Las emisiones de CO2 en España bajan en 2018, una rareza desde la salida de la crisis

Foto: Dos clásicos de Madrid: el Pirulí y la boina de contaminación (EFE)

Dos clásicos de Madrid: el Pirulí y la boina de contaminación (EFE)

Un aumento del 84% en la hidroeléctrica y un descenso en el carbón y el ciclo combinado obran un milagro en el que (casi) nadie creía: que la economía crezca y el CO2 descienda

No es una inocentada, no. Después de varios años aumentando sin freno, en 2018 las emisiones de CO2 se han reducido en España. Aunque el Sistema Español de Inventario de Emisiones o el Instituto Nacional de Estadística no harán oficial este dato hasta dentro de unos meses, otros indicadores confirman ya este positivo cambio de tendencia.

Por ejemplo, Red Eléctrica Española, que desde 2009 ofrece información actualizada sobre las emisiones de efecto invernadero del sistema eléctrico, ya avanza que éste será el primer año desde 2016 en el que las emisiones se reduzcan. En los últimos cuatro años desde que escapamos a la recesión económica, solamente 2016 había registrado una bajada de emisiones. «Los datos provisionales apuntan a la disminución de las emisiones de CO2 en España por el importante aumento de la hidroeléctrica y de la eólica, y por la disminución del carbón y del ciclo combinado«, explica a Teknautas Fernando Prieto, director del Observatorio de Sostenibilidad.

Por supuesto hay otros baremos. Por ejemplo, los últimos datos (hasta octubre) de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) apuntan a un aumento del 3% en la importación y uso de crudo o gas, pero el crecimiento de emisiones que supone no es lo bastante alto como para entorpecer la bajada generalizada. Sólo faltaría por meter en la ecuación otras fuentes como el LULUC (en inglés, Land Use and Land Use Change) referentes a las emisiones derivadas de la ocupación del suelo, pero de nuevo, resultan minoritarias con respecto a las derivadas de la industria o la generación de electricidad.

La sorprendente noticia supone un espaldarazo a las políticas del Gobierno, que desde hace unos meses ha reforzado sus intenciones en este sentido con la presentación del borrador de la futura Ley de Cambio Climático. En cualquier caso, el objetivo de reducir las emisiones en un 35% para 2030 sigue quedando muy lejos. Entre 1990 y 2016, España ha aumentado sus emisiones industriales y energéticas en un 13% mientras Italia, Inglaterra, Alemania, Bélgica u Holanda las reducían paulatinamente año tras año.

Para Prieto, el sorprendente dato supone una oportunidad para que «después de las grandes declaraciones y el fracaso de la cumbre COP24 de Katowice, los gobiernos, empresas, ciudades y los propios ciudadanos tomen sus propias medidas para descarbonizar la economía y así luchar contra el cambio climático».

Fuente: elconfidencial.com

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