isla ha ido cambiando su forma en estos años y nadie sabe bien por qué.

La primera isla de este tipo en 50 años

Jim Garvin, científico en jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, dio recientemente una conferencia para la Unión Geofísica Estadounidense, donde mostró impresionantes detalles de este extraño tipo de isla, algo que no ocurría desde 1963.

En 1963 nació Surtsey, una isla ubicada frente a la costa de Islandia que surgió tras la erupción de un volcán y que a día de hoy sigue ahí. En el caso de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai se cree que la mezcla química entre el agua caliente del océano y el material volcánico hicieron que las costas rocosas se endurecieran después de la erupción, creando así una barrera que la protege del impacto de las olas.

Como ya había mencionado, su transformación es increíble y lo podemos ver en el siguiente vídeo:

Si todas estas suposiciones resultan ser correctas, estaríamos ante el nacimiento de una nueva ‘Surtsey’, lo que significa que esta nueva isla podría durar décadas e incluso tener las condiciones para albergar vida.

Esto ha provocado que los científicos hayan empezado a monitorizar la isla a través de imágenes satelitales mensuales para conocer los cambios, así como con embarcaciones que se dedican a mapear el lecho marino y saber cómo reacciona la fauna del lugar.

En un inicio, Hunga Tonga-Hunga Ha’apai tenía un forma ovalada y se elevaba más allá de los 122 metros desde sus costas hasta un cono de piedra ubicado en el centro. Con el paso del tiempo ha ido cambiando su forma hacia un aspecto más delgado y alargado.

En abril 2015 la isla presentó su primer cambio importante, ya que los acantilados del borde sur del cráter se habían derrumbado, y días más tarde los remanentes terminaron por caer para así abrir un lago central. Ante esto, muchos pensaron que las olas impactarían en el interior del cráter y acelerarían el colapso, pero no, unas semanas más tarde se formó un banco de arena que protege el lago.

Como el mismo Garvin lo ha mencionado: “esta isla está luchando por su vida”, ya que los estudios han mostrado que el volumen total de la isla se ha mantenido e incluso se ha incrementado a medida a que el material del cono se erosiona y se acumula a lo largo de las costas.

Hoy día las predicciones le dan una vida de entre seis años y tres décadas, pero viendo todo lo que ha ocurrido, cualquier sorpresa puede ser posible, ya que todo dependerá de que tan rápido se desestabilice el cono central.

Según la NASA, este tipo de formaciones nos ayudará a entender más acerca de la historia de nuestros continentes, incluso puede servir para tratar de comprender qué fue lo que ocurrió en Marte, ya que presenta varias superficies que parecen pequeños volcanes muy similares al de Hunga Tonga-Hunga Ha’apai, la mala noticia es que se desconoce el contexto en el que se formaron.

Fuente: xataka.com




El ataque de las bacterias escondidas bajo el hielo

El hielo perpetuo del norte del planeta es una tumba llena de muertos vivientes. Escondidos en el permafrost, el hielo perenne bajo el césped de la tundra, microorganismos latentes aguardan a ser liberados para infectar.

A su alrededor yacen congelados cadáveres de animales y enterramientos humanos. El cambio climático está fundiendo estos hielos que llevan miles de años incólumes. Están aflorando los muertos y sus asesinos.

“No sabemos lo que puede haber ahí”, advierte a El Independiente Susana Serrano, microbióloga de la Universidad Complutense de Madrid. En el permafrost podría haber bacterias antiguas y otros agentes infecciosos contra los que no estamos inmunizados. “Las bacterias pueden permanecer latentes en forma de endoesporas. No están metabólicamente activas, pero resucitan cuando las condiciones ambientales son idóneas”, explica. “Cerca de un 10% de estos microorganismos son viables después de medio siglo. Si quedan atrapados en ámbar o en hielo, pueden despertar pasados miles de años”, describe.

El permafrost supone un cuarto del terreno del hemisferio norte. Cubre Siberia, Alaska y Canadá. Se está derritiendo en latitudes y a profundidades sin precedentes. La temperatura de la superficie de las estepas ha aumentado como mínimo 3 grados desde principios del siglo pasado. “Como consecuencia podrían volver los vectores de algunas epidemias mortíferas de los siglos XVIII y XIX, sobre todo cerca de los cementerios donde se enterró a las víctimas”, aseguraban en 2011 científicos de la Academia Rusa de Ciencias.

Pocos años después, la predicción de estos expertos se cumplió. Una ola de calor azotó Siberia y provocó temperaturas de 35 grados centígrados, 25 más de lo habitual. La carcasa de un reno muerto hacía 75 años en la península de Yamal afloró y liberó esporas de Bacillus anthracis que revivieron. Ese verano de 2015 el carbunco se extendió por la tundra, mató a un niño, infectó a casi un centenar de personas y acabó con la vida de más de 2300 renos.

