Las emisiones humanas provocan sequías más frecuentes, intensas y generalizadas desde 1900

Entre las zonas condenadas aal avance de la sequía está el ya seco Parque Nacional del Bosque Petrificado de Arizona, en EE UU.

Entre las zonas condenadas aal avance de la sequía está el ya seco Parque Nacional del Bosque Petrificado de Arizona, en EE UU. KEVIN KRAJICK/EARTH INSTITUTE, UNIVERSIDAD DE COLUMBIA

Los anillos de los árboles confirman cómo el cambio climático seca amplias regiones del planeta

El cambio climático no es un problema del futuro, lo lleva siendo desde hace más de un siglo. Un estudio que combina lo que cuentan los anillos de los árboles con modelos climáticos muestra que las sequías provocadas por las emisiones humanas se remontan a principios del siglo pasado. En amplias regiones del planeta, incluida la cuenca mediterránea, la aridez se ha ido imponiendo a la humedad. Con el nivel de gases de efecto invernadero (GEI) que se siguen emitiendo, los autores del estudio dicen que «muy pronto deberíamos ver sequías sin precedentes en muchos lugares».

Los anillos de los troncos de los árboles permiten saber el clima que hizo en el pasado. Su regularidad o diferencias de grosor cuentan las olas de calor o épocas de sequía que soportaron. Gracias a la dendroclimatología, se han podido levantar atlas regionales de sequías que, en el caso de Europa, se remontan al siglo XII. Sobre esa base, un grupo de científicos ha buscado la huella humana en los patrones de sequía y humedad en varias zonas del planeta. También modelaron la evolución futura de esa mayor o menor sequedad espoleada por el cambio climático.

El estrés hídrico provocado por las olas de calor o la sequías dejan su marca en los anillos de los árboles

Los resultados de su trabajo, publicados en la revista Nature, indican que, en torno a 1900 y coincidiendo con el aumento de las emisiones GEI, las sequías se vuelven más frecuentes, intensas y generalizadas. La tendencia se mantiene hasta mediados de siglo, en que se suaviza. Los autores creen que este parón se debe a la explosión en el uso de los aerosoles industriales. Otros estudios han relacionado la presencia de estas micropartículas en la atmósfera con un aumento de la humedad. Los posibles mecanismos aquí serían una menor incidencia solar y una mayor capacidad para aglomerar la humedad ambiental. Pero desde los 70, coincidiendo con las primeras restricciones a las emisiones contaminantes, el índice de sequía se acelera.

«El estudio es el primero en destacar que, además de cambios directos en las precipitaciones y temperatura tanto regionales como globales, las actividades humanas también tienen un impacto a en las sequías a gran escala», dice el investigador del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (EE UU) y coautor del estudio, Paul Durack.

Pero las distintas regiones geográficas muestran trayectorias diferentes. La humedad se está reduciendo en buena parte de América del norte y central, el este de Europa, los países de la ribera mediterránea y Australia. Por el contrario, la sequedad de los suelos mengua en Alaska, las regiones más al norte de América y toda la franja de este a sur de Asia. El estudio no tiene datos suficientes de América del sur y África.

Las zonas en colores tierra son las que se están resecando más. En azul, las que están ganando humedad.
Las zonas en colores tierra son las que se están resecando más. En azul, las que están ganando humedad. NASA’S SCIENTIFIC VISUALIZATION STUDIO

La humedad de los suelos es un asunto complejo ya que intervienen dos procesos que no siempre se llevan bien: las precipitaciones y la evapotranspiración, la cantidad de agua devuelta a la atmósfera por la evaporación del suelo y la transpiración de las plantas. Aunque en principio un aire más cálido porta más humedad, provocando más lluvia, también puede reforzar la evaporación, resecando los suelos.

Es lo que los modelos dicen que puede pasar en América central, el oeste y centro de EE UU y Europa central en el inmediato futuro. Sobre la base de los observado hasta ahora, los autores del estudio proyectan las tendencias de sequía y humedad para lo que queda de siglo.  Aquí las precipitaciones se mantendrán, aumentando incluso. Pero el aumento de las temperaturas forzará una mayor evaporación. La cuenca mediterránea podría sufrir en paralelo menores precipitaciones y mayor evaporación.

Para el dendroclimatólogo de la Universidad Pablo de Olavide, Raúl Sánchez-Salguero, este trabajo señala que «los efectos antrópicos por gases de efecto invernadero influyen en las tendencias de las sequías desde inicios del siglo XX, mucho antes de lo demostrado hasta la fecha».

El otro dato que más destaca Sánchez-Salguero, que no ha intervenido en el estudio, es que los modelos con los que han trabajado anticipan el avance de la sequía:  «Según su nuevo atlas global de sequías, se producirá un adelantamiento de los años extremadamente secos (proyectados para finales del siglo XXI) de hasta 40 años para Norteamérica y Oceanía y de 15 a 20 años antes en Europa y el Mediterráneo». Como dice la principal autora del estudio, la investigadora de la NASA Kate Marvel, «todos los modelos están proyectando que deberíamos de asistir a un avance de la sequía sin precedentes y en muchos lugares».

Fuente: elpais.com

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