Solidaridad primate: bonobos y chimpancés que se ponen en la piel del otro

Un bonobo de República Democrática del Congo LOLA YA BONOBO SANCTUARY

Dos nuevos estudios confirman que los grandes simios muestran empatía como los humanos.

Pese a que son los gamberros de los grandes simios, los primatólogos que los observan han descubierto que los chimpancés son generosos y tienen lo que podríamos llamar sentido de la justicia. Ahora, un nuevo estudio ha confirmado que nuestros parientes vivos más cercanos -compartimos un 96% de los genes- también se comportan de forma parecida a nosotros cuando detectan un peligro y se esfuerzan en alertar a sus compañeros.

Así lo demuestra una serie de experimentos realizados con chimpancés salvajes de Uganda. Un equipo científico liderado por Catherine Crockford escondió en la selva de Budongo una serpiente de mentira y observaron su reacción cuando se percataban de su presencia. Según relatan esta semana en la revista Science Advances, estos grandes simios fueron capaces de evaluar el peligro y alertar a otros miembros de su grupo, esforzándose más cuando creían que sus colegas ignoraban esa amenaza.

En una de las pruebas comprobaron que el chimpancé usaba su cuerpo y el contacto visual para avisar a sus compañeros de que había una serpiente alrededor y mostrarles dónde. Un segundo experimento empleó grabaciones de voces de otros chimpancés que indicaban a los animales que habían visto la serpiente si estos estaban o no al corriente del peligro. Cuando les ponían la grabación que sugería que un miembro del grupo no estaba al tanto del riesgo, ponían mayor énfasis en dar alertas, combinando sonidos con gestos.

“Las señales de alarma, en realidad, se han visto en muchas especies de primates y otros animales. Pero lo más sorprendente del estudio es que los chimpancés son conscientes de si los compañeros saben o no del peligro que les amenaza. Es decir, se ponen en su lugar y son capaces de imaginarse lo que otros no ven y piensan actuando según las condiciones”, explica a EL MUNDO el primatólogo Pablo Herreros, sin vinculación con esta investigación.

Ponerse en la piel

Y si los agresivos y territoriales chimpancés muestran esta capacidad para ponerse en la piel del otro y ayudarle, no iban a ser menos los bonobos, los simios más amables. Poco amigos de la violencia, suelen recurrir al sexo para resolver cualquier conflicto. Y según muestra otra investigación publicada recientemente en Scientific Reports, estos primates prestan su ayuda a otros bonobos sin que se la pidan. En este caso, los sujetos de estudio fueron los bonobos salvajes que viven en el santuario Lola ya Bonobo de República Democrática del Congo.

Jingzhi Tan, antropólogo de la Universidad de Duke, en Reino Unido, observó en una investigación anterior que los bonobos comparten su comida con extraños y ahora quería profundizar más en este comportamiento altruista. En uno de los experimentos comprobaron que en la mayoría de las ocasiones, estos animales ayudaban a bonobos desconocidos en situaciones en las que ellos no iban a obtener ninguna recompensa o beneficio.

En el experimento participaron 16 ejemplares, cuyo comportamiento se analizaba individualmente. Habilitaron un recinto, que constaba de dos habitaciones separadas por una verja. En una de ellas colgaron una manzana con una cuerda. Un único bonobo era introducido en la otra habitación y aunque podía ver la manzana, no podía alcanzarla y comérsela. Sí era capaz, sin embargo, de subirse a la verja y tirar de la cuerda para liberar la manzana, que caería a la otra sala. En algunas ocasiones, esa segunda sala estaba vacía y en otras, metían a otro individuo. Los científicos comprobaron que cuando había un bonobo en la habitación contigua, se subían a la verja para soltar la pieza de fruta y que la disfrutara su compañero cuatro veces más que cuando estaba vacía.

Los científicos cambiaron el tamaño de la malla que rodeaba la sala adyacente en la que estaba el bonobo desconocido, de modo que en algunos test eran capaces de meter sus brazos y pedir ayuda y en otros no, pero comprobaron que los bonobos ayudaban al desconocido tanto si hacía gestos para expresar su deseo de conseguir la manzana como si no. Además, los primatólogos destacan que el bonobo cooperador ayudaban al bonobo desconocido de forma voluntaria, antes de que el otro se lo pidiera. Y esto ocurría tanto con ejemplares jóvenes como mayores.

Empatía animal

Este tipo de muestras de empatía se consideraron durante mucho tiempo exclusivamente humanas, hasta que los estudios en la naturaleza y en el laboratorio lo desmintió. La capacidad para adaptar la forma en la que se comunica en función de la información que tienen otros individuos era una de las que se pensaba que era única de las personas, pero investigaciones recientes sugerían que otros primates también la tenían. Determinar si era o no cierto fue el origen de los experimentos con la serpiente falsa en Uganda.

Una hembra bonobo abraza a un bonobo que acababa de llegar al grupo LOLA YA BONOBO SANCTUARY

“Algunas especies de primates tienen un sonido para cada tipo de depredador y los chimpancés usan uno en concreto para avisar de la presencia de humanos. Según esta investigación y mi conocimiento de esta especie, lo interesante es comprobar una vez más que los chimpancés son casi tan flexibles como nosotros, siendo capaces de adaptar sus comunicación y comportamiento dependiendo del contexto”, dice Pablo Herreros. “Otros animales también ajustan su comportamiento, como por ejemplo primates que no avisan del peligro si no hay otros compañeros presentes, ya que delata su posición o gasta energías innecesarias. Cuando depende de si existen otros miembros que les pueden escuchar o no, lo denominamos ‘efecto audiencia'”.