Vista aérea del permafrost derretido The Permafrost Institute

A principios del siglo XX los brotes en la región era habituales y llegaron a morir 1,5 millones de estos ungulados. Se estima que hay unas 7000 fosas con renos rebosantes de ántrax en el hielo del norte de Rusia. Las bacterias se refugian en el suelo, si los animales comen pasto o beben agua contaminada con las esporas, los microbios despiertan y enferman al huésped. También hay cepas que entran en el cuerpo a través de heridas abiertas o la respiración.

Las viejas y mortíferas conocidas no son las únicas que pueden resurgir de las tierras heladas. Hace 30 siglos, a finales del Pleistoceno, un extraño virus gigante quedó sepultado y conservado por el hielo. Un equipo de científicos franceses lo halló en 2000, a 30 metros de profundidad en la región de Kolymá, al noreste de Rusia. Es un mastodonte del tamaño de una célula.

Dos años después los mismos científicos que habían logrado resucitar una planta, también congelada en el permafrost hace 30.000 años, se lanzaron a revivir el virus. Lo mimaron colocando parte de las muestras en un caldo de cultivo junto a amebas. Pasado un tiempo el virus las atacó y mató. El renacido estaba en plena forma.

Afortunadamente, el virus rescatado de las profundidades no infecta células humanas. Algo que no descarta la posibilidad de que aparezcan otros que sí lo hagan. “El hecho de que podamos contraer una infección viral de un neandertal que llevan mucho tiempo extinguidos es una buena demostración de que los virus no pueden ser erradicados del planeta y decir lo contrario nos da una falsa sensación de seguridad”, explica Chantal Abergel, investigadora del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia y coautora del trabajo.

Policías de Seattle durante la epidemia de gripe española National Archives at College Park

No son neandertales, pero sí cadáveres humanos plagados de uno de los virus más temidos de la historia los que descubrió un grupo de arqueólogos durante una expedición por la siberiana República de Sajá en 2004. Hallaron una fosa con cinco momias congeladas. Una de ellas era una mujer que había muerto por viruela hace 300 años. Lo saben porque hallaron fragmentos del virus variólico en su interior. No tenían capacidad infectiva. Pero esta momia es solo una de las muchísimas que puede haber conservadas en hielo. La viruela fue responsable de más de 300 millones de muertes solo en el siglo XX. Es la única enfermedad erradicada, gracias a constantes campañas de vacunación durante dos siglos. Solo se conservan muestras vivas en laboratorios rusos y estadounidenses. El deshielo podría liberarla de nuevo en la naturaleza.

Otros cadáveres congelados desataron la polémica un año después. Tras rastrear el mundo en busca del virus de la gripe española en cadáveres durante 50 años, un equipo de investigadores estadounidenses resucitó a este microbio que mató a 40 millones de personas entre 1918 y 1920. Lo hallaron en muestras de soldados del Instituto de Patología de la Fuerzas Armadas, en Washington DC, y de una mujer obesa del cementerio de Brevig Mission, situado en Alaska. El frío y la grasa de su cuerpo habían conservado sus pulmones infectados. Gracias a ella habían conseguido las piezas que les faltaban para reconstruir el virus.

Mientras la comunidad científica aplaudía a los virólogos, la ciudadanía se echaba las manos a la cabeza. “El virus resucitado es muy virulento, causa la muerte en los ratones de laboratorio y en los embriones de pollo mucho más rápidamente que cualquier otro virus de la gripe humano conocido, y crece muy rápidamente en células humanas”, explica a este medio Ignacio López-Goñi, profesor de microbiología y virología en la Universidad de Navarra. Por fortuna, si se escapara de los tubos de ensayo, esta gripe no arrasaría. “Los antivirales actuales son efectivos contra este virus de 1918 resucitado”, apostilla el experto.

Científicos examinan una cría de mamut hallada en el permafrost The Mammuthus Program

Con el deshielo del permafrost también salen a la luz cuerpos completos de mamíferos extinguidos, que habitaron el Pleistoceno. Mamuts y rinocerontes lanudos emergen de los hielos con carne y melena. Son tesoros biológicos que los científicos buscan con tanto ahínco como los cazadores de colmillos. Recorren la tundra de Yakutia en busca del marfil de estos seres del pasado, que se vende por unos 45.000 euros.

Siberia se está derritiendo tan rápido como un helado en un día ventoso. La tierra helada se está convertiendo en un terreno salpicado de lagos. Esta descongelación esta acelerando más si cabe el calentamiento global porque está liberando metano, un gas de efecto invernadero. Las bacterias, animadas por el calor, descomponen la materia orgánica y como residuo generan el metano y dióxido de carbono, que se acumula formando bolsas de gas bajo el terreno. Pisarlo es como andar sobre un colchón de agua. Por el momento se han contabilizado unas 7000 en las península de Yamal y Guida y en la isla de Bely se han detectado niveles de metano mil veces superior al normal y de 25 veces el de dióxido de carbono.

Este fenómeno podría explicar los gigantescos cráteres que han aparecido en algunas zonas, apodados como ‘agujeros del fin del mundo’. Los especialistas estiman que para 2100 la inmensa mayoría del permafrost del hemisferio norte habrá desaparecido. Para entonces todos los truenos de esta helada caja de Pandora se habrán liberado.

Fuente: elindependiente.com