En el caso del experimento en el que los bonobos ayudaban a otros a comerse la manzana, los científicos creen que el impulso de agradar a los extraños probablemente evolucionó en especies en las que los beneficios de crear vínculos superan a los costes o al esfuerzo. Según argumenta el equipo de Tan quizás los bonobos, como los humanos, quieren ofrecer una buena primera impresión.

Fuente: elmundo.es




Luces y sombras en la recuperación del lince ibérico

Hace menos de 20 años, una tímida cifra de 90 linces (Lynx pardinus) poblaba la península ibérica en algunos puntos aislados de Andalucía.

A día de hoy, a falta de que se termine el último censo, es posible que haya más de 500 ejemplares repartidos entre esa comunidad, Castilla-La Mancha, Extremadura y Portugal. Sin embargo, aunque la recuperación de este emblemático felino, que un día llegó a ocupar casi toda la península, no para de crecer, los esfuerzos por sacar al lince del peligro crítico de extinción –categoría en la que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo ha incluido– tienen que enfrentarse, año tras año, a una amenaza: los atropellos y, en menor medida, el furtivismo.

A falta de dos meses para que acabe este 2017, ya han muerto 33 ejemplares. La organización conservacionista WWF España lo ha calificado como “año terrible” para el lince ibérico. En concreto, han sido 21 los animales atropellados en lo que va de año, mientras que, al menos cinco, han muerto por disparos o trampas ilegales. El resto de fallecimientos se ha producido por otras causas. Para entender el porqué de la preocupación de aquellos que se dedican a la recuperación de este animal que sigue en peligro crítico de extinción, basta con comparar las cifras con las del pasado año.

A lo largo de todo el 2016 murieron también 33 linces en la península ibérica, pero los casos de atropello fueron 15, según un informe que elaboró el Proyecto Life Iberlince, de la Unión Europea, para la reintroducción de este felino. Otros animales perdieron la vida por enfermedad, ahogamiento o inadaptación. Ese año, el furtivismo no estuvo entre las causas de muerte destacadas. En 2015 fueron 20 los linces fallecidos, de los que otros 15 fueron atropellados.
Linces Sali y Brezo

Linces Sali y Brezo El Acebuche

Puntos negros

La mayoría de estos atropellos ocurren en puntos negros que ya se conocen. Según indica Ramón Pérez de Avala, de WWF, los más problemáticos están en la A-4 a la altura de Ciudad Real, la N-420 al norte de Córdoba y la A-301 casi en su totalidad, además de en la CM-410 en Castilla-La Mancha.

El director del proyecto Iberlince, Miguel Ángel Simón, señala que este año los atropellos han sido excesivos. “Pero todo hay que analizarlo en un contexto de tiempo y espacio. El área de presencia del lince ha crecido mucho fuera de Andalucía y por eso este año ha habido muchos atropellos en Casrtilla-La Mancha”, señala. “No obstante, crear nuevas áreas de reintroducción es fundamental para el proyecto, aunque conlleve otros problemas”, añade.

En cualquier caso, Simón indica que es necesario hacer un análisis de los atropellos y los lugares donde se han producido, para establecer ahí un paso de fauna junto con medidas asociadas, como vallas que conduzcan a los animales a esa zona. “No es razonable construir un paso de fauna allí donde haya habido un atropello, aunque son una causa de muerte importante”. Simón señala que, en los inicios del proyecto, la muerte por enfermedad era mucho más grave que los atropellos debido a la escasa variabilidad genética de la especie. Ahora, ambas causas se han igualado.
Cuando en Doñana se comían linces con tomate

Esto es gracias a los esfuerzos por conectar las poblaciones, uno de los grandes hitos de este año y en el que siguen trabajando. “Es fundamental asentar las poblaciones y que haya un intercambio fluido de ejemplares”, indica. También es un hito el haber ampliado la zona de presencia del lince fuera de Andalucía. “Tenemos entre cinco y siete hembras territoriales establecidas fuera de Andalucía y este año hemos tenido entre 12 y 14 cachorros”.

Ha habido linces disparados a muy corta distancia, los responsables sabían a qué estaban disparando

El apoyo social también es importante para la recuperación. “Yo a veces me pregunto si no nos habremos pasado con este apoyo”, bromea Simón. No obstante, tienen que seguir trabajando con algunos sectores de la población, como los cazadores.

“Este año me ha sorprendido la cifra de muertes por furtivismo, es algo que aparece y desaparece de año en año como los ojos del Guadiana”, afirma. Por ello, además de que las autoridades abran diligencias, Simón considera importante buscar más el apoyo del sector cinegético. “Este año ha habido linces disparados a muy corta distancia, los responsables sabían a qué estaban disparando”, sentencia.

En este aspecto, fuentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), explican que “las muertes ocasionadas por disparos o por medios de caza prohibidos podrían suponer la comisión de un delito con penas de prisión de hasta dos años”. En los casos de atropello también interviene el Seprona, “para determinar las responsabilidades que pudieran derivarse para el conductor del vehículo”, como exceso de velocidad.

Conejos para el lince

Sin embargo, el mayor peligro para la recuperación del lince y la principal preocupación para los que trabajan por ella es la enfermedad hemorrágica que afecta al conejo, provocada por el virus RHDVb, que en 2012 mutó y, desde entonces, ha diezmado las poblaciones de conejos.

“El 90% de la alimentación del lince se basa en el conejo”, señala Pérez de Ayala. Y sin conejos, el lince se queda sin alimento. Lo peor es que no hay solución por ahora. “Hay varios laboratorios investigando esta enfermedad, que no afecta a los linces, pero es necesaria mayor inversión para continuar el trabajo”, añade.

Para Simón, a día de hoy es lo que más le preocupa. “Y no sólo porque sea el sustento del lince, sino porque también lo es de muchas otras especies protegidas, como el águila imperial, y una fuente de riqueza económica para zonas que se dedican a la caza”, recuerda. “Desde el programa de recuperación del lince intentamos hacer sueltas de conejos sanos, pero son medidas paliativas”, concluye.

Fuente: elindependiente.com




Completando el puzzle genético de las mariposas

Completando el puzzle genético de las mariposas Matt Wood, UChicago)

La causa por la que las especies de mariposas desarrollan mimetismo y cambian el color de sus alas lleva más de doscientos años intrigando a los investigadores. Un último estudio añade información sobre cómo evolucionaron y qué papel han tenido los supergenes en este proceso.

Observe el grupo de mariposas sobre estas líneas. Son todas de la misma familia y entre ellas presentan ligeras variaciones de forma y color, lo que se conoce en biología como polimorfismo. Una de ellas, la del centro, es una hembra de Papilio polytes, y su principal característica es que es casi idéntica a otra especie de mariposa, Pachliopta aristolochiae, que es venenosa para los depredadores. ¿Qué proceso ha conducido a desarrollar este mimetismo y cómo se regulan estas variaciones?

El supergen doublesex controla las variaciones de forma dentro de la misma especie

El misterio se remonta al siglo XIX y los primeros pasos de la teoría de la evolución. Tanto Darwin como Wallace se habían fijado en las variaciones de las mariposas, pero fueron dos contemporáneos suyos, Bates y Müller, quienes empezaron a tirar de la madeja mientras exploraban a estos insectos en las selvas del Amazonas. El primero, Henry Walter Bates, se dio cuenta de que alguna mariposas inofensivas habían adoptado la forma de especies tóxicas, lo que les protegida del ataque de los predadores (lo que hoy se conoce como como mimetismo batesiano), mientras el segundo, Fritz Müller, observo algo aún más interesante: que algunas mariposas que ya eran tóxicas o incomestibles para los pájaros adoptaban la forma de otras especies venenosas que las superaban en número, como si adoptar un patrón ya conocido para sus depredadores les garantizara más éxito.

Algunas mariposas del grupo estudiado Matt Wood, UChicago

En las últimas décadas, el estudio genético ha permitido comprender mejor cómo se producen estas variaciones y responder a la incógnita de si estos cambios morfológicos tienen un origen común o son saltos aleatorios que se producen en diferentes especies en momentos muy concretos. La clave se ha encontrado en los llamados supergenes, estructuras genéticas complejas dentro de un mismo cromosoma cuyos cambios son determinantes en la expresión del fenotipo. Uno de ellos, conocido como doublesex, es el que controla las variaciones de forma dentro de la misma especie (polimorfismo), pero no se conocía bien el papel de estos genes en el mimetismo. Ahora, el equipo de Marcus Kronforst ha estudiado con detalle las variaciones genéticas de una de las familias más conocidas de mariposas, los papiliónidos (Papilionidae), entre los que se encuentran Papilio polytes, capaz de mimetizarse con su pariente tóxica.

El azar ha tenido un sorprendente papel en la extensión del mimetismo de las mariposas

Los resultados de esta meticulosa reconstrucción de la historia genética de estas mariposas, que se publican en la revista Nature Communications, indican que hubo un solo origen de este mimetismo en P. polytes y que este ancestro común ya era polimórfico. Sin embargo, en el curso de dos millones de años este mimetismo se perdió en otras especies, probablemente en periodos en los que el tamaño del grupo se redujo drásticamente. Por otro lado, ciertos patrones de mimetismo aparecieron de forma independiente en múltiples ocasiones, lo que lleva a los autores ha concluir que, aunque se considera el polimorfismo como un valor adaptativo, el azar ha tenido un sorprendente papel tanto en la extensión del mimetismo como en la pérdida de estas formas miméticas en el proceso evolutivo.

Fuente: vozpopuli.com




La cara más amable de los lobos: así cambiaron el curso de los ríos

Los lobos alteraron hasta el comportamiento de los ríos (@StepheneWells)

Varios lobos fueron soltados en el Parque Nacional de Yellowstone. Su llegada no solo cambió la fauna local, sino también su geografía.

El lobo no es siempre el malo del cuento. No es la imagen más reconocida de este depredador, pero apareciendo en el momento y lugares oportunos, los lobos son capaces de generar más vida de la que arrebatan. En 1995, catorce lobos fueron soltados en el Parque Nacional de Yellowstone después de 70 años extinguidos en la región. En aquellos años, el enorme número de ciervos había reducido gran parte de la vegetación del parque de manera significativa, y con la caza prohibida, los humanos no podían hacer nada por impedirlo. Hasta que decidieron recurrir a los lobos.

La historia de los lobos de Yellowstone es la que aparece siempre como ejemplo para ilustrar cómo puede afectar la inclusión o la desaparición de una especie en un ecosistema. Ahora, ha vuelto a estar en boga gracias a un vídeo viral que ya se ha compartido más de 80.000 veces. Así es como ocurrió:

En 1995 año, la caza de ciervos por parte de los nuevos inquilinos del parque llevó a un rápido descenso de la población de la especie más débil. Los ciervos que quedaban, por su parte, procuraron evitar las partes de Yellowstone conquistadas por los lobos, los valles y cañones, donde serían su menú del día.

Soltando a un lobo en 1997 (yellowstonepark.com)

¿Pero cómo es posible que los lobos cambien la geografía de un lugar? La historia ocurre lentamente y paso a paso. Un efecto mariposa que empezó con catorce nuevos ejemplares en Yellowstone. El segundo paso, fue la recuperación de la naturaleza: gracias a la ausencia de ciervos, esas partes del parque empezaron a regenerarse y crecieron bosques de álamos y sauces. Pero eso solo fue el principio.

Sin ciervos, la vegetación volvió a regenerarse.

Con los árboles y arbustos nacieron más bayas y bichos que atrajeron a nuevas especies: las aves y los castores.

Con los árboles, llegaron nuevas especies como las aves.

Estos nuevos huéspedes construyeron presas que pasaron a ser hábitats también para nutrias, ratas almizcleras y reptiles.

Los castores construyeron hábitats para otras especies como nutrias o reptiles.

No fue lo único que se consiguió soltando catorce lobos en Yellowstone. Con su llegada, también desaparecieron los coyotes, lo que hizo crecer el número de conejos y ratones. A su vez, llegaron más halcones, zorros, tejones y comadrejas y aumentó la población de águilas calvas y cuervos.

Los lobos, indirectamente, también afectaron al comportamiento de los ríos.

Con la fauna del lugar alterada es cuando tiene lugar el cambio en el comportamiento de los ríos. ¿Cómo es posible? Porque el mayor balance entre depredadores y presas permitió que otras especies prosperaran. Hubo menos erosión porque la vegetación aumentó y las orillas de los ríos se estabilizaron, los canales de estrecharon, se formaron más pozos y los ríos se mantuvieron más fijos en su curso. Los lobos no solo cambiaron el ecosistema del parque, también su geografía física.

La naturaleza decide bien

El proceso es mucho más complejo y va más allá de la historia de los lobos. El biólogo Arthur Middleton publicaba en el New York Times que la historia de Yellowstone no era del todo cierta: “Los ciervos son más duros del crédito que les damos y Yellowstone más complejo”. Escribía también que, pese a una reducción del 60% de la población de los alces, no estaban lo suficientemente asustados como para dejar de convertir los álamos en su desayuno. El debate estaba abierto. Otros científicos especializados, como el doctor Carl Safina, apuntaba que era difícil ver “cómo un 60% menos de alces podía afectar a la vegetación tanto como antes”, según recoge la revista Popular Science. Sin embargo, Middleton coincidía en una cosa: los grandes carnívoros sí que son capaces de crear las “cascadas tróficas”.

“Si quitas a los grandes animales te quedas con un ecosistema radicalmente diferente”

La cascada trófica es un proceso ecológico que comienza arriba de la cadena alimentaria y cae hasta la parte inferior. Así lo explicaba George Monbiot, escritor y activista medioambiental, en una charla TED de 2013. “Sabemos que los lobos matan varias especies de animales, pero tal vez seamos menos conscientes de que dan vida a muchos otros”, exponía. “Las cascadas tróficas nos dicen que el mundo natural es más complejo de los que creíamos, que cuando quitas a los grandes animales te quedas con un ecosistema radicalmente diferente”.

Monbiot señalaba como clave la palabra “resalvajización” y su significado: la restauración masiva de los ecosistemas. En Yellowstone tuvo lugar hasta el punto de que en algunas zonas, la altura de los árboles se quintuplicó en tan solo seis años. “La resalvajización significa traer de vuelta algunas de las plantas y animales desaparecidos”, contaba Monbiot. “Permite a la naturaleza decidir y la naturaleza, por lo general, decide bastante bien”.

Fuente: elconfidencial.com




Llamada de emergencia por nuestra naturaleza: ¿menos fauna, más campo?

Lobo ibérico (Foto: Wikimedia)

La fauna salvaje española vive un momento delicado y solo cuidando de ella podremos conseguir que el campo sobreviva.


A finales del mes de agosto y principios de septiembre, la alianza entre COAG y UPA, que encabeza la lucha contra el lobo ibérico en Castilla y León, dio un paso más en sus reivindicaciones y organizó varias manifestaciones en la provincia de Zamora reclamando a la Junta de Castilla y León “un plan integral de control poblacional de la fauna, tanto en aquellos terrenos sobre los que tiene la gestión y responsabilidad como en los de los cotos de caza”.

Dichas manifestaciones estuvieron encabezadas por una pancarta con el siguiente lema: “Menos fauna, más campo”. Aunque evidentemente este mensaje carece de lógica, ya que sin fauna no hay campo, y tampoco actividades humanas como la ganadería, sí que resulta esclarecedor para comprobar hasta qué punto en los últimos años se vienen radicalizando los mensajes y las actuaciones contra la conservación de la naturaleza.

La persecución directa contra algunas de nuestras especies más emblemáticas no ha desaparecido. Nos lo recuerdan periódicamente las noticias: águilas imperiales envenenadas, linces ibéricos tiroteados en fincas de caza o lobos decapitados y colgados de señales de tráfico.

Y, aunque no reciben tanta atención mediática, somos conscientes del alto número de zorros, tejones, gatos monteses o lechuzas que cada año mueren en nuestro país debido a los disparos o a la utilización de métodos no selectivos de caza. Sin embargo, en los últimos años la persecución intencionada hacia la fauna se ha ampliado, afectando a especies teóricamente menos “conflictivas”.

Bisontes y lobos decapitados y osos tiroteados recientemente en España.

Cormoranes, abejarucos y urogallos

Uno de estos casos es la guerra que algunos pescadores han declarado al cormorán grande, ya que esta especie se alimenta de peces y por lo tanto compite con los pescadores de caña en diversas zonas de la Península Ibérica. Algunas administraciones como la del Principado de Asturias aprobaron rápidamente la matanza de cientos de cormoranes, lo que no ha detenido a los pescadores en su intención de erradicar esta especie.

En este tiempo muchos cormoranes se han encontrado muertos a tiros en playas y ríos de forma ilegal, además de los que han matado legalmente las propias administraciones. Mientras, muchos pescadores continúan acusando al cormorán de ser el mayor depredador de los ríos y de esquilmar truchas, salmones y otras especies protegidas, como la anguila o la lamprea.

Cormorán grande

Más recientemente los apicultores han exigido el control o la erradicación de los abejarucos, en ocasiones utilizando veneno para su eliminación. El abejaruco europeo, una de las aves más vistosas de nuestra fauna, es un especialista en el consumo de abejas, aunque también se alimenta de otros insectos voladores. Pese a ello, la predación ejercida en las abejas es insignificante, ya que no causa daños en la viabilidad y productividad de los colmenares.

Además esta especie solo está presente en nuestro país entre los meses de abril a septiembre. Ello no ha impedido que la Junta de Extremadura, a instancia de las organizaciones profesionales agrarias, haya empezado el pasado mes de agosto a autorizar medidas para ahuyentar y controlar con escopetas las poblaciones de abejarucos.

Abejaruco (Foto: EFE)

Otro ejemplo es el del urogallo común, cuya población cantábrica se distribuye actualmente en un área inferior a 2000 km2 en la cordillera Cantábrica y su población registra un continuo declive en las últimas décadas. Se estima que en los últimos 15 años el número de machos en los cantaderos ha disminuido entre el 25% y el 50%. Los últimos datos estiman una población adulta de unos 500 individuos.

Su población pasa por un grave proceso regresivo que la está abocando a la extinción. Pues bien, el pasado 3 de octubre la formación política Foro Asturias propuso un cambio drástico en la conservación de la especie instando a su declaración como especie cinegética para que la caza del urogallo esté autorizada y controlada mediante cupos proporcionales a la población de la especie. Alegaron además que ello crearía empleo en las zonas rurales afectadas.

Urogallo común (Foto: EFE)

¿Regresión en la conservación de la naturaleza?

Estos ejemplos son solo las puntas del iceberg que parece estar saliendo a flote, incrementando la presión entre ciertas actividades humanas desarrolladas en el medio natural y la conservación de las especies más cercanas a esas actividades. Resulta curioso que en vez de afrontar todos los problemas que tienen ganaderos, apicultores, pescadores o cazadores vuelquen su rabia contra las especies silvestres con las que conviven.

Los lobos, abejarucos, cormoranes o los urogallos son, sin duda, el último de los problemas que tienen. Menos sorprendente es que algunas administraciones se dejen llevar por la presión de ciertos sectores afectados y autoricen controles letales, cuando en realidad no son necesarios o se podrían suplir con otros medios.

La sociedad civil, las formaciones políticas y las administraciones no podemos permitir que sucesos como estos se generalicen, que la grieta entre ciertas actividades humanas y la conservación de las especies se profundice y que los conflictos finalicen siempre con un nuevo paso que avance en la ya grave pérdida de biodiversidad. También hay que tener en cuenta que sectores como la caza y la pesca provocan con estas acciones un creciente rechazo social que también está alcanzando al mundo rural, como lo demuestra la constante reducción de licencias.

Las administraciones están permitiendo un chantaje para evitar supuestos males mayores

Existe en parte de estos sectores una animadversión hacia la fauna y se aprovechan de que buena parte de que las administraciones prefieren autorizar la muerte de estos animales para disminuir las presiones de ciertas organizaciones. Por ejemplo, las diferentes administraciones regionales están pagando como daños provocados por lobos muchos que no lo son. De esta manera creen que tienen satisfechos a algunos ganaderos y que estos no actuarán por su cuenta contra dichas especies.

En realidad las administraciones están permitiendo un chantaje para evitar supuestos males mayores, por ejemplo que coloquen veneno o que prendan fuego al monte. Pero estos sectores se ven muy perjudicados por diferentes acciones de origen humano, como son las importaciones masivas de productos agrarios más baratos, una inadecuada política agraria, la considerable utilización de productos químicos en la agricultura, la contaminación de nuestros ríos o los efectos derivados del cambio climático, pero dedican más esfuerzo a perseguir a la fauna que ellos consideran competencia.

El Magrama quiere establecer una licencia única de caza para toda España.

Como hace poco nos comentaba un ganadero, “mucho peor que el lobo es el cambio climático, que me obliga a llevar mucho más lejos a las ovejas a beber, o las importaciones masivas de cordero en el periodo navideño procedente de Australia y Nueva Zelanda”. En el caso de la apicultura, una actividad aplastada por el uso de pesticidas, el cambio climático y las importaciones masivas de miel, el problema es aún más sangrante.

Para finalizar hay otro aspecto de gran importancia que muy especialmente el sector agrario no debería olvidar, y son las personas consumidoras. Cada vez hay más gente que rechaza comprar determinados (y conocidos) quesos porque sus productores reclaman que se maten lobos, mientras que otros consumidores prefieren el consumo de la miel autóctona frente a la importada. ¿Alguien piensa que se seguirá fomentando el consumo de miel autóctona si continúan reclamando que se maten a los pobres abejarucos?

Posiblemente lo que conseguirán es que los consumidores opten por mieles de importación, que además son más baratas. Tomándola con la fauna salvaje lo que pueden conseguir estos sectores es el rechazo social de cada vez más personas. Y sin compradores se acabó su actividad productiva.

Fuente: elconfidencial.com




Abejas muertas de calor y colmenas sin miel: “No recordamos un año tan malo como este”

Las altas temperaturas perjudican el rendimiento de las abejas. (EFE)

La sequía no deja títere con cabeza, o si no que se lo pregunten a los apicultores españoles en problemas para cubrir costes este año. “Las abejas se vuelven locas si viven un verano eterno”

Campaña amarga para los apicultores. Las temperaturas extremas están asfixiando a las abejas y vaciando las colmenas en uno de los peores años que se recuerdan, con caídas de producción de entre un 40% y un 50% respecto a la temporada anterior. “Muchos compañeros no han sacado ni una sola gota de miel”, sostiene el responsable de apicultura de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG), Ángel Díaz.

No hay cuerpo que aguante 35 grados a finales de octubre en regiones como Andalucía o Extremadura, y menos el de una abeja. “Son insectos muy sensibles a las temperaturas extremas. Su rendimiento es nulo y las enfermedades proliferan con el calor. Muchos mueren agotados por este verano eterno”, explica Díaz. Las asociaciones consultadas por este periódico estiman una producción de miel de entre 15.000 y 18.000 toneladas en 2017 frente a las 32.000 toneladas de media otros años. Según el Ministerio de Agricultura, la cifra ascendió a 31.018 toneladas en 2016, si bien todavía no hay datos ni avances referentes a 2017.

No obstante, el dato es mucho peor si ponemos el foco en regiones como Extremadura. “Ha sido un desastre total. Este año no llegamos ni a las 2.500 toneladas de miel cuando lo normal es producir unas 6.500”, indica Antonio Prieto, apicultor y portavoz de UPA. Andalucía, Castilla y León, Galicia o Aragón también se han visto azotadas por la falta de lluvias y el calor, un hecho que ha afectado sobre todo a las mieles multiflorales y en menor medida a las monoflorales (romero, tomillo, azahar, eucalipto…), más escasas y valiosas.

Prieto destaca la gran mortalidad de las abejas este verano ante las altas temperaturas y la falta de alimento. “Hemos tenido 50 días con más de 40 grados en Extremadura. Casi el 30% de las colmenas de cada explotación han muerto”. Eso sin contar con la presión de un intruso inesperado: el abejaruco. Este ave migratoria -que un día estuvo en peligro de extinción- hoy hace guardia en la puerta de las colmenas para pegarse un buen festín.


Las abejas no escapan al pico del abejaruco.

“No deja salir a los insectos pese a que necesitan ir a por agua para ventilar la colmena. La temperatura normal es de unos 36 grados dentro, pero este año casi se derretían. Entre el ruido estridente, el acoso del abejaruco y el calor, las abejas están estresadas y muchas se mueren por asfixia”, explica Prieto.

¿Más miel china o subida de precios?

Los apicultores descartan una subida pronunciada de los precios de cara a este año pese a la caída de producción. “Si falta miel, tirarán de las importaciones de China y listo”, justifica García tras quejarse de la “competencia brutal” que ejerce el gigante asiático. El 70% de la miel que compramos en España procede de ese país, añade su homólogo en UPA.

El 70% de la miel que compramos en España procede de China

COAG pone el acento en el coste de producción para un apicultor español (entre 2,40 y 2,80 euros por kilo) frente al de los chinos (1,40). “Tenemos que rebajar los precios para poder competir al tiempo que pagamos los estándares de calidad europeos”, reflexiona García. La batalla ahora está en pelear una norma que regule el etiquetado. Los productores quieren que se especifique la procedencia en los envases, un ‘Made in Spain’ que les permita diferenciarse.

Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, el precio del kilo de miel ha subido un 15% en septiembre (3,31 euros) respecto al mismo mes del año pasado (2,87 euros).

Menos vino, aceite, cereales, huevos…

La miel no es la única ‘víctima’ del calor y la falta de lluvia. Todos los cultivos de secano (y muchos de regadío) están sufriendo los efectos del cambio climático, o si no que se lo pregunten a los viticultores. La sequía ha dado la puntilla a unos viñedos que ya fueron azotados por las heladas en primavera, dejando cosechas un 20% inferiores al año pasado.

Algo similar ha ocurrido con los cultivos de cereales de otoño-invierno (trigo, cebada, avena…), con caídas de casi el 40% respecto a la campaña anterior. El panorama también es sombrío para el aceite de oliva, pues la producción se hundirá un 17% según las estimaciones de ASAJA y los precios continuarán subiendo. Los servicios técnicos de esta asociación recuerdan que la ganadería extensiva también está ‘pagando el pato’ por la falta de pastos y los manantiales secos, tanto en vacuno como en bovino. Los ganaderos gallegos lo saben bien, máxime después de los devastadores incendios.

La problemática es distinta si hablamos de huevos, cuyo precio se ha encarecido hasta en 50 céntimos por una docena como consecuencia de la crisis del fipronil. Miles de granjas avícolas se han visto obligadas a echar el cierre tras detectar el uso de este insecticida tóxico en Europa, convirtiendo a España en uno de los principales proveedores. Y todo porque, como ya contó este periódico, a nuestro país le sobran huevos sanos.

Fuente: elconfidencial.com




Descubren en Sumatra un nuevo tipo de orangután hasta ahora desconocido

Investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), del Instituto de Biología Evolutiva (IBE-CSIC) y del Centro de Regulación Genómica (CNAG-CRG) de Barcelona han descrito una población de orangutanes hasta ahora desconocida que viven en el norte de Sumatra (Indonesia) y que podría ser la especie de gran simio más amenazada.

En el hallazgo, que publica la revista “Current Biology”, han participado los investigadores del IBE Jaume Bertranpetit, Marco de Manuel y su director Tomás Marqués-Bonet, y otros del CNAG-CRG de Barcelona, que han analizado los genomas de 37 orangutanes salvajes, en el estudio genético más exhaustivo de orangutanes hecho hasta ahora.

La nueva población de orangutanes ha sido bautizada como los Tapanuli (Pongo tapanuliensis), y son simios endémicos de los tres distritos de Tapanuli, al norte de Sumatra, donde unos 800 ejemplares viven en un área de 1.100 kilómetros cuadrados del ecosistema de Batang Toru.

Los orangutanes que viven en Batang Toru fueron redescubiertos en 1997, pero no fue hasta 2013 cuando los investigadores estudiaron las características de un cráneo de esta población que difería del resto de cráneos conocidos hasta entonces.

Por ello, los biólogos sospechaban que la población de Batang Toru era potencialmente única, pero necesitaban más evidencias, por lo que estudiaron su genoma y el de 36 orangutanes salvajes más de diez poblaciones de Sumatra y Borneo.

Así iniciaron el estudio más exhaustivo del genoma de orangutanes hecho hasta ahora y que ha sido llevado a cabo en el Centro Nacional de Análisis Genómico-Centro de Regulación Genómica (CNAG-CRG).

“Tras 10 años observando la genética poblacional de los grandes simios, es sorprendente encontrar nuevas poblaciones únicas y aisladas del resto”, ha afirmado Marqués-Bonet.

“Al darnos cuenta de que los orangutanes de Batang Toru eran morfológicamente diferentes del resto de orangutanes, las piezas del rompecabezas comenzaron a encajar”, ha señalado Michael Krützen, de la Universidad de Zúrich y responsable del estudio.

Según Krützen, “la línea evolutiva más antigua en el género de los Pongo se encuentra, de hecho, en los orangutanes de Baranger Toru, que parece que son descendientes directos de la primera población de Sumatra en el archipiélago de Sunda”.

El estudio demuestra que la población de Batang Toru se habría aislado de todas las demás poblaciones de Sumatra durante al menos 10.000 o 20.000 años.

Como en el ecosistema de Batang Toru quedan un máximo de 800 orangutanes, según la nueva propuesta de clasificación taxonómica, son, por tanto, la población de grandes simios con más peligro de extinguirse.

Los conservacionistas alertan de que, en un territorio afectado por una elevada presión antropogénica y amenazado por la caza, la construcción hidroeléctrica, y la sustitución de los bosques por explotaciones mineras, es urgente estudiar acciones para garantizar la supervivencia de los orangutanes de Tapanuli.

“Si no se emprenden medidas urgentes para reducir las amenazas actuales y futuras para lo que queda de bosque posiblemente acabaremos siendo testigos del descubrimiento y de la extinción de una gran especie de simios”, han concluido los biólogos.

Fuente: eldiario.es




El calentamiento global altera la expresión genética de los peces

 

Observan lubinas que cambian su ADN por el calor Ó. Sagué

Los peces están cambiando con el calor. Con apenas 2ºC de aumento de temperatura en el agua, el ADN de algunos peces se ve alterado. Eso hace que se expresen o no determinados genes, cambiando las características del animal. Algo, que se venía observando hacía tiempo, pero que ha podido vincular al calentamiento global un equipo liderado por el CSIC.

El estudio, liderado por la investigadora Dafni Anastasiadi, y que se publica en la revista Scientific Reports, contribuye a conocer mejor el futuro impacto del cambio climático en los peces a través de modificaciones epigenéticas (no heredadas) en todo el genoma.

“La forma en que las señales ambientales son percibidas e integradas en el genoma es todavía poco comprendida”, aclara el profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar. “En los últimos años”, continúa, “se están acumulando evidencias sobre el impacto de los factores ambientales en los mecanismos epigenéticos que regulan directamente la expresión génica y conducen a consecuencias fenotípicas duraderas. También es cada vez más evidente que los cambios epigenéticos contribuyen a la plasticidad fenotípica”.

Lo observado coincide con los modelos de calentamiento global

Los genes se pueden expresar o no. Por así decirlo, hay mecanismos químicos que apagan o encienden genes. Por ejemplo, que el da una determinada forma a un músculo o el que define cómo reaccionará un pez ante el estrés. Ese interruptor químico se conoce como metilación del ADN.

Piferrer explica: “Nuestro estudio muestra que temperaturas elevadas y constantes o cambios de temperatura tras la aclimatación, todas ellas dentro del rango predicho por los últimos modelos de calentamiento global (de 2 a 4°C), causan diferencias en la metilación global del ADN y en la expresión de genes relacionados con la respuesta al estrés, el crecimiento de los músculos y con la formación de órganos, entre otros. Todos ellos son esenciales para la supervivencia y el desarrollo”.

“Es importante destacar que estos efectos dependen del estadio de desarrollo del pez, ya que son evidentes en larvas pero no en juveniles. Sin embargo, los efectos en los juveniles también podrían ocurrir con mayores tiempos de exposición o temperaturas más altas”, señala Piferrer.

Fuente: elindependiente.com




El 78% del hábitat importante para la conservación de los mamíferos no está protegido

Un mono araña de cara blanca, en peligro de extinción, descansa sobre un tronco. CREATIVE COMMONS

Una nueva estrategia para la protección de especies propone tener en cuenta la historia evolutiva y la función en el ecosistema de estos animales


Más de 6.000 especies están amenazadas por la exportación de productos
En el mundo hay 85.604 especies amenazadas. Es el dato que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza daba para 2016 en su libro rojo, un catálogo que a finales de 2017 incluirá 5.000 nombres más. La pérdida del hábitat, el cambio climático o la caza furtiva son algunas de las razones que llevan a la pérdida de la biodiversidad del planeta, según recoge este organismo. Reconocer los lugares ricos en especies y protegerlos constituye un punto clave para que las instituciones que se encargan de la gestión de estos espacios puedan desarrollar su labor. Para ello, científicos de todo el mundo elaboran mapas de biodiversidad, que contienen la distribución de especies únicas y vulnerables como dato principal al hacerlos. Se trata de representaciones basadas esencialmente en la clasificación de los seres vivos, (la denominada taxonomía que estableció el naturalista sueco Linneo en 1731) y de su frecuencia en un área.

Pero ¿y si no se tuvieran en cuenta los criterios correctos? ¿Y si lo que creemos más importante, esas especies endémicas en peligro, no fuera sólo lo relevante? Esto es lo que se ha planteado un equipo de investigadores liderado por la brasileña Fernanda T. Brum, de la Universidad Federal de Goiás.Brum ha propuesto nuevos criterios para la conservación de los mamíferos terrestres, sobre los que centra un trabajo que ha publicado este lunes la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). A la protección del hábitat basada en criterios de clasificación de las especies que habitan una zona, Brum sugiere ahora considerar además la historia evolutiva y el rol funcional de estos animales en su ecosistema para asegurar la supervivencia de los grupos más vulnerables. Con estos tres nuevos factores, de taxonomía, evolución y función, los autores han creado un mapa en el que establecen regiones de alta prioridad para la conservación de los mamíferos. “La mayoría de las nuevas especies de mamíferos descritas en los últimos 10 años, como el Olinguito (Bassaricyon neblina, descrito en 2013 en los bosques nubosos de Ecuador) y el mono titi de Milton (Callicebus miltoni, descrito en 2014 en el bosque amazónico) se encontraron en las zonas delimitadas en nuestros resultados y demostraron ser importantes para todos los aspectos de la biodiversidad de los mamíferos”, ha destacado Fernanda Brum en declaraciones a EL MUNDO.Estas áreas, que son distintas para cada uno de los tres factores, coinciden sin embargo en un 4,6% de su superficie, lo que correspondería a lugares de máxima prioridad.

Mapa de la conservación de mamíferos en el mundo.

“Las áreas de superposición que destacamos en nuestro trabajo incluyen el 57% de todos los mamíferos terrestres en riesgo de extinción. Además, nuestras prioridades muestran lugares con antecedentes evolutivos únicos, como podemos ver por los distintos linajes de mamíferos de Madagascar y Australia, con lémures y marsupiales respectivamente”, ha expresado Brum.De esta zona de solapamiento solo el 1% está actualmente protegido, dejando vulnerable el 3,6% de las áreas más importantes para los mamíferos en cuanto a estos tres puntos considerados a la vez. Por tanto, se puede inferir que casi el 80% del hábitat que es fundamental para la conservación de los mamíferos, no está protegido.Para Brum los resultados podrían suponer un cambio a la hora de establecer estrategias de conservación de especies y de ecosistemas. “Lo que creo que está claro en el mapa de superposición es que la región tropical tiene una gran importancia para la conservación de mamíferos. Esa región alberga un gran número de especies de riqueza, linajes evolutivos únicos y rasgos ecológicos distintos. Esas áreas de superposición pueden utilizarse como una base biológica para una futura planificación de la conservación, para ampliar la actual red mundial de áreas protegidas y para ayudar a alcanzar el objetivo de proteger el 17% de la superficie terrestre que se marcó en la Convención de Aichi 2011-2020 sobre diversidad biológica”, ha concluido.

Fuente: elmundo.es




Tras la extinción de los dinosaurios, el mundo se llenó de ranas

Esta rana china, ‘Hyla sanchiangensis’, desciende de uno de los tres linajes que sobrevivieron a las extinciones masivas Peng Zhang, Sun Yat-Sen University.

Un nuevo estudio indica que el 88 por ciento de las ranas actuales tienen su origen en la diversificación que se produjo tras la extinción masiva ocurrida hace unos 66 millones de años.

El impacto de un asteroide contra la Tierra y la sucesión de erupciones volcánicas que se produjeron hace 66 millones de años cambiaron sustancialmente el panorama biológico y las especies que habitaban en ella. Desde hace tiempo sabemos que el declive de los dinosaurios supuso una oportunidad para los mamíferos que se adaptaron mejor a las nuevas condiciones, pero un nuevo estudio liderado por David Wake, de la Universidad de California, junto a científicos chinos, demuestra que se produjo otro cambio importante: el mundo se llenó de ranas.

El 88% de las ranas descienden de los tres linajes que sobrevivieron a la extinción

En un trabajo publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Wake y su equipo concluyen que el 88 por ciento de las especies de ranas que conocemos actualmente no estarían aquí de no haber sido por el evento catastrófico, ya que descienden de los tres linajes que sobrevivieron a la extinción. El estudio se basa en el análisis de 95 genes situados en el ADN nuclear de alrededor 300 especies y su evolución en el tiempo. El resultado indica que quizá sobrevivieron 10 grupos de estos animales, pero solo tres de ellos (Hyloidea, Microhylidae y Natatanura) florecieron y se extendieron por nichos ecológicos de todo el planeta.

Los estudios anteriores a este situaban la proliferación de estas especies unos 35 millones de años antes, durante el Mesozoico. La nueva revisión, en cambio, sitúa esta explosiono justo en el límite KT, coincidiendo con el declive de los dinosaurios. “Creemos que el mundo se empobreció de manera notable como resultado del evento KT, y cuando la vegetación regresó, dominaron las angiospermas”, explica Wake. “Las ranas empezaron a hacerse arborícolas. Y esta adaptación condujo a una gran extensión, en especial en Sudamérica”.

La adaptación a los árboles vino acompañada de otro cambio fundamental: la proliferación de especies que ponen huevos en situaciones terrestres y no necesitan el estadio de renacuajo. Esta combinación, sostienen los autores, permitió a las nuevas especies adaptarse a nuevas situaciones y conquistar nuevas zonas del planeta. El 12 por ciento de especies de ranas que no proceden de estos linajes también se diversificaron en distintos ecosistemas y siguen presentes en la naturaleza.

Las 6.700 especies de ranas que sobreviven están seriamente amenazadas por la pérdida de su hábitat

Los autores recuerdan que las 6.700 especies de ranas que sobreviven en el mundo están seriamente amenazadas por la pérdida de su hábitat por la expansión humana. “Estas ranas salieron adelante con suerte, quizá porque algunas se metieron bajo tierra o pudieron permanecer enterradas por largos periodos de tiempo”, asegura Wake. “Esto renueva nuestra atención sobre un aspecto positivo de la extinciones masivas: proporcionan oportunidades ecológicas para cosas nuevas. Solo hay que esperar a la próxima gran extinción y la vida despegará de nuevo. En que dirección lo hará, no lo sabemos”.

Fuente: vozpopuli.com